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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

Reflexiones entre marxistas
Sobre el valor, el trabajo potenciado y la cada tendencial de la tasa de ganancia (o el despeadero capitalista)

Andrs Piqueras
Rebelin

Tambin podra titularse por qu se acab el reformismo


Cuando uno se introduce en el estudio del valor tiene la impresin de penetrar en la cmara en la que se guardan los secretos ms importantes de la vida social, aquellos secretos de los que dependen todos los dems. Anselm Jappe

 

 

Ha llegado hasta m a travs de un seguidor del blog de Rolando Astarita y tambin de mis artculos en rebelion.org, unas respuestas que este autor realiz (
https://rolandoastarita.blog/2018/09/26/de-nuevo-sobre-trabajo-potenciado-respuesta-a-una-critica/ ) a la entrevista que me hicieron en la web mencionada ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246957 ; primera de tres partes, que es a la que responde mi colega).

Lo primero que quiero decir es que lo que me motiva al debate y anlisis terico-crtico es el avance y socializacin del conocimiento, como conocimiento social, como fuente de concienciacin emancipadora. En ese camino, trato de contribuir a la conformacin del intelectual colectivo que sea capaz de proporcionar los elementos ms certeros y eficaces para la interpretacin, comprensin y transformacin de las realidades de las grandes mayoras, por las grandes mayoras. Cuando debato con un/a marxista, adems, parto de la base de que lo estoy haciendo con un/a compaero/a, y que por lo tanto es ms lo que nos une que lo que nos separa. A partir de ah, intento precisar cules son los puntos del debate y dnde creo yo que puede avanzar la teora como praxis. En el caso que nos ocupa intentar hacerlo, adems, de forma que sea lo ms socialmente comprensible (me disculpen, por ello, aquellas lectoras/es ya adentrados en el tema, la extensin de algunas explicaciones o el detalle de puntos sabidos), para que el debate pueda ser provechoso en trminos generales o abiertos. Si bien, el asunto que tratamos no facilita las cosas, precisamente, por ser uno de los ms profundos del materialismo dialctico. Sin embargo, al mismo tiempo, puede ser el que ms luz ofrezca sobre el mundo social una vez que se desentraa.

Dicho esto, y sabiendo que de cualquier debate riguroso todas las partes pueden aprender a poco que estn abiertas a ello, voy a intentar dar mi punto de vista sobre algunas de las cuestiones que seala el compaero Astarita (en concreto aqullas donde creo que contesta a lo que algunos hemos planteado) [1] y que entiendo que ms polmica, en general, vienensuscitando entre marxistas.Voy a hacerlo, lgicamente, segn mi interpretacin de Marx. Ser cuestin de ver si encaja o no con lo que propone Astarita y otros/as marxistas, y si podemos concordar al menos algunos puntos de gran importancia social.

 

Trabajo potenciado, trabajo complejo y valor.

Primer punto que considero principal, y que subyace al conjunto de argumentos que desarrollar aqu: el trabajo potenciadoes a la postre una plasmacin tcnica del trabajo cualificado, como trabajo complejo.

Cuatro citas de Marx seguidas para empezar a entrar en materia. Ambas del Libro I de El Capital (todas las que citar a continuacin son de ese mismo Libro I, y la edicin es de la Editorial de Ciencias Sociales de La Habana, de 1981 (lo mismo para otras citas de El Capital). Las cursivas de todas las citas que reproduzco son del propio Marx, salvo mencin expresa al contrario). Las dos primeras del captulo I, La mercanca; la tercera del captulo V, Proceso de Trabajo y Proceso de Valorizacin.

 

El mismo trabajo, pues, por ms que cambie la fuerza productiva, rinde siempre la misma magnitud de valor en los mismos espacios de tiempo . Pero en el mismo espacio de tiempo suministra valores de uso en diferentes cantidades: ms, cuando aumenta la fuerza productiva, y menos cuando disminuye. Es as como el mismo cambio que tiene lugar en la fuerza productiva y por obra del cual el trabajo se vuelve ms fecundo, haciendo que aumente, por ende, la masa de los valores de uso proporcionados por ste, reduce la magnitud de valor de esa masa total acrecentada, siempre que abrevie la suma del tiempo de trabajo necesario para la produccin de dicha masa. Y viceversa. (pg.14).

 

Cuando habla Marx del mismo trabajo suponemos misma habilidad, misma intensidad, misma cualificacin, mismo grado de cooperacin y divisin social del trabajo. Sin embargo, un poco antes, en ese mismo captulo haba escrito:

El trabajo complejo no es ms que el trabajo simple potenciado o, mejor dicho, multiplicado: por donde una pequea cantidad de trabajo complejo puede corresponder a una cantidad grande de trabajo simple. (pg. 12).

 

Y en el captulo V apostilla:

El trabajo complejo no es sino la manifestacin de una fuerza de trabajo que representa gastos de preparacin superiores a los normales, cuya produccin representa ms tiempo de trabajo y, por tanto, un valor superior al de la fuerza de trabajo simple. [Lo cual] se traduce, como es lgico, en un trabajo superior, materializndose, por tanto, durante los mismos periodos tiempo, en valores relativamente ms altos. (pg. 158).

 

Y todava en el captulo X (Concepto de la plusvala relativa):

El trabajo, cuando su fuerza productiva es excepcional, acta como trabajo potenciado, creando en el mismo espacio de tiempo valores mayores que el trabajo social medio de la misma clase (pg. 274).

 

Las cuestiones del valor son ciertamente arduas y mucho ms difciles de determinar de lo que parece a simple vista a partir de la formulacin general del valor que realizara Marx: tiempo socialmente necesario de produccin. Voy a intentar sealar dnde estn a mi juicio las cuestiones ms peliagudas, as como cmo se pueden interpretar.

 

El primer punto, quizs el ms sencillo y al mismo tiempo fuente permanente de discrepancias, radica en que siguiendo la ley del valor hay quien dice que un mismo tiempo de trabajo no puede generar ms o menos valor, sino siempre el mismo. Mientras que la mayora de marxistas aceptan que si se trata de trabajo complejo s genera ms valor que el trabajo simple en la misma unidad de tiempo. De nuevo la polmica est si en este ltimo caso (ver la ltima de las cuatro citas) Marx se refiri a que genera ms valores de uso en la misma unidad de tiempo (el trabajo se hace ms productivo), o ciertamente genera ms valor en s (como trabajo complejo o potenciado).

No siempre es fcil entender qu quieren decir unos u otros autores/as al respecto, ni tampoco porqu le prestan ms o menos atencin al trabajo potenciado. No se sabe si para recalcar que ste incorpora ms valor a cada mercanca individual, o creen ms importante sealar que el trabajo potenciado es el resorte que salva al capital al proporcionarle ms valor general al proceso de produccin. En el caso de Astarita l dice que es para precisar el origen de las plusvalas extraordinarias (lo cual para l tira por tierra varias historias tercermundistas y nacionalistas que ponen el eje en la explotacin de pases, y no de la clase obrera), as como para aclarar el propio concepto del valor. Vamos a tratar en los siguientes apartados de estos asuntos porque son sumamente importantes. Empecemos.

Fijmonos en la aparente contradiccin que se desprende de su respuesta a mi comentario:

La realidad es que nunca afirm lo que Piqueras dice que afirmo. Siempre sostuve que si disminuye el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir una mercanca, en la misma unidad de tiempo se produce la misma cantidad de valor, y disminuye el valor individual de la mercanca. Aunque en esto el trabajo potenciado entendido en el sentido que Marx lo define en el captulo 10 del tomo 1 de El Capital solo cuenta en tanto dispara el proceso de generalizacin de la tecnologa superior. Precisamente Marx lo considera potenciado porque genera ms valor por unidad de tiempo que el trabajo socialmente necesario dominante. [nfasis aadido por m]

Primero dice que en la misma unidad de tiempo se produce la misma cantidad de valor, y cuatro lneas despus sostiene que se genera ms valor por unidad de tiempo. Pero sabemos que el valor de cualquier mercanca es el tiempo socialmente necesario para producirla. Una hora de tiempo siempre debera producir el mismo valor. Entonces?

Lo que pasa es que hablamos de trabajo abstracto, no se trata de un tiempo fsico concreto de unos u otros productores de mercancas, sino que es un tiempo social. Lo que quiere decir que los tiempos individuales de todos los productores de mercancas se cancelan contra un tiempo que podemos entender como promedio de todos ellos. Segn cambia la divisin social del trabajo, la cooperacin en la produccin, la intensidad y la productividad del trabajo, por ejemplo, va variando ese tiempo social. Es slo al intercambiar sus mercancas que los productores pueden comprobar cunto valor o tiempo de trabajo vlido entraan stas en ese momento, en virtud del tiempo social por el que se canjean (lo que se traduce en precios diferentes o cantidades de dinero que se intercambian por ese valor ver nota 3 ms adelante), porque slo a travs del intercambio cobra existencia el valor, el cual, as, de una magnitud inmanente a las mercancas pero sin existencia propia, experimenta una suerte de transmigracin en el precio y por tanto en la posibilidad de ganancia. Es decir, el valor no se manifiesta. Como dira el propio Engels, no vive en la conciencia de los agentes capitalistas de la produccin, no es un hecho emprico, sino lgico. Este es el misterio del valor que le hace tan inaprensible por lo comn y tan abstruso para la economa vulgar y para la clase capitalista en general.

A partir de estas consideraciones, puedo decir que para m la respuesta a la duda antes planteada es que el trabajo cualificado se objetiva para mismas unidades de tiempo en valores proporcionalmente mayores. Posee una mayor potencia creadora de valor (y no slo de valores de uso por ser ms productivo). Y esto es as porque el tiempo indirecto que incorpora (el trabajo pasado realizado por otros para el logro de esa cualificacin) entraa un mayor tiempo socialmente necesario de produccin, que en cada presente se objetiva en mayor potencialidad de generar valor (y en consecuencia, tambin en un mayor precio de la fuerza de trabajo cualificada): el trabajo presente se desempea en ese caso como trabajo simple potenciado gracias al valor indirecto.

Este enunciado puede entenderse mejor si tenemos en cuenta que el valor de cualquier mercanca es el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla, el cual es el resultado de la suma de:

  1. el tiempo de trabajo muerto o pasado [que ya realizaron los seres humanos al extraer y procesar las materias primas y al fabricar los instrumentos de produccin (maquinaria, herramientas, etc.) que en el presente se utilizan en la produccin de esa mercanca);

    y

  2. el tiempo de trabajo vivo (el que realizan los seres humanos en el presente para producirla).

Es decir, en el valor de las mercancas entran dos componentes: a) el valor de los medios de produccin que han sido consumidos completamente (insumos, materias semielaboradas) o parcialmente (maquinaria, herramientas) en la produccin de una determinada mercanca [2]  este es un componente indirecto (aade tiempo indirecto o pasado aunque interviene en el presente); b) El valor nuevo creado por el trabajo vivo (los seres humanos) en cada momento de produccin  componente directo (indica el tiempo que se emplea en el presente en realizar determinada produccin). Ambos trabajos contribuyen en pie de igualdad, aunque en diferentes maneras y en distintas proporciones, a la formacin del valor de la nueva mercanca.

Con el desarrollo tecnolgico se incrementa el tiempo de trabajo muerto socialmente necesario (incardinado en la nueva tecnologa) en detrimento del trabajo vivo. Si una maquinaria aumenta la productividad, lo lgico es que trasmita tambin una cantidad total de valorindirecto mayor (porque ella misma ha debido contener ms tiempo de trabajo pasado cualificado- socialmente necesario para producirla).

Pero, atencin!, tal maquinaria-tecnologa no slo no est generando nuevo valor como plusvalor (tan slo trasfiere parte del que ella misma tena), sino que a la postre su tendencia es a hacer descender el valor final de las mercancas.

Esta misma conclusin la podramos ver de otra manera: el trabajo potenciado, a efectos prcticos, como que potencialmente crea el mismo valor que la media en menor unidad de tiempo, suscita una permanente tendencia al descenso medio del valor. Y aqu podemos empezar a cebar la polmica.

Veamos.

Dado que cualquier mquina se consume poco a poco en el proceso de produccin, transmite parte de su valor en cada mercanca que contribuye a producir. Bajo esta consideracin, en principio la maquinaria encarece cada mercanca. Pero en conjunto se llega a un abaratamiento de la misma si el encarecimiento por causa de la cesin de valor de la maquinaria se compensa con el tiempo de trabajo directo ahorrado en la produccin.

