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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

Las de Pilato: lavarse las manos en las elecciones de Brasil como rebelin e inconciencia

Francesca Gargallo y Livia Vargas Gonzlez
Desde Abajo (Colombia)


La antesala de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil sac a flote pulsiones y fuerzas que haban estado contenidas o invisibles en el espectro de las relaciones sociales y mediticas del pas. Animados por el discurso de odio del ultraderechista Jair Bolsonaro, sentimientos y posiciones que se tenan por superadas salieron del armario haciendo fiesta: intimidacin, acoso, xenofobia, discursos de odio, racismo, homofobia, misoginia, nazismo, fascismo, apologa de la tortura y de la muerte... Fin de la hipocresa democrtica.

El viernes 26 de octubre, mientras celebrbamos el cierre del 10mo Seminario Brasilero en Teora e Historia de la Historiografa en uno de los campos de la Universidad Federal de Ouro Preto (UFOP) en la ciudad de Mariana, nos informaron que un grupo de estudiantes de Derecho de la UFOP estaba siendo sitiado por la Polica Militar por el hecho de haber colocado dentro de las instalaciones universitarias una pancarta contra el retorno de la dictadura. Ese mismo da, durante la plenaria del evento, fuimos informadxs de que varixs profesorxs y colegas fueron amenazadxs, atacadxs por estudiantes afines a Bolsonaro y/o denunciadxs ante los organismos de seguridad del Estado por sus posiciones polticas e ideolgicas.

Desde que se conocieron los resultados de la primera vuelta electoral, las agresiones fueron creciendo. En Salvador de Baha, la mera noche entre el 7 y el 8 de octubre, el maestro capoeirista Moa do Katend fue asesinado por un fantico bolsonarista solo por haber criticado al candidato ultraderechista. Durante la misma noche, hombres neo-nazistas atacaron a una joven marcando su piel con la cruz esvstica, solo porque vesta una franela con la frase ELE NO. En los das siguientes, la joven transexual Laysa Fortuna fue asesinada por un fantico conservador afn a Bolsonaro. Estudiantes universitarixs han sido atacadxs en diversas ciudades por su afinidad con movimientos y organizaciones sociales de izquierda. Integrantes de pueblos indgenas, lesbianas y homosexuales de diversas ciudades, as como grupos de mujeres que salieron sin la compaa de hombres fueron amenazados de muerte en las calles.

Tiempos oscuros se anuncian en Brasil. Con 57,7 millones de votos (55,1 %), el pasado domingo 28 el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL) conquist el triunfo como Presidente de la Repblica en la segunda vuelta de una de las elecciones ms polmicas y manipuladas en los ltimos aos. Mientras, el centro-izquierdista Fernando Haddad (PT) obtuvo un total 47 millones de votos (44,9%), quedando 10 puntos por debajo en el total de los votos vlidos. Para muchxs, la batalla electoral no fue una contienda entre candidatxs de dos partidos con sus respectivos programas de gobierno, sino la disputa entre la preservacin del marco democrtico, por un lado, y el avance de un proyecto abiertamente autoritario, xenofbico, misgino, homofbico, racista y ultraneoliberal, que bien puede tildarse de fascista, por el otro. Mientras Haddad represent la defensa de las garantas democrticas y de las conquistas sociales, polticas y econmicas, Bolsonaro capitaliz el discurso de la anticorrupcin, el anticomunismo, el antiabortismo, la seguridad, el racismo y la defensa de la familia.

Los resultados expresan un ascenso importante y peligroso del neoconservadurismo, el ultraneoliberalismo y el patriarcado, cuya legitimidad parece respaldada por la mayora de la poblacin brasilea. Las apariencias esconden, sin embargo, un dato no subestimable: el 30% de lxs electorxs opt por abstenerse (21,3%), votar nulo (7,4%) o votar blanco (2,1%). Teniendo en cuenta el carcter obligatorio del ejercicio del voto en Brasil, estamos hablando de un nmero significativo que pudo haber cambiado el resultado electoral y que, adems, nos lleva a poner en cuestin la idea segn la cual Bolsonaro cuenta con el respaldo de ms de la mitad de la poblacin brasilea. Dicho esto, no desconocemos el preocupante despliegue del espritu de odio, misoginia, homofobia y racismo que, junto con la proscripcin de la candidatura del expresidente Lula y el entramado de alianzas entre los grandes medios, el poder judicial y los poderes econmicos, llevaron al poder al candidato ultraderechista.

