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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2018

La paz incompleta de Catatumbo, una de las regiones ms olvidadas de Colombia

Marta Saiz
Prensa Rural


La crisis humanitaria de la regin ha provocado el desplazamiento de ms de 15.000 personas en lo que va de ao. La poblacin sufre las consecuencias del conflicto armado entre grupos paramilitares y guerrillas en activo en un territorio fronterizo con Venezuela abandonado y rico en recursos naturales.

Carbn, petrleo, biodiversidad, agua, frontera venezolana, dos resguardos indgenas, tres movimientos campesinos, dos guerrillas en activo, grupos paramilitares y el segundo municipio con ms hectreas cultivadas de hoja de coca del pas. As es Catatumbo, una regin de once municipios perteneciente al departamento de Norte de Santander.

Siempre ha sido una regin muy conflictiva. De los 27 factores de riesgo que determina la ONU para Colombia, Catatumbo los tiene todos, destaca Holmer Prez, directivo de la Asociacin Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT). Desde que se firm el acuerdo de paz a finales de 2016 con las las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejrcito del Pueblo (FARC-EP), ms de 300 defensoras y defensores de derechos humanos han sido asesinados en todo el pas.

Nuestra apuesta por la paz nos ha costado este ao tres dirigentes muertos y decenas de amenazas, confirma Prez. El Gobierno sigue anunciando ms militarizacin para el Catatumbo y la solucin debera ser una apuesta por el dilogo, contina. A finales de julio, en El Tarra, el municipio ms militarizado de la regin, unos hombres encapuchados asesinaron en un bar a diez civiles.

Control del territorio

Durante ms de 50 aos han convivido en Catatumbo tres guerrillas: FARC-EP; Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN), guerrilla operativa desde 1964 en varios departamentos del pas; y Ejrcito Popular de Liberacin (EPL), grupo desmovilizado en 1991 con una disidencia operativa en Norte de Santander, denominada por el Gobierno como la banda criminal Los Pelusos.

Tras la marcha de FARC-EP, ELN y EPL han querido copar los territorios abandonados, incurriendo en un conflicto armado abierto entre los dos grupos, con bombardeos constantes a plena luz del da y toques de queda a la poblacin, lo que ha obligado a cerrar establecimientos y prohibir el trnsito por las carreteras y centros poblados.

Estamos viviendo una crisis humanitaria que ha generado el desplazamiento de ms de 15.000 campesinos a diferentes cascos urbanos y a 32 refugios humanitarios, constata Jhonny Abril, coordinador general de ASCAMCAT. Hoy el campesinado se prepara para una resistencia en el territorio. Se ha reclamado y exigido al Gobierno que haga una reforma agraria e integral en el pas y que cumpla el acuerdo de paz, prosigue.

Ante esta crisis humanitaria, la comunidad catatumbera, con la unin de todos los movimientos campesinos y sociales, organiz en abril, en mitad de la restriccin, una caravana humanitaria de ms de cinco mil personas en el municipio de El Tarra, para asistir a un acto de denuncia y rechazo al conflicto. Al evento asisti Alberto Castilla, senador del partido Polo Democrtico y lder campesino del Comit de Integracin Social del Catatumbo (CISCA), que declar que la regin ya tiene demasiados problemas como para estar viviendo una guerra innecesaria entre ELN y EPL.

A esta confrontacin la hemos denominado la guerra de la familia catatumbera. Personas de la misma sangre luchando entre ellas, matiza Prez tras escuchar el testimonio de una madre de tres hijos. La mujer acababa de enterrar a uno de ellos, perteneciente al ELN y asesinado en los combates; otro de ellos conforma las filas del EPL y el tercero es excombatiente de las FARC-EP.

Movimiento social campesino

Pero la lucha por el control del territorio no solo la mantienen las dos guerrillas, sino tambin grupos paramilitares. Aunque se desmovilizaron oficialmente en 2006, mediante la Ley de Justicia y Paz, todava quedan reductos de estos grupos a los que el Estado denomina bandas criminales o Bacrim, que se disputan el control de las rutas del narcotrfico y los cultivos de hoja de coca.

Segn el informe Monitoreo de territorios afectados por cultivos ilcitos 2017 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (UNODC), en 2017 aument la cantidad de hoja de coca cultivada en el pas, un 17% respecto al ao anterior. Norte de Santander es el tercer departamento con ms reas cultivadas y entre los diez municipios colombianos destacan tres de la regin del Catatumbo: Tib el segundo, El Tarra el sptimo y Sardinata el noveno.

