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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Joven cubano artista revolucionario, para qu?

Pedro Luis Rodrguez Gonzlez
La Jiribilla


Termina el 3er. Congreso de la Asociacin Hermanos Saz (AHS) y, luego de varias sesiones de debates, un tema ha logrado hacerse protagnico en la mayora de los espacios. Y es la preocupacin de los jvenes creadores sobre cul es el pas que queremos para el futuro y qu papel nos tocar jugar en l como artistas?

En la actualidad se han diversificado enormemente las fuentes de realizacin y de consumo de los productos culturales. Las instituciones han perdido el control sobre gran parte de los contenidos que circulan en nuestra sociedad, y el modelo de actualizacin del pas ha priorizado las trasformaciones econmicas por encima del debate sobre la cultura y las ideas.

Esto ha derivado en la ausencia, desde hace varios aos, de espacios para un debate poltico-cultural profundo y creador, donde se discuta sobre ideas, pensamiento y no sobre temas de financiamiento, condiciones de produccin o espacios de exhibicin. La falta de este debate ha provocado la instauracin de una especie de metodologa de trabajo absolutamente verticalista.

En este contexto y con esa filosofa surgen nuevas medidas legales que el Estado ha aprobado, queriendo revertir tendencias negativas en el seno de nuestra sociedad, intentando combatir los focos donde se producen o se consumen los productos banales o de la llamada seudocultura, que tanto estn deformando el gusto de los cubanos.

De esta forma, nos encontramos otra vez con una accin que parte de un buen propsito, pero que se convierte en un error por la forma en que se materializa. Y es que tomar cualquier decisin sobre la creacin sin la participacin de sus protagonistas, los artistas, es una frmula que ha llevado ms de una vez al fracaso.

Entonces, qu hacer ahora? Cmo revertir el estado de opinin de nuestros creadores dentro y fuera de la Isla? Incluso, cmo combatir la manipulacin que los enemigos de la Revolucin estn haciendo con todo esto? La respuesta es sencilla, responder con valenta y aplicar una seria rectificacin. No debemos estar haciendo enmiendas y parches que amortigen el impacto del error, debemos, y esta vez junto a los criterios de los creadores, concebir frmulas legales nuevas y coherentes, que permitan jerarquizar y regular, pero no obstaculizar y prohibir.

No logr entender por qu era necesario transformar las palabras que definen nuestro objetivo esencial como Asociacin Hermanos Saz. Se incorpor una categora que cada vez veo ms en los documentos relacionados con el sector de la cultura y que, por supuesto, tambin est incluida en las nuevas medidas legales aprobadas.

Esta categora es la de estar en correspondencia, o no, con la Poltica Cultural de la Revolucin. Y aqu nos volvemos a encontrar con un problema similar al anterior, porque la esencia es correcta, pero la implementacin ha estado y est plagada de errores en su ejecucin cotidiana.

Cmo vas a regirte por algo que no est escrito en ningn lugar? Por otro lado, cmo restringir a una norma algo tan abstracto y diverso como las maneras en que cada uno de nosotros percibimos y concebimos la realidad que expresamos en nuestras obras? Es algo muy complejo. Lo que no puede suceder en estos tiempos es que una sola persona trace las prioridades, ni defina, segn sus intereses, cules son los lmites de la poltica para nuestra cultura, y mucho menos ejecute a solas esas polticas.

Esa Poltica Cultural tenemos que hacerla entre todos, y para eso la institucin tiene que abrirnos las puertas y estar dispuesta a debatir ideas. Y esto debiera ser tambin un ejercicio natural para el trabajo de esos tres grupos que est proyectando nada ms y nada menos que el Ministerio de Cultura que vamos a tener para el 2030.

Es necesario un cambio de mentalidad en muchos de nuestros dirigentes. Basta ya de atrincheramientos ante criterios diferentes. Nosotros no estamos desinformados, nosotros no somos mentirosos. Nosotros no somos el enemigo, somos artistas honestos y comprometidos con este proceso revolucionario, humanista y socialista. Nos piden que tengamos confianza en las instituciones, si no la tuviramos no estaramos hoy aqu, pero esa confianza hay que alimentarla con acciones concretas y productivas. No puede ser que seamos escuchados de congreso en congreso.

Tenemos que crear un mecanismo permanente de trabajo con las instituciones, que nos permita sistematizar nuestra participacin en la construccin diaria de la Poltica Cultural de la Revolucin. Mi propuesta es utilizar la frmula de los consejos asesores de artistas, donde no solo se discutan los temas logsticos y del mejoramiento de nuestras condiciones materiales de creacin, sino que, sobre todo, se hable de Pensamiento. Y tiene que ser un espacio que busque desde la diversidad de criterios el necesario consenso que ayude a distinguir el camino que tenemos que recorrer todos juntos para llegar a la Cuba que queremos.

Yo, como la mayora de mis compaeros, estoy seguro de que estamos dispuestos a aceptar ese desafo, y entonces podr responderme mi pregunta: para eso estn los jvenes artistas revolucionarios cubanos.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/joven-cubano-artista-revolucionario-para-que?fbclid=IwAR2_JsJsu0WaeVBeN5ryUSAkLb0bxh3yyym7wbf1Br9iqQE7hQ4bpmA3xv4



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