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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2018

Gracias a los parasos fiscales y otros trucos sucios
Las empresas de EE.UU. roban cada ao 180.000 millones de dlares al resto del mundo

Jon Schwarz
The Intercept

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Son los parasos fiscales un asunto indignante pero tangencial? O tienen un efecto poderoso sobre el funcionamiento de la economa estadounidense y deberan por tanto formar parte de cualquier debate poltico?

Las alarmantes conclusiones de un nuevo estudio acadmico indican que se trata ms bien de esto ltimo. Titulado The Exorbitant Tax Privilege (El exorbitante privilegio de los impuestos), son sus autores Thomas Wright y el economista de la Universidad de California en Berkeley Gabriel Zucman, una de las principales autoridades mundiales sobre parasos fiscales y autor de la mejor introduccin al tema para legos en la materia: La riqueza oculta de las naciones.

Los parasos fiscales (entre cuyos ejemplos ms notorios se encuentran Irlanda, Singapur, Suiza, Pases Bajos, Luxemburgo, Hong Kong y Bermudas) sirven para dos propsitos.

El primero es la evasin fiscal para particulares, que es ilegal. Pensemos en los plutcratas rusos o nigerianos transfiriendo sus activos a pequeas islas caribeas con leyes estrictas sobre el secreto bancario, gracias a lo cual se libran de la tediosa necesidad de pagar impuestos en su propio pas.

El segundo es la elusin fiscal para las grandes compaas multinacionales que resulta totalmente legal, siempre que los abogados hagan bien su trabajo. Imaginemos a Apple utilizando diversas artimaas contables para declarar que miles de millones de sus beneficios generados en pases con una legislacin tributaria normal para las empresas en realidad provienen de Irlanda, donde Apple ha negociado un tipo de impuesto especial del 2 por ciento para su compaa. (En alguna ocasin, Apple ha ido incluso ms lejos al afirmar que parte de sus beneficios no provienen de ningn pas).

En su libro, Zucman hace una estimacin conservadora segn la cual la evasin y la elusin fiscal trasladan cientos de miles de millones de dlares procedentes de impuestos impagados a los bolsillos de las personas ms ricas del mundo.

El estudio de Zucman y Wright adjudica a las empresas multinacionales parte de la ecuacin. Estas son algunas de sus principales conclusiones:

* En 1970, las multinacionales estadounidenses afirmaban que menos del 10 por ciento de sus beneficios se generaba en parasos fiscales. Esa cifra asciende ahora a la descabellada suma del 50 por ciento. Es decir, que las compaas estadounidenses quieren que creamos que casi la mitad de su actividad econmica se produce en lugares como las Islas Caimn. Goldman Sachs, por ejemplo, cuenta con 511 filiales all, pero ninguna oficina.

Por el contrario, las multinacionales europeas suelen admitir que menos del 20 por ciento de sus beneficios proceden de parasos fiscales. Las compaas de EE.UU. participan de este chollo por obvias razones: segn la investigacin, pagan un promedio del 27 por ciento de los beneficios en los pases normales y un 7 por ciento en los parasos fiscales.

* La fraudulencia pura y dura de los parasos fiscales ha alcanzado niveles descarados. Un claro indicador de si una compaa multinacional tiene una autntica actividad econmica en un pas es la ratio entre beneficios reportados y salarios pagados: cuanto mayor es la ratio, ms evidente es que los beneficios se atribuyen a actividades realizadas en dicho pas a causa de su baja fiscalidad. En los pases con una fiscalidad adecuada, la ratio promedio es del 36 por ciento, es decir, las empresas reportan 36 centavos de beneficios antes de impuestos por cada dlar pagado en salarios. Por el contrario, la ratio asciende a la increble cifra del 800 por ciento para las multinacionales extranjeras en Irlanda y hasta un estratosfrico 1.625 por ciento en Puerto Rico.

* Durante dcadas, gracias en parte a los parasos fiscales, tanto los tipos impositivos reglamentarios como los efectivos se han ajustado a la baja una y otra vez en todo el mundo. Desde comienzos de los noventa, el tipo al que cotizan los beneficios en el extranjero las multinacionales no petroleras de EE.UU. ha cado del 35 al 20 por ciento.

