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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Bolsonaro y sus repercusiones en la regin

Decio Machado
Brecha (Uruguay)


Brasil, pas emergente que ha sido referencia en el subcontinente, se ha convertido tras las elecciones del pasado 28 de octubre en el eje sobre el que pivota gran parte de la inestabilidad poltica y econmica regional.

La nacin ms grande de Sudamrica, con una tasa de homicidios que supera la de Europa y tambin la de Estados Unidos, decidi, en el marco de una fuerte deslegitimacin social de su ecosistema poltico institucional, votar por el antipetismo plasmado en la figura de una nueva derecha que se manifiesta como alternativa pese a sus cnones sumamente conservadores en el sentido moral y neoliberales en lo referente a sus planteamientos econmicos.

El fenmeno puede ser extensible a otros pases de Amrica Latina en la medida en que el subcontinente ostenta la nada envidiable distincin de ser la regin ms violenta del mundo, con 23,9 homicidios por cada 100 mil habitantes, comparado con los 9,4 de frica, 4,4 de Amrica del Norte, 2,9 de Europa y 2,7 de Asia.

Hablamos de un territorio que concentra apenas el 8 por ciento de la poblacin mundial pero el 37 por ciento de los homicidios que acontecen en el planeta, donde estn ocho de los diez pases ms violentos a nivel global y 42 ciudades del ranking de las 50 ms inseguras del globo terrqueo. En ese contexto, las expresiones polticas de mano dura contra la violencia, como las que representa Bolsonaro, pueden imponerse ante conceptos anteriormente aceptados con respecto a la inviolabilidad de la integridad fsica y los derechos ciudadanos.

En paralelo, tres de cada cuatro ciudadanos latinoamericanos manifiesta segn diversos estudios de alcance regional escasa o nula confianza en sus respectivos gobiernos, y alrededor del 80 por ciento de la sociedad es consciente de que la corrupcin est extendida en las instituciones pblicas de la regin. El sistema de partidos polticos est actualmente altamente desprestigiado, las clases vulnerables o sectores recin salidos de la pobreza y las clases medias ms consolidadas no sienten que sus reclamos sean adecuadamente canalizados por sus gobiernos ni por las formaciones polticas de viejo cuo, a la par que la mayora de la gente no tiene fe en el futuro. En resumen, la desconfianza ciudadana es cada vez mayor y est llevando a una fuerte desconexin entre la sociedad y la estructura del Estado, lo que pone en jaque la cohesin social y debilita el hipottico contrato social existente.

En este contexto, el terreno est abonado para la configuracin de nuevas fuerzas polticas que se posicionen como antisistmicas frente a los partidos convencionales, incluyendo entre ellos a las candidaturas progresistas que durante el pasado ciclo poltico no pusieron en cuestin el modelo de acumulacin heredado ni el statu quo existente dentro de nuestras sociedades, ni el modelo para la toma de decisiones en el Estado. En paralelo, se reposiciona socialmente en sociedades asediadas por el crimen y la violencia el imaginario de que para acabar con la delincuencia es necesario que haya mano dura por parte de las autoridades, mientras las tcticas militarizadas vuelven a ser propuestas como herramientas para asegurar una gestin exitosa en la seguridad ciudadana.

Pero ms all de un posible efecto contagio en la regin, y contrariamente a las lgicas emanadas por lderes como Lula, Chvez o Correa, el actual presidente electo de Brasil no manifiesta inicialmente pretensiones de convertirse en una figura de liderazgo regional.

Ms all de su confrontacin ideolgica con gobiernos como Cuba, Venezuela e incluso Bolivia pases a los que Bolsonaro considera que no agregan valor econmico y tecnolgico a Brasil, el futuro mandatario brasileo ha manifestado inters por acercarse a pases desarrollados fuera de la regin con el fin de reimpulsar el comercio exterior del gigante sudamericano. Dicha posicin posiblemente termine de sepultar los ya semimoribundos procesos de integracin regional: Celac, Unasur e incluso el propio Mercosur. El primer destino que aparece en su agenda internacional es Chile, donde ser recibido por Sebastin Piera, lo que parece indicar un cambio en la preferencia de las alianzas comerciales brasileas en la regin, antes encabezada por Argentina, el tercer pas que ms importa desde Brasil. Bolsonaro tambin visitar Estados Unidos con el fin de entrevistarse con Donald Trump, lder por el cual el presidente electo brasileo ha manifestado gran admiracin; y en tercer lugar Israel, pas en el cual pretende trasladar su embajada desde Tel Aviv a la ciudad de Jerusaln, siguiendo las presiones internas recibidas desde sectores evanglicos y pentecostales.

China, principal socio comercial de Brasil en estos ltimos aos con un monto de 75.000 millones de dlares en comercio bilateral durante el ejercicio 2017 (20,3 por ciento del comercio exterior brasileo), se mantiene a la expectativa respecto de los iniciales movimientos de Jair Bolsonaro, quien ha descrito al coloso asitico como un depredador que busca dominar las reas econmicas clave de su pas y la regin. Pese a ello, Beijing confa en que las relaciones comerciales con Brasil sigan siendo prsperas, y en prueba de buena voluntad titul el editorial del China Daily (peridico controlado por el Partido Comunista Chino) del da despus del triunfo de Bolsonaro No hay razones para que el Trump tropical interrumpa las relaciones con China. En dicho texto la burocracia gubernamental asitica manifestaba: Tenemos la sincera esperanza de que cuando asuma el liderazgo de la octava economa ms grande del mundo, Bolsonaro mirar de manera objetiva y racional el estado de las relaciones China-Brasil. En todo caso, y ms all de su posible alineamiento geopoltico con los intereses de Estados Unidos a nivel global, preocupa sobremanera en Beijing qu devendr del viaje a Taiwn programado por Bolsonaro para el mes de marzo.

Por otro lado, las continuas referencias neonacionalistas expresadas por Jair Bolsonaro durante la reciente campaa electoral indicaran una tendencia a la revisin de lo que han sido las polticas impulsadas desde el palacio de Itamaraty durante las ltimas dcadas. Su lema Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos se asemeja bastante al America First de Donald Trump, y pese a que la poltica exterior est minimizada tanto en el discurso como en el programa electoral del actual presidente electo, Bolsonaro defiende en la prctica un cierre de fronteras en cuanto a polticas migratorias pero una mayor apertura comercial con base en la reduccin de aranceles y barreras no arancelarias, as como la firma de acuerdos bilaterales de comercio pas a pas y no integrados en el Mercosur.

Segn Luiz Philippe de Orlans e Bragana, uno de los pocos nombres que aparecen como posibles titulares de la cartera de Relaciones Exteriores en el futuro gabinete de ministros de Bolsonaro: Brasil est abierto a los negocios pero cerrado a la influencia (). Tenemos que cerrarnos a la influencia de las Naciones Unidas, de China y de los grandes bloques negociadores de la Unin Europea que tienen a Brasil en sus agendas.

As las cosas, incluso en la Alianza del Pacfico, bloque de pases de economas abiertas compuesto por estados de clara tendencia conservadora, se manifiesta inquietud respecto al impacto en la regin del nuevo Brasil que presidir Bolsonaro a partir del 1 de enero del prximo ao.

Fuente: https://brecha.com.uy/bolsonaro-repercusiones-la-region/


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