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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2018

Las cosas por su nombre

Xabier Anza
Rebelin


La crisis que comenz en 2007 se ha utilizado para muchas cosas. Tenemos en mente los recortes de derechos y prestaciones, las reformas laborales y de pensiones, la cada salarial generalizada Son todas reformas difciles de revertir, de tal manera que, aunque imaginamos las crisis como un bache tras el cual recuperamos la normalidad anterior, de hecho, lo que se busca es que la futura normalidad sea menos favorable a las clases populares que la anterior normalidad. Y es que las crisis capitalistas son, antes que nada, una cuestin de poder.

Esta cuestin de poder tiene adems una cita fija anual en todos los pases y administraciones que es la aprobacin de los presupuestos. Ya el tratado de Maastricht o de la Unin de 1992, estableci cules deban ser los criterios de convergencia, y ms en concreto los que tenan que ver con las finanzas y presupuestos gubernamentales, estableciendo lmites estrictos al dficit y a la deuda pblica. Pero con la crisis los gobiernos, y especialmente el espaol, fueron bastante ms all. Se cambi (con estivalidad y alevosa) el artculo 135 de la constitucin espaola en 2011 para priorizar la amortizacin de deuda sobre otro cualquier gasto del estado en los presupuestos generales. Luego vino la ley de estabilidad presupuestaria para establecer lmites ms estrictos en materia tambin de dficit y deuda. Esta ley regular la llamada regla de gasto y techo de gasto.

Pero no nos perdamos en cuestiones tcnicas y legales. Todos estos instrumentos y mecanismos tienen un nico objeto: que el gasto pblico sea siempre inferior a la tasa de crecimiento y ello a pesar de que puedan darse (si hay crecimiento) incrementos en la recaudacin. Dicho de otra manera: la crisis se ha aprovechado para introducir una serie de mecanismos que, a lo largo de los aos, vayan adelgazando la inversin pblica y el gasto social, y ello al margen de los gobiernos que se sucedan. Se trata de que las exigencias del capital no sean una opcin sino una obligacin de los gobiernos, vote lo que vote la gente en el tiempo. Y en ello han estado de acuerdo tanto la derecha como la socialdemocracia europea, representada en nuestro caso por el PSOE.

Esta es la razn por la cual sindicatos (como ELA) y partidos de izquierda (como es el caso de Podemos o EH-Bildu) han mostrado su oposicin a esas leyes y a esos criterios de convergencia europea. Pero lo que llama la atencin es que esa oposicin ideolgica ha desaparecido en las actuales coyunturas polticas. Podemos ha rubricado un acuerdo (no slo presupuestario) con el gobierno espaol a pesar de que la propuesta presupuestaria de Snchez y Calvio cumple escrupulosamente con la LEP y el techo de gasto. EH-Bildu, por su parte, va a sostener, segn parece, el presupuesto navarro, y se ofrece para sostener el de Gasteiz, cuando ambos presupuestos van a respetar igualmente esos lmites.

La cuestin es grave. Porque es posible, incluso cumpliendo esos criterios, incrementar de manera sustantiva la inversin y la proteccin social. Una va, la ms efectiva, sera incrementando los impuestos (siendo los nuestros de los ms bajos de la Unin). Tambin sera posible explorar los mrgenes dentro de los lmites de gasto impuestos. Pues bien, ni Podemos ni EH-Bildu estn condicionando sus apoyos a modificaciones fiscales ni a la exploracin de esos lmites.

El mayor drama de la izquierda hoy ya no es que la derecha haga polticas de derecha y que haya logrado establecer mecanismos que acaban obligando hasta cuando no gobiernan. El primer drama, y probablemente el ms grave, es que la izquierda ha dejado de llamar a las cosas por su nombre, lo cual sera decir hoy que, en este marco europeo, estatal y vasco, no hay presupuestos sociales posibles respetando las reglas vigentes. Decirlo es fundamental, porque supondra avanzar en la conciencia ciudadana sobre lo que est sucediendo. El segundo drama es trasladar a la ciudadana que un presupuesto neoliberal se convierte en social por el hecho de que la izquierda lo apoye. Esta es la forma ms burda y elemental del politiqueo, que es esa mala arte donde importa ms el quin que el qu.

Deca Thatcher que su gran victoria no fue implementar las polticas que implement, sino haber logrado que el laborismo, cuando lleg a gobernar nuevamente, liderara sus mismas polticas. Cuando se van a cumplir 40 aos de su llegada al gobierno britnico, debemos reconocerle su visin. La actual UE, sus estados y nuestras autonomas son la encarnacin de su sueo neoliberal.

Y todo esto sin hablar de desobediencia. Porque tambin se podra desobedecer, que es lo que plantea el gobierno italiano y cuyas consecuencias conoceremos en los prximos meses. Este es el otro gran drama: que la extrema derecha xenfoba est liderando la que debiera ser bandera principal de la izquierda.

Xabi Anza, responsable de formacin del sindicato ELA

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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