Portada :: Feminismos :: Violencias
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

Mujeres & II Guerra Mundial
"Lolas", mujeres sin consuelo

Ismael Arana
www.lavanguardia.com

Las ltimas esclavas sexuales filipinas del ejrcito japons en la II Guerra Mundial claman justicia


Visto desde fuera, los muros desteidos del edificio de una sola planta no desentonan ni un pice con el ambiente de barrio venido a menos que se respira en este arrabal de Quezn City, la urbe ms poblada de toda Filipinas. En el vano de la puerta, una perra amamanta a sus cachorros y grue al visitante que, tras sortearlos ojo avizor, accede a un espacio sobrio pero digno. All, entre retratos de mujeres de rostro ajado, paneles informativos o recortes de prensa enmarcados, aguardan dos ancianas de la organizacin Lila Pilipina, memoria viva de uno de los captulos ms oscuros de la Segunda Guerra Mundial en Asia.

Tena 16 aos, rememora pausada Hilaria Bustamante, quien, a sus 92 primaveras, es la primera en tomar la palabra. Una tarde, despus de trabajar en el campo, enfil el camino de vuelta a casa. Tres soldados japoneses me cortaron el paso y, a golpes, me forzaron a ir con ellos. Los militares la condujeron a uno de los barracones donde estaban acantonadas parte de las tropas niponas que participaron en la ocupacin de Filipinas durante aquellos aos, donde la encerraron junto a tres mujeres ms de entre 17 y 20 aos. De da, tenamos que lavar su ropa, limpiar y cocinar para ellos. De noche, venan a violarnos. No haba escapatoria. Su calvario se prolong 15 meses.

Con su pelo cano y mirada penetrante, Bustamante es una ms de las alrededor de 200.000 esclavas sexuales que el imperio del Sol Naciente mantuvo por todo el continente para uso y disfrute de sus huestes antes y durante la gran contienda en el Pacfico. Apodadas eufemsticamente como mujeres de consuelo o mujeres de solaz, la gran mayora eran oriundas de la pennsula coreana, aunque tambin se registraron miles de casos en China, Indonesia, Malasia, Timor, Birmania o Taiwn. En Filipinas, los investigadores estiman que ms de un millar de mujeres acab en la red de estaciones de consuelo establecidas por el archipilago entre 1942 y 1945.

Su experiencia, mantenida en silencio durante dcadas bajo el peso de la vergenza y la estigmatizacin social, pas a ser de dominio pblico en 1992, cuando la exguerrillera Rosa Henson hizo pblica su historia de abusos y violaciones. Ver a Lola Rosa en televisin contando lo que le pas me dio el coraje necesario para pedir que se hiciera justicia por el mal que me haban hecho, cuenta por su parte Estelita Dy, otra veterana de 88 aos, en un correo. Como ella, decenas de lolas (como se las apoda cariosamente en este archipilago) encontraron en aquel testimonio la fuerza necesaria para dar un paso al frente y compartir lo vivido.

De da, tenamos que lavar su ropa y cocinar para ellos. De noche, venan a violarnos.

Con el tiempo, muchas llegaron a conocerse y decidieron fundar Lila Pilipina, un espacio de encuentro y activismo desde el que clamar justicia para las vctimas. En la actualidad, se calcula que quedan vivas menos de medio centenar de ellas repartidas por el pas. Aunque todas superan los 85 aos, no hay visita de alto cargo japons a Manila, aniversario o da nacional en el que no se manifiesten acompaadas de familiares y simpatizantes. Siempre hemos exigido tres cosas: que el Gobierno japons se disculpe pblicamente y reconozca a las vctimas; que las compense como reconocimiento al dao causado; y que d garantas de que atrocidades como esta nunca ms volvern a repetirse, enumera taxativa Sharon Cabusao, directora ejecutiva de la organizacin. 

Sin embargo, no parece que sus demandas se vayan a materializar pronto. Histricamente, Tokio consider a estas mujeres como simples prostitutas que cobraban por sus servicios en unos burdeles a los que entraban voluntariamente o de la mano de traficantes. Tras las primeras protestas a raz de los testimonios que fueron saliendo a la luz a principios de los aos noventa en Corea del Sur y China, el Gobierno nipn public en 1993 la Declaracin Kono, donde por primera vez admita su responsabilidad y se disculpaba, pero sin ofrecer compensaciones. Dos aos ms tarde, se cre un fondo de compensacin para estas mujeres a partir de donaciones privadas, un dinero que las afectadas rechazaron porque no provena de las autoridades.

