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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2018

Cuando despert, la solucin federal estaba all

Francisco Morente Valero
FeD


El problema de los independentistas es que se han quedado sin relato ms all de la denuncia de la represin. Y, lo que es peor, sin plan. Atenazados por el temor a ser tildados de traidores, los dirigentes ms lcidos no se atreven a decir a los suyos que el emperador va desnudo.

El otoo caliente que muchos observadores polticos anunciaban coincidiendo con el ciclo previsto de conmemoraciones de los sucesos de septiembre y octubre de ahora hace un ao est resultando ms fresco de lo previsto.

Ya result significativo que los independentistas pasasen de puntillas por lo acaecido en el Parlament los das 6, 7 y 8 de septiembre de 2017. En aquel momento, la aprobacin de las leyes de referndum y de transitoriedad poltica fueron festejadas a lo grande por los diputados de la mayora, con profusin de abrazos, caras iluminadas por las sonrisas y enrgico canto de Els Segadors. Por qu ser que un ao despus tanto entusiasmo y alegra no mereci ni una nota al pie en las agendas de los dirigentes secesionistas?

El punto culminante de las conmemoraciones que deban impulsar la agitacin otoal se centraba en torno a los das 1 y 3 de octubre. Pero ah las cosas se torcieron, el president Torra mostr una y otra vez su torpeza, y el independentismo entr en una inacable sucesin de despropsitos: la burda instrumentalizacin poltica de los mossos por parte del Govern, el intento de asalto al Parlament por parte de los jvenes animados por Torra a apretar, la descarada manipulacin de la cmara legislativa catalana por parte de los dos grupos que sustentan al gobierno y, finalmente, la escenificacin pblica de la divisin independentista y su prdida momentnea de la mayora parlamentaria.

El problema de los independentistas es que se han quedado sin relato (ms all de la denuncia de la represin) y, lo que es peor, sin plan. No es algo nuevo; en realidad, hace todo un ao que estn as. Exactamente, desde que Puigdemont se larg a Blgica sin avisar a la mayor parte de los consejeros de su gobierno, sin arriar la bandera espaola del Palau de la Generalitat y sin dejar instruccin alguna sobre lo que hacer despus de la fnebre (no haba ms que ver las caras de sus protagonistas) declaracin del 27 de octubre. Lo que vino a continuacin -constatacin de que ni haba estructuras de estado preparadas ni se las esperaba, total ausencia de reconocimiento internacional de la fantasmal Repblica catalana, fuga de empresas y nula resistencia institucional y popular a la aplicacin del artculo 155- certific para quien no tuviera una venda en los ojos el fracaso de la va unilateral y exprs a la independencia. Y el monumental engao con el que esta se haba vendido a los votantes independentistas.

Atenazados por el temor a ser tildados de traidores, los dirigentes ms lcidos del independentismo no se atreven a decir a los suyos que el emperador va desnudo. Es ms, no se atreven a asumir la verdadera leccin de todo lo que ha ocurrido. Si la independencia no se pudo materializar fue, evidentemente, por la (ms que esperable) respuesta del Estado, pero sobre todo porque la mayora de la sociedad catalana, contrariamente a lo que la propaganda independentista pregona noche y da, no estaba ni est por esa salida al conflicto poltico que tenemos planteado.

La descarnada verdad es que, cada vez que se ha podido votar en condiciones democrticamente homologables, la opcin independentista ha evidenciado su falta de mayora social, pese a que gracias al sistema electoral haya podido conseguir mayoras parlamentarias. Nada sorprendente cuando en todas las encuestas, si la pregunta no plantea un dilema en blanco o negro (independencia o no), sino que permite apreciar la pluralidad de opciones existente, lo que gana con claridad es el deseo de ms autogobierno en el marco del Estado espaol.

No ser fcil salir del punto en el que se encuentra el conflicto poltico que vive internamente la sociedad catalana y que envenena las relaciones entre las instituciones catalanas y las del Estado. Pero no hace falta devanarse demasiado los sesos para llegar a la conclusin de que tarde o temprano, y siempre que todos los actores se mantengan en las reglas del juego democrtico y no violento, habr que llegar a un acuerdo sobre mejora del autogobierno en un marco de lealtad institucional y confianza mutua. Llegados a ese punto, la solucin federal estar ah para salir del agujero. La reciente reunin en LHospitalet de Llobregat de federalistas de toda Espaa muestra que, contra lo que quiere el independentismo, esa es una opcin viva y creciente tambin fuera de Catalua. Tarde o temprano habr que recurrir a ella. Y cuanto antes, mejor.

Fuente: https://federalistesdesquerres.org/es/2018/10/cuando-desperto-la-solucion-federal-estaba-alli-por-francisco-morente-valero/



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