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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Nuevo acuerdo comercial en Amrica del norte

Andrs Avila Armella y Eduardo Victoria Baeza
Rebelin


Voceros de Mxico, Canad y Estados Unidos anunciaron la continuidad del acuerdo de libre comercio en la regin y aprovecharon la ocasin para autoproclamarse vencedores en las negociaciones. Los medios masivos de comunicacin (al mismo tiempo) divulgaron con nfasis la idea que el acuerdo es una excelente noticia para las 3 economas involucradas, sin embargo ms all de los fuegos de artificio, hay poca claridad en la explicacin del mismo, y sobre todo en las implicaciones que tendr para los trabajadores de la regin, as como para la estrategia imperialista. Por ello expondremos a continuacin algunos elementos que contribuyan a situar la importancia del tema desde la perspectiva de los trabajadores.

El verdadero procedimiento del Estado capitalista

Es curioso lo detallado e insistente que puede ser la propaganda de Estado que nos habla sobre el carcter democrtico de nuestros sistemas de gobierno, lo que se dice en las campaas e incluso al concluir las mismas. No cabe duda que vivimos una srdida caricatura de democracia en donde se tiene la ms amplia libertad para discutir frivolidades (chistes, peinados y ocurrencias de candidatos) mientras vemos desfilar celebridades mediticas y deportivas por los partidos electoreros que como rimbombantes aderezos le dan a la fiesta de la democracia su carcter jaranero. La situacin es ya tan irnica que durante meses representantes del Estado mexicano y norteamericano fueron negociando un nuevo acuerdo comercial sin consultar mnimamente a la poblacin de ninguno de los dos pases y ahora cnicamente el gobierno electo de Mxico lleva a cabo una consulta en redes sociales para escoger el nombre con el que se bautizar al nuevo acuerdo comercial. Tanto Trump como Obrador en campaa fueron duros crticos del NAFTA, el primero deca constantemente que lo liquidara porque solo beneficiaba a su vecino del sur y el segundo se comprometi a luchar contra el acuerdo porque era parte de una poltica neoliberal que destrua la economa popular mexicana. Dicho lo anterior podemos admitir que en la mecnica confusa de la democracia burguesa, de vez en cuando a un candidato se le permite decir pblicamente lo que realmente piensa y bajo esa lgica podemos suponer que la oposicin a dicho acuerdo en ambos casos fue genuina, sin embargo no es aconsejable especular y sin duda lo cierto es que Trump y AMLO saban de antemano que ms all de su animadversin personal al NAFTA este es una cuestin de Estado y eso no poda cambiar. La democracia burguesa permite anunciar la lucha a muerte contra un dragn y al llegar el momento de enfrentarlo (una vez electo) excusarte en la peligrosidad del mismo para rehuir el combate.

Para entender la eficacia de dichos procedimientos habr que observar que tanto en Estados Unidos como en Mxico, el nivel de la discusin poltica es muy llano, pues la poca presencia de sectores de la clase trabajadora organizada penetrando en las discusiones de nivel nacional, le permiten a la burguesa manipular cualquier debate a su antojo de tal modo que an en medio de una tramoya tan grande la opinin pblica enfocar sus afanes a temas ajenos a los asuntos de Estado y estos jams sern debatidos o cuestionados masivamente dejando intacto el carcter de clase del mismo que solo ser impactado (si es que lo es) en su forma superficial y cosmtica, evidenciando (nuevamente) la farsa de la democracia burguesa.

En la lgica antes mencionada, se distingue claramente que la discusin e informacin que baja al conocimiento y escrutinio pblico, ha pasado ya por un filtro importante, una cpula selecta compuesta por los ms grandes capitalistas y funcionarios de Estado experimentados en el manejo macroeconmico (por cierto profundamente ligados a los primeros) han llegado a un acuerdo, en parte trazando estrategias conjuntas y en parte dirimiendo sus diferencias sobre todo de carcter comercial.