Supongamos que en la fabricacin de una determinada mercanca se consumen materias primas por un valor de 50, as como 8 horas de trabajo que producen, en circunstancias normales, un valor de 80. Entonces el valor de la mercanca ser:

50 (materias primas) + 80 (tiempo de trabajo) = 130

Para simplificar mantendremos constante el valor de las materias primas. Supongamos ahora que introducimos maquinaria en la fabricacin, y que la mquina tiene un valor de 20.000 y sirve para fabricar 1000 unidades de esa mercanca antes de su desgaste completo.  Transfiere, por tanto, un valor de 20 a cada unidad. De momento la mercanca se encarece en esos 20 (adquiere ese valor aadido); pero si con la mquina ahorramos, por ejemplo, 3 horas de trabajo, el valor final de la mercanca ser menor:

50 (materias primas) + 20 (de la mquina) + 50 (de 5 horas de trabajo) = 120

La mercanca se ha abaratado en 10 unidades de valor. En general, hoy lo ms normal es que el trabajo potenciado no otorgue ms valor final a la mercanca, sino ms mercancas por unidad de tiempo, esto es, aumente la productividad.

Si lo que se quiere decir es que en este caso al aumentar la productividad tenemos ms produccin (ms mercancas en la misma unidad de tiempo) y por tanto el valor total aumenta, es falso como tal enunciado, dado que ahora cada mercanca producida en el mismo tiempo sale con menos valor. Slo es cierto si consideramos que la productividad aumenta la escala o amplitud de la produccin total de la economa. Algo que hoy ya no est tan claro, como veremos ms abajo.

En nuestro ejemplo, la nica posibilidad que quedara, si la maquinaria no termina de aadir ms valor final, para que aumente el valor en la misma unidad de tiempo para la produccin determinada que consideramos, es que fuerza de trabajo extra-cualificada produjera en 5 horas un valor mayor de 50, por ejemplo lo mismo que una fuerza de trabajo en condiciones medias durante 8 horas (es decir, un valor de 80 en 5 horas). Lo cual es ciertamente difcil de conseguir si la cualificacin media ya es alta. En cualquier caso, en qu medida menos trabajo directo, al estar ms cualificado, es capaz de depositar por l mismo ms valor que el que se ahorra el proceso productivo en tiempo de produccin, slo se puede averiguar al realizarse el intercambio de trabajos abstractos en el mercado, y no sera en realidad muy determinante para la economa en general, pues hablaramos de una muy pequea fraccin del capital social que podra contar con esas condiciones altamente excepcionales de trabajo cualificado dentro de una misma formacin social de capitalismo avanzado (otra cosa es entre formaciones sociales en el capitalismo global, a lo que atenderemos ms abajo).

En general, habra que determinar, en cada caso, si el valor indirecto total (maquinaria y formacin del trabajo cualificado) depositado en una mercanca hace subir al valor final de la misma o no, y eso slo puede saberse en funcin del tiempo de trabajo directo que pueda ahorrar, (algo que se traslucir en el intercambio de trabajos abstractos, en cuanto que precios-valor expresados en forma de dinero) [3].

Por ejemplo, una mquina de valor 40.000, hecha para producir 2.000 unidades antes de su desgaste total, aade tambin un valor de 20 a cada unidad. Si contribuyera a fabricar 50 mercancas en un ao, estara aadiendo un valor indirecto de 1000 al total de esas 50 mercancas. Si con la innovacin tecnolgica se fabrica una mquina de valor 50.000, diseada para sacar 3000 unidades en total, est transfiriendo 16,6 de valor a cada unidad en ese mismo periodo (ya vemos aqu que el precio de la innovacin tecnolgica en funcin del valor que se genera tiende a encarecer los costos de produccin, afectando la tasa de ganancia [4]). Aunque esa mquina sea capaz de producir 60 unidades por hora, por ejemplo, ni siquiera hace aumentar el valor indirecto total, pues estar depositando 996 de valor en esas 60 mercancas (a un costo de produccin mayor si slo consideramos la maquinaria!). Repito, a pesar de que haga aumentar la parte proporcional de plusvalor para el capitalista, si el trabajo potenciado aumenta el valor final de las mercancas producidas es una cuestin de anlisis concreto de caso, aunque la tendencia es que no sea as, y sobre todopara el conjunto de la economa,pues los dems competidores se esforzarn pronto en alcanzar su potencialidad. Por eso, de hecho,lo que hace a corto plazo el trabajo potenciado, provocando la acentuacin de la competencia capitalista, es aumentar la productividad a costa de reducir el valor de las mercancas individuales [Marx ya dijo en El Capital, que esto es en el fondo lo que persigue la clase capitalista: abaratar las mercancas y con ellas el valor de la propia fuerza de trabajo (captulo X. Concepto de plusvala relativa)].

El trabajo potenciado generara indefectiblemente ms valor slo si consideramos que no ahorra trabajo directo, pero el hecho es que s tiende a ahorrarlo. Por eso a la postre resulta contradictorio para el mantenimiento del valor en la sociedad capitalista.

Pero de esto ltimo difcilmente se da cuenta la clase empresarial.

De hecho, cundo es que los capitalistas deciden instalar maquinaria (trabajo indirecto), en lugar de emplear seres humanos (trabajo directo)? A los capitalistas (en su inalterada ceguera para las cuestiones del valor, y por tanto para el conocimiento de las razones profundas de sus auges y de sus crisis), les tiene sin mayor cuidado que la maquinaria haga o no descender el valor de los productos; lo que les importa es el valor como plusvalor que pueden extraer de la fuerza de trabajo en cada proceso de produccin (que es el que realmente se traduce en ganancia para ellos). Un capital individual alcanza una ganancia extra si consigue que sus costos individuales sean ms bajos que el promedio social, pero que ese descenso no repercuta proporcionalmente en el precio-valor final de sus mercancas. Supongamos en el primer ejemplo anterior que la tasa de plusvala es del 100% (50% de trabajo necesario o salario para el trabajador/a y 50% de trabajo excedente o de plusvala capitalista). La persona que trabaja 8 horas y crea as un valor de 80, recibe la mitad, 40, como salario.

Por tanto, antes de la introduccin de la mquina los costos de este capitalista para la fabricacin de una determinada mercanca son:

50 (materias primas) + 40 (salarios por 8 horas) = 90

En cambio, los costos despus de la introduccin de la mquina (reduciendo 3 horas de trabajo necesario) son:

50 (materias primas) + 20 (del desgaste de la mquina por unidad producida) + 25 (salarios por 5 horas con un valor de 50) = 95

Aunque la mquina hizo bajar el gasto total en trabajo para el producto (y con ello el valor del mismo), al no reducir los costos del capitalista, lo ms lgico es que no sea instalada. Slo lo ser si ahorra ms en salarios que lo que cede en valor a cada mercanca individual. Por ejemplo, la misma mquina que deposita un valor de 20 en cada mercanca, pero que ahorrara ms de 4 horas de trabajo (con la misma tasa de plusvala) S sera instalada. Ejemplo de reduccin de 4,5 horas de trabajo:

50 (materias primas) + 20 (del desgaste de la mquina por unidad producida) + 17,50 (salarios por 3,5 horas con un valor de 35) = 87,50

A partir de aqu ahorra costos y podr ser instalada. Pero veamos

 

qu est ocurriendo bajo el suelo en el que se mueven los capitalistas.

  1. La mquina ha ido reduciendo el valor (total) de la mercanca

El valor de sta (que estaba en 120) ahora sera:

50 (materias primas) + 20 (del desgaste de la mquina) + 35 (de 3,5 horas de trabajo) = 105

2. La mquina reduce la proporcin de valor nuevo (o trabajo directo) generado por la fuerza de trabajo. Con lo cual va minando sistemticamente la fuente de plusvala y aun cuando haga obtener ms trabajo excedente al capitalista, a medio plazo esa apropiacin de trabajo como excedente no compensa la prdida de trabajo necesario que va quedando; haciendo descender la ganancia. Al ir convirtiendo cada vez el tiempo de trabajo en excedente, le ser cada vez ms difcil apropiarse del cada vez menor tiempo de trabajo necesario que va quedando, con lo que la tasa de plusvala tiende a verse menos y menos acompasada a la tasa de explotacin.

Supongamos una jornada laboral de 10 horas, con una tasa de plusvala de 100%. Eso significa que la jornada laboral se descompone en:

5 horas de trabajo necesario (para el salario)

5 horas de trabajo excedente (para la plusvala)

1/2 + 1/2 = 2/2 = 100% Plusvala = 0,50

A. Si la productividad se duplica, implica que ya slo hace falta la mitad de trabajo necesario, de manera que mantener la misma jornada laboral significa:

1/4 de jornada para el trabajo necesario

3/4 de jornada para el trabajo excedente

Sin embargo la plusvala no aumenta en la misma proporcin, pues:

de a se avanza de 0,50 a 0,75 = 0,25 Es decir, la plusvala slo ha aumentado (= 0,25)

B. Si ahora se volviera a duplicar la productividad, todava aumentara menos la plusvala. Tendramos:

1/8 de jornada para el trabajo necesario

7/8 de jornada para trabajo excedente

La plusvala pasa de 3/4 6/8 (= 0,75) a 7/8 (= 0,87)

Es decir, de 0,75 se obtiene ahora 0,87. Lo que es igual a 0,12 de aumento de plusvala.

Significa que cada vez es menor el aumento de plusvala que se consigue con el aumento de la productividad (facilitado por el trabajo pasado). Con el agravante de que cuanto mayor sea la plusvala ya capitalizada (apropiada por el capital), es menor el tiempo de trabajo necesario que queda por apropiarse como trabajo excedente. De hecho, la mayor parte de la jornada de trabajo se realiza ya en exclusividad como trabajo excedente, es decir, para la plusvala capitalista. En definitiva, por tanto, el incremento de la tasa de explotacin, no implica necesariamente un incremento de la tasa de ganancia, sino que al contrario sta, subterrneamente, tiende a decaer con la mecanizacin.

Aun as, y como el desarrollo tecnolgico aumenta el trabajo excedente del que se apropia el capital al reducir cada vez ms el tiempo necesario para producir mercancas, todos los capitalistas, forzados tanto por su inclemente competencia entre s como por la pulsin del beneficio a corto plazo, entran en esa carrera de relevo tecnolgico, que a la postre es auto-destructiva. Esto lo podemos enunciar de otra forma: el ansia de plusvalor va socavando, bajo tierra, el propio valor.

El hecho de que la plusvala relativa aumente en relacin directa al desarrollo de la fuerza productiva del trabajo, mientras que el valor de las mercancas disminuye en razn inversa a este desarrollo, siendo, por tanto, el mismo proceso que abarata las mercancas el que hace aumentar la plusvala contenida en ellas, nos aclara el misterio de que el capitalista, a quien slo interesa la produccin de valor de cambio, tienda constantemente a reducir el valor de cambio de sus mercancas (Marx, cap. X de El Capital, Libro I, pp. 275-276).

3. Se llega as a la paradoja de la productividad y a la necesidad de una permanente expansin del mercado

Si, como hemos visto, cada vez queda menos margen para que los aumentos de la productividad repercutan en la elevacin de la tasa de plusvala, la propia productividad se convierte en un problema cada vez ms difcil de resolver para la ganancia capitalista. Expresado desde otro prisma, segn la automatizacin de los procesos productivos va haciendo que la cantidad de tiempo de trabajo depositada en cada producto sea menor, la productividad de cada trabajador debe aumentar (debe de hacer ms productos o servicios en la misma unidad de tiempo) para que la masa de beneficio realizable no disminuya (es decir, si ahora una mercanca sale con una dcima parte del valor que tena hace una dcada (se fabrica en 10 veces menos de tiempo), han de fabricarse 10 veces ms elementos de esa mercanca para no perder el total del valor anterior y por tanto la posibilidad de ganancia capitalista). Lo cual conduce a la paradoja de que ms aumenta la productividad de las fuerzas productivas, ms se necesita que aumente para intentar salvar el beneficio. As, si la productividad crece por ejemplo un 5%, la acumulacin ha de crecer al mismo nivel para mantener el empleo (y por tanto la fuente ltima de plusvala). Eso quiere decir, adems, que el consumo se ha de intensificar exponencialmente de cara a adaptarse a los aumentos de productividad y paralela elevacin de la produccin. El capitalismo, por tanto, est condenado a mantener una continua expansin del consumo a escala planetaria (lo que le obliga al logro de una pulsin consumista en las poblaciones al menos en las que tienen una cierta capacidad de compra- y lleva a una permanente pugna entre los capitales por expandir el mercado [5] y apropiarse de una mayor cuota del mismo), con la consiguiente extenuacin de la naturaleza.

Otra inferencia importante de todo ello: cada vez se necesita ms capital constante (maquinaria y materias primas) para generar plusvalor en escala decreciente del cada vez menor tiempo de trabajo necesario que va quedando. Cuando esto ocurre a travs de la inversin tecnolgica (as como el saqueo de la naturaleza como si fuera gratis o semigratis), y el capitalcrece an ms deprisa que el beneficio, el capital se siente a s mismo en su apogeo, la acumulacin parece atravesar una etapa prspera e incuestionable, la conciencia social ve confirmada su fe en el progreso que el capitalismo es capaz de generar, pero al mismo tiempo, por debajo, imperceptiblemente, la Tasa General de Ganancia Media tiende a descender, independientemente de que algunos capitalistas puedan ver aumentar su particular tasa de ganancia durante cierto lapsus (ver GPM, Fuerzas productivas y tasa de ganancia, en http://www.nodo50.org/gpm/1ff_pp_tasa_ganancia.htm , 2003).

