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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

Nacionalizacin y privatizacin del Cobre
Una historia, nuestro presente, nuestro futuro

Claudio Lorca y Jos Ignacio Ponce
El Monde Diplomatique - Chile


1.- Historia y Presente del Cobre.

El 11 de Julio de 1971, fue denominado por el Presidente Salvador Allende como el da de la Dignidad y la Solidaridad Nacional. Es bueno recordar en su 41 conmemoracin qu paso se da en nuestro pas.

Ese da se nacionaliz la gran minera del cobre, a travs de una reforma constitucional que cont con el apoyo unnime del Congreso Nacional. Dicha reforma encontr su soporte fundamental en la resolucin N 1.803 de las Naciones Unidas del ao 1962, la cual reconoca El derecho inalienable de todo Estado a disponer libremente de sus riquezas naturales en conformidad a sus intereses nacionales y en el respeto a la independencia econmica de los Estados [] la nacionalizacin, la expropiacin o la requisicin debern fundarse en razones o motivos de utilidad pblica, de seguridad y de inters nacional, los cuales se reconocen como superiores al mero inters particular o privado, tanto nacional como extranjero[4].

La Gran Minera del Cobre bajo dominio de la Kennecott Copper Company y Anaconda Copper durante 60 aos obtuvieron ganancias superiores al valor de todo el patrimonio logrado en Chile durante 200 aos. Entre 1920 y 1970 generaron utilidades por ms de 5.000 millones de dlares, con una inversin que no super los 500 millones de dlares. Durante gran parte de estos aos el precio del cobre lo fij EEUU con estas multinacionales, dejando de lado los intereses de Chile y su soberana.

Pero durante el Gobierno de Allende se recuper esta riqueza estratgica para el pas, se puso a disposicin del Estado -llegando a controlar cerca de un 90% de la produccin cuprfera- y sus ganancias buscaron ser la base de una poltica para el desarrollo nacional que, como afirma el entonces Gerente General de Codelco Orlando Caputo, estuviera orientada en parte significativa a mejorar las condiciones de vida del pueblo chileno, en salud, educacin, vivienda y previsin social, as como para enfrentar desastres naturales[5].El otro 10% qued en manos de la pequea y mediana minera.

Sin embargo, esto parece lejano ante la realidad que vivimos hoy, cuando el Estado a travs de Codelco slo controla el 30% de la produccin cuprfera, mientras que el 70% se encuentra en manos privadas. Pero para re-privatizar este sector de la minera se tuvo que emplear una Dictadura Militar que implementara un marco jurdico, el cual, aunque suene paradjico, fue legitimado por los Gobiernos Concertacionistas quienes finalmente permitieron la desnacionalizacin del Cobre con el reingreso masivo de la inversin extranjera privada al rea fundamental de nuestra economa.

El marco jurdico al que hacemos referencia tuvo sus primeros esbozos en el estatuto de inversin extranjera del ao 1974 Decreto Ley (DL) 600, el cual marca un hito en la forma en que el Estado se relacionar con el capital privado, puesto que estableci un sistema de incentivos y beneficios para que los inversionistas extranjeros se instalaran en el pas. El objetivo, entre otros, era otorgar un rgimen de invariabilidad tributaria, trato no discriminatorio respecto al inversionista nacional, libre acceso a mercados y mnima intervencin de la autoridad estatal en las actividades que estos quisieran efectuar.

A su vez, la Constitucin de 1980 define, por un lado, que el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas, y por otro, la posibilidad de otorgar concesiones judiciales cuya duracin, derechos y obligaciones estara establecida en una ley orgnica de carcter constitucional[6].La Ley Orgnica Constitucional de Concesiones Mineras entrega 4 garantas fundamentales a la inversin privada: a)dado que la concesin minera est protegida por el derecho de propiedad, el titular puede usar, gozar y disponer de ella libremente, pudiendo vender, hipotecar, dar en garanta y/o transmitir hereditariamente; b) es un derecho de duracin indefinida, que se va renovando con el pago anual de una patente; c) permite la operacin racional de una mina, vale decir, la mina opera de acuerdo a la voluntad del titular privado y el Estado no puede imponer controles ni obligaciones de produccin; d)ante una eventual expropiacin, el Estado debe pagar al contado por el valor total de las reservas conocidas que tenga el yacimiento en cuestin.

Por ltimo el Cdigo de Minera, acta como ente regulador de la formacin y extincin de las concesiones mineras.

