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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Feminismo & Ciberacoso
Por qu a las feministas nos acosan por las redes

Irantzu Varela
https://www.vice.com

En Espaa, les molestamos.


Porque pueden. Porque no les pasa nada. Porque nos odian. Porque nos tienen miedo.

Las redes se han convertido en una cloaca en la que la gente vuelca su frustracin, escudada por el anonimato. Vale. Pero os aseguro que no toda la gente vomita igual, y que el reparto de la pota no es equitativo.

Las feministas, a medida que vamos adquiriendo visibilidad en las redes, vamos reclutando -sin querer- un ejrcito de odiadores, que nos defenderan cual Inmaculados a Daenerys Targaryen, si no fuera porque a las que odian, es a nosotras

Y con un odio que es sorprendente. Resulta difcil imaginar cmo un to que no te ha visto nunca, sabe cmo hueles; cmo alguien que no te conoce en persona, puede hablar sobre los traumas de tu infancia; cmo gente que no te ha tenido cerca, puede diagnosticarte problemas sexuales: cmo se puede desear una violacin mltiple a alguien que -a ti- no te ha hecho nada. Es ms, parece increble que haya gente que, si de verdad piensa que eres una vaca maloliente malfollada traumatizada solitaria que se merece que la violen ya que su madre no la abort, te lo digan a la cara. Bueno, a la pantalla. Y se crean buena gente, polticamente incorrectos, o gente que tiene alguna gracia.

Para odiar a alguien que no te ha hecho nada, y esto lo hemos aprendido (o no) con la experiencia de conocer la historia de todos los regmenes totalitarios, lo primero es dejar de considerar a ese alguien una persona. Al menos, una persona como t. As puedes pensar que todo tu odio est justificado, porque perteneces a una especie superior, que tiene derecho a disfrutar de un mundo en el que pueda decir todo lo que le d la gana, aunque ataque a la minoras oprimidas histricamente, legitime la violencia que es la mayor causa de muerte de mujeres entre 14 y 44 aos, justifique las discriminaciones ms atroces (como si no lo fueran todas) o fomente la desigualdad. Porque t lo vales, porque eres de esa especie elegida que tiene derecho a tener privilegios y a odiar libremente y hasta la muerte -la suya, claro- a quienes pretendan explicar que slo tenemos derecho a tener derechos. Y que nadie va a tenerlos todos, hasta que los tengamos todas. As se empieza.

Yo creo que eso es lo que pasa. Que cuando a m, o a las compaeras de Pikara Magazine, o a Desire Bela, o a Alicia Murillo o a Cristina Fallars, o a todas esas feministas con visibilidad en las redes, nos amenazan con matarnos, con violarnos, con no tocarnos ni con un palo (como si la vida fuera un MYHYV eterno), nos desean violaciones mltiples, abortos retroactivos, la nica compaa de nuestros gatos, ablaciones, torturas, nos llaman gordas, feas, putas, malfolladas, bolleras, terroristas, nazis, fascistas, victimistas o nos acusan de cobrar por cada mujer asesinada en realidad, no creen que estn hablando con personas.

Pero no creo que tenga nada que ver con la distancia que pone un avatar o un nombre ms o menos falso. Porque, entonces, les insultaran igual a ellos. Y no lo hacen. Los hombres con visibilidad pblica, independientemente de las ideas que expresen, no reciben, ni de lejos, la misma cantidad de insultos que recibimos las mujeres que expresamos ideas feministas. Pero, sobre todo, no reciben el mismo tipo de insultos.

Por si queda alguna duda de que el odio que nos tienen est directamente relacionado con el miedo (la definicin no es ma, es de Galeano, pero se la compro: el machismo es el miedo de los hombres a las mujeres sin miedo) solo hace falta analizar los insultos que nos dirigen. Todos, sin excepcin, se refieren o a nuestros cuerpo y nuestro aspecto, y en qu medida responden a los mandatos del gusto hegemnico; o a nuestra sexualidad, y en qu medida son funcionales a la heteronorma; o a nuestra simpata y carcter, y en qu medida son complacientes con sus deseos. Es decir, lo que importa es si estamos buenas y si somos buenas. Y si buscamos su aprobacin en el espejo, en la cama, en casa y donde haga falta.

