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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2018

La fosa 112 y todas las dems

Alfons Cervera
eldiario.es


No me conformo, no; me desespero como si fuera un huracn de lava.

Miguel Hernndez


La memoria democrtica est llena de huesos, de raras geometras de huesos dibujadas en la tierra, de ese dolor blanquinoso que se esconde en la carne ya inexistente de los huesos vergonzosamente enterrados desde hace ochenta aos por lo menos. La historia es el recuento riguroso de esa consternacin que nos araa las tripas cuando abrimos las puertas al pasado. A su lado -nunca en contra- est la memoria. Esa memoria que llamamos histrica y hemos de empezar a cambiarle el nombre para que no haya confusiones entre la memoria fascista y la de quienes se dejaron la vida luchando precisamente en defensa de la Segunda Repblica, contra el fascismo. Pronto se cumplirn 43 aos de la muerte del dictador Franco Bahamonde. Muchos aos de esa muerte. Demasiados aos los que llevan los cadveres republicanos escondidos en tumbas clandestinas, como si la derrota fuera una condena a perpetuidad a manos de esa victoria abrupta e injusta -ya en tiempos de democracia- que son el silencio y el olvido. Ya va siendo hora de que este pas se avergence de lo que no se hizo cuando tocaba y empiece a curar las heridas que no pueden reabrirse -como dice la derecha- sencillamente porque nunca se cerraron. El cementerio de Paterna es una fosa inabarcable que habla a gritos para que la dignidad de lo que encierra no se la sigan comiendo los tristes gusanos del oprobio.

La poltica sigue siendo miedosa cuando hablamos del franquismo. Cuarenta aos de dictadura le cambiaron la cabeza a un pas que no ha sido capaz de construir su propia cultura democrtica. El pensamiento hegemnico cuando hablamos del pasado sigue siendo el que a golpes nos impuso aquella dictadura. En la Transicin tal vez se hizo lo que se pudo hacer (dicen bastantes voces, algunas de ellas bastante autorizadas) pero se dejaron en el camino de aquellos aos muchas cuentas pendientes que tenan que ver, algunas de ellas, con los valores republicanos. En las escuelas del franquismo slo se contaba su victoria y en las escuelas de la democracia siguen sin contarse la legitimidad de la Repblica y su derrota a manos del fascismo. El miedo se nos come, se nos sigue comiendo tantos aos despus de inaugurarse pomposamente nuestra democracia. Mejor no remover nada de lo de antes. Y mientras callamos sern otros, son otros, quienes levantan la voz de una falsa equidistancia no slo con el pasado y sus memorias sino con la historia. Miren, si no, cmo coinciden Albert Ribera y Alfonso Guerra a la hora del recuento. No hay que boxear con los fantasmas del pasado, dice el lder de Ciudadanos. Poco antes que l, eso mismo ms o menos haba dicho el que fuera durante tantos aos vicepresidente de un gobierno socialista y ya dej claro, entonces, que las memorias de la Repblica y el franquismo eran sencilla y llanamente algo que tena que ver ms con la arqueologa que con la propia historia. Cada vez que abrimos la boca para hablar de cumplir la Ley de Memoria (tan raqutica ella, tan insuficiente) se nos echa encima una marabunta de maldiciones que asusta. Y no pasa nada si esa Ley no se cumple. No pasa nada.

Por eso es un gozo ver cmo desde la Diputacin de Valencia y desde el rea de Memoria que ah dirige Rosa Prez Garijo se est destinando dinero y esfuerzo humano para reabrir las fosas de Paterna y de algunos otros sitios donde hayan sido o puedan ser localizadas. Ahora se anuncia la exhumacin de la fosa 112, que, segn las estimaciones de Miguel Mesquida, arquelogo encargado de la exhumacin, contendra los restos de ms de cien ejecutados. Antes fueron bastantes las que fueron abiertas (creo que ocho o nueve) y ojal pronto no quedara ninguna por abrir en Paterna y donde sea: ser el segundo pas del planeta con ms desaparecidos (despus de Camboya) no creo que sea un currculum ejemplar para una democracia que se considera a s misma -aunque yo lo dude- fuerte y definitivamente consolidada. Como canta mi querido y admirado amigo Pedro Guerra en Huesos, una cancin imprescindible para no morirnos de asco en medio del olvido: Habr que contar, / desenterrar, emparejar, / sacar el hueso al aire puro del vivir. Pues eso.

Artculo publicado originalmente en eldiario.es



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