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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2018

Se dirige a la derecha la Universidad Distrital de Bogot?

Horacio Duque
Rebelin


La Universidad Distrital de Bogot es un importante instituto de educacin superior adscrito a la Alcalda de la Capital de la Republica el cual atiende cerca de 25 mil estudiantes que proceden esencialmente de la principal ciudad del pas.

En su interior se dan enfrentamientos muy viscerales, plagados de agrios eptetos y sealamientos, originados en disputas burocrticas y en pretensiones por establecer hegemonas de grupos con fuertes vnculos en el mundo de la poltica tradicional que agencian los partidos polticos del establecimiento imperantes en el Estado y sus diferentes gobiernos. Esa ha sido una constante en las ltimas dcadas, fui testigo de esas tendencias cuando asum por algunos meses la gestin de un instituto que deba encargarse de los procesos de descentralizacin municipal. Las presiones de la faccin de Arrieta, un personaje que despus se catapulto como concejal y senador, socio de la parapoltica uribista y de la corrupcin pealosista, impedan cualquier avance en el trabajo hacia los municipios y su modernizacin democrtica ya que su objetivo era proyectar una oscura maquinaria de hacer votos y amarrar clientelas.

Con los aos parece que ciertos aires democrticos y de compromiso con las necesidades de la sociedad civil capitalina han permeado esta Universidad.

Hace algunos meses fue designado como Rector el Politlogo Ricardo Garca Duarte, quien adelanta su gestin en el marco de la administracin del Alcalde Enrique Pealosa, quien ha sido duramente cuestionado por sus preferencias neoliberales y la mediocridad de su gobierno en temas muy sensibles como la movilidad, el cuidado de los recursos naturales, la seguridad ciudadana, la transparencia en las inversiones, el cuidado de los bienes pblicos como la emblemtica Empresa de Telfonos, los derechos de las minoras tnicas y el respeto por los derechos de la oposicin y los movimientos sociales. Hasta una iniciativa de revocatoria del mandato fue promovida por un crecido grupo de organizaciones sociales y sindicales, misma que fue ahogada en la tramoya judicial del Contencioso Administrativo.

La actual Rectora de la Universidad dice compartir plenamente la ruta programtica de Pealosa no obstante acudir a la socorrida formula de la autonoma universitaria, acadmica y cientfica que como un lugar comn es citado por los directivos de esa entidad.

El actual clima de auge del movimiento estudiantil universitario, acompaado de huelgas, bloqueos, desfiles, besatones, carnavales, marchas, tomas de edificios rectorales, denuncias de corrupcin de rectores delincuenciales, ha encontrado a la Universidad Distrital en un debate sobre la reforma institucional para adecuar la infraestructura de gestin de la misma a las nuevas realidades cientficas, tecnolgicas, sociales, polticas, econmicas y culturales de Bogot y el pas.

Sobre la misma reforma la comunidad universitaria acord un proceso Constituyente soberano que propiciara un debate de calidad y pertinencia en la materia. Se estableci una metodologa y unos niveles de deliberacin y cierre de los mismos que consolidaran las mejores iniciativas.

Sin embargo, por las observaciones de algunas voces crticas, el tema salto al Consejo Superior de la Universidad y en ese escenario surgi un producto muy parecido a unos Estatutos que representan la reforma de la Universidad., especialmente en su tejido acadmico

De acuerdo con Garca Duarte lo alcanzado se inspira en principios democrticos, los criterios de aseguramiento de la calidad y un gran inters por la ciencia, por el espritu creativo, por la pedagoga crtica y por la innovacin tecnolgica (Ver https://bit.ly/2PJLM4t)1.

Afirma igualmente que su reforma traer a la universidad ms investigacin, ms formacin, ms proyeccin y ms eficacia del conocimiento.

La esencia de la reforma universitaria, continua, es propiciar una modificacin de las instituciones, una reingeniera para un mayor desarrollo acadmico que se exprese en ms investigacin, formacin de excelencia y proyeccin en la ciudad; ms eficaz desde el punto de vista del conocimiento. Es una reforma y por consiguiente es para disponer el aparato institucional en favor de una ms amplia produccin del conocimiento.

Esa la narrativa oficial que a la manera de un vericueto ideolgico intenta justificar la obra reformista adelantada y magnificada desde la tribuna oficial como un logro sin igual en la historia universitaria colombiana.

Pero, colocados en el principio de la contradiccin que acompaa la reflexin humana, desde el mbito del proceso constituyente autnomo aun vigente, que se ha querido recluir en la irrelevancia institucional, se han formulado observaciones que caracterizan una degradacin hacia las lneas programticas de la derecha que sabe muy bien del papel de estos aparatos ideolgicos del Estado en la subordinacin epistemolgica neocolonial de las clases subalternas; y en la constitucin y recreacin de las hegemonas polticas oligrquicas.

Hasta donde entiendo no se trata de nada personal, ni de enclaustramientos premodernos o dogmticos como se he pretendido sugerir.