Ese mismo grupo contrata y prepara a otro grupo para presentar la interpretacin idnea de aquello que han decidido; este segundo grupo se compone sobre todo de empresas y empleados del periodismo hegemnico quienes (en sus diferentes niveles) tratan de convencer a sus escuchas y lectores de lo conveniente que ha sido la decisin tomada por la cpula burguesa, por cierto que estos interpretadores han estado activsimos promoviendo la idea en Mxico de que el nuevo acuerdo comercial ser benfico para todos, mientras en Estados Unidos sus contrapartes promueven la idea que ellos han ganado la negociacin y que finalmente gracias a su firmeza el acuerdo favorecer a los trabajadores norteamericanos.

La geopoltica norteamericana y el nuevo acuerdo

Al reafirmar que este acuerdo es una decisin del Estado norteamericano, tendremos claro que nos referimos a que ha sido el bloque hegemnico de la clase dominante quien ha tomado la decisin pensando ante todo en que el tratado coadyuvar a mejorar las condiciones de ampliacin, reproduccin y acumulacin de capital a su favor. Tambin hay que tener claro que aunque es un acuerdo que beneficia a la clase capitalista en general lo hace en mayor medida a los intereses geopolticos de las grandes corporaciones estadounidenses y por lo tanto a los intereses mismos del Estado norteamericano, para los Estados Unidos es una operacin dirigida por su jerarqua empresarial, financiera e industrial; con alcances de orden poltico y militar que ha merecido la colaboracin de los crculos ms encumbrados del poder burocrtico y castrense.

En Mxico, su aceptacin (casi muda) implica una continuidad de la poltica del Estado mexicano de subordinacin a las directrices de Washington y Wall Street y son obviamente corporaciones de capital conjunto norteamericano y mexicano las que resultan ms favorecidas del acuerdo, destacando empresas del sector financiero y de telecomunicaciones (quienes por ejemplo importan tecnologa de diversos niveles) o estn asociadas a grandes inversiones norteamericanas (ligadas por ejemplo a la industria automotriz, manufacturera, minera y la agroindustrial). Es fundamental destacar que a pesar de que la economa popular est profundamente devaluada y que las finanzas pblicas suelen estar en quiebra permanente, el volumen de la hacienda mexicana, (alrededor de 1.149.918,79 millones de dlares [1]) no es irrelevante en la competencia por el control de la economa mundial, considerando adems, el valor potencial del factor vecindad con Estados Unidos, lo que en el terreno poltico y militar tiene alcances geopolticos directos en la seguridad nacional del estado norteamericano.

Es de pblico conocimiento que el Estado norteamericano ha emprendido una guerra comercial contra China, y que se prepara para un presumible enfrentamiento blico ya sea con ella o con Rusia, por lo que la administracin Trump ha insistido en la necesidad de retornar a suelo norteamericano la industria relacionada a la produccin de armamento como lo son la automotriz, la metalrgica y la tecnolgica; Mxico naturalmente forma parte de esta estrategia de competencia contra China y espera que consolidando la incorporacin del volumen de la economa mexicana y articulndola correctamente a favor de sus intereses se convierta en un punto a su favor en dicha contienda. As mismo, debemos entender que si Trump hubiera persistido de forma terca en negar la posibilidad de continuar el acuerdo comercial, hubiera cometido una torpeza geopoltica, pues a pesar del NAFTA, China es el segundo proveedor de las importaciones mexicanas y se hubiese encontrado en una posicin idnea para posicionarse de mejor manera en el mercado mexicano, dificultando el margen de maniobra norteamericano sobre la misma. Lo ms preocupante para Mxico es que la mayora del pueblo ignora en este momento que la renovacin de dicho acuerdo en este contexto ha convertido a nuestro pas en un aliado de facto en las futuras agresiones imperialistas que alista Estados Unidos en el mundo, por supuesto que esto ya era as tambin de facto, pero el rasgo se ha profundizado.

En dichas negociaciones prcticamente el Estado norteamericano ha humillado a la de por s dependiente economa mexicana, a la de por s servil burocracia mexicana y al de por s explotado pueblo trabajador mexicano y ha forzado una serie de ajustes que comprometen a Mxico a cerrar la pinza contra China a costa de los propios intereses de la economa nacional. Esto implica que muchas de las nuevas restricciones del acuerdo versen sobre las importaciones chinas en Mxico, para asegurar que a pesar de que sean ms caras o ms deficientes provengan del mercado norteamericano y por otra parte asegura que la transferencia de materias primas y productos manufacturados de Mxico, sean ms giles y en mayor volumen hacia la economa norteamericana.