Este incremento y la presin del Gobierno de Estados Unidos han incitado a las declaraciones del Ejecutivo de Ivn Duque sobre la posibilidad de volver a la erradicacin va area con glifosato, suspendida en octubre de 2005. Hay mucha incertidumbre por la reactivacin de las fumigaciones areas con glifosato, por el dao que causa a otros cultivos y a todo ser vivo que ande cerca de ellos, destaca Prez. Adems, afirma que el herbicida contaminara el Ro Catatumbo que desemboca directamente en el Lago Maracaibo de Venezuela, hecho que podra desembocar en una crisis entre pases.

Los campesinos y campesinas de Catatumbo, as como de todo el pas, se ven obligados a cultivar hoja de coca, debido a que las infraestructuras y las condiciones de la zona rural colombiana no les permiten sobrevivir con otro tipo de cultivos. La solucin no es erradicar de manera forzada y con veneno, sino respetar y cumplir el punto cuarto de los acuerdos de paz y el Programa Nacional Integral de Sustitucin de Cultivos de Uso Ilcito (PNIS), defiende Prez. En este plan no solo se visualiza una sustitucin con garantas, sino la mejora de infraestructuras para poder sacar el producto y vivir de ello. Casi dos aos despus de la firma del acuerdo y con muchas hectreas de hoja de coca ya arrancadas por el campesinado, el Estado no ha cumplido y el proceso est estancado.

En todo el pas se est amenazando y asesinando a representantes de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Hoja de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM) que promueve en las regiones la sustitucin voluntaria y el cumplimiento del PNIS. Pero la disputa no solo recae en el narcotrfico, sino tambin en los recursos naturales, como el control del oleoducto Cao Limn Coveas, que viaja desde el departamento de Arauca hasta Sucre, pasando por la zona de Catatumbo. Tambin hay conflicto en cuanto al monocultivo de palma y la extraccin del carbn por multinacionales. Quieren construir la mina ms grande de Latinoamrica a cielo abierto, superando la de El Cerrejn, en La Guajira. Lo que sera un desastre natural, matiza Prez.

La lucha por la defensa de los derechos campesinos del Catatumbo la encabezan tres organizaciones sociales: Movimiento por la Constituyente Popular (MCP), CISCA y ASCAMCAT, esta ltima, la que ms influencia tiene en la regin. Fundada en 2005 ante una operacin militar del Ejrcito con capturas y persecuciones al campesinado, han creado figuras de proteccin y defensa del territorio, como los refugios humanitarios, con el objetivo de que el campesinado no se desplace hacia fuera de la regin, y la Guardia Campesina, autoridad que evita las violaciones de los Derechos Humanos por el abuso del papel estatal y sus agentes, de forma dialogada, humanitaria y pacfica. Tambin promueven la creacin de Zonas de Reserva Campesina (ZRC), figura de ordenamiento territorial para formalizar el tema de la tenencia del territorio.

Incursin paramilitar

La situacin recuerda a la de hace dos dcadas, con la arremetida paramilitar de 1999, que se dio en todo el pas y que afect duramente a Catatumbo. Las acciones y masacres de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en contra de la poblacin civil, a la que acusaban de colaboracin con la guerrilla, derivaron en un desplazamiento interno en la regin hacia la frontera venezolana, incluso traspasndola. Los paramilitares no venan a combatir la coca y las guerrillas, sino a despojar a las comunidades del territorio para explotar los recursos naturales, aclara Prez.

Sus habitantes todava recuerdan la masacre de La Gabarra, que caus la muerte de 50 personas, 200 desaparecidas y ms de 50 familias desplazadas. A raz de estas acciones, campesinos y campesinas tuvieron que huir hacia territorios delimitados por los resguardos indgenas Bar, habitantes ancestrales de la zona y a quienes pertenece la autora del nombre de la regin. En legua Bar, Catatumbo significa Casa del Trueno por ser la zona de mayor concentracin de rayos en el mundo. Este pueblo indgena sufri desde los primeros aos del siglo XX el exterminio del 70% de su poblacin y la prdida de gran parte de su territorio, como consecuencia de las actividades de las empresas petroleras. A partir de la Constitucin de 1991, el Estado delimit dos resguardos indgenas de 122.200 hectreas.

La persecucin no solo iba dirigida a la poblacin civil que habitaba la regin, sino tambin a las que trabajbamos a favor de los derechos campesinos, afirma Mara Carvajal, lideresa campesina de ASCAMCAT de la regin fronteriza. Las nulas acciones del Gobierno han desencadenado un conflicto territorial entre el campesinado y pueblo Bar que, a da de hoy, todava sigue abierto. Mientras, a nivel meditico el enfoque recae en la crisis humanitaria de Venezuela y en la posible intervencin militar, invisibilizando las causas reales del conflicto, las dinmicas de la regin y olvidando a todas aquellas personas que siguen viviendo en un conflicto que no desparece a pesar de la firma de un acuerdo de paz.


Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23657



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