En consecuencia, e ignorantes de las razones profundas del valor (las cuales llegan a sercontra-intuitivas, pues el sentido comn dice que si se aumenta la productividad se aumenta tambin la ganancia) [6], los capitalistas no tienen otra opcin, como deca, que competir a muerte entre s, al tiempo que cavan su propia tumba econmica, como capitalistas individuales y finalmente tambin, y esto lo vamos a ver al final, como propio modo de produccin, arrastrando, eso s, a las sociedades y a la naturaleza consigo.

 

Plusvala extraordinaria y precios-valor

Ahora vamos a ver lo que ocurre con la plusvala extraordinaria y los precios-valor.

Astarita defiende que para realizar una ganancia extraordinaria no hay que recurrir a la transferencia de valor

La realidad es que Marx llama a ese trabajo potenciado porque utiliza una tecnologa superior a la que determina el tiempo de trabajo socialmente necesario imperante en la rama. Por eso, y como he sealado repetidas veces, Marx explica la plusvala extraordinaria sin apelar a transferencia alguna de valor.

Y yo concuerdo con Astarita casi siempre. Pero ese casi siempre quiere decir precisamente que no s si lo entendemos de la misma manera. Antes de seguir, por eso, es necesario precisar una cuestin importante. Marx no dej claro si el tiempo socialmente necesario lo determina el desarrollo tecnolgico promedio o la tecnologa ms avanzada (la que entraa trabajo potenciado). En una consideracin diacrnica no es tan decisivo, pues la tecnologa puntera o potenciada arrastra a los dems capitalistas hasta su nivel si quieren seguir en la competencia. Pero s es importante en la diseccin de un determinado momento de la produccin.Si hablamos de promedio, la tecnologa punta puede estar absorbiendo valor de quienes estn en el promedio antes de que la alcancen. Sin embargo, aquellos productores que estn por debajo del tiempo medio socialmente necesario no generan ms valor por emplear ms tiempo, porque el valor lo determina el promedio. Lo que ellos hacen no es transferir valor, sino tiempo de trabajo (el que esos productores tardan en producir por encima del tiempo medio), que hace que parte de la plusvala que obtienen de sus trabajadores/as no se traduzca en ganancia, al cancelar en el mercado parte de ese trabajo excedente en favor de los capitales promedio y ms avanzados [adems, los capitales atrasados tienden as a perder cuota de mercado (se ven obligados a vender mercancas que no incorporan tanta materializacin de cualificacin punta lo que podramos indicar de cara al pblico como valor aadido- frente a las que s)]. De esa forma, quienes utilizan una tecnologa ms desarrollada adquieren crecientes ventajas en trminos de ganancia respecto de quienes van rezagados tecnolgicamente. Estos ltimos, para compensar, se ven forzados a recurrir a la explotacin extensiva e intensiva de su fuerza de trabajo, a proporcionar salarios ms reducidos e incluso, conforme apuntara Ruy Mauro Marini, a la sobre-explotacin de ciertos sectores de la fuerza de trabajo (apropiacin de parte del fondo de consumo de la fuerza de trabajo, lo que puede conducir en su extremo a que sta pierda la capacidad de reproduccin como tal a travs del salario hecho que tiene que ser compensado con ms dosis de trabajo femenino y en general familiar y/o tnico, no pago-, como tan elocuentemente viene desarrollando la teora feminista).

Una vez convertido en global el sistema capitalista, las consideraciones del valor debemos hacerlas tambin a escala global, y como esa circunstancia ocurre normalmente entre pases de capitalismo inicial o avanzado, frente a los de capitalismo posterior o atrasado, se explica as una parte de la creciente desigualdad entre unos y otros. No porque los atrasados, estn transfiriendo valor en el intercambio de mercancas, como bien dice Astarita, sino porque estn transfiriendo tiempo de trabajo (por encima del socialmente necesario), para ser ms exactos plustrabajo, y por tanto fuente de ganancia al concurrir al mercado [7].

Es en este terreno, pues, donde s entiendo que el trabajo potenciado puede tener ms relevancia, y concibindolo sin transferencia de valor alguna se da a entender que el tiempo socialmente de produccin a escala global lo determinan las economas de capitalismo ms avanzado (la produccin promedia puntera o avanzada), y no un promedio mundial.

Me parece que he contestado ya a los sealamientos de Astarita (aunque no comparto con l, como sealo en la nota anterior, su desconsideracin del imperialismo en este juego), pero ahora estamos en condiciones de precisar mejor una respuesta a su problema concreto, de manera que sea entendible (espero):

Por ltimo, le formulo a Piqueras el mismo problemita que le present a Hernndez Solorza y Deytha Mon, a ver cmo lo resuelve con su particular teora del valor.

Supongamos 10 ramas productivas, cada una con 10 productores, que producen los bienes A, B, C J, en 10 horas de trabajo cada uno. Los bienes se intercambian en relacin 1:1 (podemos decir tambin que su valor se expresa en $100). Supongamos ahora que en la rama A un productor reduce el tiempo de trabajo en 2 horas, o sea, produce el bien A en 8 horas (por ejemplo, porque produce con una tecnologa superior). El resto de los productores siguen empleando 10 horas y vendiendo A en $100. El productor adelantado, decide vender A en $100. O sea, trabaja 8 horas y obtiene el equivalente a 10 horas de valor (trabajo socialmente necesario, objetivado). Aqu no hay posibilidad de transferencia de valor de ninguna otra rama. Cmo se explica que 8 horas de trabajo individual equivalgan a 10 horas de valor (de nuevo, trabajo socialmente necesario, objetivado)? La explicacin de Marx es clara: cada una de esas 8 horas de trabajo genera ms valor que la hora de trabajo que aplica la tecnologa imperante. Por eso no hace falta postular transferencia de valor de ningn lado. Sin embargo, Piqueras dice que esto no es as, que la nocin de trabajo potenciado con la que Marx explica la plusvala extraordinaria est equivocada (o sea, debe de haber transferencia desde algn lugar). Cmo resuelve entonces el problema? Es sencillo, puramente conceptual, no hacen falta las altas matemticas para explicarlo. Sin embargo, Hernndez Solorza y Deytha Mon se han mantenido en silencio ante el asunto. Por qu no lo resuelven mis crticos?

 

A estas alturas debe haber quedado claro que la interpretacin que hace Astarita de lo que yo sostengo no es correcta. Acabo de indicar cmo entiendo que funciona en beneficio propio el trabajo potenciado. Pero vayamos a la cuestin planteada, porque encierra ms de una consideracin posible sobre cmo se muestra y cmo se traduce en ganancia extraordinaria.

1) Si se trata de una mercanca que ha sido producida en 2 horas menos, y considerramos que el valor lo determina el tiempo medio en esa rama, al haber un productor que ahora la fabrica en 8 horas, el tiempo medio ya no sern 10 horas, sino 9,8 (9 productores a 10 horas + 1 productor a 8); luego, podra considerarse que el resto de los productores le han transferido 0,2 unidades de valor al productor potenciado, lo que a la postre se traduce en que ste obtiene no slo mayor plusvala propia, sino que puede apropiarse de una parte de la plusvala de los dems.

2) Si consideramos que el tiempo socialmente necesario lo marca el capital puntero, tendremos que responder que no hay transferencia de valor sino slo de plustrabajo, que indica que la cantidad de plusvala que aqul puede transformar en ganancia es mayor (de nuevo, a costa de la menor conversin de plusvala en ganancia de los dems).

En trminos prcticos estas dos posibilidades nos conducen al mismo resultado en cuanto a ganancia extraordinaria, aunque es a travs del trabajo potenciado frente al promedio social avanzado de valor como por lo comn puede explicarse sta. Aado aqu una descripcin de cmo entiendo que ocurre.

Lo que hace el productor potenciado es ganar ms porque el valor de sus mercancas es menor que el del resto en relacin a sus precios-valor en el mercado. Si un fabricante es capaz de fabricar las mismas mercancas en 8 horas que el promedio en 10, y decide mantener el mismo precio que sus competidores ms atrasados (100$) quiere decir que necesitar bien que se expanda la demanda en proporcin a su nueva potencialidad (que, recordemos, pronto har aumentar la productividad general), bien quedarse con una cuota de mercado proporcionalmente mayor que la que tena. Pero suponiendo que las dems circunstancias no varen, sus mercancas slo lograrn conquistar una cuota de mercado mayor a fuerza de reducir el precio, que es lo que hacen los productores que son ms eficientes, porque se lo pueden permitir (al fabricar ms mercancas en el mismo tiempo con tendencialmente menos valor por unidad) [8]. Estaran vendiendo sus mercancas por encima de su valor individual, a 90$ por ejemplo, pero por debajo de su valor social. Esto les permite, a pesar de todo, sacar de su produccin de 8 horas (por debajo de la media) una plusvala extraordinaria de 10$. Canjean su produccin por un precio-valor favorable (el valor que reciben en forma de unidades monetarias es mayor que el que entreganver nota 3-). Con ello adems desplazan a sus competidores si stos no logran adecuarse a ese desarrollo tecnolgico o de productividad. Esto no lo digo yo, lo dice Marx en su captulo X del Libro I de El Capital (El concepto de plusvala relativa), con un ejemplo expresado en chelines y peniques [9]

Las mercancas de valores iguales en las que estn contenidas cantidades iguales de trabajo abstracto (directo e indirecto) se intercambian en proporciones que reflejan las condiciones materiales medias de su produccin. Esas condiciones van cambiando constantemente a lo largo del tiempo, y con ellas el valor de las mercancas (as, por ejemplo, una computadora personal no tiene ahora el mismo valor que en el momento en que esos aparatos aparecieron, hace unas dcadas y por supuesto, tampoco el mismo precio-).

Aqu me parece pertinente transcribir una larga cita del texto de Hernndez Solorza y Deytha Mon ya citado ( ver nota 1 ), [entre corchetes las explicaciones que yo aado con fines aclarativos a sus siglas y otros comentarios]:

El medio por el cual todas las mercancas miden su valor y se intercambian es el dinero. Este ltimo expresa el TTSN [ Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario] y presenta el valor en su forma de precio. El precio-valor o precio mercantil, porque es vlido para cualquier economa mercantil, nos dice cuntas unidades de dinero se entregan a cambio de la mercanca en cuestin.

El valor en su forma precio es la validacin social del trabajo privado por medio del intercambio. El dinero permite la actualizacin del valor y al hacerlo lo expresa en una cantidad de moneda, de esta forma no "vala" las mercancas al "valor" individual de los productores individuales sino las "vala" al valor social y as por medio de su corporeidad monetaria distribuye el tiempo de trabajo.

Debido a que en principio todas las mercancas se intercambian a su precio-valor y algunos productores tienen un TTN [Tiempo de Trabajo Necesario] distinto al TTSN, cada productor recibe cantidades de dinero diferentes a las cantidades que usaron para poder realizar la produccin. Los productores que tienen un TTN por encima del TTSN del sector (menos eficientes que la media) recibirn una cantidad de dinero menor a la que utilizaron para producir, mientras que los productores que tienen un TTN por debajo del TTSN (ms eficientes que la media) recibirn una cantidad de dinero mayor a la que utilizaron para producir . La cantidad de dinero que reciben unos es la cantidad dinero que pierden [o no ganan] otros, es por eso que se habla de transferencia. Los productores cuyo TTN es igual al TTSN recibirn la cantidad de dinero que usaron para producir. El tiempo de trabajo que recibe cada productor depende de su grado de eficiencia respecto a la eficiencia media.

La transferencia de valor hacia cada productor puede calcularse como la diferencia entre el TTSN y el TTN:

Aquellos cuyo TTN sea mayor al TTSN tendrn una transferencia negativa (recibirn menos horas representadas por la menor cantidad de dinero que reciben a la utilizada para producir), es decir estarn transfiriendo parte de su tiempo de trabajo hacia los productores que tienen un TTN menor al TTSN, cuya transferencia es positiva (reciben ms horas representadas por la mayor cantidad de dinero que reciben a la utilizada para producir). (...)

Debido a que las empresas no venden a su precio individual, sino al precio-valor social cada empresa no obtiene la plusvala que sus trabajadores generan. Las empresas reciben la ganancia que el mercado determina en comparacin con su eficiencia individual respecto a la eficiencia media. Estas ganancias no son visibles para las empresas sino hasta el momento de la venta, cuando conocen el precio en el mercado. ()

El plusvalor extraordinario es la diferencia entre el precio en el mercado (determinado socialmente) y el PUV [Precio Unitario de Venta] de cada productor individual. (pp. 10 y 12)

 

Los autores dicen que al transferir tiempo de trabajo se transfiere valor, pero como ya dije, no es as si hablamos de capitales que producen por debajo del tiempo socialmente necesario de produccin, si consideramos que ese tiempo-valor lo determina el promedio avanzado de produccin (cuyo resultado no estoy seguro si sera similar al de la media aritmtica ponderada que proponen los autores para efectuar el promedio) [10].

Aunque el valor est en la base de los precios, precios y valores no coinciden debido a cmo se realiza la propia competencia capitalista, entre otros factores haciendo que intervenga la tasa de ganancia media en el precio que alcanzan las mercancas [11]; pero los precios oscilan en torno a los valores. No pueden diferir mucho de ellos por mucho tiempo, porque si no, no compensara producir o se producira permanentemente con una gran ganancia sin base alguna. Segn la competencia capitalista va haciendo nivelar y desnivelar una y otra vez el tiempo social de trabajo (abstracto), tenemos la paradoja de que valores y precios tienden al equilibrio, pero nunca lo alcanzan (y en momentos determinados para ciertos productores que logran ganancias extraordinarias o sufren prdidas excepcionales, esas disparidades son mucho ms altas).

 

Al final volvemos al trabajo simple

Todos los trabajos se pueden convertir en trabajo simple a travs de la compra-venta de las mercancas, segn precios-valor. Marx aconseja centrarse, por eso, en el trabajo simple como unidad de medida del valor. Sin darle tanta importancia al trabajo potenciado para la determinacin del mismo [12]:

Por muy complejo que sea el trabajo a que debe su existencia una mercanca, el valor la equipara enseguida al producto del trabajo simple, y como tal valor slo representa, por tanto, una cantidad determinada de trabajo simple. Las diversas proporciones en que diversas clases de trabajo se reducen a la unidad de medida del trabajo simple se establecen a travs de un proceso social que obra a espaldas de los productores, y esto les mueve a pensar que son el fruto de la costumbre. En lo sucesivo, para mayor sencillez, consideraremos siempre la fuerza de trabajo, cualquiera que ella sea, como expresin directa de la fuerza de trabajo simple, ahorrndonos as la molestia de reducirla a la unidad (El Capital, cap. I, La mercanca, pg. 12).

 

Y ms adelante, en el captulo V (Proceso de trabajo y proceso de valorizacin):

en todo proceso de creacin de valor, el trabajo complejo debe reducirse siempre al trabajo simple social medio (). Por tanto, partiendo del supuesto de que el obrero empleado por el capital ejecuta un simple trabajo social medio, nos ahorramos una operacin intil y simplificamos el anlisis del problema. (pg.159).

 

As que, al final, no hay una respuesta definitiva para algunas polmicas, entre otras cuestiones porque, como ya vimos, el valor no es un hecho emprico, sino lgico, sujeto a diferentes interpretaciones para unos u otros casos (esfera ramal, sectorial, local, global). Su misma magnitud es variable y abstracta, porque no es fsica, sino social. Incluso queda pendiente de concordar la forma matemtica de clculo del promedio avanzado, si aceptamos (como yo propongo) que es el que marca el valor. Pero lo que cuenta es su calidad de base objetiva inherente y comn a todas las mercancas.

 

Es obvio que en algunos puntos en donde la formulacin terica no fue cerrada del todo (de hecho, la teora nunca se cierra en el desarrollo cientfico), las citas de Marx se pueden esgrimir para defender unas u otras posturas, pero si Marx hubiera pensado que el trabajo potenciado (o el valor depositado por el tiempo indirecto) se sobrepone a la prdida del tiempo directo socialmente necesario para la produccin de unas u otras mercancas(como valor nuevo) [o, si en general, hubiera concedido ms importancia a la intensidad del trabajo en vez de a su duracin], no hubiera formulado la cada tendencial de la tasa de ganancia como la ms importante ley de mocin del capitalismo, ni sta sera el elemento nodal marxista en su explicacin sobre el devenir del capital.

 

As parece reconocerlo el propio Astarita, cuando despus de dar tanta importancia al trabajo potenciado termina diciendo:

 

Precisamente Marx lo considera potenciado porque genera ms valor por unidad de tiempo que el trabajo socialmente necesario dominante. Pero una vez que se generaliza la nueva tecnologa, el trabajo socialmente necesario disminuye, y por lo tanto se mantiene igual la cantidad de valor generado por unidad de tiempo. Producindose, por supuesto, ms valores de uso en ese tiempo. (El nfasis es mo).

 

Entonces, como dije al principio, el trabajo potenciado no resulta determinante para el aumento del valor, verdad? Sobre todo porque, en la realidad social, el desarrollo de la tecnologa va haciendo disminuir decisivamente el valor y la propia fuente del plusvalor, que es lo concluyente para cualquier debate al respecto, como he intentado indicar en lo expuesto hasta aqu y abundar a continuacin.

 

Sobre la ampliacin de la dimensin de la escala de produccin capitalista y de generacin global de valor

 

Creo que una vez delimitadas algunas consideraciones tericas que no dejan de tener su importancia, llegamos al punto verdaderamente pragmtico para calibrar en la actualidad las implicaciones sociales, polticas y programticas de las formulaciones tericas de cada quin, que son de vital importancia en las elaboraciones marxistas, por lo que la humanidad se juega en ello.

 

As devuelve mi crtica Astarita, convirtindose a su vez en crtico mo en un ltimo punto:

"Ms en general, tampoco acierta Piqueras al afirmar que el trabajo cualificado es el argumento central para sostener que la generacin de valor ha aumentado a nivel mundial, a lo largo de las ltimas dcadas. Lo que he afirmado es que se ha generalizado y profundizado la relacin capitalista, y con ella el trabajo productivo y la generacin de plusvala. En este punto mi argumento es que asistimos a una creciente transformacin de trabajos que no eran productivos (o sea, no generaban plusvala) en trabajos productivos. Por caso, subsuncin creciente bajo el mando del capital de oficios y profesiones que eran independientes (productores simples de mercancas) y pasan a generar plusvala para el capital".

Aqu recordemos dos cuestiones ya tratadas.

Una. El aumento de valor que las mquinas aaden (pasado o indirecto) entra en contradiccin con el descenso de valor nuevo (presente o directo) que implica la sustitucin de seres humanos por mquinas en los procesos productivos. Durante un tiempo, esas tendencias contradictorias pueden resultar en ganancia para capitalistas individuales, o equilibrarse. Pero crecientemente desarrolladas las fuerzas de la 4 Revolucin Industrial (que suman a la informtica y la electrnica, la biogentica, la nanotecnologa, la inteligencia artificial y la robtica), se hace cada vez ms difcil compensar la prdida de valor nuevo (plusvalor) mediante el valor aadido que proporciona el trabajo complejo. Ms todava, en trminos generales, si consideramos la creciente desechabilidad de seres humanos incluso en los trabajos cualificados. Slo con la inteligencia artificial el valor va tendiendo a cero. Eso por no hablar de la enorme velocidad a la que se ha venido dando el reemplazo tecnolgico en las ltimas dcadas (hoy forzosamente ralentizado).

 

Dos. El que los aumentos de productividad tiendan a aumentar la plusvala (el tiempo de trabajo excedente que se apropia el capitalista), pero reduzcan al mismo tiempo el valor de las mercancas individuales, se ha podido compaginar hasta ahora para la ganancia media capitalista precisamente gracias a la expansin del mercado y al incesante incremento de la escala productiva (globalizacin), fabricando ms y ms mercancas con menos valor. Es lo que consigui el fordismo ampliado y el capitalismo financiarizado a deuda durante un breve periodo de tiempo. Para ello la nica condicin es que el aumento de la productividad (con la consiguiente tendencia al descenso de empleos y del valor), sea menor que la ampliacin de los mercados internos y externos que ella posibilita.

 

Esto hasta ahora no era evidente porque e n un determinado nivel del desarrollo tecnolgico, la expansin del mercado ha ido acompaada de nuevas posibilidades de incorporacin de fuerza de trabajo a los procesos productivos en sectores donde la composicin orgnica del capital (capital fijo o mquinas sobre capital variable o seres humanos) no era tan elevada, con lo que se garantizaba de nuevo la reproduccin del valor, en lo que pareca un ciclo virtuoso indestructible. Sin embargo, sobrepasado un cierto lmite de desarrollo de las fuerzas productivas, con la revolucin cientfico-tcnica actual, la tendencia a reducirse el valor al mnimo no encuentra en el mercado planetario posibilidades reales de expansin compensatoria (ms an si la acentuacin de la explotacin laboral, la reduccin de los salarios en el conjunto de la riqueza social producida y la expulsin masiva de fuerza de trabajo de los procesos productivos, deja con cada vez menos posibilidades de consumo a la gran mayora de las poblaciones mundiales). Hoy el mercado ya se ha hecho planetario y no puede agrandarse ni por asomo al ritmo al que aumenta la productividad. Al incrementarse exponencialmente la composicin orgnica del capital, incluso las nuevas posibles expansiones del mercado no conllevan una incorporacin paralela de fuerza de trabajo, dados los altsimos niveles de productividad alcanzados (por no contar con los potencialmente alcanzables, de no mediar la dictadura de la tasa de ganancia por medio). Es decir, el ritmo de crecimiento del trabajo productivo desde el punto de vista de la valorizacin del capital, no se compagina con el nivel de crecimiento de la productividad. Y por tanto, la tasa de ganancia productiva [vinculada necesariamente a la cantidad de (plus)valor incorporada en cada proceso productivo] desciende a un ritmo tal que arrastra a la masa de ganancia global. Y eso empez a ocurrir de manera inocultable a partir de los aos 70 del siglo XX.

 

La globalizacin y sus dinmicas de deslocalizacin empresarial, as como la ofensiva poltico-econmica neoliberal, no fueron procesos ni naturales ni casuales, sino el resultado forzado para compensar, durante un tiempo, la cada de la tasa de ganancia en las economas centrales del sistema capitalista. En el primer caso invirtiendo el capital en las economas perifricas donde todava no se haba dado el proceso de sobreacumulacin y donde an se puede incorporar ms trabajo vivo para la extraccin de plusvala (re-emprendindose as una acumulacin extensiva de capital); tambin expandiendo al tiempo el mercado, la velocidad de rotacin del capital y el acortamiento de la vida de los productos. En el segundo caso, imprimiendo mayores tasas de explotacin de la fuerza de trabajo y menor redistribucin del (menguante) beneficio conseguido al conjunto de la poblacin; tambin buscando nuevos espacios de valorizacin donde antes se instalaban los bienes comunes y las actividades humanas de preservacin de la vida (es decir, el conjunto de la riqueza social que quedaba fuera del mercado; lo que supone a escala interna igualmente una nueva acumulacin extensiva de capital). Todo esto implica, asimismo, intensificar la conformacin de la naturaleza como fuente barata energtica y de recursos (acentuacin del fosilismo). La combinacin de todos esos procesos ha proporcionado un margen temporal al capitalismo (que ha comprado algo de tiempo), pero al final uno tras otro van mostrando su agotamiento para continuar compensando la cada tendencial de la tasa de ganancia: la sobreacumulacin llega tambin ms rpido de lo deseado a las economas perifricas convertidas mediante la masiva inversin de capital externo en emergentes (mientras que cada vez es ms difcil reinvertir masivamente en otras periferias segn va quedando menos produccin de valor para hacerlo); la velocidad y amplitud a la que se reproduce el mercado no pueden contrarrestar la densidad a la que desciende el valor; el incremento de la explotacin tendente a aumentar la plusvala alcanza un momento, como hemos visto, que no compensa la cada del valor; al tiempo que el empobrecimiento de la sociedad es contradictorio con la realizacin capitalista (o venta de lo producido). En cuanto a la mercantilizacin de las actividades sustentadoras de la vida y de la riqueza social en general, en su mayor parte tienen como objetivo apropiarse de ms porcin del valor ya generado, antes que crear nuevovalor mediante trabajo abstracto. Por su lado, los lmites ecolgicos inherentes a todas estas dinmicas se hacen inocultables (es importante tener en cuenta, por eso, que es el lmite interno del capital el que presiona al sistema a su lmite externo o ecolgico).

 

Aun as, y despus de todos los procesos descritos, la relacin capitalista se ha generalizado, pero no profundizado en el sentido del trabajo abstracto y de la subsuncin real del trabajo al capital.

 

Hasta ahora la lgica del pensamiento econmico ortodoxo nos indicaba que el desarrollo tecnolgico eliminaba trabajo en los campos en que se implantaba, pero que tal proceso no generaba prdida de empleos sino un desplazamiento de los mismos, dado que la tendencia a la cualificacin cada vez mayor de la fuerza de trabajo se corresponda con la creacin de nuevas profesiones o tareas productivas. Sin embargo, esta tesis pudo ser vlida hasta cierto punto para la Primera Edad de las Mquinas, en que la relacin entre seres humanos y mquinas estaba ms o menos sujeta a una razn de complementariedad. Esto es, aqullas permitan a los seres humanos desligar el esfuerzo fsico de sus habilidades, para poder desarrollar nuevos mbitos de produccin intelectual, al tiempo que las mquinas quedaban bajo el control humano. La Segunda Edad de las Mquinas, sin embargo, implica que stas sustituyan tambin las capacidades intelectuales humanas.