Sin embargo, el nuevo marco regulatorio no trajo los resultados esperados para quienes lo propiciaron. La nueva institucionalidad legal no acarre la entrada apabullante de nuevos capitales al pas. En efecto, entre los aos 1974 y 1988 el promedio anual de inversin extranjera, bajo el DL 600 fue slo alrededor de los 90 millones de dlares en exploracin. As, Codelco segua produciendo cerca del 90% del cobre y, contrariamente a lo profesado por los ministros de Pinochet, an con el descenso del precio del cobre, la estatal se mantuvo como la principal afluente de ingresos a la Dictadura.

Fue durante los Gobiernos de la Concertacin donde se profundiz y consolid este proceso. Tal como seala Agacino, durante los ltimos 20 aos, hemos estado en presencia de una privatizacin y desnacionalizacin de facto[7] de la minera cuprfera. Privatizacin causada por la dbil poltica de desarrollo minero estatal que se arrastra dela Dictadura de Pinochet y que la Concertacin profundiza. Desnacionalizacin por las ventajas institucionales otorgadas a los inversionistas extranjeros, que permite que sean ellos, los principales favorecidos del auge minero a partir de 1990.

Cuando las grandes empresas transnacionales aseguraron que las reglas del juego no se modificaran durante la Concertacin, comenzaron a invertir fuertemente en el pas, formando en pocos aos la Gran Minera Privada (GMP),que compiti en mejores condiciones frente a Codelco. Esta competencia desigual se materializ en una deliberada poltica de estrangulamiento financiero a Codelco, mediante severas cortapisas a su expansin, destacando la postergacin en la entrada en produccin de distintos yacimientos como Radomiro Tomic, Mansa Mina y El Abra.Esta ltima entr, finalmente, en produccin en 1996, pero con 51% bajo control de capital privado.

Como vemos con el caso de El Abra, mientras se frenaba la produccin estatal, se foment la inversin de capitales privados y una explotacin intensiva de los yacimientos por parte de las empresas transnacionales, cuyo resultado fue la sobreoferta de cobre en el mercado mundial. Provocando una cada en el precio del metal y el menor retorno de divisas al pas.

Tenemos con esto, que si para el ao 1990 Codelco produca cerca del 90% del cobre en Chile, para el ao 2010 su produccin cay al 30%.

Para consolidar este nuevo y privilegiado trato con las mineras privadas,se cambi el rgimen de tributacin de renta presunta por el de renta efectiva. La diferencia radica que, en el ltimo, las empresas cancelan de acuerdo a sus utilidades y no a las ventas como en el primero. Como se debe pagar en base a las utilidades, las mineras privadas disminuyen artificialmente sus ingresos y abultan sus costos para generar prdidas contables en sus balances anuales, gracias a la elusin que le permite el mismo rgimen tributario chileno[8].

Va el DL 600 la GMP ha invertido en el pas entre los aos 1990 y 2010 la cantidad de 25.000 millones de dlares y slo en el ao 2010 obtuvieron ganancias por 20.000 millones de dlares.Es decir, en un ao recuperaron casi toda la inversin que han efectuado durante 37. Segn un estudio publicado por Cenda, se evidencia que entre el periodo 2005 y 2009 obtuvieron ganancias por 76.000 millones de dlares, triplicando en ganancias su inversin total[9].

En este marco, el rol de la minera cuprfera ha seguido ocupando un rol central en los ingresos fiscales. En efecto, para el ao 2010 esta ocup un 21%, donde slo el 8% lo aportan las mineras privadas y el 13% lo sigue aportando Codelco[10].

Como vemos, tanto en el pasado como en la actualidad, la produccin de cobre ocupa un rol central en la economa y de los ingresos fiscales de nuestro pas. Sin embargo, tras la Dictadura Militar y durante los Gobiernos de la Concertacin, ya no se coloc en el horizonte el objetivo de impulsar una diversificacin de la economa que permitiera generar una progresiva independencia productiva de la mera exportacin de materias primas, por el contrario la dependencia econmica en torno a las exportaciones de recursos naturales y de la minera, en especial, se intensific, de all que hoy da el rol de esta rea econmica bordee el25% del mismo[11].En sntesis, la minera cuprferasigue siendo nuestra viga maestra y el sueldo de Chile.

2.- Realidad chilena y perspectiva de crtica y accin.

Pero lo paradjico, es que el crecimiento econmico experimentado en los ltimos aos, principalmente al alero de la sobreexplotacin del Cobre, est dislocado del desarrollo social de nuestro pas. Mientras existe un grupo minoritario de la sociedad, compuesto por empresarios nacionales y extranjeros, que se enriquece con la extraccin de los recursos naturales,tambin hay una gran mayora de la sociedad que ve precarizada constantemente sus condiciones de vida. Slo si tomamos en cuenta estos niveles de polarizacin y desigualdad se puede comprender el profundo malestar social[12]. Cuestin expresada en una seguidilla de movilizaciones sociales de distinta ndole que han cubierto el calendario desde Enero de 2011 hasta hoy en da. Que a nivel mundial, est acompaado de una crisis econmica capitalista que se arrastra desde el 2007 y contina profundizndose en la actualidad, lo que hace prever que la desigualdad, descontento y movilizacin se mantendrn en el mediano plazo en nuestro pas.

