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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2018

Entrevista con Elaine Acosta, experta en envejecimiento poblacional, migracin internacional y polticas de bienestar
"Las fallas de las polticas sociales en Cuba no deben atribuirse exclusivamente a la escasez de recursos"

Pablo Daz Esp
Diario de Cuba


Los nmeros son elocuentes: en 2025 un 26% de los cubanos tendr ms de 60 aos. Si bien en 1970 la poblacin mayor representaba el 9% del total de habitantes del pas, ya en 2016 pas a ser el 19,8. Con 132,2 personas de la tercera edad por cada 100 menores de 15 aos, y con la fecundidad por debajo de los niveles de reemplazo menos de una hija por mujer desde hace 38 aos, la Isla encabeza los procesos de envejecimiento de toda Amrica Latina y el Caribe. Al mismo tiempo, las actuales pensiones han decrecido en un 54% con respecto a las de 1989, y el presupuesto estatal dedicado a los servicios sociales no para de caer.

La sociloga Elaine Acosta, especialista en envejecimiento poblacional, migracin internacional y polticas de bienestar, ha participado en un estudio comparativo entre tres de los pases ms envejecidos del continente: Cuba, Chile y Uruguay. Sobre el tema, conversa con DIARIO DE CUBA.

Seora Acosta, de 2011 a 2025 la poblacin cubana disminuir en valores absolutos, y la edad promedio en el pas pasar de 38 a alrededor de 44 aos

La rapidez y magnitud con que el proceso de envejecimiento poblacional se ha instalado en la sociedad cubana puede ser interpretado, en primera instancia, como una buena noticia. Los cubanos y cubanas podemos vivir ms aos y esto se ha conseguido en mucho menos tiempo que en las sociedades europeas. La disminucin en los niveles de mortalidad (del 7,6 en 1970 al 4,6 en 2016) y la mayor esperanza de vida (de 64 a 78 aos en el periodo 1960-2012) han trado un aumento significativo de la proporcin de personas mayores de 60 aos. Pero a la buena noticia se agrega una pregunta que, como decimos en Cuba, puede aguar la fiesta: cmo envejeceremos, podremos vivir una vejez digna?

Hblenos de eso.

El proceso de envejecimiento en Cuba es desigual entre mujeres y hombres. Las mujeres no solo son ms entre las personas mayores, sino que tienen una mayor esperanza de vida. Respecto de la distribucin territorial, las zonas occidentales y centrales del pas aparecen como las ms envejecidas frente a la zona oriental, un indicador que remite indirectamente a que el ingreso tambin es desigual, pues las provincias menos envejecidas son las menos desarrolladas econmicamente. Otras manifestaciones relevantes de la manera en que se comporta el envejecimiento en la Isla son el aumento de los hogares unipersonales de personas mayores, el incremento de la actividad laboral en este grupo etario, y el alto grado de insatisfaccin producto de que las pensiones se han incrementado solo nominalmente en los ltimos aos.

Los mayores, y dentro de ellos lo que viven solos, han sido los ms afectados por las desigualdades de ingreso resultantes de las reformas estructurales.

Como consecuencia, se espera no solo un aumento de la demanda de atencin y servicios, sino tambin mayores presiones sobre la familia, especialmente las mujeres, debido al dficit, inadecuacin y deterioro de la oferta de servicios existente, as como a la desigualdad del acceso. Los problemas de cobertura de las prestaciones de seguridad social y la desigual distribucin de la carga de cuidados apuntan a una profundizacin de la crisis, que incidir en ms situaciones de pobreza y vulnerabilidad social entre las personas mayores.

Estrechamente vinculado al proceso de envejecimiento est el de la emigracin

La emigracin en Cuba ha pasado de ser un problema coyuntural a uno de carcter estructural. Si miramos la composicin y dinmicas de los flujos migratorios internacionales de los cubanos y cubanas, vemos la creciente participacin de mujeres y la alta emigracin de jvenes. La feminizacin de la migracin se acenta desde mediados de los aos 90. Cada vez son ms frecuentes los proyectos de vida en los que las mujeres cubanas deciden migrar solas como alternativa de supervivencia frente a la crisis estructural. Para lograr dicho objetivo, retrasan su reproduccin en funcin de las expectativas migratorias. Al emigrar la mujer en edad reproductiva se genera un descenso en las tasas de fecundidad, afectando el crecimiento de los segmentos ms jvenes de la poblacin.

