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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Temerosos de las deudas pblicas

Fernando G. Jan Coll
Rebelin


Le Cercle Turgot es, en Francia, el Crculo que lleva el nombre del eminente Anne Robert Jacques Turgot (1727-1781), ministro de Hacienda de 1774 a 1776, economista y alto funcionario pblico, al que el profesor Alessandro Roncaglia (en su Breve historia del pensamiento econmico. Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2017), sita de puente entre los fisicratas y Adam Smith y le considera hombre de la Ilustracin que atribuye un papel importante al capital y a los empresarios capitalistas.

Este Crculo est formado por expertos del mundo de las finanzas, dirigentes de empresas e instituciones financieras y profesores universitarios, y ha publicado, en marzo de 2018, un libro monogrfico con la contribucin de varios autores: Les dettes publiques la drive. Anatomie dun monde finacirement fragilis (Eyrolles, Pars, 2018), que es ttulo alarmante, reforzado por el subttulo, que forzosamente ha de atraer al lector de formacin econmica interesado en la situacin econmica presente, aunque tambin suscitar el inters del empresario consciente del entorno econmico e incluso del ciudadano que se toma en serio la realidad econmica que le circunda, as sea, porque acaba traducindose en impuestos que habr de pagar.

Que hay fundamento para tratar el asunto de las deudas pblicas, se puede ver en el grfico siguiente, tomado de la publicacin del Fondo Monetario Internacional:

Cuadro N. 1: Deuda pblica bruta

Fuente: FMI, Perspectivas de la economa mundial.

Tras la II Guerra Mundial, la deuda pblica bruta agregada de las principales economas avanzadas (tal y como quedan fijadas en las notas al pie del grfico, o sea, sin contar con EE. UU. hasta el ao 2000, y sin que computen las deudas de, por ejemplo, Espaa, Italia y Grecia), fue reducindose, desde el nivel de 110% del PIB aproximadamente, hasta la primera crisis del petrleo, en los aos 70, en que se situara en el 30% aproximadamente, para retomar la senda alcista con un descenso en el perodo previo a los primeros efectos de la crisis de las subprimes, hasta situarse en el 120% aproximadamente ya adentrados en la crisis.

Este libro del Crculo Turgot empieza con un prefacio de Michel Pbereau, inspector de hacienda y presidente del grupo bancario francs BNP desde 1993 hasta 2011, y fue redactor, en el ao 2005, de un informe sobre la deuda pblica en Francia, por lo que no es de extraar que en el prefacio se centre en este pas, resaltando el aumento de la deuda pblica, que fue el 20% del PIB en el ao 1980 y est alcanzando el 100% cuando escribe, con un Estado en dficit de sus cuentas desde el ao 1974. Los dficits de las Administraciones pblicas, son el resultado de la resta entre ingresos y gastos, y, en esta tesitura, l atribuye la causa del dficit, no a la insuficiencia de ingresos, sino al gasto pblico excesivo (57% del PIB), que sita a Francia en el do de cabeza dela OCDE, afirmando que la experiencia indica este nivel de gasto no genera ni crecimiento econmico ni empleo, por lo que deduce que est en la conveniencia de Francia reducir su gasto pblico. Otro aspecto importante sobre el que se pronuncia es el del borrn y cuenta nueva de la deuda pblica que proponen algunos al modo de pases latinoamericanos, y que l considera que significara la prdida de uno de los activos diferenciales ms importante: el estado de derecho, de la propiedad, de los contratos y de los tribunales independientes para hacerlos respetar.

Pasemos a la introduccin, en la que el presidente y fundador del Crculo Turgot, Jean-Louis Chambon, toma como eje de su texto las ideas de Turgot (para adentrarse en l, vase el libro de Paloma de la Nuez, por m reseado: Turgot, el ltimo ilustrado, en SYN@PSIS N. 52, mayo-junio de 2011). Toma la expresin concisa de ste al ser recibido por el rey el 25 de agosto de 1774: Ni bancarrota, ni aumento de impuestos, ni emprstitos., slo queda la reduccin del gasto y aadir reformas estructurales. El rey se deshizo de l tras 20 meses y 18 das desde su nombramiento como Contrleur gnral. El autor de la introduccin adopta las ideas mencionadas y coincide con Michel Pbereau en que la solucin propuesta debe ser la reduccin del gasto pblico, si bien insistiendo en las reformas estructurales.