 

En realidad, una buena parte de los empleos se recuperaron gracias a la terciarizacin econmica expresada en forma de servicios sociales, es decir, por mor de la redistribucin de la plusvala que acompa a la construccin del Estado Social, el cual a su vez es resultado de las luchas de clase histricas Capital/Trabajo; en gran medida una conquista histrica de este ltimo, posibilitada por la desconexin sovitica con el orden capitalista y el (relativo) equilibrio mundial de fuerzas. Conquista que, paradjicamente, a su vez salv al capitalismo de s mismo, permitindole un nuevo ciclo de acumulacin que fue acompaado de un aumento de la redistribucin y la consecuente alza de la demanda.

 

Pero dispar a su vez el peso del trabajo improductivo respecto del productivo, peso que desde hace al menos tres dcadas resulta poco soportable para un sistema con renqueante produccin de plusvala productiva. De hecho, todo parece indicar que ese peso tambin le est ahogando.

 

Que sea improductivo no significa que sea innecesario, ni mucho menos. Como advirtiera Marx, el carcter productivo del trabajo no est dado por los resultados materiales del mismo, ni tampoco por la naturaleza del producto, ni el rendimiento del trabajo considerado como trabajo concreto, sino por las formas sociales especficas, las relaciones sociales de produccin dentro de las que se realiza [13]. Detengmonos en este asunto un momento.

Lo que hace el capital a inters, el comercial y el rentista, es competir para despedazar, tirando cada uno para s, el pedazo que pueden del monto total de plusvala generado en la produccin, que el capitalista productivo tiene que repartir con ellos. Al capital a inters debe devolverle con intereses el capital-dinero que ste le anticip para producir (por eso la tasa de inters en el capitalismo histrico-industrial no ha podido ser mayor que la tasa de plusvala). Al capital comercial le tiene que vender sus mercancas por debajo del precio de mercado, para que aqul compense as los gastos de comercializacin [14]. Y al rentista que le facilit terrenos o solares, le debe pagar la renta de los mismos, en forma de alquiler, devenido de la ganancia de la produccin.

 

Todo eso debe deducrselo el capitalista productivo de su plusvala. Por eso, al aumentar el peso de estas formas no productivas del capital, ms las rentistas, la tasa media de ganancia productiva desciende.

 

Tanto al trabajo productivo como el improductivo pueden generar valores de uso y al mismo tiempo valores de cambio o ganancia, pero slo el productivo genera ganancia a partir de crear nuevo valor como plusvalor, mientras que el improductivo lo reparte. Si en una economa prima, visto desde la forma, el trabajo improductivo sobre el productivo, y an el trabajo productivo por su forma por encima del trabajo productivo por su contenido (ver nota 13), la ganancia puede ser ascendente para algunos capitales individuales, pero enseguida obstruir la dinmica colectiva de acumulacin del capital.

 

La produccin (por el contenido) a escala colectiva es lo que marca la vitalidad de la economa en su conjunto, mientras que la prevalencia productiva slo por su forma pero improductiva por su contenido, implica la morbosidad de esa economa desde un punto de vista capitalista (aunque los capitalistas no se den cuenta de ello). Por eso, lo que tantas veces parece racional desde los intereses privados, est en realidad siendo irracional o ineficiente desde el prisma de la totalidad, y la suma de intereses individuales lejos de conducir al bien comn, lo aniquila.

 

La creciente transformacin de trabajos improductivos en productivos a la que alude Astarita, se traduce por lo general en trabajos que generan plusvala y son productivos slo por la forma, pero no estn implicados en la generacin de nuevo valor en la esfera de la produccin. Con lo cual no creo que puedan alcanzar a suplir la cada de ste.

En EE.UU., pas gua de la evolucin capitalista, la ratio entre trabajo productivo/improductivo pas de 0,35% en 1947 a 0,64% en 1977 y a 0,78 en 1994. Y slo con la masiva eliminacin de empleos pblicos e improductivos en general (aunque no todos los empleos pblicos son improductivos) ha logrado frenar que esa ratio se incrementara en adelante en ms de un 0,1% anual. Adems, en el ltimo cuarto del siglo XX la mayor parte de los gastos del capitalismo global destinados a la acumulacin en s, eran ya indirectos: estructura fsica para el transporte y las comunicaciones (cada vez ms distancias y vas ms complejas, con infraestructuras cada vez ms difciles de mantener y reponer), para el mantenimiento y reemplazo y para la implantacin y apropiacin de recursos. De los gastos indirectos, los improductivos son tambin cada vez mayores: gastos de coaccin y seguridad militar y legal-profesional (armas, ejrcitos, polica, sistemas jurdicos, abogados, prisiones), gastos de legitimacin o, en su caso, de mantenimiento de la dominacin (elaboracin ideolgica, programas escolares, medios de difusin de masas, agencias de opinin, entidades de formacin de conciencia, religin, ), gastos simblicos y de fidelizacin (ftbol, fiestas, formas de religin civil, exaltacin de realeza o de la jefatura de Estado en general, formas asistenciales) [Michael Kidron tiene cifras sobre bastantes de estos puntos en Failing growth and rampant costs: two ghosts in the machine of modern capitalism, en https://www.marxists.org/archive/kidron/works/2002/xx/ghosts.htm ]. Todos esos gastos no slo se cubren con impuestos a los salarios, sino que deben ser extrados de la plusvala total generada. De siempre los capitalistas tuvieron que destinar una parte de la plusvala conseguida a gastos de mantenimiento y legitimacin del sistema, sacrificando parte de su ganancia inmediata en pro de la plusvala futura (o la garanta de preservacin de su privilegio de explotacin del trabajo humano). Segn esos gastos aumentan tambin hacen descender la tasa media de ganancia productiva.

Fijmonos que hoy el Departamento III (el de inversiones del Estado y servicios), se ha convertido en el principal de las economas centrales [por encima del Departamento I (produccin de medios de produccin) y del II (produccin de medios de consumo)], representando dos terceras partes de las cuentas del PIB convencional que nos ofrecen las estadsticas. Es de esperar que segn se deteriore la situacin laboral y social de las grandes mayoras, los gastos de coaccin-represin y mantenimiento de la dominacin se disparen (como puede comprobarse ya en la mayora de las sociedades del planeta).

Pero, se dir, mientras eso ocurre en las formaciones sociales de capitalismo avanzado, la incorporacin de trabajo humano se ampla en las restantes, y con ello se salva el ciclo de valor y plusvalor. Sin embargo, no es as, o no es tan as. El capital ha conseguido la subsuncin formal del trabajo a escala casi planetaria (desposeer a la mayor parte de las poblaciones del mundo y hacerlas depender de las relaciones capitalistas asalariadas- de produccin), pero cada vez le cuesta ms llevar a cabo la subsuncin real de esas poblaciones a travs de su conversin en fuerza de trabajo efectiva, es decir, realizadora de trabajo abstracto que genera valor.

De hecho, lo que est llevando a cabo son formas parciales o discontinuas de asalarizacin, informales, combinadas con una creciente utilizacin de trabajo no pago o semipago.

Segn un estudio de la OIT, de 2012 ( Informe sobre el trabajo en el mundo, en http://www.ilo.org/public/spanish/bureau/inst/download/world08_s.pdf ), en 2008 (cuando todava el ltimo estallido de la Larga Crisis que arrastramos desde los aos 70 del siglo XX actual no haba ahondado los estragos en los mercados laborales), ms de la mitad de la fuerza de trabajo mundial estaba desempleada. En un nuevo informe de la OIT, de mayo de 2015 ( Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: El empleo en plena mutacin, en http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/---publ/documents/publication/wcms_368643.pdf ), esta organizacin indicaba que el empleo asalariado afectaba slo a la mitad del empleo en el mundo y no concierne nada ms que al 20% de la poblacin trabajadora en regiones como frica subsahariana y Asia del Sur. Dice el informe que las formas de empleo que no devienen de la relacin tradicional empleador-asalariado estn en alza [15]. Tambin se seala que menos de un 45% de la fuerza de trabajo que est asalariada detenta un empleo permanente a tiempo completo, y que esa proporcin tiende claramente a decaer en lo venidero. Ya en 2008 adverta que incluso en las economas centrales el empleo asalariado no estndar se haba convertido en el rasgo predominante de los mercados de trabajo.

De sus informes se desprende que probablemente slo en torno al 10% de la poblacin activa mundial est vinculada a la relacin salarial mediante un empleo permanente a tiempo completo (entrecomillo la designacin de permanente para indicar la poca firmeza que la misma tiene en la actualidad). Todo eso se corresponde con la reduccin de la masa salarial mundial, que slo en la UE fue de 485.000 millones de $ en 2013. Unos 6.600 millones de personas (aproximadamente el 80% de la humanidad) pueden ser clasificadas por las estadsticas al uso como pobres (Branco Milanovic, Global Inequality by the Numbers, Banco Mundial, Policy Research Working Paper, 2012).

En cualquiera de nuestras sociedades puede hacerse una sencilla regla de inversin para ver cuntas personas estaran trabajando en cualquier rea de la economa si no se hubieran introducido mquinas. Slo en la esfera de la circulacin es fcilmente apreciable en la banca, en las grandes superficies comerciales, oficinas, puestos de control en peajes, transporte pblico, taquillas, almacenes

Podemos as calibrar la importancia de la prdida de fuerza de trabajo productiva en la valorizacin del capital, y su repercusin para la masa global de valor(-plusvalor), que conlleva adems una clara tendencia a la merma del salario y de la relacin salarial, un disparatado incremento de la desigualdad y la consiguiente concentracin impdica de la riqueza. Segn el estudio de 2012 del McKinsey Global Institut (Manufacturing the Future: the Next Era of Global Growth and Innovation), al comenzar la segunda dcada del siglo XXI, la produccin manufacturera representa slo el 20% de la produccin econmica mundial. Al peso de lo improductivo y de la dilucin de la relacin salarial estable, hay que sumarle el cada vez ms abultado y mortfero lastre de la deuda (225% del PIB mundial, 21.866 por habitante del planeta, en 2018), que no es sino una forma de quemar el propio futuro.

No veo cmo todo esto pueda compensarse por el paso de ciertas actividades econmicas fuera de la relacin salarial a la relacin salarial productiva, casi siempre por su forma (ver nota 13). En general, la bsqueda desesperada de nuevos espacios de valorizacin (que no otra cosa es lo que se ha llamado capitalismo cognitivo), ha tenido resultados muy cortos y a costa de violentar (y destruir) cada vez ms a las sociedades, al forzar como mercancas relaciones humanas que permanentemente tienen una pulsin tendente a reconstituirse como valores de uso, ms an segn se desmorona la relacin salarial. Lo que se est consiguiendo con ello, al revs de lo que parece, es separar cada vez ms la ganancia del valor, haciendo crecientemente irreal, inestable y frgil al sistema capitalista [16].

Por si fuera poco, la sobreacumulacin llega pronto a las periferias emergentes, que arrastran serios problemas estructurales. Las salidas de capitales preocupados por la ralentizacin del crecimiento y por el calentamiento de las burbujas burstiles, de bienes races y grandes infraestructuras en las economas emergentes, han dejado al descubierto serios problemas en su sistema financiero, dficits por cuenta corriente y comerciales, cada de sus reservas de divisas, reduccin de la cobertura para sus importaciones y emprstitos a corto plazo, combinados con una todava alta dependencia de financiacin externa, fuerte apalancamiento de sus grandes empresas, as como deficiencias estructurales de sus mercados internos, con enormes desigualdades sociales y la consiguiente incapacidad de generar una demanda solvente generalizada. La nica excepcin parcial y la nica que pudo constituirse realmente como emergente, es China (aunque enfrenta serios problemas inmediatos, y el no menos importante su propia fase de sobreacumulacin) . En cambio, ni siquiera India podr ser emergente [17].

Pero, en cualquier caso, y en general, crear ms empleos industriales en pases de capitalismo atrasado (nuevamente, excepcin parcial de China), raramente implica mayor creacin de valor, la cual est dictada por el nivel de productividad del mercado mundial.

Una prueba evidente de la prdida de capacidad de generar nuevo valor por parte del capital la tenemos en el hecho de que haya tenido que insuflar vida artificial a la economa planetaria mediante la absoluta desmaterializacin del dinero y la creacin de capital ficticio (tambin) para financiar empleos. Desmaterializacin que fue seguida del dinero de magia o inventado (y que ellos, entre elegante y estpidamente han llamado flexibilizacin cuantitativa)  Es la manera que encuentra el capital de posibilitar todava una naturaleza barata, alimentos y energa baratos, as como fuerza de trabajo barata: inventando dinero sin valor para poder comprar elementos con valor (tanto de uso como de cambio), bsicos para su acumulacin (aqu es bueno seguir los trabajos de Jason W. Moore).

Slo, pues, convirtiendo el dinero en ficcin, puede seguir aparentndose una satisfactoria generacin de valor. Pero esta ya es otra historia en la que ahora no podemos profundizar, para no alargar una contestacin ya demasiado larga [18].