En este marco, gran parte de la ciudadana chilena se hasti con el Rgimen Poltico-Institucional que amarra el patrn de desarrollo capitalista vigente. As, han aparecido crticas al sentido comn que se vino instalando durante los ltimos 40 aos y la opinin ciudadana generaliza cuestionamientos a los elementos centrales de la sociedad chilena[13]. Por lo mismo,ya no son slo los estudiantes quienes instalan en el debate y agenda pblica las demandas de Educacin Gratuita, Reforma Tributaria y Re-nacionalizacin del Cobre, sino que gran parte de la ciudadana y los sectores ms precarizados, las hacen suya progresivamente. Es as que la demanda de Educacin Gratuita cuenta, segn diversas encuestas, con un 70% de aprobacin popular.

Pero la ms relevante con respecto a nuestro anlisis, tiene que ver con el amplio apoyo que despierta la demanda de la Renacionalizacin del Cobre, tras la movilizacin estudiantil. Es reveladora la Encuesta CERC realizada en Diciembre del 2011, donde se consultaba a raz del conflicto Codelco-Anglo American, preguntando si es que se apoyaba o rechazaba la renacionalizacin de las grandes empresas mineras. Tras ser ordenados los datos segn intencin de voto, los resultados revelaban que entre los adherentes a los distintos Partidos Polticos, en ninguno de los casos la aprobacin de la renacionalizacin de dichas empresas bajaba de un 60%, ms an esta llegaba a un 69,8% en promedio, mientras que los detractores de ella no promediaban ms del 10% [14]. La Encuesta nos revela lo siguiente:

1)La poltica econmica y cuprfera es, al menos, cuestionada por una mayora de los chilenos y chilenas.

2) que la poltica impulsada por el conjunto de los Partidos Polticos, sin exclusiones, participantes de la actual institucionalidad que no tiene concordancia con lo que esperan sus adherentes.

3) y en el marco de una sociedad insatisfecha, que comienza a cuestionar las desigualdades que efectivamente les muestra el capitalismo, el control Estatal del Cobre es entendida como una posible medida para solucionar los diferentes problemas sociales.

4) En base a lo mismo, la Renacionalizacin del cobre y, porque no decirlo, de muchos otros recursos naturales se convierte en una demanda sentida por la gente, y apoyada, especialmente, por los sectores populares y medios del pas.

En base a todo lo dicho, queremos rematar el artculo haciendo una reflexin poltica. La crisis estructural y global que vive el capitalismo, que golpear ms temprano que tarde una economa tan abierta como la chilena, exige comenzar la construccin de una alternativa poltica que cuestione a se modelo, que cclicamente entra en crisis y que, incluso, en su fase de desarrollo normal es incapaz de resolver los problemas sociales. Por el contrario, suele generar nuevos y ms complejos. Como sostuviera un dirigente estudiantil del 2011, esto nos obliga a avanzar y dar un paso ms all de la crtica[15], para disputar el poder en todos los espacios, como sostuviera otro[16], desde afuera, aunque tambin desde adentro, pero siempre en contra y a pesar de la institucionalidad como hemos sostenido[17].

Pero este objetivo, creemos, se puede lograr poniendo, urgentemente, el acento en la reconstruccin del tejidosocial, que se viene desarrollando desde hace tiempo, pero que debe constituirse en el soporte principal de la accin superadora del capitalismo. Por ello, creemos, que sta debe ser la concordancia estratgica de las fuerzas crticas a este sistema social, fomentndola a travs de la democratizacin, inclusin y participacin constante de dichos espacios. Esto ltimo es vital, porque, tal como develel movimiento estudiantil, es en esos espacios amplios, de discusin y organizacin, donde se expresan las necesidades que hoy da buscan las mayoras sociales y que son insatisfechas por el capitalismo. Por ello, compartimos lo dicho por Carla Amtmann, que el programa de la izquierda est hoy en los cientos de miles de carteles que se han levantado en las movilizaciones y en los petitorios sectoriales que se han venido trabajando durante aos y que la sntesis de estos elementos sern el primer paso en la lucha contra el sentido comn capitalista actual.[18]

En este marco, creemos que la lucha por la Renacionalizacin del Cobre emerge como una demanda clara, sentida, pero ms importante an, aceptada por gran parte de la poblacin de nuestro pas. De all que hoy, juegue un rol importante como eje articulador de la voluntad de lucha entre las distintas agrupaciones de izquierda[19], tal como lo fue la demanda por Educacin pblica, gratuita y de calidad. Quizs en la misma accin, discusin y organizacin del pueblo est el germen del nuevo proyecto histrico que abra las grandes alamedas donde finalmente camine el hombre libre, como tanto aorara el Presidente Salvador Allende y todo el pueblo que lo llev a la Moneda.