El otro efecto que se produce con el aumento de la migracin femenina tiene que ver con la provisin de cuidados. Las personas mayores se ven enfrentadas a un dficit de cuidado familiar tras la migracin de las hijas, hermanas, nueras. A pesar de las transformaciones sociales y culturales que experimentaron las cubanas en favor de una mayor igualdad, lo cierto es que, al nivel de la reproduccin social y los cuidados, las responsabilidades se mantuvieron inalterables. El cuidado continu siendo un asunto resuelto en la familia, y dentro de ella, por las mujeres. En paralelo, han sido tambin las mujeres mayores (abuelas, etc.) quienes han asumido los cuidados de los nietos y nietas para facilitar los proyectos migratorios de las hijas.

Hblenos de las polticas sociales durante las ltimas dcadas y de su estado actual.

Existe consenso en que la poltica de proteccin social en Cuba logr avances significativos en el acceso equitativo y mayoritario al bienestar hasta 1989, lo que fue destacable en el contexto regional. El diseo e implementacin de la poltica social durante dicho periodo tuvo un carcter universal, de cobertura total, con una gestin de tipo centralizada, unitaria y planificada, en la que el Estado fue el protagonista hegemnico y decisivo. Como resultado, apenas tuvieron lugar otras alternativas (privadas o extraestatales) para acceder a programas o servicios sociales.

El protagonismo exclusivo del Estado se tradujo en que la institucionalidad de las polticas operara en forma verticalista, con un centralismo desproporcionado, donde los programas y servicios fueron concebidos y desarrollados en forma homogenizante, mientras que la participacin de los actores se desenvolvi solo en forma consultiva, con un marcado nfasis tcnico y burocrtico.

Los actuales cambios en la poltica social corresponden a una etapa que se inicia en el ao 2007 y que es conocida como la "actualizacin del modelo econmico y social". Contrariamente a la situacin de avanzado envejecimiento poblacional del pas, el presupuesto destinado a los servicios sociales disminuy en dicha etapa y se acompa de la eliminacin de un grupo de subvenciones, fundamentalmente en los productos de la canasta bsica de la poblacin.

En la actualidad, el modelo de bienestar cubano no cuenta con un financiamiento que le permita su sostenibilidad. En los ltimos aos se han introducido estrategias de focalizacin y familiarizacin de la poltica social al transferir ms responsabilidades a la familia y derivar otras al mercado, pero sin los estmulos o regulaciones correspondientes. El problema est en que este cambio de rumbo se ha producido en un contexto de cada del ingreso real, de diferenciacin de los ingresos y del acceso al consumo, as como de incapacidad de satisfacer las necesidades bsicas para diferentes grupos sociales.

En el tema de las polticas sociales, cmo anda Cuba en comparacin con otros pases "viejos" de la regin, como Chile y Uruguay?

Cuba est atrasada en la actualizacin y el ajuste de sus marcos normativos para proteger y promover los derechos de las personas mayores. Este atraso dificulta adems el avance en el desarrollo de polticas e instituciones, al no contar con un marco jurdico que las ampare. Una dificultad mayor proviene del hecho de que Cuba no est obligada a hacerlo, por no haber firmado ni ratificado el instrumento vinculante de carcter regional, la Convencin Interamericana sobre la Proteccin de Derechos Humanos de las Personas Mayores. Como resultado, la sociedad cubana no cuenta con una legislacin especfica que reconozca los cuidados en la vejez como un derecho.

Respecto de la institucionalizacin de los cuidados en la vejez en la agenda pblica, el caso cubano tambin aparece con un menor nivel de desarrollo, dado que quien lidera la poltica de envejecimiento tiene rango de departamento (Departamento Nacional de Atencin al Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental) y an se encuentra bajo la subordinacin del Ministerio de Salud. En Chile y Uruguay, la dependencia institucional est subordinada al Ministerio de Desarrollo Social, lo que es coherente con el enfoque socio-sanitario del envejecimiento y los cuidados, y no con el salubrista, que predomina en Cuba.

Por ltimo, est el tema de los recursos econmicos. Aunque son claramente insuficientes en todos los casos, tanto en Chile como en Uruguay se han producido incrementos anuales, mientras en Cuba no es posible encontrar informacin disponible del monto correspondiente al departamento y programa para el adulto mayor. Sin embargo, se sabe que se han producido significativos recortes en la asistencia social a personas mayores y en la atencin a domicilio, avalados por la cada, entre 2007 y 2015, de ocho puntos porcentuales en el gasto social.

