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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2018

Estados Unidos: la tmida reaccin de la izquierda

Jorge Majfud
Rebelin


Tradicionalmente, en Estados Unidos las elecciones parlamentarias suelen ser una expresin crtica sobre el presidente, por lo cual el partido de la oposicin casi siempre recupera el terreno perdido en las elecciones anteriores. Sin embargo, debido el hecho de que los representantes y los senadores sirvan perodos diferentes (dos aos unos, seis los otros), rara vez los cambios son masivos, ya que nunca es todo o nada, como puede serlo en las elecciones presidenciales.

Este ao se espera que los demcratas recuperen la cmara baja y los republicanos mantengan el control de la cmara de senadores, ms all de que pierdan votos. La verdadera sorpresa sera que los demcratas recuperen el control de la cmara alta.

Estas elecciones dejarn claro cierto hasto de un creciente nmero de estadounidenses, sobre todo jvenes, hacia las polticas y la nueva cultura literaria del presidente Trump, algo que ya haba comenzado muchos aos antes con las movilizaciones del Tea Party.

Entre las polticas y los temas sociales que han comenzado a movilizar sectores anti-Trump est todo lo relacionado a las minoras y a la lgica misma del tejido social. Desde los movimientos de mujeres (feministas o no) hasta el resurgimiento del racismo abierto contra los negros y, especialmente contra los inmigrantes pobres, no europeos, pasando por la tendencia mundial a la violencia religiosa que nos est sumergiendo rpidamente en una nueva Edad Media.

Los frecuentes atentados motivados por el odio tribal, como la ms reciente matanza en la sinagoga de Pittsburgh, estn basados en las proto teoras de los nacionalistas blancos y neonazis que consideran que los judos estn ayudando a los pobres de Honduras a invadir este pas para continuar el extermino blanco. La idea popular de un white genocide (genocidio blanco) lleva a lunticos como el asesino Robert Bowers, reunido con otros cientos de miles en su propia burbuja de las redes sociales (en este caso, Gab.com) a realizar su propio extermino.

De esta forma, se produce la aparente (y solo aparente) paradoja de que una buena parte los seguidores de Trump, entre ellos su base evanglica, es radicalmente pro-Israel al tiempo que es antisemita, antijuda (otra contradiccin explosiva que tambin observamos y advertimos hace dos aos). Diferente a los judos en pases como Argentina o Uruguay, en Estados Unidos esta comunidad (dejemos de lado la minscula y poderosa elite de los lobbies) siempre han apoyado a la izquierda y a las causas de las minoras, incluso contra las polticas de Israel en Palestina.

En este momento, la guerra semntica es lo ms importante y donde se define el futuro del mundo. Siempre fue importante (es la idea central de nuestro estudio de 2005 sobre la lucha por los campos semnticos), pero ahora, ms que nunca, vuelve a revelarse en todo su drama. Las palabras valen, y mucho. Hace un par de das los militares en Nigeria masacraron manifestantes que se atrevieron a arrojar piedras. Das antes Trump haba afirmado que era totalmente legtimo que los militares estadounidenses usen armas de fuego si algunos en la caravana de refugiados hondureos se atrevan a lanzar piedras. Algo que, en la prctica no es ninguna novedad (basta con echar una mirada a lo que pasa diariamente en Gaza), pero que lo diga el presidente de Estados Unidos es una forma de legitimacin de la barbarie. De la misma forma, en muchos otros temas, desde los sexuales hasta los raciales.

Desde ese mismo punto de vista narrativo, los republicanos tienen a favor una economa que, en sus nmeros macros (PIB, desempleo, etc.) se encuentra en su mejor momento de los ltimos cincuenta aos. El pasado viernes se report la creacin de 250 mil nuevos puestos de trabajo, y los dos cuatrimestres pasados tuvimos crecimientos del PIB de 4,2 y 3,2 por ciento, casi tan altos como dos cuatrimestres de la era Obama en el 2014. Obviamente que, si miramos todas las grficas econmicas, esos valores que se repiten en los discursos (con exageracin trumpiana tpica nunca antes en la historia) ya haban comenzado a mejorar en el primer ao de la administracin Obama. Cada grfica slo muestra la prefecta continuacin de tendencias anteriores. Hay que agregar otro factor: el recorte de impuestos aprobado en el ao 2017, el cual benefici ampliamente a la minora ms rica de la poblacin y algo, como efecto colateral, a los trabajadores, lo que slo ha confirmado esas mismas tendencias.

De la misma forma que en el 2016 dijimos, en diversas entrevistas, que los recortes de impuestos a las grandes empresas, que la desregulacin de los bancos, que el aumento del gasto militar y que las tentativas de privatizar lo que todava estaba en manos del Estado iban a darle ms oxgeno a los nmeros macroeconmicos durante los primeros aos de la administracin Trump, tambin era de esperar que la historia de esos modelos econmicos ya empleados por presientes como Carlos Menem y George Bush podran indicarnos que luego de la fiesta vena el funeral. La Argentina de Macri ya est en su funeral propio, pero Estados Unidos todava est de fiesta. Dejemos de lado el detalle que Argentina no puede imprimir dlares ni puede enviar barcos de guerra a intimidar a la competencia comercial, como s puede hacerlo Estados Unidos. Claro, si leemos los indicadores macroeconmicos y no atendemos a la creciente desesperacin de los de abajo (podramos detenernos en los problemas de educacin, salud y desigualdades sociales), la cosa ha mejorado. Nada nuevo bajo el sol. Ni siquiera la desmemoria del pueblo.

Estas elecciones del prximo martes significarn un leve, tmido giro de Estados Unidos hacia los de abajo. Deberemos analizar si el 2020 ser un ao de ruptura o, apenas, un captulo en un proceso mayor. Lo que s me animara a predecir desde ya, como ya lo hemos hecho antes de las recientes elecciones de Brasil, es que, en un par de aos, Estados Unidos estar a la izquierda de Brasil.


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