Texto publicado inicialmente en 2012 por El Monde Diplomatique Chile. Algunas de estas reflexiones son parte de Claudio Lorca y Pedro Nez. El desarrollo de la Gran Minera del Cobre en Chile. La poltica adoptada en los gobiernos de la Concertacin (1990-2010). Tesis para optar al Grado de Licenciado en Historia y Ciencias Sociales y Licenciado en Educacin, Universidad de Valparaso, Valparaso, 2012.

NOTAS:

[4] Resolucin 1803, de 1962 (ONU) (Soberana permanente sobre los recursos naturales).

[5] Orlando Caputo y Graciela GalarceDe la nacionalizacin del cobre por Allende a la desnacionalizacin por la dictadura y la Concertacin. Consultado el 7/7/2012 en: http://www.g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=1259

[6] Constitucin Poltica de Chile, 1980, inciso 7, N 24, art. 19

[7]Agacino y otros (1998) Capital Transnacional y Trabajo, Santiago: Lom, p.249

[8]Las empresas transnacionales a partir del cambio de renta comienzan a eludir el pago de tributos, para esto disminuyen sus ingresos a travs de la venta a bajos precios de transferencia y la venta de produccin con bajo valor agregado. Tambin, abultan los costos mediante solicitud de crditos con empresas relacionadas o de los mismos empresarios, por medio de contrato de asesoras, ventas de cobre a futuro y la aplicacin de depreciacin acelerada.

[9] Riesco, Manuel (2010) Tributacin y ganancias de la Gran Minera en Chile: 2005-2009, Cenda (Junio), p. 13

[10] Anuario de Cochilco, 2010. Consultado el 8/7/2012 en: http://www.cochilco.cl/productos/anuario.asp

[11] Manuel Riesco. Dementia. Consultado el 7/7/2012 en http://economia.manuelriesco.cl/2012/05/dementia.html

[12] Albarto Mayol y Carla Azcar Politizacin del Malestar, Movilizacin Social y Transformacin Ideolgica: el caso Chile 2011. Consultado el: 8/07/2012. En:http://www.albertomayol.cl/wp-content/uploads/2011/11/Articulo-Mayol-Azocar-Polis.pdf

[13] Esta idea la desarrollamos en un anlisis de Jos Ponce. La crisis del sentido comn de lo poltico. Disponible en dos partes:http://www.lemondediplomatique.cl/La-crisis-del-Sentido-Comun.html y http://www.lemondediplomatique.cl/La-crisis-del-Sentido-Comun,1639.html. Publicado en la web a mediados de Julio del 2011.

[14] Vase Encuesta Cerc Barmetro de la Poltica. Diciembre 2011. Consultada el 6/7/2012 en http://www.cerc.cl/pdf/BarometroPoliticaDiciembre2011.pdf

[15] Aquiles Hernndez (ex-Vicepresidente FEPUCV 2011). Avancemos. Consultado el 7/7/2012 en http://www.g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=15458

[16] Sebastin Farfn (exSec. Gral. FEUV e integrante Mesa Ejec. Confech 2011).Izquierda, izquierdismo y las elecciones. Consultado el 5/7/2012 en http://www.g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=15382

[17] Jos Ignacio Ponce. Las municipales y la Izquierda en el nuevo ciclo de lucha. Aparecido en http://www.g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=15257

[18] Carla Amtmann Tareas para un despertar en la Izquierda. Publicado en Le Monde Diplomatique, Edicin Nmero 129, Ao XI, Mayo 2012. Manuscrito facilitado por la Autora. p. 2

[19] Un ejemplo importante de esto es la Movilizacin Convocada por la Confech para el 11 de Julio del 2011 y el Manifiesto por la Soberana firmado por una gran cantidad de organizaciones sociales. Sobre este ltimo vase: http://www.lemondediplomatique.cl/MANIFIESTO-POR-LA-SOBERANIA-11-DE.html.

https://www.lemondediplomatique.cl/Nacionalizacion-y-privatizacion.html?fbclid=IwAR3zzeOMoge3ZUXAN487D0xPdFvUVZP2q-1_ftwcT8j2N-H4dbnwT2VRhrI



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