Lo que se afirma por el movimiento social opositor, que en el actual proceso de implementacin debe tener todas las garantas, es que lo que est en curso es una expresa contrarreforma articulada a las cosmovisiones de la denominada derecha pop que se expande como una plaga neofascista.

Desde el proceso constituyente se seala por Martnez y Castiblanco que el nuevo articulado estatutario olvida aspectos que sera importante mencionar en la vida universitaria, como la pertinencia, el espritu crtico, la creatividad, el cuidado de la vida, la transformacin de la sociedad, la respuesta a las necesidades de la ciudad y del pas, la democratizacin, una mayor articulacin entre las unidades acadmicas, la transparencia y la eficiencia administrativa (https://bit.ly/2Doz1KB)2.

Al ampliar su base argumental agregan que la contrarreforma propuesta por la administracin y por la Comisin de Verificacin del CSU, que est en proceso de aprobacin por el CSU, mantiene la fragmentacin, no ataca el clientelismo, desdibuja los mecanismos de participacin para un gobierno democrtico, se niega sistemticamente al dilogo e impone una visin particular y autoritaria de la universidad.

Se preguntan Martnez y Castiblanco: por qu no desean la participacin amplia y democrtica en la construccin de universidad?, por qu el Rector se abroga el derecho de definir una nueva hoja de ruta metodolgica para el diseo de los estatutos derivados (financiero, administrativo, docente, estudiantil), cuando ya existe una Hoja de Ruta Metodolgica adoptada por el CSU?, ser que realmente no es buena tanta democracia o ser ms bien que tanta democracia limita su incidencia en la contratacin y el manejo de los presupuestos?

Esta visin autoritaria, prosiguen, la complementa con una visin cuantitativa y simplista del sentido de universidad, ya que habla de cifras y cantidades de estudiantes que atender, pero jams aborda el asunto de la calidad de la educacin que se imparte y el sentido de universidad pblica.

Y para contextualizar la crtica, formulada en medio de la potente ola de protestas estudiantiles en curso, agregan: En momentos en que el movimiento universitario nacional y de nuestra universidad toma un nuevo aire, se organiza y articula sus demandas, nos corresponde a los miembros de esta comunidad y a la ciudadana en general, a la que pertenece esta universidad, retomar el asunto de la reforma de nuestros estatutos, promoviendo el conocimiento de las propuestas en discusin y exigiendo que los cambios estatutarios respondan a las necesidades de la universidad y del pas, y no a los intereses particulares de pequeos grupos cuyo destino parece ir en contrava del derecho a la educacin y de su consolidacin como bien comn.

Recuerdan los querellantes que el Estatuto General diseado por la comunidad universitaria en un proceso democrtico que el mismo Consejo Superior Universitario (CSU) aval en Resolucin de 2014 tena la intencin de instalar una nueva cultura acadmica y poltica en la universidad, tratando de minimizar en lo posible los riesgos de corrupcin, clientelismo, falta de gobernabilidad y desorganizacin de la universidad.

No obstante, avanzan en sus argumentos, todo podra quedar borrado si se impusiera el intento de la nueva administracin de aprobar una reforma impulsada por el Rector y su equipo, que aunque se reclama heredera del proceso democrtico, en realidad constituye una contrarreforma, una respuesta reaccionaria, de sentido opuesto a la propuesta original. Se desconoce el trabajo de la comunidad y se impone una reforma inconsulta, unilateral, inconveniente, que responde a intereses particulares, y no a las necesidades identificadas por la comunidad.

Concluyen que se atenta contra la integridad institucional y contra la cohesin de la comunidad, al desconocer la constitucin (democracia participativa en las universidades) y las normas expedidas por el mismo CSU (Resolucin 018 de 2014, que establece la Hoja de Ruta Metodolgica y as como los Acuerdos de la Mesa de Negociacin, amparados por Resolucin 014 de 2016). Se ignora la institucionalidad democrtica basada en el consenso y en el respeto a los acuerdos, que la administracin rompe sin ningn inconveniente. La administracin no quiere aceptar que para que una reforma sea exitosa no se requiere solamente el unsono del CSU y la rectora, sino de toda la comunidad.

Todas las anteriores son afirmaciones de alto calibre que no deben ser desestimadas por la actual direccin de la Universidad Distrital si lo que quiere en realidad es dar curso a un proceso de cambio genuino compatible con las banderas que agita el movimiento nacional universitario, las cuales trascienden los sentidos economicistas del pacto firmado de manera unilateral y oportunista entre los Rectores oficialistas y el Presidente Duque que a lo suma es un papel con promesas sin ninguna garanta de cumplimiento.

Digamos para concluir que somos partidarios de unas transformaciones democrticas de la Universidad Distrital coincidentes con el proceso de construccin de la paz en que est empeado el pas luego de los acuerdos firmados con las Farc. No considerar este elemento acentuara an ms el carcter pervertido del Estatuto denunciado como favorable a los grupos de la ultraderecha universitaria.

Notas:

1 Las citas posteriores corresponden a la misma fuente.

2 En adelante esta es la referencia que sirve de soporte a la cita del resto argumental planteado por Martinez y Castiblanco.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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