Con el carcter plebiscitario de las elecciones, algunxs consideraron que quienes optaron por la abstencin, el voto nulo o el voto blanco se lavaron las manos frente a lo que estaba en juego. Sin embargo, para este 30% las dos opciones electorales estaban en el mismo nivel de rechazo, de modo que la opcin electoral no plebiscitaria les permiti manifestar su descontento contra la corrupcin, contra las medidas de aumento de pasaje y la ley antiterrorista implementadas por el gobierno del Partido de los Trabajadores, as como su inmovilismo ante el empeachment golpista de 2016 contra la presidenta Dilma Roussef. Se abstuvieron porque, ms all del candidato, votar contra Bolsonaro implicaba votar por un PT que haba decepcionado a la derecha y la izquierda parlamentarias con polticas aparentemente mesuradas que evitaron el enfrentamiento en las calles a las ltimas medidas contra los derechos laborales aprobadas e implementadas durante el gobierno golpista de Temer.

La seora Victoria fue una de los varios millones de personas que engros ese 30%. Nunca haba votado y esta vez tampoco lo hara. Para ella, el estado de excepcin (autoritarismo, racismo, violencia, represin) que se impondra bajo el gobierno de Bolsonaro constitua la regla de una cotidianidad que, hasta ahora y segn ella, se haba mantenido invisible para la cotidianidad central de la vida democrtica en Brasil. Respondindole a unxs estudiantes que andaban militando puerta a puerta para intentar revertir la tendencia a favor de Bolsonaro, expres: Quin sabe si con universitarios desapareciendo, periodistas siendo torturados, hijos de rico apareciendo morados y flotando en un ro, eso comience a ser discutido de verdad y ah, quin sabe, si tenemos suerte, nuestra vida entre en esa discusin, porque hasta ahora solo entr para servirles a ustedes (). Yo perd a mi hijo de 14 aos, joven, con un tiro de fusil en la cabeza. Estaba con el uniforme de la escuela y una mochila.

Las medidas ms antipopulares implementadas durante los dos aos del gobierno de facto de Michel Temer son aquellas que limitan los derechos laborales y el gasto pblico. De hecho, por 20 aos en Brasil no podrn incrementarse gastos pblicos; es decir, los gastos en educacin, salud, cultura, administracin tendrn recortes de hecho, impidiendo la investigacin universitaria, la educacin primaria, mientras los salarios de parlamentarios y jueces aumenta. Esta es la Propuesta de Enmienda a la Constitucin (PEC) para determinar un techo presupuestario a la inversin pblica. Si bien es una medida del gobierno golpista de Temer, Bolsonaro promete mantenerla y hasta profundizarla. Frente a estas polticas de recorte y desmejora de beneficios y derechos sociales, el PT opt por una estrategia parlamentaria, sin llevar adelante una poltica de agitacin y de consulta popular que permitiese frenar la medida mediante la presin de calle.

Las polticas mediticas del gobierno golpista, en alianza con el Tribunal Superior de Justicia, enfocaron la atencin hacia una poltica armamentista de seguridad contra la violencia en un pas que, con 209.000.000 habitantes, mantiene una media de homicidios de 4250 por mes y, simultneamente, llevaron adelante la condena de Lula por corrupcin as como su proscripcin como candidato presidencial, potenciando an ms y con fuerza la imagen de descomposicin del PT.

Si bien Bolsonaro gana las elecciones con ms de la mitad de los votos vlidos, no es todo Brasil el que vota a favor de sus polticas familistas, ultraneoliberales y conservadoras. Los resultados electorales expresan y ratifican la misma divisin territorial con la que es gestionada y distribuida la desigualdad social y econmica del pas.

Bolsonaro obtiene sus votos fundamentalmente del Sur (Paran, Santa Catarina y Ro Grande del Sur), el Sudeste (Ro de Janeiro, So Paulo, Minas Gerais y Espritu Santo) y el Centro-Oeste (Gois, Mato Grosso do Sul y Mato Grosso), regiones en las que se concentra el mayor ndice de ingreso per-cpita de Brasil y donde se encuentran los principales centros urbanos, agropecuarios, silvcolas y mineros. Pero tambin los obtiene de algunos estados de la zona Norte (Roraima, Acre, Rondonia y Par), estados en los que habitan comunidades indgenas, se concentran las ms importantes reservas ambientales y donde el capital invierte fuertemente en la agricultura extensiva de monocultivo, la ganadera y la minera, todas ellas perjudiciales para la conservacin de los territorios y la sobrevivencia de los pueblos indgenas, amenazando directamente la Amazona. En el norte, Bolsonaro gana utilizando un discurso xenfobo para incrementar el rechazo a la migracin venezolana, a la que desde agosto pasado quiere encerrar en un campo de refugiados. Bolsonaro ha pedido revocar la ley de migracin, una de las ms avanzadas del mundo, segn especialistas de la ONU, sosteniendo enfticamente que Brasil no puede ser un pas de fronteras abiertas.

En cambio, Haddad gana en el Nordeste (Baha, Maranho, Piau, Cear, Pernambuco, Sergipe, Alagoas, Ro Grande del Norte y Paraba) y en algunos estados del Norte (Amazonas, Amap, Tocantin), una regin histricamente excluida de las polticas sociales y econmicas de Brasil.

