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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2018

Sentir la libertad

Alina B. Lpez Hernndez
La Joven Cuba


Para Jennifer


Una joven me escribe en torno al post Orientados y gobernados. Considera que deb ser ms dura en los anlisis, y plantea otros elementos que, a su juicio, se deben tener en cuenta; tiene razn en la mayora de ellos. En una parte de la misiva dice: personas como ud., sin miedo y fieles al ejercicio de su libertad de expresin pueden y deben hablar. Esta opinin merece un anlisis.

La libertad de expresin no es mi derecho, es un derecho reconocido a todos los ciudadanos cubanos en el proyecto de Ley Magna que se debate. Es ms, la Constitucin vigente admite, en su artculo 53, () la libertad de palabra y prensa (). Es cierto que el artculo 62 aclara que ellas no pueden ser ejercidas contra lo establecido en la Constitucin y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista (), y sabemos que muchas leyes decretadas anulan de hecho las libertades reconocidas en ese documento rector, pues la determinacin sobre qu es ser fiel o contrario a los fines del Estado socialista es algo que se decide en las oficinas de la burocracia poltica.

El Proyecto en anlisis es superior a la Constitucin vigente en cuanto a los derechos que reconoce, que ahora aparecen agrupados en el ttulo cuatro. Se dice all que el Estado garantiza el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos, y que tales derechos se interpretan de conformidad con los tratados internacionales (artculo 39). Su captulo dos se dirige a los derechos individuales, y el tres a los sociales, econmicos y culturales. El artculo 59 explicita que el Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad de pensamiento, conciencia y expresin. No protege todos esos derechos en igual medida, es verdad, pero es un paso de avance innegable.

Me inquieta entonces que esa joven piense que son otros quienes deban hablar de los problemas de Cuba y no ella, que tantas observaciones tiene. La esencia del asunto radica en que no es lo mismo ser libre que sentirse libre. Ser libre depende ms de un contexto jurdico, que garantice determinadas prerrogativas ciudadanas, pero sentirse libre requiere de una actitud cvica en que no se tema practicar esos derechos. Si ser libre depende del entramado jurdico en que se desenvuelvan las personas, sentirse libre obedecer ms a prcticas culturales que involucran a la familia, la escuela y los medios de comunicacin.

Mi generacin, nacida en el primer lustro de los sesenta, fue la primera del perodo denominado por la historiografa Revolucin en el poder. Nos correspondera coexistir, como adolescentes y jvenes, con la dcada del setenta, una etapa de gran represin a las expresiones ideolgicas, artsticas, sexuales y estticas que no fueran consentidas por el dogmatismo oficial, el cual se caracteriz por la deformacin y perversin del marxismo al asumir su variante sovitica. Esta versin estalinista concibi la ideologa como () introduccin coherente de ideas y concepciones en la conciencia de las masas. [1. Z. Berbshkina, D. Zerkin, L. Ykovleva: Qu es el materialismo histrico?, Editorial Progreso, Mosc, 1986, p.134.] La palabra introduccin merece especial atencin, pues incita a la asociacin con trminos como implantacin y quizs imposicin; sin embargo, el poder se alcanza tambin a travs de la cooperacin, el asentimiento, el consenso y la motivacin.

Muchos se han referido a las consecuencias de aquel perodo para los cubanos, pero la principal constatacin de sus terribles secuelas se manifiesta en la imposibilidad que mantenemos, an hoy, de sentirnos libres. Esa actitud la hemos transmitido a nuestros hijos, y ellos a los suyos, cuando en el seno familiar les aconsejamos no buscarse problemas o no ser sinceros si ello puede afectarlos.

Se reproduce tambin gracias a un tipo de educacin mayoritariamente conductista y autoritaria, que se distingue por currculos cerrados, deja poco margen a la experimentacin, no toma en cuenta los intereses individuales de los educandos y apela de modo insistente al principio de autoridad en el terreno de la Historia y de las ideas filosficas y polticas. A travs del lenguaje expresamos nuestras ideas y opiniones, sin embargo, la enseanza del Espaol en las escuelas cubanas, desde la enseanza elemental hasta la universitaria, prioriza formas comunicativas verticales, como la descripcin o la composicin, casi siempre de temas orientados por el profesor. En cambio, es poco frecuente que se cultive el ensayo, que permite mayor libertad en el planteamiento de las ideas y fomenta la contrastacin de tesis, confirindole as un rol ms activo a los alumnos.

Nuestros medios, por su parte, no potencian el sentido de libertad cuando mantienen una visin restringida y excluyente que le impide abrirse a todas las zonas de ideologa, que no admite la polmica, la contrastacin de ideas y a la diversidad de pareceres, incluso dentro de un marco de discusiones prosocialistas. Plataformas como internet, que pudieran democratizar el acceso a la informacin y contribuir al sentido de libertad, estn limitadas en Cuba para las grandes mayoras, dados sus altos precios y la necesidad de una infraestructura que no todos poseen.

nicamente si se analiza el tema desde todas estas perspectivas se lograr entender cmo se pueden modelar las mentalidades y por qu es tan difcil desterrar estados de opinin y modos de actuacin, entre ellos la percepcin de no ser libres aun cuando nuestras leyes establezcan importantes cuotas de derechos encaminados al ejercicio de la libertad.

Debemos abandonar esa actitud temerosa, apocada, que no permite que nos apreciemos como ciudadanos libres. Es una condicin impropia de estos tiempos pues naci en el pasado, bajo condiciones en su mayor parte superadas. Si nos sintiramos libres, los miembros de la UNEAC podramos debatir abiertamente el Proyecto de Constitucin a travs de nuestra organizacin. Ningn precepto legal lo impide, al contrario el artculo 54 de la Constitucin vigente plantea: Los derechos de reunin, manifestacin y asociacin son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y dems sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines. Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en las que sus miembros gozan de la ms amplia libertad de palabra y opinin, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crtica.

Todas las constituciones del mundo no harn de nosotros personas libres si no nos sentimos as en nuestro interior. La tica filosfica seala que la libertad se fundamenta en la autoconciencia y la responsabilidad moral. Por tanto, el individuo no puede remitir su propia libertad/responsabilidad a ningn otro. Quien tenga una opinin no debe callarla. El que lo hiciere est cometiendo un acto de castracin humana y cvica.

Fuente: https://jovencuba.com/2018/10/30/sentir-la-libertad/

Para contactar con la autora: [email protected]



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