 

 

Y como resultado, el despeadero capitalista y la inviabilidad del reformismo

 

Pero s que antes de acabar no podemos dejar de atender a una ltima cuestin de suma importancia. En la determinacin del valor no slo cuenta el tiempo socialmente necesario para su produccin, sino tambin que las mercancas producidas se conviertan en valores de uso efectivos [19]. Es decir, se requiere que tengan valor de uso social. Lo cual conlleva a la vez dos condiciones: a) que esas mercancas en cuanto valores de uso satisfagan necesidades reales o creadas, lo que se demuestra o no a travs de la demanda de ellas que realicen las poblaciones; y b) que haya no slo demanda subjetiva, sino tambin demanda solvente capaz de adquirir esas mercancas.

 

Segn se deteriora la relacin salarial, el propio salario y las condiciones de reproduccin de la fuerza de trabajo en casi todo el planeta, tambin resulta cada vez ms difcil crear valor real en funcin de estas condiciones. As, por ejemplo, como nos deca Marx, se puede haber empleado un montn de tiempo (valor) produciendo una mercanca especial (l hablaba de una tela), pero si no logra colocarse en el mercado es como si los productores de la misma hubiesen gastado todo su tiempo de trabajo como tiempo extra por encima del socialmente necesario. Es decir, que al no haberse hecho necesaria, esa mercanca no tendr valor. Por eso la bsqueda compulsiva de demanda solvente se convierte en una necesidad del capital cada vez ms acuciante; ya casi psictica. Obviamente, no por el valor en s (del que los capitalistas no suelen tener ni nocin de su existencia), sino para poder convertir en ganancia la (extra-)explotacin de su fuerza de trabajo (cayendo en una nueva contradiccin de su propio accionar cortoplacista y suicida: ms rivalizan por explotar y pauperizar la fuerza de trabajo en todo el mundo, menos posibilidades de realizacin de la plusvala obtenida les queda).

En suma, para recalcar mi conclusin terica en forma de mensaje, y as vuelvo a la pregunta original de nuestro seguidor que motiv todo este debate: coincido plenamente con los tericos de la Escuela de la Crtica del Valor en que el capitalismo est agotando sus posibilidades de generacin de valor [20], por ms que pueda estirar su decadencia a travs de extraccin de plusvalor, as como de ganancias improductivas y en gran medida ficticias. Por eso, el que el capitalismo est en su fase degenerativa no quiere decir que su fin tenga que ser inmediato, necesariamente, ni que no pueda encontrar breves repuntes de acumulacin, pero lo ms probable es que stos sean cada vez ms cortos, dbiles y convulsos. Ahora bien, un sistema en degeneracin ya slo puede aportar dolor, muerte y sufrimientos a la mayora de la humanidad (tanto ms dure, ms estas calamidades se acentuarn).

S que muchos/as marxistas todava tienen la conviccin de que el capitalismo, cual un sistema inmortal o transhistrico, es capaz de superarse siempre a s mismo de manera que sin sujetos sepultureros no morir por s solo. Ningn modo de produccin hasta ahora en la historia desapareci y fue substituido por otro en razn de ninguna intencionalidad humana endgena al mismo (ms all de conquistas o colonizaciones), sino cuando un conjunto de circunstancias histricas, econmicas y ecolgicas se concitaron para que dejara de tener viabilidad o tuviera menos posibilidades frente a otro modo ms acorde al desarrollo de fuerzas productivas, relaciones sociales de produccin y condiciones infraestructurales o ecolgicas existentes. No veo porqu con el capitalismo tuviera que ser diferente. De hecho, puede haber comenzado a dar paso ya (imperceptiblemente, al igual que el capitalismo fue desplazando al feudalismo en Europa) a un modo de produccin automatizado (al menos para ciertos territorios del planeta, para los que alcance la energa), en el que la absoluta mayora de seres humanos sea redundante [21] .

Desentraar las ocultas (y profundas) dinmicas del valor, precisar tericamente por dnde van sus tendencias y cules son las consecuencias y perspectivas inmediatas de las mismas, no es asunto balad, y no slo por su dificultad analtica, sino por lo que se juega la humanidad en ello. De tal manera que creo que es una de las grandes aportaciones del marxismo a la misma, porque la ley del valor y su correspondiente tasa de ganancia no son opcionales, sino principios bsicos de funcionamiento del sistema capitalista, que se manifiestan dictatorialmente.

La especificidad de la razn de ser de cualquier sociedad capitalista pasa por un conjunto entrelazado de relaciones que estructuran la vida social: el valor, el trabajo abstracto, la mercanca y el dinero. Mientras estemos en una sociedad capitalista la lgica del todo (cuyo objetivo ltimo es la acumulacin de capital) determinar a cada una de sus partes (sean el Estado, las mltiples instituciones socioeconmicas y sus polticas, tambin las entidades culturales y las formas de conciencia o de entendimiento del mundo; sean la propia vida de los individuos y sus opciones materiales, por ejemplo). Entender esto es imprescindible tanto para cualquier anlisis cientfico como para cualquier proyecto poltico que no quiera ser ingenuo o estril, o peor an, falso.

Por eso, el proporcionar unas u otras claves tericas y unas u otras conclusiones sobre estos elementos tirnicos del capitalismo, puede estar facilitando el camino para que las sociedades (o cuanto menos los sectores ms combativos de ellas) encuentren explicaciones certeras de lo que ocurre y puedan redisear sus perspectivas y, en su caso, estrategias, en funcin de ello. Por el contrario, tambin pueden contribuir al confusionismo generalizado que ya impera en las izquierdas mundiales.

 

As por ejemplo, forma parte consustancial de mi conclusin que estamos en una fase claramente degenerativa de este modo de produccin; lo que quiere decir que las posibilidades de que haya viabilidad para el reformismo y de que se genere y distribuya riqueza en el mismo, disminuyen dramticamente.

No slo se trata, como bien hace Astarita y en general los/as marxistas (siempre que no estn adscritos/as al revisionismo sin fundamento histrico de la Segunda Internacional), de sealar que por la va capitalista-reformista jams se podr llegar al socialismo, sino que hay que precisar tambin en la actualidad qu posibilidades de reformismo tiene el propio capitalismo.

Para empezar, decir que con reformismo aludimos al hecho de que el capitalismo histrico haya sido proclive a dar cabida y ampliar formas ms o menos negociadas de regulacin social, lo que entraa una relativa:

a) mayor distribucin del poder social;

b) mayor participacin del conjunto de la sociedad en las decisiones que la afectan;

c) mayor distribucin o redistribucin del conjunto de la riqueza social.

Es decir, el reformismo dentro del capitalismo tiene que ver con el grado de apertura democrtica, equilibrio social y redistribucin de recursos que se da en una determinada formacin socio-estatal, o bien incluso a escala sistmica.

Los logros democrticos en el capitalismo, las reformas en favor de las grandes mayoras, slo pueden conseguirse cuando coinciden tres tipos de factores.

 

1) Un factor subyacente. Se da cuando aumenta la masa de ganancia y con ella la tasa media de beneficio.

 

2) Un factor activante. Que el capital se vea con dificultad de reemplazar o sustituir a la fuerza de trabajo; es decir, que se agote el ejrcito laboral de reserva.

 

3) Un factor precipitante. Concurre cuando la fuerza de trabajo organizada adquiere una fuerza poltica importante (las posibilidades de este ltimo factor estn a su vez vinculadas a las del factor activante y vienen condicionadas en gran medida tambin por el factor subyacente) [22].

 

Esos tres factores, y con ellos las posibilidades de avanzar en espacios democrticos y de derechos, se abrieron en el capitalismo industrial con las luchas histricas porque aqul era un (nuevo) modo de produccin que irrumpi desarrollando aceleradamente y en escala desconocida hasta entonces las fuerzas productivas y con ellas el desarrollo de la conciencia humana y social (la mente humana es una fuerza productiva de primer orden). Sin embargo, en su decadencia o morbidez, el capitalismo ya no slo no es susceptible de generar progresismo alguno, sino que su tendencia es a destrozar lo conseguido, a involucionar profundamente en todos los campos (recordemos que si se obstruye la dinmica del valor, el armazn que lo sustenta, la sociedad, tambin). Ninguno de los tres factores mencionados se da en la actualidad y difcilmente podrn ya darse en un capitalismo degenerativo. Es por eso que muy probablemente nos adentremos ya tambin en la fase post-democrtica del capital,por mucho que una gran parte de las izquierdas permanezcan todava prisioneras del fetiche democrtico del capitalismo, ajenas a todo ello [23].

 

Si se sostiene, por el contrario, por ejemplo, que el capitalismo es capaz de seguir generando valor y plusvalor ms o menos sin problemas, se est diciendo que es posible continuar luchando por reivindicaciones de tipo keynesiano y por un capitalismo autorregulado, con las consecuencias que de ello se derivarn para el conjunto de las sociedades, que pueden quedar sin preparacin y sin gua terica para lo que se avecina. Se contribuye as tambin, se quiera o no, a la aoranza y persecucin del reformismo -tan propio de nuestras izquierdas integradas-, mientras se retrasa la construccin de una izquierda integral o altersistmica.

 

De esta manera, vemos que en un momento en que ciertos sectores del capital agitan el rupturismo bajo manto ultra-reaccionario (Le Pen, Hofer, Casado, Salvini, Trump, Bolsonaro, Macri, Duque), frente a la decadencia de la economa productiva, como por ejemplo est ocurriendo en la UE, las izquierdas siguen aferradas a la institucionalidad democrtica burguesa de la era keynesiana y a la pugna por la mera (e inviable) reforma progresista de sus instituciones. No es de extraar, por eso, que las gentes sigan crecientemente las voces de la peor calaa populista del capital nacional, que llama a romper con la globalizacin, el Estado-regin (UE), las migraciones e incluso con la ley del mercado (entendiendo sta pacatamente como la proveniente de las finanzas y la Banca). Frente a ello, los tmidos y tibios pronunciamientos de las izquierdas por ms democracia, ms derechos, ms empleo, etc., dentro de un capitalismo en degeneracin, no slo tendrn cada vez menor seguimiento, sino que ayudarn a entontecer ms a las masas, conducindolas a la ms absoluta incomprensin de lo que pasa.

Por todo lo dicho, es obligacin de los/as marxistas debatir permanentemente sobre estos asuntos y enriquecernos con anlisis rigurosos y crticas mutuas, siempre que lo hagamos para avanzar en nuestra contribucin a las sociedades y no para alardear en lo personal o por el mero prurito egotista de tener razn sobre los dems. Por eso mismo, estamos obligados/as a que nuestras crticas entre compaeros/as sean no slo constructivas, sino en la medida de lo posible sinrgicas. A la postre, lo que nos distingue de la ciencia social integrada es que sabemos que la razn no se clarifica sobre una mesa de despacho o de cafetera, ni sobre el papel o la computadora [24], sino que es el propio movimiento de la historia el que la otorga o no. ste termina poniendo a cada quin en su sitio.

 

Notas

1) No voy a entrar en su segunda respuesta a mi entrevista, que enlaza con una crtica a Hernndez Solorza y Deytha Mon, de su artculo Crtica a la interpretacin que hace Rolando Astarita de la plusvala extraordinaria. Exposicin de la teora marxista del valor, en http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n18/1_Hernandez-Deytha_RolandoAstarita.pdf .), porque no veo que conteste realmente a lo que sus crticos plantean. Tampoco encuentro nada que tenga ver con lo que yo comentaba en la entrevista, por ms que Astarita diga que me est contestando, sino que ms bien me repite como crtica a m lo que yo digo que no comparto de l (puede seguirse en su blog). As que nos centraremos en la primera respuesta, segn el enlace sealado ms arriba, y que nos dar pie para debatir sobre (y en su caso, asentar) una amplia porcin de la teora puesta sobre el tapete.

2) Mientras que las materias primas o semielaboradas transfieren todo su valor a la mercanca en que se transubstancian, las mquinas depositan slo una fraccin de su valor en cada mercanca que contribuyen a producir, hasta que llegan al fin de su vida til. NO aaden valor nuevo alguno (por eso Marx las llam capital constante). Las mquinas no incorporan valor a la produccin porque ellas aunque se hayan adquirido como mercancas- entran en la misma como valores de uso. Su valor se desprende de su fabricacin pasada, slo pueden depositar como mximo el valor que ellas tienen en total, y lo hacen a travs de los aos en que funcionan (su vida til y el nmero total de mercancas que tienen programadas para producir antes de su deterioro final).

3) Los precios-valor indican cuntas unidades de dinero se entregan a cambio de una mercanca en cuestin, cuyo valor est determinado por la relacin entre el tiempo empleado para producirla y el tiempo que se hace socialmente necesario en cada momento (algo que iremos viendo ms detenidamente a lo largo del texto). Por eso los precios pueden diferir de los valores individuales y por eso en el mercado los precios indican la suma de valor recibido en forma de dinero por un productor capitalista, a cambio del valor entregado en forma de trabajo socialmente necesario por ese mismo capitalista.