* Igualmente, el tipo impositivo que pagan las compaas de EE.UU. a los gobiernos extranjeros se ha desplomado desde una media del 70 por ciento antes de la Guerra del Golfo de 1991 hasta un 45 por ciento a partir de entonces, un fenmeno peculiar que, segn Zucman y Wright, puede reflejar un regreso a la proteccin militar que otorga Estados Unidos a los estados petroleros. (Las tasas impositivas para las multinacionales petroleras suelen ser mayores que las de otras empresas porque los estados dependientes de hidrocarburos tienen mayor capacidad de influencia. Ivanka Trump, por ejemplo, puede trasladar la produccin de su lnea de calzado de Bangladesh a Etiopa, pero Exxon no puede amenazar con trasladar un proyecto de extraccin petrolera de los Emiratos rabes a Blgica). Adems, las multinacionales petroleras estadounidenses producen increbles beneficios: de 1966 a 2010, sus beneficios en el extranjero antes de impuestos representaron ms de un tercio del total de beneficios de las multinacionales con sede en EE.UU. en el extranjero.

El poder global de EE.UU.

Si consideramos todos estos aspectos, podemos concluir que los parasos fiscales desempean un papel fundamental en el mantenimiento del poder global de Estados Unidos. Durante dcadas, este pas ha comprado a otros mucho ms de lo que les ha vendido, y su deuda externa es muy superior a la de cualquier otro pas (alrededor de 8 billones de dlares, equivalente a ms del 40 por ciento de su producto interior bruto). Estos 8 billones son la diferencia entre los 35 billones de inversin extranjera en activos estadounidenses y los 27 billones de inversin estadounidense en activos extranjeros.

Dentro de una lgica econmica normal, esto significara que cada ao gran cantidad de dinero saldra de la economa estadounidense, cuando los extranjeros recogieran sus beneficios sobre los activos estadounidenses. Sin embargo, de alguna manera, la rentabilidad conseguida por el capital estadounidense de sus activos extranjeros es muy superior a la rentabilidad del capital extranjero por activos estadounidenses. El dinero contina fluyendo hacia Estados Unidos.

Zucman y Wright calculan que casi la mitad de la diferencia entre la rentabilidad de las inversiones estadounidenses en el exterior y la rentabilidad del capital extranjero en EE.UU. puede atribuirse a tipos impositivos anormalmente reducidos para las multinacionales estadounidenses, lo que a su vez se explica por el poder de EE.UU. y por los parasos fiscales. Si sus conclusiones son correctas, estos exorbitantes privilegios fiscales se traducen en unos 180.000 millones de dlares anuales, o el equivalente al 1 por ciento de PIB de EE.UU. (Si el 1 por ciento no le parece gran cosa, recuerde que durante la pasada dcada la economa estadounidense creci entre el 1,5 y el 2,5 por ciento anual). Si la economa mundial fuera ms justa, este dinero habra ido a parar, a travs de los impuestos, a gobiernos extranjeros de pases que no son parasos fiscales. Sin embargo, ha terminado en los bolsillos de las multinacionales estadounidenses y de sus accionistas.

Son muchas estadsticas, es verdad, pero que tienen interesantes implicaciones (ms all de las conclusiones del informe de Zucman y Wright). Las consecuencias de los parasos fiscales se ponen en evidencia en numerosas cuestiones polticas de las que, aparentemente, estn desconectadas.

En primer lugar, si las lites estadounidenses fueran suficientemente inteligentes para comprender las implicaciones de los parasos fiscales algo que no es obvio en absolutoprobablemente sofocaran cualquier intento serio por eliminarlas. Y no solo porque los ricos posean desproporcionadamente acciones de EE.UU. y se beneficien directamente de la elusin fiscal de la cual gozan las multinacionales de EE.UU. Tambin porque la eliminacin de los parasos fiscales podra reducir los beneficios producidos por nuestros activos extranjeros. Esto, a su vez, forzara a Estados Unidos a someterse a las leyes normales de la gravedad econmica y causara un debilitamiento del dlar. Lo cual beneficiara a muchos estadounidenses de a pie porque dara impulso a la industria nacional. Pero resultara difcil de tragar para las lites, porque un dlar dbil convierte a EE.UU. en relativamente ms pobre respecto al resto del mundo, y eso reduce nuestro podero en la escena global. (La eliminacin de los parasos fiscales tambin reducira la desigualdad interna en EE.UU. al reducir los beneficios empresariales).