El resto de textos se encuadran en las tres partes sustanciales del libro: La parte 1, dedicada a las enseanzas del pasado y al anlisis terico, con tres captulos, a saber: El primero, de Frderic Burguire, se centra en la experiencia japonesa de anulacin de deudas por diversas vas a lo largo de su historia, captulo de sumo inters y que merece que el lector le preste atencin, no en vano alcanz un ratio de deuda del 250% sobre el PIB y su estado es el ms endeudado del mundo por encima del 6% sobre el PIB en promedio durante desde hace veinte aos, y el Banco de Japn fue el primero en practicar una poltica monetaria no convencional, en marzo de 2011 (p. 25).El segundo, de Jean-Jacques Pluchart, presenta los paradigmas del endeudamiento pblico, repasando sucintamente las doctrinas liberal, keynesiana, la equivalencia ricardiana y el retorno a la regla de oro, as como los diversos tratamientos que se majean para acometer el problema de la UE y su deuda, los instrumentos monetarios no convencionales y la tentacin de medidas ms radicales para dominar la deuda pblica tras la crisis de 2007, concluyendo que, tras tres siglos de reflexiones tericas y experiencias prcticas, seguimos sin lograr una solucin de consenso. El captulo tercero, responde a la pregunta que le da ttulo: Tienen eficacia las reglas presupuestarias? Francia frente a los criterios domsticos y europeos, en el que el autor, Bernard Schwengler, nos facilita cuadros con la evolucin de la deuda pblica de los principales pases de la UE, Japn y EE. UU., mostrando los cortes, para l significativos: aos 1995, 2007 y 2014, en los que se ve que varios pases redujeron considerablemente sus niveles relativos de deuda pblica entre 1995 y 2007, perodo en el que Alemania, Francia y Japn aumentaron su deuda pblica sobre el PIB.

Permtaseme una nueva intrusin aportando un grfico reciente facilitado por la BNP Paribas, que puede serle til al lector a modo de complemento y contraste:

Cuadro N. 2: Deuda pblica bruta en % sobre el PIB

 

 

Fuente: BNP Paribas. W. de Vijlder en ECOFLASH, 20 septiembre 2018.

Del ao 2000 al inicio de la crisis, se mantienen ms o menos los niveles de endeudamiento pblico (excepto Espaa, que reduce considerablemente su deuda pblica, desde el 60% del PIB hasta por debajo del 40%), pero con la crisis se disparan en todos los pases considerados, excepto Alemania.

Pasemos a las reglas presupuestarias adoptadas por los pases, que pas de 5 en el ao 1990 a 96 en 2015, que el autor nos define y aclara, distinguiendo las que tienen naturaleza jurdica de las que la tienen poltica, pasando a analizar su eficacia en el caso de Francia, en dos vertientes: las reglas europeas y las nacionales, tratando someramente las principales (entre las europeas: la del 3%, la del equilibrio a medio plazo y el lmite al endeudamiento, sealando sus puntos dbiles de carcter general). Las reglas domsticas francesas, las pasamos por alto aqu por no ser de inters general, pero el lector interesado en comparaciones puede acudir al libro.

