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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2018

Jams ha habido un Papa que hable tanto, jams uno al que se le haya hecho tanto odos sordos
Noticias de Francisco?

Gorka Larrabeiti
Ctxt


El mundo est sordo, dice Francisco mirando a los ojos del espectador al comenzar el documental de Wim Wenders El papa Francisco: un hombre de palabra. Las crticas a la pelcula han sido pocas y casi todas ellas la despachan como lo que evidentemente es: un encargo del Vaticano. Hagiogrfica, homila, embedded, pura propaganda catlica. Pocas crticas, pues, y entre esas pocas, an ms escasas las que recogen el contenido del discurso de Francisco.

Qu se ha hecho de la voz de Francisco que apenas se oye? Qu ngel o qu demonio ha pasado para que su voz no se oiga tanto como antes? Cmo un hombre que comenz despertando tanto inters incluso en crculos no catlicos ahora no consigue que su palabra supere la barrera del ruido que le rodea? Jams ha habido un Papa que hable tanto. Jams uno al que se le haya hecho tanto odos sordos.

Para un anticlerical fervoroso, nada resulta ms fcil que criticar a un Papa. Ese catecismo se lo sabe de memoria todo cristo: el Papa es la cabeza de una retrgrada monarqua electiva anclada en textos intocables que imponen una visin homfoba, patriarcal, etc. Siguiendo con los dogmas anticlericales, Francisco sera un falso revolucionario. Primero: porque ha fracasado en la reforma financiera as como en la de la Curia. Segundo: porque, pese a ese eficaz eslogan de tolerancia cero, no solo no ha terminado con los casos de pedofilia sino que durante su pontificado asistimos a un autntico boom de casos y, ni ha modificado las leyes vaticanas para combatir este problema, ni parece dispuesto a hacerlo. Tercero: en materias no tratables como el aborto, persiste la bestial visin dogmtica de siempre (Abortar es como contratar un sicario, solt hace poco). Cuarto: continan los privilegios econmicos de la Iglesia, o dicho de otro modo, en los costes no se ve ni asomo de la prometida iglesia de los pobres. Quinto: ese supuestamente revolucionario discurso econmico forma desde siempre parte de la doctrina social de la Iglesia, conque nada nuevo bajo el sol. En suma: porque Francisco sigo aqu a Marco Marzano en su artculo La costruzione della star Francesco, Micromega 4/2018 no sera sino un producto coral, una operacin exitosa en la que han intervenido cuatro actores; a saber: la dirigencia catlica romana, la prensa hambrienta de celebridades, la ceguera catoprogresista y los camaradas fulgurados y genuflexos ante Francisco. O sea: nada ha cambiado con l y la Iglesia sigue tan inmvil como siempre. Amn.

Pues bien: confieso que, aun siendo uno de esos anticlericales fervorosos por obra y gracia de mi formacin en los agustinos y los jesuitas, me he sentido en muchas ocasiones mea grandissima colpa fulgurado por Francisco. Y, aunque Quintiliano avise de que resulta ms difcil defender que acusar, considero un deber romper el silencio en favor del Papa, ya que nos unen muchos principios bsicos que veremos ms adelante, pero tambin una urgencia: no cesan desde el cambio de gobierno en los EE.UU. los ataques contra Francisco. En noviembre de 2016, una semana despus de la victoria electoral de Trump, cuatro cardenales ultraconservadores (el estadounidense Burke, el italiano Caffarra, los alemanes Brandmller y Meisner) hicieron pblicas cuatro preguntas (dubia) que haban formulado en privado a Francisco relativas a la exhortacin apostlica Amoris Laetitia. En febrero de 2017, con nocturnidad y alevosa, alguna mano oscura pega pasquines con una foto que retrata a un Bergoglio muy morrudo. Rezaban los carteles (traduccin ma): "Hey, Pancho, has intervenido congregaciones, quitado a sacerdotes, decapitado la Orden de Malta y a los Franciscanos de la Inmaculada, has ignorado a los cardenales dnde est tu misericordia?. Especialmente escandaloso por la puntualidad y gravedad ha sido el caso McCarrick. Justo en pleno viaje a Irlanda, escenario de muchsimos casos de abusos y desapariciones de nios en instituciones religiosas, el exnuncio apostlico en Estados Unidos, Carlo Mara Vigan, publica con estruendo meditico un documento de 11 pginas acusando personalmente a Francisco de haber cancelado sanciones existentes contra el arzobispo McCarrick. En ese documento, el exnuncio llega a solicitar nos valga Dios la dimisin de Bergoglio. Y aunque ya se han desmentido desde el Vaticano las acusaciones de Vigan, pareciera como si algo de la calumnia hubiera quedado, como si Bergoglio no fuera sino otro encubridor ms porque es que todos los curas son iguales, mal que Francisco haya denunciado sin cesar y sin pelos en la lengua esos crmenes. Pero no, no caigamos en la tentacin sabrosa de las polvaredas mediticas. Una cortina de humo tan bien urdida apunta a otro objetivo: enterrar la doctrina de un Papa despiadado con el capitalismo, tolerante con islam, sensible y sensato ante la cuestin migratoria.