Adems, est el hecho de que la cada de los tipos impositivos a sociedades de las ltimas dcadas no ha terminado. Antes de la aprobacin de la reforma fiscal promovida por Trump el ao pasado, las grandes empresas estaban tericamente obligadas a pagar impuestos sobre los beneficios obtenidos en el extranjero cuando los repatriaban a EE.UU. (en la prctica, nunca traan el dinero a casa). Pero el proyecto de ley de 2017 cambi las reglas. Ahora, todo el dinero que las empresas dicen haber ganado en un pas extranjero deber pagar exclusivamente los impuestos a los que les obligue la legislacin de dicho pas. As pues, las compaas tendrn todava ms incentivos para engaosamente trasladar sus beneficios a parasos fiscales.

El proyecto de ley tambin recorta drsticamente los tipos del impuesto de sociedades, del 35 al 21 por ciento, supuestamente porque EE.UU. tiene que ser competitivo con los tipos fiscales de otros pases. Este cambio supondr una presin sobre dichos pases, para que reduzcan an ms las tasas del impuesto de sociedades. Cuando lo hagan, las multinacionales se escudarn en ello para demandar nuevas bajadas de los tipos impositivos en EE.UU. Y as sucesivamente.

Tambin surge el tema de quin tiene el poder dentro de las relaciones entre EE.UU. y Arabia Saud, puesto de manifiesto tras el asesinato de Jamal Khashoggi. Algunos expertos han afirmado con toda confianza que como la produccin de petrleo saud es ahora inferior a lo que era, ya no les necesitamos tanto. Pero a las lites estadounidenses no les importa la influencia saud en el precio del petrleo, sino la participacin estadounidense en la extraccin y refinado de todos los hidrocarburos del Golfo Prsico. Si Estados Unidos rompiera de verdad con Riad, los saudes y sus aliados petroleros del Golfo podran castigar a las multinacionales petroleras de EE.UU. acudiendo a sus homlogas rusas.

Veamos el caso del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, que si adquiriese el estatus de Estado dentro de EE.UU. probablemente incrementara el poder del Partido Demcrata en el Congreso. Puerto Rico ha sido durante dcadas un paraso fiscal para la industria farmacutica y, ms recientemente, ha intentando promocionarse como paraso fiscal para individuos superricos. Si Puerto Rico adquiere estatus de Estado, tanto las grandes compaas como muchos gestores expatriados de fondos especulativos se veran obligados a cotizar segn los tipos impositivos estadounidenses, por lo que cabe esperar que ambos grupos ejerzan una enorme presin para evitar que eso llegue a ocurrir.

Impuestos frente a viruela y golf

En definitiva, la continua propagacin de los parasos fiscales por todo el mundo debera preocupar a los economistas y no solo a los atpicos como Zucman, ocupar primeras pginas en los peridicos y atraer la atencin de todo el mundo. Pero no es as. Por qu?

Hace casi cien aos, el mordaz misntropo H.L. Mencken escribi un artculo sobre los economistas acadmicos. El tema de la fiscalidad, afirmaba Mencken, mantiene siempre su actualidad; afecta a nueve de cada diez personas ms que la viruela o el golf, y guarda en su interior el mismo dramatismo. Sin embargo, segua Mencken, los economistas han creado los impuestos y la economa, en general, nos parece tremendamente aburrida.

Esto sucede, segn Mencken, porque a diferencia de otros estudios acadmicos (como las matemticas, la arqueologa, la gramtica latina) que no interesan a los superricos, la economa afecta directamente a los patronos de los profesores [...] Es, en pocas palabras, la ciencia que estudia las maneras y los medios conforme a los cuales han llegado a ese estatus, y se mantienen en ese estatus, en el que pueden contratar profesores y convertirse en sus jefes [...] por encima de prcticamente todo [economista] existe un consejo de administracin con sus pies en el mercado de valores y sus ojos en el orden establecido, y dicho consejo se mantiene siempre alerta para detectar herejas en la ciencia sobre la que se basa su existencia. Los economistas, por tanto, tienen todos los incentivos para ser extremadamente ortodoxos, extremadamente aburridos y no llegar nunca a comunicar el elemento de inters humano al resto del mundo.

Somos afortunados de que Zucman y compaa hayan ignorado estos incentivos. Algunos economistas sienten que la economa solo deber tratar de la eficiencia, y que los economistas no deberan hablar de cuestiones distributivas y de desigualdad, afirm Zucman en una ocasin. Se le ha acusado de practicar economa francesa, signifique lo que signifique eso. Por suerte, l y sus colegas continan poniendo el foco en lo que verdaderamente importa y tienen el talento de informarnos de ello al resto de nosotros.

Fuente: https://theintercept.com/2018/10/26/tax-havens-and-other-dirty-tricks-let-u-s-corporations-steal-180-billion-from-the-rest-of-the-world-every-year/

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.



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