4) Mxime si tenemos en cuenta que la vida til de la maquinaria se ve forzosamente acortada antes de haber depositado todo su valor en las mercancas, debido a la acentuacin de la competencia y velocidad de innovacin tecnolgica. Con lo cual la tendencia es a que las mquinas no puedan amortizarse, contribuyendo al descenso de la tasa general de ganancia. Este ltimo se intenta paliar (adems de con muchos otros factores) aumentando el costo tecnolgico a trasferir al producto final, lo que lleva a aumentar tambin las dificultades de su venta. Eso, por no entrar en que cuanto ms sofisticadas son las mquinas requieren una fuerza de trabajo ms cualificada, cuyo precio es tambin significativamente ms alto*. Como quiera que el capital siempre est a la busca de fuerza de trabajo barata, ambos factores, junto a la cada de la tasa de ganancia productiva, entorpecen el potencial desarrollo de las fuerzas productivas en este modo de produccin.

* De ah los denuedos capitalistas por disminuir tambin el valor de la fuerza de trabajo cualificada en cuanto que tiempo social necesario para su formacin, a travs de sucesivas reformas educativas que acortan ese tiempo y proporcionan titulaciones de diversa duracin y calidad, con una fuerza de trabajo educativa cada vez tambin ms precarizada y barata. As mismo, aumentando la oferta (y el ejrcito de reserva) de esa fuerza gris, para lo que se lanz la consigna de lo cognitivo a partir de los aos 80 del siglo pasado, que fue ampliamente financiada por impuestos.

5) Contradictoriamente, en esa pugna por expulsar a la fuerza de trabajo de los procesos productivos a cambio de maquinaria, o por explotar crecientemente a la que permanece asalariada para ganar cuota de mercado, lo que se va consiguiendo a la postre es achicar el mercado. Adems, la tendencia estructural a ejercer la sobre-explotacin y la exclusin social en las periferias capitalistas (y crecientemente tambin en sus propios centros), deja a ms y ms poblacin fuera del mercado, como vamos a ver de alguna manera en el ltimo apartado.

6) Frente a las profundidades (y dificultades) que requiere el anlisis del valor, vase cmo lo definen las pginas de empresas y negocios, la propia voz de los emprendedores: mientras el precio es el monto fijado para un producto o servicio, el valor es en esencia el monto que tu cliente est dispuesto a pagar. En la medida que tu cliente perciba que tu producto vale ms, podrs tener precios ms altos y obtener mayores mrgenes. A travs de simplezas como sta nos damos cuenta de que lastimosamente la economa vulgar sigue empeada desde hace dos siglos en no enterarse de nada de lo que ocurre debajo de la superficie de las cosas (as, echa las culpas de las desgracias del capital a factores concurrentes, pero no determinantes, como los salarios, los impuestos o la inflacin, entre otras cuestiones sin sentido). Desde Menger y Jevons hasta hoy, todo en el valor y en el precio queda reducido para los/as economistas vulgares a una cuestin subjetiva, de preferencias (desechando cualquier medida objetiva de esas preferencias, claro, porque les sera imposible de determinar). Al cabo, para la economa vulgar, como anti-ciencia que es, todo resulta en uno u otro momento, aleatorio. Por eso no ha podido predecir ni una sola de las grandes crisis del capital, ni siquiera dar explicaciones convincentes a posteriori de las mismas. Y lo peor es que sus presupuestos son los que se suelen hoy ensear en las Academias.

7) Sin embargo, si consideramos espacios de valorizacin aislados para mercancas que no se intercambian globalmente (no estandarizadas para el mercado mundial), la cuestin es otra; y en todo caso, los capitales de las formaciones de capitalismo atrasado estn transfiriendo una parte importante de la plusvala que consiguen con la explotacin del trabajo local a travs de pagos de intereses, amortizaciones por deudas, transferencias de utilidades y ganancias y pago de royalties, entre otros mecanismos (que Pablo Gonzlez Casanova se tom la molestia de cuantificar desde los aos 70 hasta la primera mitad de los aos 90 del siglo pasado, en trminos generales y, obviamente, aproximativos. Ver http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/coediciones/20150112055703/07.pdf). Aqu hablamos de renta sobre la plusvala generada por otros, de la que se benefician fundamentalmente las formaciones de capitalismo avanzado, independientemente de que parte del propio empresariado del capitalismo atrasado pueda participar tambin en alguna parte de esa renta. Renta imperialista la llam Amin, porque si es cierto que est basada en mecanismos econmicos, stos nunca son autosuficientes sin la mano de los poderes poltico-militares (amn de otros) de las potencias de capitalismo avanzado, que promueven la perpetuacin de una divisin internacional del trabajo (aunque con distintas expresiones segn el momento histrico), y del mantenimiento de las condiciones generales de la acumulacin capitalista en favor de las potencias de capitalismo avanzado, como sabe cualquier pas que ha intentado salirse de ese juego mundial para construir formas econmicas ms o menos autocentradas. Hoy las cadenas mundiales del valor son una clara muestra de cmo se articula el valor a escala planetaria en beneficio de las grandes corporaciones oligoplicas, la mayora de las cuales estn vinculadas a los Estados de las formaciones de capitalismo avanzado (lo que quiere decir tambin a sus ejrcitos, as como a sus sistemas poltico-jurdicos, cuyas disposiciones luego se plasman en Tratados Internacionales de Libre Comercio y otras aberrantes imposiciones similares).

Por eso, que desde alguna postura adscrita al marxismo se pretenda minimizar los lmites y los condicionamientos histrico-estructurales que el capitalismo implica e impone en las economas perifricas, dependientes, no deja de provocarme perplejidad. Creo que para recalcar la explotacin de clase no hace falta tirar por la ventana las relaciones coloniales-imperialistas y neo-imperialistas en las que se ha apoyado histricamente el sistema capitalista.

8) Pero si consideramos que stos aaden ms valor final por mercanca a causa del trabajo potenciado (sin reduccin contrarrestante del tiempo de trabajo vivo presente), cada mercanca en 8 horas tiene un valor de 10, lgicamente ese mayor valor se tendr que repercutir en el precio, con lo que la mayor cuota de mercado del productor potenciado podra no realizarse tanto, y con ello tampoco su ganancia extraordinaria. sta podra salvaguardarse ejerciendo el monopolio de la tecnologa punta con las consiguientes patentes, y con ello lo que aqul necesita encontrar es una demanda solvente, acorde a su mayor precio-valor. Por cierto, en este punto aclarar tambin que si bien es verdad que no son los precios de monopolio los que explican en lo bsico la desigualdad entre formaciones sociales, tampoco se puede descuidar la situacin de ventaja competitiva que la posibilidad de esa circunstancia conlleva. Bajo este prisma, aquellos productores que emplean una tecnologa punta en cualquier rama de produccin ganan cuota de mercado solvente, por exclusividad, dado que pueden sacar mercancas con mayor valor aadido, nicas, en menos tiempo (el valor indirecto por unidad que deposita la tecnologa maqunica, es lo suficientemente alto como para compensar una posible prdida de tiempo directo en su fabricacin). Su mayor precio-valor, impuesto por esa exclusividad, podr mantenerse mientras los competidores no alcancen su nivel tecnolgico. Cuando eso ocurra el precio-valor general bajar. Por eso, contabilizar los costos de inversin y los periodos de amortizacin forma parte de los quebraderos de cabeza de los capitalistas y sus contables, y por eso los capitales punteros presionan tanto a los Estados para la concesin de patentes de sus inversiones en mercancas con alto valor aadido, para que otras empresas no puedan competir con ellas hasta haber rentabilizado aqullos esa inversin. Tener la patente significa vivir de la renta monoplica sobre el conocimiento. Es una forma improductiva y parasitaria de obtener una ganancia extraordinaria temporal. Es una forma de renta con la que se escamotea la difusin de las innovaciones al conjunto de la sociedad, dejndolas adems fuera del alcance de amplias capas de poblacin al hacerlas artificialmente caras.

9) Y, por cierto, ya que Astarita alude a la renta diferencial para este debate, en el captulo XXXVIII del Libro III de El Capital(La renta diferencial. Generalidades.), Marx dice al respecto:

Esta diferencia es igual al excedente del precio general de produccin de la mercanca sobre su precio de produccin individual (652).

Gracias a que se desarrolla un trabajo ms productivo

Esta mayor capacidad productiva individual del trabajo empleado disminuye el valor, pero disminuye tambin el precio de costo y, por tanto, el precio de produccin de la mercanca. () [La renta diferencial] nace, de una parte, de que la mercanca se vende por su precio comercial general, por el precio a base del cual nivela la competencia los precios individuales, y por otra parte, del hecho de que la mayor capacidad productiva e individual del trabajo puesto en accin por l no redunda en beneficio de los obreros sino () en beneficio del empresario. (pg. 653. nfasis aadido).

 

Recordemos, sobre lo planteado en la nota 7, que para Marx, si bien la fuente de la ganancia extraordinaria es la la mayor productividad relativa de determinados capitales concretos invertidos en una rama de produccin, l explica la base de esa mayor fuerza productiva en la monopolizacin de las fuerzas naturales (en el caso concreto que analiza, el de los saltos de agua), algo que nos remite de nuevo, en trminos planetarios, al desarrollo de la colonizacin y el imperialismo, que reitero que no veo cmo se puedan obviar a la hora de explicar las desigualdades histricas, mismo en la productividad, de las distintas formaciones sociales.

10) Aqu hay un argumento, que dicho sea fraternalmente, es tramposo por parte de Astarita para descalificar la propuesta de Solorza y Deytha. Dice nuestro autor:

supongamos que en una rama hay 10 productores que emplean en promedio 10 horas de trabajo para producir el bien X. Esto es, los tiempos de trabajo individuales oscilan en torno a las 10 horas (algn productor tardar algunos minutos ms, otro algunos minutos menos). Supongamos entonces que se agrega un undcimo productor que emplea 100 horas de trabajo para producir X . Segn Marx, ese productor no genera ms valor que cada uno de los otros productores. Mis crticos, en cambio, dicen que s genera ms valor. Concretamente, dicen que genera 100 horas de nuevo valor. Valor extra que, segn ellos, aparecer en las mercancas vendidas por otros productores. De ah el clculo de promedios: las 100 horas del undcimo trabajador se promedian con las 100 horas de los restantes 10 productores. Y si el undcimo productor hubiera empleado 500 horas, pues lo mismo se hubieran promediado.

Obviamente, creo que ya ha quedado claro que yo no sostengo eso, pero adems no es un ejemplo vlido, ningn productor puede sobrevivir como tal con tiempos de produccin tan alejados del promedio. Los tiempos de produccin se van promediando, por la propia competencia capitalista, en torno a lo socialmente necesario, lo que s da un margen para proponer frmulas de clculo (sin despreciar as el esfuerzo de Solorza y Deytha).

11) Lo vemos en un ejemplo simplificado. Aceptemos que los costos de produccin se ajustan a los valores de las fuerzas productivas (medios de produccin + fuerza de trabajo), como hice yo en los ejemplos anteriores del primer apartado. As, si el precio de los medios de produccin gastados en una mercanca (materias primas consumidas + parte consumida de los instrumentos de produccin-maquinaria) es de 100, y el precio de la fuerza de trabajo es de 40 (salario), los costos de produccin para el capitalista seran 100 + 40 = 140. Para obtener beneficio del trabajo humano que no es pagado el capitalista tiene que sumar al precio final la tasa media de ganancia de la rama en cuestin. Supongamos que sta estuviera en el 10%, entonces el precio de produccin de esa mercanca sera de 140 + 14 = 154. Si un capitalista produce por debajo o por encima del tiempo medio, el precio de la mercanca diferir proporcionalmente de su valor y el capitalista extraer una ganancia o una prdida extraordinaria, respectivamente.

12) Es ms operativo y evita algunas dudas abstrusas sobre el valor. De hecho, bastantes autores/as dentro y fuera del campo marxista han cuestionado en este punto la ley del valor diciendo que, en realidad, como en una sociedad hay tantas expresiones de trabajo desiguales (no slo de cualificacin, sino de gnero, de origen cultural, de situacin social...), stas nunca se pueden homogeneizar en el valor de las mercancas (as lo explica Louis Gill en Fundamentos y lmites del capitalismo. Trotta. Madrid, 2002). Pero la reduccin a trabajo simple se realiza constantemente en el intercambio de las mercancas. Cockshott y Nieto han editado recientemente un libro que, siguiendo la lnea de investigacin de Cockshott y Cottrell (Towards a New Socialism), proponen resoluciones de cmo pueden equipararse esos trabajos en una economa socialista : Ciber-comunismo. Planificacin econmica, computadoras y democracia. Trotta. Madrid, 2017.

