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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2018

No creo en las conspiraciones, pero que las hay... las hay

Ricardo Luis Mascheroni
Rebelin


EL PARTIDO JUDICIAL, LA PERSECUCIN DE LOS OPOSITORES Y LAS OPERACIONES POLTICAS

Muchos, cuando escuchan hablar del partido judicial y de las campaas de persecucin de dirigentes populares, descreen de las mismas y dicen que son inventos de los opositores de siempre, que se victimizan, para tapar las trapisondas cometidas.

Lo mismo repiten hasta el hartazgo los comunicadores mediticos pautadependientes, que trabajan a destajo en beneficio del partido de gobierno y que lo blindan ante denuncias en su contra.

Para que no crean que estas operetas como se deca aos atrs, son un invento local, leamos a Umberto Eco, en su libro Nmero Cero, cuando relata hechos ocurridos a principios de los 90: las primeras consecuencias las hemos notado los das pasados: habrn visto que en las elecciones la Democracia Cristiana y el Partido Socialista han perdido un montn de votos, y se ha reforzado la Liga Norte que est cabalgando el escndalo con su campaa contra los gobiernos romanos. Llueven arrestos a raudales, los partidos se estn desmoronando poco a poco y hay quien dice que: los americanos ya no necesitan esos partidos que podan manipular y los han dejado en manos de los jueces; o que quiz, podramos aventurar, los jueces estn representando un guin escrito por los servicios secretos americanos.

Esa persecucin, y el descrdito de los dos mayores partidos polticos italianos, hizo posible el ascenso de Silvio Berlusconi a las ligas mayores de la poltica de ese pas, el que segn algunas publicaciones era dueo del Club de Ftbol Miln, controla la mayor red de medios de comunicacin llamada Mediaset, estuvo vinculado a la Logia P Due, a la mafia calabresa, entre otras actividades, y ser segn la Revista Fortune la persona ms rica de Italia.

En este proceso se cont con el desempeo estelar del ex juez Antonio Di Pietro, comisario, y posteriormente diputado, los servicios de inteligencia y los medios de comunicacin. Como vern ninguna sorpresa, nada nuevo bajo el sol.

No le suena emparentado con algunos personajes y hechos ocurridos en el pas?

No vayan a creer que lo referido qued circunscripto a la pennsula itlica, para nada, los malos pero exitosos ejemplos, cunden rpidamente y se trasladaron a distintos mbitos, en particular al cono sur de Amrica.

Para ver cmo funcionaban estas prcticas destituyentes o de proscripcin de dirigentes populares o llamados despectivamente populistas, primero se prob en Paraguay provocando la cada del Presidente Lugo, sigui con la destitucin de Dilma Rouseff y el encarcelamiento de Lula tambin en Brasil y que alumbr a la presidencia de Bolsonaro, siguieron con Correa en Ecuador (hoy exilado), con Cristina Fernndez en Argentina y en estos momentos contra Gustavo Petro en Colombia.

Al igual que los jueces Di Pietro, Moro o Bonadio, bajo el marquetinero argumento de combatir la corrupcin, patrimonio inescindible de los poderosos adictos a los negociados con el Estado, lo que se quiere destruir es el estado de derecho y la dinmica de las fuerzas democrticas, que aunque imperfectas, permiten ir mejorando derechos y conquistas sociales de los sectores populares, todo ello convenientemente abonado por una estrategia de manipulacin meditica de toda la sociedad, que si todo ello no fuera suficiente, preparan pacientemente el turno de la exclusin represiva y autoritaria.

En dcadas pasadas los militares latinoamericanos iban a la Escuela de las Amricas para entrenarse en abortar procesos populares, hoy viajan al amo del norte, muchos jueces a ponerse en sintona con sus cdulas reales, iniciando un nuevo perodo de relaciones carnales o mejor dicho descarnadas, con la misma finalidad y enriquecer an ms a sus mandantes locales.

Si an le quedan algunas dudas, me gustara saber qu piensa del convite del presidente de la Nacin a los jueces de la Corte Suprema, para compartir una comida con ellos y con la participacin en la misma de los operadores judiciales del Gobierno, sospechados de hacer alegato de oreja (o presionar) a jueces en causas de resonancia meditica en los que siempre los imputados son funcionarios de la gestin anterior.

No le parece que dichos concilios, poco favor hacen a la transparencia institucional que tanto pregonan y que son un sntoma de avasallamiento de la independencia de poderes que debe regir en una repblica?

No son ajenos tampoco a estas maquinaciones, algunos que se dicen opositores, quienes por conveniencia o por razones imaginables o desconocidas, cabalgan en esa direccin, como los patticos pero no menos dainos, cuatro jinetes del apocalipsis que en un nivel de cinismo e hipocresa pocas veces vista, superan al elenco gobernante en estas prcticas.

Para colmo, quienes no comparten el modelo, no alcanzan a vertebrar estrategias comunes que enamoren a amplios sectores sociales, que por odio, ceguera, desconocimiento o comodidad, siguen en una inercia peligrosa hacia el abismo y el colapso nacional.

Como dira Mark Twain, este mundo lo dirigen los que queran la mayor cantidad de dinero los ms rpido posible, de manera poco honrada en lo posible y honradamente si no queda ms remedio.

Ricardo Luis Mascheroni, docente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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