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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Albert Rivera, Ciudadano Can

David Torres
Pblico


El domingo Albert Rivera fue a hacer la campaa andaluza en Alsasua, ya que en la mente integradora del lder de Ciudadanos cualquier punto de Espaa est conectado con cualquier otro punto y por eso Andaluca es parte de Navarra y viceversa. Un da antes, el sbado, haba cancelado un acto de apoyo a su partido en las elecciones autonmicas andaluzas por culpa de una lesin en la pierna que se hizo jugando al tenis el da anterior. Segn explic en un video dedicado a sus seguidores, el mdico le haba dicho que tena que cuidarse, que nada de excesos, de ah que no pudiera acudir el domingo a Mlaga. Inmediatamente prepar una manifestacin multitudinaria en apoyo de la Guardia Civil en Alsasua y all que se fue, a abrazar a Espaa.

A nadie que est al tanto, siquiera por encima, de los alegres virajes de timn de Rivera le habrn sorprendido lo ms mnimo ni la repentina mejora locomotriz ni el cambio de demarcacin geogrfica. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, pero Rivera, cojo y todo, subi a la red para rematar una esplndida volea en Alsasua. No fue la nica trola que le trincaron, puesto que, durante su emotivo discurso, dijo que haban tirado piedras contra la furgoneta en la que lleg. No se vio una sola piedra en los videos grabados durante los incidentes en que varios grupos de jvenes encapuchados abucheaban e insultaban a los simpatizantes de Ciudadanos, pero eso qu ms daba. Goebbels deca que slo hace falta repetir una mentira mil veces para que se convierta en verdad, pero a Ciudadano Can le basta con que la repitan radios, televisiones y peridicos.

Rivera vive desde hace aos en varias versiones simultneas de la realidad donde la mentira y la verdad son opiniones que l va cocinando a su gusto mientras arrea la burra hacia delante. Para l, la corrupcin, el feminismo, la ideologa, la inmigracin, son nicamente herramientas de trabajo, llaves Allen con las que va ajustando la maquinaria electoral que le permita un da alcanzar el poder junto a la caterva de veletas que lo acompaa. As, como el que no quiere la cosa, un da abomina de Mariano y al da siguiente le pega un abrazo, aunque siempre por el bien de Espaa, la brjula moral de Rivera en los momentos difciles y en los fciles.

Ayer, en Alsasua, fue un momento difcil y Rivera tuvo que echar mano del patriotismo, que en su caso no es el ltimo refugio de los canallas, como deca Samuel Johnson, sino el primero e incluso el nico. Habla de enemigos en el ms puro estilo cainita, guerracivilista, alentando la confrontacin, provocndola, inventando una piedra donde ayer hubo balas y donde maana, quiz, invente una navaja. Dice que el nacionalismo es el gran problema de este pas y lo dice, siempre que puede, detrs de una bandera espaola bien gorda. Su brjula moral -el bien de Espaa- es un espejo de cuerpo entero donde se refleja aquel antiguo cartel electoral en el que apareca tal cual, en pelotas, pura ambicin desnuda, un mamfero hambriento dispuesto a ponerse cualquier traje. Ha seguido al pie de la letra el consejo de Bruce Lee, be water, my friend, hasta el punto de convertirse en una cascada de agua de vter que arrastra lo que sea: banderas, vientres de alquiler, neandertales de Vox y millonarios del Ibex. La pierna bien, gracias.

Fuente: https://blogs.publico.es/davidtorres/2018/11/05/albert-rivera-que-juega-al-tenis-cojo/



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