El mapa electoral muestra, as, la desigualdad estructural sobre la cual se erigen estos dos Brasil-es. El Nordeste, la tercera regin ms extensa de Brasil y la segunda con mayor densidad poblacional, contiene en su territorio una alta poblacin negra e indgena y es considerada una de las regiones ms pobres del pas, con mayores niveles de desigualdad y de analfabetismo. Sus niveles de pobreza tienen sus orgenes en la Colonia. De sustentar la economa brasilera con la exportacin del azcar, el polo econmico nordestino fue desplazado, en un primer momento, por el mercado del oro y, posteriormente, por el mercado cafetalero, ambos mercados ubicados en la regin del Sudeste. Pero fue el salto industrial desplegado en el Sudeste con mano de obra fundamentalmente nordestina durante las primeras dcadas del siglo XX, el que termin de consolidar el abandono social y econmico hacia el Nordeste, que solo fue parcialmente revertido a partir del gobierno de Lula, quien llev adelante polticas de asistencia social que consiguieron mejorar la calidad de vida del pueblo pobre nordestino.

El racismo brasileo, que haba estado escondido bajo el manto de la democracia racial, sali del closet, mostrando un pas profundamente dividido, desigual y violento. Las polticas de cotas raciales, que intentan aminorar los ndices de desigualdad en el ingreso a la educacin pblica universitaria, han sido cuestionadas y su derogacin forma parte de las promesas del nuevo presidente electo.

En su discurso, Bolsonaro deja bien clara su poltica antindigenista: ni un solo milmetro de tierra para las comunidades indgenas, cuyas nacionalidades rondan aproximadamente las 380. La negacin de los derechos ancestrales y territoriales de las poblaciones indgenas le garantiza el apoyo de los expansivos ganaderos y talamontes del norte, porque implica echar para atrs las polticas de demarcacin de tierras indgenas y su inviolabilidad por parte de empresas ecocidas y mineras.

Polticas contra los derechos laborales, que ya vienen siendo implementadas por el gobierno golpista de Michel Temer con la Reforma Trabalhista y la Propuesta de Enmienda Constitucional que congela el gasto pblico por 20 aos, son parte del paquete programtico del futuro gobierno de Bolsonaro.

Del lado de las fuerzas democrticas, la resaca poselectoral viene impregnada con una fuerte carga de tristeza, miedo y desesperanza, y no es para menos. A tres das de los resultados electorales, las fuerzas conservadoras, patriarcales y ultraneoliberales representadas en la imagen del nuevo presidente electo comienzan a tomar posiciones en el ajedrez poltico, social y administrativo del pas. La madrugada del pasado lunes 29 de octubre fueron incendiados una escuela y un puesto de salud en la aldea Bem Querer de Baixo, perteneciente al territorio indgena de los Pankararus del estado de Pernambuco.

Bolsonaro y Temer se reunirn la primera semana de noviembre para intentar aprobar este mismo ao la Reforma de la Providencia con la cual se pretende, entre otras cosas, eliminar las jubilaciones de lxs trabajadorxs; asimismo, el presidente electo anunci la fusin del Ministerio de Agricultura con el Ministerio del Ambiente, dando claras seales de su compromiso ecocida con el gran capital. Con una poltica de caza de brujas, el propio Bolsonaro, junto con la diputada catarinense Ana Carolina Campagnolo, convid a lxs estudiantes a filmar y denunciar a lxs docentes que estuviesen usando las aulas de clase para adoctrinar, y justo hoy se debate en la Cmara de diputados el proyecto de ley llamado escuela sin partido, con el cual se pretende cercenar la libertad de ctedra y de pensamiento que ha prevalecido en los espacios de formacin y educacin.

Sin embargo, otros espritus, sentimientos, actitudes y fuerzas se movilizan. El da 30 de octubre en la avenida Paulista de la ciudad de So Paulo, gracias a una convocatoria realizada por el Frente Pueblo sin Miedo, miles de personas se movilizaron para manifestar su determinacin a luchar contra el avance del fascismo en Brasil. El lunes 29, en la Universidad de So Paulo, cientos de estudiantes y profesorxs realizaron una marcha para hacer frente al acto de celebracin de los resultados electorales convocado por estudiantes afines al ultraderechista Bolsonaro. El mismo lunes, a un da de la segunda vuelta electoral, se ha conformado una Plenaria de Resistencia Antifascista en Ro de Janeiro que rene a miles de trabajadorxs, jvenes y estudiantes.

Frente a los tiempos oscuros que se anuncian con el ascenso del neoconservadurismo y el ultraneoliberalismo bajo el gobierno de Bolsonaro, las fuerzas democrticas, antipatriarcales, antifascistas, antirracistas, feministas y anticapitalistas se manifiestan en los espacios pblicos. Se vienen tiempos de reinvenciones.

Este artculo fue publicado en el el peridico Desde Abajo de Bogot.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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