Este tipo de acuerdos favorecen la tendencia a la concentracin y a la centralizacin del capital, por lo que es previsible que ms all del pas de origen los principales beneficiarios sern los dueos de las empresas ms grandes, mientras que las empresas que compitan contra ellas se vern seriamente afectadas. No necesariamente las empresas beneficiarias sern estadounidenses, obviamente tambin habr mexicanas y canadienses entre ellas pero claramente sern minora; as mismo cuando empresas estadounidenses quiebren o sean absorbidas por corporaciones mexicanas o canadienses es de esperarse que en la arena de la politiquera los principales promotores de este tipo de acuerdos agitarn a los desempleados con argumentos patrioteros y xenfobos. La consolidacin del acuerdo tambin perjudica a los pequeos propietarios, sobre todo agrcolas que no produzcan para el sector exportador, esto no quiere decir que les ir bien a todas las empresas exportadoras, pues si bien pueden encontrar un comercio ms gil, tambin es cierto que al aumentar su dependencia hacia los grandes mercados aumentan sus debilidades en medio de vaivenes de precios y exigencias que salen de su control.

Algo que Donald Trump no explic a sus fanticos es que el nuevo acuerdo de ninguna manera favorecer a la economa popular, pues el dinero tiende a ser absorbido por el capital financiero y por las empresas con mayor actividad multinacional, afectando directamente a pequeos y medianos propietarios adems de por supuesto ser adverso a la clase trabajadora pues su mercado de consumo es de poca relevancia frente a los grandes negocios de inversin de capital.

Este nuevo acuerdo perjudica directamente a Centroamrica, pues las empresas mexicanas asociadas a las norteamericanas, al aumentar su potencial acapararn fcilmente el dbil mercado centroamericano, que entra de hecho en el acuerdo pero sin calidad de socio. Engaan quienes aseguran que este tipo de acuerdos benefician a las mayoras, la historia y la ciencia econmica han comprobado que en libre comercio las grandes empresas crecen a costa de las pequeas y las regiones ricas, donde hay mayor circulacin de capital, se favorecen frente a las de menor tamao al igual que se desarrollan regiones especficamente ligadas al comercio internacional, a costa de la decadencia total de regiones otrora dedicadas a mercados locales e incluso nacionales, lo que logra incrementar el volumen general de la economa se debe a los aumentos en la tasa de explotacin, a la capacidad de absorcin de riqueza de las economas an ms pobres, y a la explotacin de recursos naturales que aparecen como novedad en los ndices de crecimiento.

El nuevo acuerdo derivar para Mxico y Centroamrica en mayor pobreza, desigualdad regional y subordinacin absoluta a los intereses del estado norteamericano, con el agravante de que el bloque hegemnico de la clase dominante estadounidense se encuentra en una fase de aguda, peligrosa e inestable decadencia. Cabe sealar que el avance de este nuevo acuerdo, no slo se circunscribe al proceso de la tan cacareada globalizacin, sino que adems es pieza fundamental en la conformacin de bloques de disputa imperialista que suelen tener funestas consecuencias para los trabajadores. Para finalizar, creemos importantsimo destacar que al ser este un proceso impuesto por los grandes capitales, los trabajadores de Norte y Centroamrica estaremos de hecho ligados a los mismos procesos econmicos y polticos, compartiendo as una suerte comn.

Solo nos queda la conciencia de clase y el internacionalismo proletario para hacer frente a las fronteras impuestas por el capital, y para negarnos a participar en aventuras de agresin imperialista. Ninguna otra clase ni mucho menos membretes polticos que pretenden conjurar la lucha de clases apelando a la conciliacin de las mismas, nos podr orientar a la liberacin.

Nota:

[1] https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.C

Andrs vila Armella es Miembro del Bur Poltico del Partido Comunista de Mxico PCdeM (www.partidocomunistademexico.org), socilogo y Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM en donde actualmente labora como docente. Eduardo Victoria Baeza es sindicalista y periodista para Radio Centenario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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