 
Una luchadora. Rechilda Extremadura fue directora  de Lila Pilipina, el ente que representa a las vctimas 
Una luchadora. Rechilda Extremadura fue directora de Lila Pilipina, el ente que representa a las vctimas.

La situacin no parece haber avanzado demasiado desde entonces y, pese a las evidencias y los testimonios, muchos en Japn siguen negando que su Ejrcito creara una red organizada de esclavas sexuales. Alentados por el nacionalismo del actual primer ministro, Shinzo Abe, este revisionismo histrico ha cobrado fuerza entre una derecha nipona que no se corta a la hora de reivindicar su pasado imperial, homenajear a criminales de guerra o incluso asegurar en instancias internacionales que los nios nipones sufren graves daos mentales por la falsa representacin que se est haciendo de asuntos como el de las mujeres de consuelo. 

Con declaraciones como estas, el tema sigue levantando ampollas en la regin, en donde naciones como China o Corea del Sur han hecho de la suerte de estas mujeres uno de los ejes de su relacin con Japn.

Como resultado, Tokio ofreci en el 2016 una disculpa formal y un pago de 8,3 millones de dlares a las mujeres coreanas que fueron esclavizadas, un tratado final e irreversible que, sin embargo, fue criticado por pactarse en secreto entre las autoridades de los dos pases y sin tener en cuenta la voz de las vctimas.

Aunque ese acuerdo adolezca de imperfecciones, las filipinas reconocen sentir envidia. El Gobierno chino y el surcoreano pelean por sus mujeres Por qu el nuestro no hace nada por nosotras?, se lamenta con voz cansada Rechilda Extremadura, anterior directora ejecutiva de Lila Pilipina, que acaba de salir de una larga estancia en el hospital.

El Gobierno chino y el surcoreano pelean por sus mujeres Por qu el nuestro no hace nada?

Para el profesor de Historia de la Universidad de Filipinas, Ricardo Jos, la razn de esta actitud responde a factores geopolticos y econmicos. Japn es un socio comercial clave y nuestro mayor donante de ayuda al desarrollo (unos 20.000 millones de dlares desde 1960, segn la embajada nipona en Manila), explica por telfono. Adems, los dos pases recelan de una China en auge cada vez ms asertiva en sus disputas territoriales con ambos. Por todo ello, Manila ha preferido a lo largo de los aos mantener una relacin estable con Tokio que jugrsela por la suerte de estas seoras, aade. 

Si alguien albergaba esperanzas de que con la llegada del nuevo Ejecutivo de Rodrigo Duterte en el 2016 soplaran aires de cambio, este ao les qued bien claro que no iban a ir por ah los tiros. Fue en abril, cuando el Gobierno cedi ante las fuertes protestas niponas y orden la retirada de una estatua de bronce erigida en un paseo de la capital en honor a las mujeres de consuelo. Su decisin, ejecutada con nocturnidad y alevosa para evitar que ningn grupo tratara de impedirlo, va en contra de la tomada por otras urbes como Sel, San Francisco o Hong Kong, que se han negado a quitar memoriales similares an a riesgo de daar su relaciones con Japn.

 
Memorial. Hong Kong recuerda a las esclavas sexuales de toda Asia cerca del consulado de Japn
Memorial. Hong Kong recuerda a las esclavas sexuales de toda Asia cerca del consulado de Japn (.)

Algunos dirn que Duterte fue pragmtico, pero lo cierto es que claudic y demostr que somos una nacin dbil, la nica que ha derribado su monumento en honor a estas mujeres a peticin de otros. Qu clase de pas permite que un tercero le dicte cmo conmemorar su propio pasado?, critic a este diario Michael Charleston Chua, profesor de Historia en la Universidad de La Salle filipina.

 
Mientras tanto, las lolas siguen con sus vidas entre nietos, megfonos y visitas al mdico. Son muy conscientes de que su tiempo est llegando a su fin y de que las autoridades filipinas y japonesas esperan que con su marcha a la tumba se apaguen sus protestas. Pero, testarudas y orgullosas, ellas se niegan a darles esa satisfaccin. Por eso llevan aos tejiendo alianzas, para que los que vienen por detrs tomen el relevo. Visitamos escuelas, queremos organizar charlas en las provincias y colaboramos con grupos juveniles y partidos progresistas para que mantengan vivo nuestro legado y peleen por nuestra causa, asevera, emocionada, Extremadura. Las generaciones ms jvenes deben conocer nuestra historia. Es vital.


Fuente:https://www.lavanguardia.com/internacional/20181104/452713611673/esclavas-sexuales-filipinas-segunda-guerra-mundial-soldados-japoneses.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter