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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

La transicin a las energas renovables, una oportunidad

Joaquim Sempere
Mientras tanto


Los trabajadores y sus representantes sindicales y polticos tienen siempre una dificultad enorme para proponer polticas econmicas. Por qu? Porque el dinero est en otra parte, en manos de la oligarqua capitalista o bajo el control de una banca privada que forma parte de esa oligarqua. Por eso el esquema habitual es que los partidos de la izquierda cuenten con su acceso al gobierno para poder disponer de recursos financieros pblicos como nica va para llevar a efecto polticas econmicas.

La transicin energtica (TE) a un modelo 100% renovable cambia el panorama. En primer lugar, se trata de un proceso inexorable debido al agotamiento de las fuentes fsiles de energa y del uranio. Un clculo solvente reciente (Carles Riba, Recursos energtics i crisi. La fi de 200 anys irrepetibles, 2011, puede consultarse en lnea, tambin en castellano) sita el agotamiento conjunto de esas fuentes hacia 2060. Aunque se produjera diez o veinte aos ms tarde, no cambiara nada substancialmente. Y la escasez empezar a sentirse antes, acarreando tensiones blicas, especulacin financiera, volatilidad incontrolable de los precios, etc., es decir, una situacin compleja difcil de prever en sus detalles pero que puede poner en aprieto la economa y la vida de todas las sociedades existentes, dada nuestra extrema dependencia de la energa en general y del petrleo en particular. Bastan 40 aos para culminar una TE completa? Slo si se emprende esa transicin con empuje y sin ms tardanza, y con un cierto nivel de cooperacin internacional que, por lo menos, evite o minimice tensiones blicas y rivalidades econmicas una hiptesis por desgracia hoy poco probable. Que la TE es inexorable lo admiten las grandes compaas energticas del mundo entero, que tienen ya sus secciones de renovables a punto para irrumpir en el mercado cuando lo crean ms conveniente (mientras tratan de amortizar al mximo sus ingentes inversiones fosilistas escurriendo las reservas hasta la ltima gota), y que ofrecen ya servicios en este sector.

En segundo lugar, las tcnicas para obtener energa de fuentes renovables difieren de las tcnicas ligadas a las fuentes fsiles y al uranio: consisten en captadores de pequeas dimensiones y coste reducido, que estn al alcance de la ciudadana. Cualquier particular, empresario (incluso pequeo) o entidad pblica puede costearse la instalacin fotovoltaica, solar trmica, elica o minielica, geotrmica u otra. Las modalidades pueden ser mltiples. Aparte de poner captadores en la propia vivienda o empresa, se puede participar con los propios ahorros en iniciativas cooperativas o de accionariado ciudadano. Esto ocurre ya en pases como Alemania, Dinamarca, Holanda y otros, donde la proporcin de instalaciones renovables en manos de particulares alcanza proporciones del orden de 1/3 o 1/2 del total, tanto en instalaciones para uso propio directo como en macroinstalaciones financiadas por cooperativas. En el viejo modelo fosilista-nuclear la produccin, almacenamiento y distribucin de electricidad, gas o combustibles lquidos han estado y siguen estando concentrados en manos de un oligopolio, cuyo poder econmico le confiere un enorme poder poltico. All donde funciona un capitalismo de amiguetes, como en Espaa, la energa ha sido un sector particularmente poderoso. Por eso el eventual desarrollo de un modelo energtico renovable, distribuido y financiado directamente desde la sociedad ofrece una oportunidad nica y fecunda para socavar el poder oligoplico e inaugurar una dinmica econmica nueva, incluso ms all del sector energtico.

Uno de los problemas de cualquier reconversin industrial o proyecto de inversin productiva es: acertaremos a satisfacer una demanda solvente? Invertiremos con garantas de poder vender toda la produccin necesaria para que el negocio sea viable? Pues bien, en el caso de la TE el esfuerzo inversionista se dirige a una demanda y a una capacidad adquisitiva absolutamente seguras. Descontando el segmento de poblacin de menor capacidad adquisitiva, vctima de la pobreza energtica, que no puede pagar ni siquiera por sus necesidades energticas segmento que representa un porcentaje muy pequeo de la poblacin total, prcticamente toda la poblacin del pas puede pagar, y paga, sus facturas de gas y electricidad. Supongamos que se emprende un programa generalizado de reconversin energtica, con instalaciones fotovoltaicas, elicas, solares trmicas, geotrmicas y otras, y de rehabilitacin de edificios para aumentar su eficiencia trmica. Supongamos tambin que se moviliza un sistema de crdito especfico que presta a los particulares, pequeos empresarios y municipios para que inviertan en esa reconversin energtica, con modalidades de crdito que permitan devolver el prstamo con intereses y plazos programados para que la mensualidad que se pague al banco sea equivalente, o del mismo orden de magnitud, a la factura mensual que ahora se paga a la empresa suministradora de electricidad. El inversor particular no notara la diferencia en su presupuesto domstico; pero estara financiando su inversin presente con el ahorro futuro. Y al cabo de los meses o aos de amortizacin del crdito, sera dueo de su instalacin. Habra dejado de pagar por el combustible, ya que el aire y el sol son gratuitos, y estara contribuyendo activamente a luchar contra la quema de recursos fsiles que provocan el efecto invernadero y el cambio climtico. Slo debera costear el mantenimiento de la instalacin y el coste del uso de la red: su factura energtica se reducira. A la vez, estara debilitando el poder del gran capital y ayudando a substituirlo por una economa de las necesidades controlada por sus propios usuarios. (La Agencia Municipal de la Energa de Barcelona ha estimado en unos 7.000 de promedio el coste de una instalacin elctrica renovable que cubra las necesidades de una familia. Su amortizacin es perfectamente viable.)

En ciudades densas no es fcil disponer, para todos los habitantes, de espacio en la propia vivienda donde instalar captadores fotovoltaicos o solares trmicos. Ni es fcil cuando ello es posible poner de acuerdo a todos los vecinos de un mismo bloque. Los cambios normativos y el apoyo de los ayuntamientos pueden desbloquear los obstculos. Pero habr que buscar a la vez frmulas que permitan aprovechar espacios fuera de las ciudades donde invertir el ahorro familiar para producir la energa que se usa. La cooperativa Som Energia ofrece ya una posibilidad en esta lnea: inviertes tus ahorros en sus instalaciones de renovables y compras tu electricidad a la cooperativa. Frmulas de este tipo pueden generalizarse y son viables ya ahora mismo. El tema de la produccin para grandes usuarios (transporte ferroviario y de carretera, gran industria, etc.) requerir otros esquemas. Un sector pblico de la energa ser la alternativa al gran negocio privado.

El mercado est perfectamente delimitado y es solvente. No es ninguna aventura arriesgada lanzarse a esta operacin. De dnde saldra el dinero? La financiacin de la transicin energtica se pagara con el ahorro. Esto requiere que entidades financieras adelanten el dinero, contando con la seguridad de que sus prstamos sern devueltos por las razones aducidas. Sera bueno que se constituyera una banca pblica al efecto, pero la transicin podra empezar con la banca tica y el crdito cooperativo hoy existentes y seguramente tambin con la banca privada convencional. El coste de la importacin de fsiles ms uranio alcanza ltimamente en Espaa la suma de unos 50.000 millones de euros al ao, un 5% del PIB. La TE implicara para el pas ahorrarse este coste (no de golpe, claro, sino en un proceso gradual), lo cual indica que los recursos financieros existen, y de sobras. Habra que encontrar la frmula para capitalizar este ahorro, ponindolo a disposicin de las entidades de crdito.

La TE va a suponer un ciclo inversionista de grandes dimensiones, semejante a otros ciclos histricos, como el ferrocarril en la primera mitad del siglo XIX, la electrificacin a finales del mismo siglo y el automvil y sus infraestructuras viarias en el siglo XX. Por lo tanto, va a generar inversiones y crear muchos puestos de trabajo. El ingeniero Ramon Sans calcul en 2013 (vase el libro La transicin energtica del siglo XXI. El colapso es evitable, Barcelona, Octaedro) que, con los precios de entonces, la transicin energtica a 100% renovables supondra una inversin global de 474.000 millones de euros en Espaa en el curso de 35 aos (2015-2050). Para Europa de los 28 (incluyendo Gran Bretaa) la inversin global sera de 7,4 billones (10 12 ) de euros. Adems va a suponer abrir a la ciudadana la posibilidad de tener un papel poltico y econmico activo, tanto en la iniciativa industrial como en la inversin del propio ahorro de la gente, del ahorro popular (que no requerir pasar por la mediacin de los fondos de inversin controlados por la gran banca si se dispone de una banca pblica y de otras entidades de crdito no orientadas a la maximizacin de los beneficios). Se abre una posibilidad real de hacer una poltica econmica democrtica, social y solidaria, incluso sin estar en el gobierno (aunque sera ms fcil estando en el gobierno), a la vez que se contribuye a luchar contra el cambio climtico poniendo las primeras piedras de una transicin ecolgica ms ambiciosa.

Tenemos una oportunidad nica de luchar contra el cambio climtico, de liquidar el modelo energtico fosilista, de socavar el poder capitalista en un sector tan estratgico como la energa, de empoderar a la ciudadana, de poner algunos ladrillos para una economa no capitalista y de transitar hacia una economa ecolgicamente sostenible. Aprovechmosla. 

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-173/notas/la-transicion-a-las-energias-renovables-una-oportunidad

 



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