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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2018

La banca, un parsito que necesita tratamiento de choque

Pedro Luis Angosto
Nueva Tribuna

Ni un cntimo escapa a sus garras electrnicas, sueldos, pensiones, recibos, transferencias, regalos, hipotecas, cuentas corrientes sin remunerar, planes de jubilacin, prstamos, seguros, en fin, todo lo que tenga precio aunque no posea valor


En principio parece claro que todo el mundo sabe lo que es un banco, incluso yo. Pero a poco que te pones a escarbar sobre la cuestin resulta que el vocablo tiene muchas acepciones y significados diferentes. Es probable que al pronunciar la palabra banco, al orla, pensemos automticamente en ese lugar donde se guarda el dinero, donde siempre se debe o se teme algo. Sin embargo, para dejar las cosas claras y a cada cual en su sitio es preciso que desgranemos un poco la mazorca.

En primer lugar, es necesario saber que el vocablo tiene sexo, que existen bancos y bancas, lo mismo que hombres y mujeres, animales y animalas. El banco, en su sentido ms primitivo, proviene de la palabra alemana bank, y era un asiento tosco, hecho a mano, donde se podan sentar varias personas a la vez. Normalmente habitaba en las tabernas, figones y casas de comidas al lado de mesas de amplios tablones y gentes de mal vivir. Tambin, por aquel tiempo, era el lugar destinado al asiento de los galeotes que remaban en los barcos contra su voluntad hacia tierras conocidas o ignotas, en esta acepcin tambin llamado bancada, cuando los remeros lo eran a sueldo o parte. Una banca, sin embargo, era un asiento sin respaldo ms pequeo, vamos, una especie de banqueta, de carcter casero, ms ntimo, menos mundano, ms cohibido y familiar. Con el tiempo el trmino perdi el sexo y lo mismo daba hablar de banco que de banca, pues o bien era un lugar para sentarse situado en parques o en espacios pblicos, o bien esa pieza bsica y despiadada del Mercado donde alguien guarda el dinero de la Humanidad y lo hace rular dependiendo del origen y destino de los vientos pero siempre contra el inters general. A pesar del carcter taumatrgico y filantrpico de este ltimo significado, uno siente bastante ms aprecio por el otro, tan ligado al otoo, a las hojas cadas de los rboles durmientes, al descanso de los viejos y cansados caminantes, al placer de mirar al paseante, a la lectura del peridico. El banco callejero, el banco pblico, el banco humilde, preferentemente de madera, es un objeto con alma, altruista en el ms amplio sentido de la palabra, fiel y bondadoso: Siempre est en el mismo sitio, paciente, aguantando tus malos humores, tus impertinencias, tus olores, tus besos y manoseos, sin rechistar, sin pedir nada a cambio. Slo el paso del tiempo, la incuria o algn gamberro inoportuno pueden acabar con el inmenso amor que, a diario, reparte a quin se le arrima.

El banco monetario, en su principio ms conocido por banca -que ms tarde pasara a ser una especie de banco pequeo y familiar- hunde sus orgenes en las asociaciones de comerciantes hanseticos e italianos, cuando el dinero vala lo mismo que el metal del que estaba hecho. Cuenta el gran historiador C. M. Cipolla, que en aquellos tiempos una de las formas de sacar una ganancia suplementaria a la legalmente establecida entre depositante y depositario, consista en raspar o limar las orillas de las monedas, sobre todo de oro, para arrancarles unas briznas del preciado metal, llegando aos despus a establecerse controles de peso y quilataje para intentar evitar el gato por liebre. Algunos historiadores ligan el desarrollo de la banca entre los siglos XIII al XVI al predominio que sobre ella tuvieron los judos, pueblo deicida sobre el que caera la furia del populacho en momentos de vacas flacas o calamidades.