Es verdad que las crticas al capitalismo estn en las encclicas Rerum novarum de Len XIII, Quadragesimo anno de Po XI, Mater et magistra y Pacem in terris de Juan XXIII, Populorum progressio de Paolo VI, Centesimus annus de Juan Pablo II o Caritas in veritate de Benedicto XVI. Sin embargo, no se podr negar que Francisco ha sido infinitamente ms explcito y tajante en sus crticas al capitalismo que nos gobierna. En 1967 Pablo VI pareca un profeta implacable y fue poco comprendido. Tuvo muchas frases lapidarias: la desigualdad crece, la cuestin social ha tomado una dimensin mundial, todo crecimiento es ambivalente, la regla del libre cambio no puede seguir rigiendo ella sola las relaciones internacionales, el mundo est enfermo. En 2013 tambin Ratzinger critica el capitalismo desenfrenado. Pero las acusaciones de Francisco son otra cosa. Algunas se recuerdan fcil por breves y eficaces. Me refiero, por ejemplo, a la sencilla frmula de las tres tes Tierra, Techo, Trabajo, las crticas a la cultura del descarte y los sobrantes o a la globalizacin de la indiferencia. Otras dos de sus crticas son insuperables, letales: Esta economa mata; Quin gobierna entonces? El dinero [] Ese sistema es terrorista.

A Francisco nos une, desde luego, la idea de una ecologa integral, es decir, ambiental, econmica, social, cultural, cotidiana. Concedmosle el mrito de haber escrito una entera encclica (Laudato si) sobre el cuidado de la casa comn. Tambin nos une su visin orwelliana de la barbarie actual: La guerra es una locura; su programa de desarrollo es la destruccin: crecer destruyendo!; quizs se puede hablar de una tercera guerra combatida por partes; el da en el que las empresas de armas financien hospitales para curar a los nios mutilados por sus bombas, el sistema habr llegado a su culmen. Nos resultan bien cabales sus propuestas contra el consumismo: Un cambio en los estilos de vida podra llegar a ejercer una sana presin sobre los que tienen poder poltico, econmico y social. Ello nos recuerda la responsabilidad social de los consumidores. Comprar es siempre un acto moral, y no slo econmico. Compartimos su preocupacin por la calidad de la informacin, por el pecado que se esconde tras los abundantes eufemismos, por la responsabilidad social del periodismo como instrumento de construccin y factor de bien comn. Compartimos, asimismo, el imperativo de desobedecer las leyes que pongan en peligro los bienes comunes. Y admiramos su aliento a los artistas, los cuales estaran llamados a dar a conocer la gratuidad de la belleza. Ol, digo yo.

Palabrera huera dicen quienes creen que hablando se hace poco. Con todo, habr que conceder al Soberano del Estado Vaticano el haber dicho cosas que s que han cambiado otras. Es poco mrito de este papado haber desactivado inmediatamente gracias a la exhortacin Evangelii gaudium el explosivo absolutismo teolgico de la declaracin Dominus Iesus de Ratzinger? Hemos olvidado ya la indignacin global que caus sin queriendo- aquel discurso de Benedicto XVI en Ratisbona? Cmo es que somos incapaces de calibrar bien el papel trascendental de un Papa en materia de dilogo interreligioso habiendo polticos que siguen fomentando ese maldito choque de civilizaciones que se traduce siempre en guerras?