La parte 2 lleva por ttulo Un mundo que abusa de la deuda, comprendiendo los tres captulos siguientes: el cuarto, de Jean-Claude Gruffat, de extenso ttulo, dedicado a los EE. UU., a su sistema fiscal, descrito sucintamente pero con gran claridad y al que califica de complejo y arcaico, con un Cdigo de impuestos que supera las 2.600 pginas, resaltando que tanto demcratas como republicanos no se deshacen de las inercias del gasto pblico y comparten la responsabilidad del aumento de los dficits. Los gastos del Gobierno federal fueron inferiores al 5% del PIB desde la creacin de los EE. UU. hasta la Gran Depresin de 1930, con excepciones como su guerra civil y la I Guerra Mundial; en el ao 2008, alcanz el 25%. Tambin nos ofrece un breve recorrido por la historia de la deuda americana desde sus orgenes, en que empez con un 30% del PIB, cumpliendo sus pagos. Con las administraciones de Roosvelt y Truman, en la II Guerra Mundial, alcanz el 112%, pasando la deuda federal de 3.300 millardos de dlares en el ao 2001 a 12.000 millardos de dlares en el ao 2013 y superior a los 20.000 millardos despus. En el captulo quinto, Isabelle Job-Bazille, se plantea si el volumen de las deudas europeas es un obstculo a la integracin de la Unin, por ms que a m me asalte la duda de si es correcto considerar buena dicha integracin. Nos resume los mecanismos de la UE puestos en marcha tras la crisis de 2008, aceptando que hubo una insuficiencia crnica de regulacin y de supervisin. (p. 115), opinin que siempre se puede decir, pues siempre habr alguna insuficiencia, pero que, en trminos generales, no comparto. Otra cosa es la supervisin, la responsabilidad de los Bancos centrales, a los que nadie ha pedido cuentas (por ms que haya sinceridades bochornosas, como la del exgobernador del Banco de Espaa, Miguel ngel Fernndez Ordez: A m, lo que me divierte es ver lo que no se ve. Y es verdad que no vi el tema bancario Entrevista concedida a El Confidencial, 2018-09-16 Cmo es posible que un gobernador del Banco de Espaa no viera el tema bancario?!). La autora recoge las diferentes vas de absorcin de la deuda de la Unin con el menor dolor posible, entre los que estn las transferencias de los ahorradores hacia los deudores (en este caso el Estado (p. 125), con el juego de los tipos de inters reales negativos. El captulo sexto es de inters manifiesto. Jean-Luc Buchalet y Christophe Prat nos adentran en la deuda China y en su economa. Los autores sitan la deuda china en 277% del PIB en 2016 (cuando era el 151% del PIB en 2006), siguiendo a l Banco UBS citado a pie de pgina 137, atribuyendo el 68% al Estado central y las administraciones locales, 45% las familias y 164% las empresas. Deuda ampliamente en manos de inversores domsticos y protegida con unas reservas de cambio de 3.000 millardos de dlares (p. 140). Los desequilibrios de la economa China son diversos, por ejemplo: el 10% de las familias ms ricas poseen el 84% del total de activos (p. 152); en tanto la poblacin china es el 19% de la poblacin mundial, mientras que el consumo familiar es tan slo el 10% del mundial, con un peso relativo en la economa china de tan slo el 39%; sin olvidar que el endeudamiento de sus empresas en relacin al PIB es el ms elevado del mundo, y el endeudamiento local preocupante (en los municipios y condados, aument un 31% entre 2010 y junio de 2013). El autor menciona los clculos de Liu Haiying que hacen pensar en el parecido a una pirmide de Ponzi. Crecimiento de la masa monetaria M2, pasando del 82% del PIB en 1990 a 195% en 2010, y proviene, no de la creacin monetaria del Banco central, sino de la explosiva demanda de crdito de las regiones. Sobreinversin y cada de la tasa de rendimiento del capital, que segn Bai Zhongen, y confirmadas por Liu Haiying, ha pasado de ser 15,7% en 1993 a 2,7% en 2012 (p.149). Aunque el autor reconoce que los optimistas han llevado la razn en cuanto al aterrizaje suave de la economa china, bien pudiera haber una crisis larvada, que da ttulo del ltimo epgrafe antes de las conclusiones. A modo de complemento, el lector puede leer el monogrfico Gopolitique de la Chinede la revista DIPLOMATIE (Les grands dossiers n 45, junio-julio 2018).