13) Como quiera que Marx tampoco termin de ser explcito para todas las posibilidades productivas o improductivas que se abren en la economa [puede contrastarse lo indicado por l en el Apndice 12 de Teoras de la plusvala. Libro I, con lo esbozado en los Grundrisse, verbigracia, o en el propio El Capital (por ejemplo, en el captulo V del libro I y en el VI del Libro II)], hay otra inacabable polmica sobre los conceptos de trabajo productivo e improductivo. Sintetizo aqu mi postura diciendo que cualquier actividad laboral puede ser considerada como productiva o no productiva por su contenido (substancialmente) o por su forma (como relacin social). Esta ltima est relacionada con el valor en cuanto que plusvalor. El trabajo productivo por la forma se contempla desde la ptica del capital individual, y se entiende como todo aquel trabajo que genera plusvala, y slo el que genera plusvala, en cualquier sector de la economa (as por ejemplo, la persona asalariada que sirve cervezas sera productiva, como la empleada en una tienda que vende ropa y la que fabrica tornillos). En cambio, trabajo productivo por su contenido es aquel que no slo se considera como relacin social mediada por la ganancia, sino que crea tambin riqueza material o inmaterial acompaando a la creacin de valor nuevo (plusvalor) en la estricta esfera productiva, pero no en la de la circulacin y reproduccin social. La plusvala obtenida en la circulacin del capital, as como a travs del capital a inters o dinerario, es en realidad apropiacin de parte de la plusvala generada por el capital productivo. Este ltimo es el nico cuya funcin consiste en la creacin de plusvala como nuevo valor. En suma, por el contenido o substancia el trabajo productivo apunta a la creacin de nuevo valor (el cual es susceptible de aumentar la riqueza colectiva), y el improductivo distribuye ese nuevo valor como plusvala entre las otras formas funcionales del capital. No hay espacio aqu para abundar en estos puntos, aunque podramos dedicrselo en una prxima ocasin. Ver al respecto de la lnea que sigo, de nuestro equipo del Observatorio Internacional de la Crisis, Wim Dierckxsens, Los lmites de un capitalismo sin ciudadana. DEI. San Jos, 1998. Tambin, aunque con algunos matices a nuestra interpretacin anterior, Reinaldo Carcanholo, La categora marxista del trabajo productivo, en https://marxismocritico.files.wordpress.com/2012/01/la-categoria-marxista-de-trabajo-productivo.pdf.

Slo para terminar, decir que hay trabajos que son imprescindibles para la sociedad, y tambin para el capital, porque sin ellos no podra haber trabajo asalariado, como es el trabajo domstico y en general, de produccin-reproduccin que realizan las mujeres, pero al estar fuera del trabajo asalariado y del remunerado de cualquier otra forma, para la economa capitalista no son ni productivos ni improductivos, simplemente no los considera como trabajo.

14) El capital comercial tiene que ver tan slo con la compra y venta de las mercancas (transporte, almacenamiento, publicidad, comercio); la fuerza de trabajo aqu empleada no genera ningn valor nuevo, slo permite que, a travs de la venta, se realice el valor producido (hace circular al capital en forma de mercancas). El capitalista productivo se ahorra los gastos de circulacin de sus mercancas y adems acorta el tiempo de rotacin del capital (lo que stas tardan en venderse para que el capital anticipado se convierta en ganancia y ms capital), pues no vende a la poblacin, sino a comerciantes. Por eso debe repartir con el capitalista comercial parte de su plusvala, vendindole por debajo del valor-trabajo total que incorporan sus mercancas, y as ste obtenga su ganancia en el precio-valor de mercado.

15) Dentro de stas incluye a) empleo temporal; b) arreglos contractuales que implican mltiples partes; c) relaciones de empleo ambiguas; d) empleos a tiempo parcial.

16) He desarrollado esto en La tragedia de nuestro tiempo. La destruccin de la sociedad y la naturaleza por el capital. Anlisis de la fase actual del capitalismo. Anthropos. Barcelona, 2017.

17) China muestra la singularidad de tener un Estado volcado en la soberana nacional, de la mano de una economa planificada, y cuyo principal inters no es la ganancia privada. A pesar de haberse visto forzado a la apertura econmica para dar participacin al capital extranjero, el Partido Comunista ha logrado conservar el poder de decisin final en cada rengln de la economa, con el objetivo de asegurar un mnimo de equilibrio social, pilar fundamental desde la revolucin, para enfrentar el enorme desafo no slo de proporcionar alimentacin y empleo suficiente, sino de elevar los niveles de vida de la poblacin ms numerosa del planeta [puede consultarse sobre ello, y porqu es el nico pas que ha podido convertirse en nueva potencia o potencia emergente, Rmy Herrera y Zhiming Long, Capital Accumulation, Profit Rates and Cycles in Chinas Economy from 1952 to 2014: Lessons from the Evolution of Chinese Industry, en Journal of Innovation Economics and Management , vol. 2, n 23, pp. 226 et s. Bruselas, 2017. Y Rmy Herrera y Zhiming Long, Contribucin a la explicacin del crecimiento econmico en China, Spanish Journal of Economics and Finance , n 41(115), pp. 1-18. Elsevier, Londres, 2018]. Ni siquiera India tiene posibilidades de constituirse en nada parecido. El parcial fracaso del sector financiero indio y de su desmonetarizacin, las repetidas quiebras en cadena de negocios, la crisis del sector de la construccin, el enorme peso del cambio climtico sobre su agricultura, la perspectiva de un xodo rural de unos 600 millones de personas (GEAB, GlobalEuropeAnticipationBulletin , n124), las crecientes e insoportables desigualdades, el domino de unas reducidas oligarquas sobre la economa de ese pas que nuestros media se empean en llamar la democracia ms grande del mundo (donde muere un nio cada 30 segundos por desnutricin, 200 millones de personas pasan hambre y se dan las mayores tasas de suicidio por deudas e inseguridad econmica vital), no auguran un buen futuro a la India (que pronto superar a China en poblacin) fuera de la zona de estabilidad que China busca levantar en Asia (Ruta de la Seda), ni le permiten convertirse en un nueva economa emergente.

18) No puedo entrar ahora en este lodazal del capital ficticio (aunque si se considerara conveniente tambin le podemos dedicar otro texto aparte). Slo aclarar que el capital a inters deviene ficticio cuando el derecho a la remuneracin o rendimiento del inters o deuda contrada viene representado por un ttulo comercializable, con posibilidad de ser vendido a terceros (y esta es slo una de las maneras de que el capital se haga ficticio). Es decir, cuando comienza a comercializarse un capital que es deuda y que en realidad no existe (esta es la base de su ficcin, que despus las finanzas complejizarn sobremanera). Esa venta y su posterior reventa, genera todo el ciclo de ficcin del capital a inters. Una deuda puede ser as revendida muchas veces.

Con ello se realiza en apariencia el mximo sueo (ilusorio) de la clase capitalista: que el capital se auto-reproduzca ms all del trabajo humano, ms all de la riqueza material y ms all de las bases energticas que posibilitan esta ltima. El capital ficticio es tema central de las obras de nuestro equipo (Observatorio Internacional de la Crisis OIC-). Por citar slo algunas: Reinaldo Carcanholo, Capital ficticio y ganancias ficticias. Dos visiones crticas sobre el futuro del capitalismo, en OIC,La Gran Depresin del Siglo XXI: causas, carcter, perspectivas. DEI. San Jos, 2009. Reinaldo Carcanholo y Paulo Nakatani, Capital especulativo parasitario versus capital financiero, en Joaqun Arriola y Diego Guerrero (eds.), La nueva economa poltica de la globalizacin. Universidad del Pas Vasco. Bilbao, 2011. De los mismos autores, O capital especulativo parasitrio: uma precis a o terica sobre o capital financiero, caracterstico da globaliza a o., en Helder Gomes (org.), Especulaao e lucros ficticios. Formas parasitrias da acumulaao contempornea. Outras Express o es. Sau Paulo, 2015 . Me atrevo a la inmodestia de derivar tambin a mi artculo, deudor de estos autores, El capital ficticio especulativo-parasitario se pone al mando del capitalismo. El recrudecimiento de la desigualdad, la explotacin, el desempleo, la precariedad, la pobreza, el despotismo y la desposesin (disponible en http://repositori.uji.es/xmlui/handle/10234/169956 ). Igualmente del OIC, El capital frente a su declive. DEI. San Jos, 2018 (Wim Dierckxsens y Andrs Piqueras, eds.).

19) El trabajo abstracto crea a la vez mercancas (valores de cambio) y valores de uso. Esta es la doble condicin del trabajo en el capitalismo. Lo que pasa es que una parte creciente de la enorme masa de mercancas que produce el capital en su desesperada bsqueda de ampliacin del mercado, tiene cada vez menos valor de uso. De hecho, el capital oligoplico de la actualidad puede permitirse el lujo de producir mercancas que a la vez son intiles, de mala calidad y poco duraderas. Su casi nica utilidad es su valor de cambio para el capital (que cada vez ms se come al valor de uso). Y es que esas mercancas se pueden colocar en el mercado gracias a otro trabajo improductivo desde la ptica del contenido: la publicidad. sta se hace cada vez ms imprescindible y omnipresente para generar una pulsin consumista y aumentar la angustia por reemplazar una creciente masa de mercancas que lejos de satisfacer necesidades individuales y sociales, cada vez las provocan ms. Cantidades ingentes de trabajo humano son malgastadas en mercancas sin apenas valor de uso. Es decir, cada vez se crea menos riqueza social mientras se gasta ms riqueza (natural y social) en obtener ganancia.

20) Ver, por ejemplo de Robert Kurz, su terico central, The apotheosis of money: the structural limits of capital valorization, casino capitalism and the global financial crisis, en https://libcom.org/library/apotheosis-money-structural-limits-capital-valorization-casino-capitalism-global-financi ; La ascensin del dinero a los cielos. Los lmites estructurales de la valorizacin del capital, el capitalismo de casino y la crisis financiera global, en http://docslide.us/documents/kurz-robert-la-ascension-del-dinero-a-los-cielos.html ; La doble desvalorizacin del valor. En el camino de la crisis histrica del dinero, en http://irteen.net/la-doble-desvalorizacion-del-valor-en-el-camino-de-la-crisis-historica-del-dinero-por-robert-kurz/ .

Aparte de ello, creo que Michael Roberts hace una buena sntesis de datos y autores que explican esta degeneracin probablemente terminal del capitalismo: La larga depresin. Cmo ocurri, porqu ocurri y qu ocurrir a continuacin . El Viejo Topo. Barcelona, 2017 .

21) Acudo aqu de nuevo a otras repetidamente citadas palabras de Marx en los Grundrisse, hablando de la fase culminante del desarrollo capitalista, que anticipaban este desenlace, aunque l lo vea como liberador:

En la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la creacin de la riqueza efectiva se vuelve menos dependiente del tiempo de trabajo y del cuanto de trabajo empleados, que del poder de los agentes puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo, poder que a su vez [...] no guarda relacin alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su produccin, sino que depende ms bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnologa, o de la aplicacin de esta ciencia a la produccin [...] El robo del tiempo de trabajo ajeno, sobre el cual se funda la riqueza actual, aparece como una base miserable comparada con la base recin desarrollada, creada por la gran industria misma. Tan pronto como el trabajo en forma directa ha dejado de ser la fuente de la riqueza, el tiempo de trabajo deja, y tiene que dejar, de ser su medida y por tanto el valor de cambio [de ser la medida] del valor de uso. Con ello se desploma la produccin fundada en el valor de cambio.

En los Grundrisse, su libro de pruebas, su taller de ideas, Marx comprimi la trayectoria del capitalismo desde sus inicios hasta la automatizacin. Algo que no pudo desarrollar ms tarde en El Capital, por proceder en su obra cumbre de forma mucho ms lenta y rigurosa. [Hay quien sostiene que el propio Marx decidi esconder los Grundrisse, por estar avanzados a su tiempo: el recin estrenado capitalismo industrial (paso de la manufactura a la mecanizacin, muy lejos todava del proceso de automatizacin)]. Digamos que en los Grundrisse hay una crtica del presente a partir de sus posibilidades latentes de realizacin futura, parte esta ltima que no fue abordada en El Capital. La edicin de los Grundrisse citada aqu es la de Siglo XXI, Madrid, 1972, concretamente de las pp. 592-594 del Vol. II. Obviamente, sin intervencin humana emancipadora, no hay nada de liberador en el perecimiento digamos vegetativo del capitalismo, pues tal circunstancia por s misma puede dar lugar a todo tipo de distopas. De hecho, la mayora de la humanidad ya habita en una u otra distopa.

22) Amplio desarrollo de todo ello en mi libro, La opcin reformista. Entre el despotismo y la revolucin. Una explicacin del capitalismo histrico a travs de las luchas de clase. Anthropos. Barcelona, 2014.

23) Sobre la democracia capitalista, que siempre fue tullida y reservada en exclusividad para el mbito de la circulacin, saldr pronto en Buenos Aires mi artculo Algunas consideraciones sobre el valor y su relacin con la democracia y otros fetiches capitalistas.

24) El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema terico, sino prctico. Es en la prctica donde cada persona tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el podero, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se asla de la prctica, es un problema puramente escolstico. (Marx, Tesis II sobre Feuerbach). En nuestro caso esa prctica es la que contribuye a resolver los problemas humanos, abriendo el camino de su emancipacin.



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