En materia de migracin, no resulta necesario extenderse. Francisco ha sido la voz clamando en el terremoto de xenofobia y racismo que sacude el mundo. Ha hablado sin miedos en las visitas a Lesbos y Lampedusa, ante el Parlamento Europeo, la ONU o el Congreso de EE.UU. Su solidez contuvo las polticas lquidas de ciertos gobiernos europeos cuya defensa de los derechos humanos se desparramaba en las fronteras. Se enfrent valiente, solo y en campo abierto, a Trump. Salvini, el que esgrime en los mtines el rosario y el Evangelio, lo despreci como Papa precisamente por la dichosa cuestin migratoria.

Est claro, pues, que nos unen ciertos enemigos fuera de la Iglesia. Tambin dentro. Un alumno sacerdote me deca que Francisco nos gusta a los laicos porque hacia fuera es especialmente blando, cuando, en cambio, dentro es especialmente severo, tal y como le reprochaban en esos pasquines antes citados. En la pelcula de Wenders me re en dos ocasiones. La primera, con las jetas que se les pusieron a los cardenales de la Curia en el famoso discurso de felicitacin! de la Navidad en que enumer las trece enfermedades que aquejaban a la Iglesia en cuanto cuerpo mstico de Cristo; la segunda, con el tronchante cochecito ms propio de Mr. Bean que luci en el opulento cortejo presidencial que le aguardaba en su visita a EE.UU..

Todas estas cosas se las he contado a muchos amigos, todos ellos anticlericales fervorosos, y siempre con el mismo resultado: pasan. Tambin a un amigo dominico, quien, sabedor de mi anticlericalismo, celebraba como una llamada del Espritu Santo mi inters en conversar con l sobre Francisco. No interesarse poltica, moral y socialmente por la Iglesia es tan grave como desinteresarse de la opinin de los militares en tiempo de paz o de guerra. Comentando el reciente principio de acuerdo entre China y el Vaticano, mi amigo dominico me deca que son los dos nicos estados que cuentan con una filosofa del espritu potente detrs, lo que les permite pensar en un horizonte temporal de 50 aos. Ignoro si esa puede ser una de las razones que explican la ceguera, desidia y pereza siempre presentes que abrigamos los anticlericales ante toda cuestin vaticana y que revestimos con cmodos tapujos crticos de quita y pon.

Pier Paolo Pasolini, uno al que machacaron las fuerzas ms retrgradas de la Iglesia y que, no obstante, dedic admirado a Juan XXIII su Evangelio segn San Mateo, sostena que estar en posiciones de continua agresin y ser titubeantes para empezar un dilogo con las fuerzas mejores de la Iglesia es absolutamente contraproducente. Deca tambin que hemos de ayudar a los hombres de buena voluntad de la Iglesia a desencallarse de las posiciones que la Iglesia ha asumido delictivamente desde la Contrarreforma en adelante. Creo que tena ms razn que un santo.

Un Papa ser siempre un Papa y soltar perlas como que el cuerpo humano no es un instrumento de placer y que nos escandalizarn oh, s a los practicantes hedonistas de masa. Ahora bien: en un momento de contrarreforma global, no digo alabar, sino ni siquiera abrir un poco la boca para defender a este Papa progresista ser anticlericalmente correctsimo, mas polticamente corto de miras. Insisto: me parece estpido no aprovechar la coyuntura favorable de un Papa muy evanglico que, para ms inri, ha abierto arriesgados caminos en las materias no tratables que se recorrern con la lentitud con que se mueven las catedrales y se celebran los concilios. Esos cambios ni los percibe el ojo humano, pero a lo mejor si lo entrenamos... Ms all de esos ejercicios oculares, de mi amigo dominico aprend otra cosa. La Iglesia est acostumbrada a trabajar con lo que hay, no con lo que le gustara que hubiera. Por eso siempre sigue ah. Ah siguen tambin los Evangelios, al alcance de los laicos no creyentes. O preferimos regalrselos a Bolsonaro, Trump y Salvini? Por qu no al KuKuxKlan?

Fuente: https://ctxt.es/es/20181031/Politica/22693/Gorka-Larrabeiti-Roma-El-Papa-Iglesia-catolica.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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