Y entramos ya en la Parte 3, titulada Qu cambia el Quantitative Easing?, empezando por el captulo siete, El Quantitative Easing y la financiacin de la economa. Por Vivien Levy-Garboua y Grard Maarek, que parten de dos afirmaciones muy al uso: 1) que el Quantitative Easing (QE, en adelante)inyecta una enorme cantidad de liquidez y 2) si eso no se produce, es porque los bancos no la reinyectan. De la primera nos dicen que es falsa y de la segunda que es doblemente errnea. Contraponen tres aseveraciones: 3) que el xito del QE depende del comportamiento del sector no financiero y en primer lugar de la demanda de crdito [yo aadira solvente o, al menos atendida], y que, de ser muy dbil, puede resultar contraproducente el QE; 4) al abandonar el QE, el xito depender del grado de confianza de los actores econmicos y de la capacidad del Banco central de guiar el proceso; 5) la QE es, ante todo, una poltica de accin sobre los tipos a largo plazo, con la finalidad de abaratar a los Estados el pago de la deuda pblica, y tras estas afirmaciones, el resto del captulo es la argumentacin tcnica que soporta su opinin sobre las cinco afirmaciones. El penltimo captulo, el octavo, de Hubert Rodarie, se intitula El canto del cisne de los sistemas de gobierno macroeconmicos modernos, y su mrito principal est, a mi entender, en poner sobre el tapete la responsabilidad de los Bancos centrales en el origen de la crisis, al igual que seala que tras diez aos de probar la ZIRP (Zero Interest Rate Policy y la QE, ha tenido efectos limitados en el fondo; proclama la necesidad de una nueva ptica sobre la deuda pblica, calificndola de reliquia brbara cuando los tipos son cero o negativos, asemejndola a la funcin del oro, que no produce nada y slo su incorruptibilidad le permite ser un valor propiamente hablando (p. 193); tambin plantea la posibilidad de borrar la deuda pblica en manos del Banco central, analizando posibles consecuencias, una vez reconocida la monetizacin de la deuda, para dedicar sus ltimas pginas a von Mises en relacin al clculo econmico y su distorsin por la ZIRP y la QE; tal vez, para comprender mejor sus propuestas convenga acudir a sus libros:La Pente despotique de lconomie mondiale (Salvator, 2015) y Dette et Monnaie de singe (Salvator, 2011). El ltimo captulo, el noveno, La demanda de deuda soberana y la puesta en cuestin del estatuto de activo seguro, por Jean Boissinot, nos sugiere una hiptesis original: la crisis como producto de la demanda de activos seguros, al modo de la formulada por Ben Bernanke cuando las crisis asiticas de 1997-1998, al ver que el aumento del tipo de inters de intervencin a corto por la FED del 1% al 3% a partir de 2004, no dejaba inalterados los tipos a largo plazo, sugiri que poda ser fruto de una demanda creciente de ttulos seguros proveniente de esos pases principalmente (nota 1, pg. 207). Resultara que la escasez de ttulos de deuda pblica conducira al sistema financiero a crear sucedneos de activos seguros, que seran sucedneos imperfectos de aquellos, de manera que la crisis podra explicarse a partir de esa creacin por medio de la titulizacin, si bien, luego vendra la prdida de valor como tal (dejaran de ser activos insensibles a la informacin, que sera definicin moderna de activo seguro) y luego los inversores buscaran refugios en activos seguros ms robustos, y, vista la aversin al riesgo, los bancos centrales adquiriran estos ttulos en el marco de la QE para inducir a los inversores a asumir riesgos. No me convence, para empezar porque la crisis no empez por la deuda pblica, que ha venido a ser consecuencia para salvar el sistema; y tampoco me queda claro que hubiera necesidad de ttulos sustitutivos de deuda pblica segura, para al primer susto de la crisis los inversores se pusieran a buscarla (cuando se supone que escaseaba hasta el punto de haberse creado los sucedneos).

Y ya nos queda slo abordar las conclusiones, elaboradas por Frdric Burguire. Recogiendo algunas de las ideas expuestas por los diversos autores en sus respectivos captulos, traza un panorama moderadamente sombro: la deuda acumulada (del 59% en 2008 a 94% en 2015, segn el Banco Mundial) y la continuidad de los dficits, inclinan al pesimismo frente a una prxima recesin; modera el alarmismo la adopcin del QE por la Trada (USA, Japn, UE) y el manejo original de las reservas de cambio que ha mostrado China. Equilibrio frgil que se sustentar en la monetizacin de la deuda pblica, empujando a la recomposicin de las carteras hacia activos ms arriesgados con la alternativa para los ahorradores de mantener altos niveles de liquidez no remunerada, con prdidas importantes del valor de su capital en el horizonte. Djeseme decir con simpleza: la crisis generada por los deudores, la tienen que pagar los ahorradores, mayor contrasentido imposible salvo que aceptemos que la economa es manejo de los asuntos por los poderosos, como viene siendo a lo largo de la historia de la Humanidad; eso s mediante discursitos convincentes y tcnica que enmascare la realidad a ojos no avisados. Que se denomine eutanasia del rentista (Keynes), o no, a la erosin de la renta derivada de las inversiones de los fondos de pensiones, por ejemplo, no empec que lo que puedan percibir quienes han confiado su dinero a dichos fondos reciban menos de lo esperado, incluso puede que menos de lo que guardaron, as el autor de las conclusiones seala que Los rentistas de la primera mitad del siglo XX han visto efectivamente desaparecer su capital en una cuarentena de aos, mientras que ellos esperaban vivir de sus rentas. (p. 225) Nadie deber sorprenderse de que la clase media se oriente polticamente a favor de los llamados populismos cuando ya empieza a percatase de que va a ser expoliada.

Fernando G. Jan. Doctor en Economa. Profesor Titular del Departamento de Economa y Empresa de la UVIC-UCC.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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