En la actualidad los bancos son fundamentales para el buen orden del sistema econmico que nos aflige. Por ellos pasa absolutamente todo el flujo econmico que corre, como las aguas sublveas, bajo los pies de la humanidad. Ni un cntimo escapa a sus garras electrnicas, sueldos, pensiones, recibos, transferencias, regalos, hipotecas, cuentas corrientes sin remunerar, planes de jubilacin, prstamos, seguros, en fin, todo lo que tenga precio aunque no posea valor, todo por lo que luchan la inmensa mayora de personas que conocemos y nos conocen. El dinero que tienen los bancos y que no les pertenece se ha convertido, gracias a la tecnologa, en invisible; las oficinas, de fro, feo y funcional diseo, han prescindido, en gran parte, del elemento humano, por tanto de cuantioso gasto: despobladas de personal, todo depende de la mquina de turno y de la paciencia del que espera en la cola para materializar su patrimonio invisible o evanescer mediante ingreso el que lleva en los bolsillos.

La jugada empez hace ya muchos aos. Se fueron eliminando los cobradores de la luz a domicilio, los del telfono y otros servicios, recomendando primero y obligando despus, a domiciliar los pagos en una determinada entidad bancaria. Despus se instalaron los cajeros automticos, la banca por telfono e internet, siempre como un beneficio para el incauto y confiado cliente. De modo que hoy, la banca, entendida ahora como el conjunto de todos los operadores bancarios, ha disminuido drsticamente el nmero de empleados que tena, buena parte de ellos mediante planes de jubilacin anticipada; ha dejado de remunerar los depsitos que guarda y, despus de esa enorme reduccin de gastos, comienza a cobrar por el uso de las mquinas y por todos y cada uno de los pagos que hace con nuestro dinero invisible, incluso por custodiar nuestra estimada cuenta: treinta euros por semestre.

El dinero ahorrado en esa continua reconversin se ha empleado en invertir en la compra del patrimonio nacional privatizado -normalmente servicios pblicos en rgimen cuasi monopolstico- y el crculo ha terminado por cerrarse, pues la mayor parte de nuestros ingresos van a sus manos sin salir de ellas. Si a todo eso aadimos que desde el comienzo de la crisis-estafa, los bancos -que fueron los principales causantes de la misma con sus revalorizaciones hipotecarias y sus crditos irresponsables- han recibido del Estado Espaol, es decir de cada uno de nosotros, ms de sesenta mil millones de euros, que prestan poco y muy caro, que desahucian a destajo a personas empobrecidas por la crisis por ellos creada, que en la actualidad viven de sangrar al propio Estado mediante la compra de deuda pblica con la que negocian y especulan, convendremos que son unos terribles parsitos de todos nosotros, y que ni siquiera dentro de un sistema explotador e inhumano cumplen con la misin que les fue encomendada, que no es otra que la de prestar dinero en condiciones justas. Si adems, como hemos comprobado durante estas dos ltimas semanas, sabemos que estn por encima de la ley, que la ley para ellos es un papel mojado, que son capaces de someter a todos los poderes sin que pase nada, no nos queda ms remedio que pedir su inmediata nacionalizacin para acabar de una vez por todas con sus conductas intolerables y ponerla al servicio de los ciudadanos y del desarrollo econmico y social del pas. Por eso, despus del terrible golpe asestado a la democracia tras la inslita revisin de sentencia firme realizada por el tribunal supremo -me niego a poner maysculas mientras no se haga una depuracin total de elementos indeseables-, cada vez que oigo los sueldos imposibles que ganan los jefes de la banca y sus lacayos por parasitar del pas y los miles de millones de beneficios que anuncian cada semestre, arriesgando nada al tener al Estado a su servicio, siento un gran regocijo y me pongo a cantar gloriosos himnos henchido de patritica emocin y envuelto en todas las banderas de la piel de toro. Ol, ol y ol!!!

@PLangosto

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/opinion/pedro-luis-angosto/banca-parasito-necesita-tratamiento-choque/20181108181437157291.html



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