Todos (los insultos), sin excepcin, se refieren o a nuestros cuerpo y nuestro aspecto o a nuestra sexualidad

Por eso les molestamos. Porque somos mujeres que les desobedecen. Y tienen miedo de que cunda el ejemplo. Porque hemos desobedecido el primer mandato, el de permanecer en lo privado y tener miedo a decir lo que pensamos. Porque nos ponemos delante de un mvil, de un ordenador, de una cmara, o de lo primero que pillamos y decimos que estamos hartas, que ya basta y que la nica solucin es organizarnos. Porque ponemos la cara, el cuerpo, el morro y el miedo para decir cosas que muchas llevamos aos escuchando, pensando, diciendo, gritando. Porque no esperamos a saberlo todo para contar algo. Porque no tenemos guionistas detrs, slo las compaeras que saben que lo nico ms difcil que callarse es alzar la voz. Porque no buscamos otra cosa que ser tantas, que desaparezcamos. Se empean en buscar motivos para odiarnos, pero slo tienen uno: que estn asustados.

Bueno, en realidad tienen otro. Que no pasa nada. Que pueden insultarnos, amenazarnos, acosarnos, y quedarse tan anchos. En un pas donde hay personas presas por tuitear o por cantar, donde se juzga a gente por insultar a seores con barba que viven en el cielo y a sus madres que engendraron sin esperma, mandarnos fotos de mujeres descuartizadas, amenazas con fotos de armas, prometer matar a nuestras hijas, acusarnos de terroristas, hablar de nuestros cuerpos y de nuestras vidas como si no furamos gente, eso, no significa nada. Porque las sociedades tienen las violencias que toleran. Y en la nuestra, est prohibido y mal visto matarnos, violarnos y pegarnos muy fuerte, a las mujeres, como a los animales. Pero todas las dems formas de violencia que se ejercen cada da contra nosotras, incluida la violencia de acosarnos en las redes, esa, la toleramos tranquilamente. Y la remos, y hasta la aplaudimos y, desde luego, no la legislamos.

Y no estoy hablando de cuatro insultos aislados. Porque no son cuatro. Son muchos, muchsimos. Tantos que te dan ganas, a veces, de irte de las redes y volver a los tiempos en los que las discusiones se tenan a la cara. Desde luego, no estn locos. Algunos son muy tontos, porque utilizan argumentos que le pareceran poco elaborados a un bot, pero saben perfectamente lo que estn haciendo, y cuentan con la impunidad de una sociedad que se ha acostumbrado a que se nos insulten a las mujeres. Pero si somos una sociedad que se ha acostumbrado a que nos maten a las mujeres!. Y no estn aislados, ni mucho menos. De hecho, estn arropados por foros, por clubes, por organizaciones, por empresas millonarias, que facturan miles de euros cada da en publicidad y que les permiten -como mnimo- escupir libremente sus discursos de odio. En muchos casos, lo alientan, lo apoyan y lo financian. Tienen altavoces, pasta y abogados que los defienden.

He aprendido a fingir que no me afecta que haya gente que prefiere intentar humillarme a intentar entenderme

Yo no puedo esperar a que vengan a por m, porque ya lo han hecho. Me han convertido en una persona inmune a los insultos. He aprendido a fingir que no me afecta que haya gente que prefiere intentar humillarme a intentar entenderme. Me he tenido que marchar un tiempo de las redes, para poder soportarlo. Y conozco a compaeras que ya no pueden salir de paseo con sus hijas, que tienen miedo a salir a la calle, que no se atreven a dar charlas, por miedo a los ataques. Y podrais pensar, qu locas, qu exageradas, qu histricas cobardicas. Esos son cuatro tipos que, a la hora de la verdad, no van a hacerte nada. Pero han matado a Marielle Franco, se han burlado de la sentencia de Juana Rivas, han acosado a la vctima de La Manada. Y van a seguir as, tratando de asustarnos, de callarnos, de convencernos de que dejemos de desobedecer y volvamos a nuestros espacios pequeos y privados, donde hay seoros esperndonos, para que les demos la razn, el voto, les hagamos la cena o una felacin.

Pero, qu va, no lo habis entendido. Esto no va as. Nosotras sabemos que todas las asesinadas, a las que algunos medios llaman muertas, que todas las agredidas, que todas las discriminadas, que todas las precarizadas, que todas estamos sometidas a diferentes formas de la misma violencia, una violencia que pretende mantenernos calladas, sumisas, inconscientes, quietas. Y si no, por lo menos asustadas.

Pero las que ponemos la cara, el cuerpo y el miedo, lo hacemos porque sabemos que todas acabaremos entendiendo el feminismo como esa herramienta para entender las opresiones desde una mirada crtica, y como esa arma para luchar hasta que todas seamos libres. Sin que haga falta que unas pocas sean valientes.


Imagen va twitter y Nicols Rodriguez Crespo en VICE


Fuente: https://www.vice.com/es/article/qv97mw/insultos-feministas-acoso-redes-espana



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