Los Lineamientos puestos en marcha por el gobierno de Ral Castro resultan contradictorios. Le asignan relevancia al tema del envejecimiento pero recortan recursos y eliminan gratuidades y subsidios.

Efectivamente. El lineamiento 144 orienta a la institucionalidad pblica a "brindar particular atencin al estudio e implementacin de estrategias en todos los sectores de la sociedad para enfrentar los elevados niveles de envejecimiento de la poblacin". Sin embargo, en los lineamientos 165 y 166 se plantean como objetivos la disminucin de la participacin relativa del presupuesto del Estado en el financiamiento de la seguridad social. El documento consigna que ahora la proteccin de la asistencia social se garantizar a las personas que "realmente la necesitan" por estar impedidas para el trabajo y no contar con familiares que brinden apoyo. Adems, se explicita la importancia de eliminar prestaciones cuando pueden ser asumidas por las personas o sus familiares y ajustar otras que hoy se brindan.

Los lineamientos 173 y 174 sugieren el giro de la poltica social en la direccin de eliminar gratuidades y subsidios considerados excesivos. El principio que rige tal decisin es el de compensar a las personas necesitadas y no subsidiar productos de manera general. El problema radica en que la ausencia de garantas polticas institucionales, como la defensora del pueblo y el tribunal constitucional, forma un vaco importante frente a los crecientes reclamos por dficit en la cobertura de los servicios sociales el empeoramiento de la calidad, el deterioro de la infraestructura y la atencin que no tienen mecanismos claros y expeditos para ser atendidos.

Es decir, hay una falta de articulacin entre las normas y las prcticas de implementacin de las polticas.

Ese problema, de larga data, se expresa con mayor nitidez en el contexto actual. Llama la atencin, por ejemplo, que entre los objetivos de la nueva poltica, el cuidado no aparezca como una dimensin explcita, a pesar de la relevancia que se le ha asignado en los distintos instrumentos internacionales y la creciente demanda.

La organizacin y gestin institucional de los cuidados en la vejez en Cuba no incorpora a toda la diversidad de actores sociales. Se reconocen esfuerzos por trabajar de forma integrada dichos temas desde el Ministerio de Salud y el de Trabajo y Seguridad Social. Diversas instituciones han sido llamadas a participar de programas, polticas y proyectos, lo que es una novedad. Sin embargo, el trabajo de integracin es todava insuficiente.

Tampoco hay recursos que garanticen el monitoreo, control y evaluacin de la implementacin de las normas.

El hecho de que la institucin encargada del tema sea el Ministerio de Salud da cuenta de la mirada sectorialista, que se centra en la medicalizacin del abordaje de la vejez y los cuidados. Hay una necesidad de incorporar un enfoque gerontolgico comunitario y social en el tratamiento del envejecimiento, que valorice a la persona mayor, as como la necesidad de articular los esfuerzos de las distintas instituciones pblicas y de la sociedad civil.

En sntesis, creo que es importante resaltar que las debilidades o fallas de las polticas sociales en Cuba no deben atribuirse exclusivamente a los limitados recursos. La persistencia de brechas de equidad y la dificultad para remover los mecanismos reproductores de la pobreza se asocian tambin a fallas en el modelo y en la aplicacin de la poltica social.

Parece que el Estado ha cedido muchos ms deberes y responsabilidades a las familias o a instituciones como la Iglesia, que espacios para que tanto familias como grupos de la sociedad civil dedicados al cuidado de las personas de la tercera edad puedan desarrollarse de manera autnoma.

Efectivamente. Como resultado de las reformas iniciadas en 2007, la poltica social en Cuba est siendo forzada de facto a aceptar un modelo que toma mucho del sistema imperante en el sur de Europa y en otros pases de Amrica Latina, en el que la familia mediante la provisin diaria de la asistencia o el envo de remesas asume el papel primario de atencin. Los datos confirman que los hogares cubanos siguen proveyendo gran parte de los cuidados a las personas mayores. El ltimo Censo (2012) registr que aproximadamente un 40% de los hogares (1.506.852) tienen un adulto mayor entre sus miembros y, al mismo tiempo, se ha producido un incremento de hogares donde viven personas mayores solas (12,6%). La carencia de servicios de cuidado y de una infraestructura que aligere el trabajo domstico constituye otro de los problemas que enfrentan las familias cubanas y que impacta desigualmente a hombres y mujeres en el uso del tiempo.

Ahora bien, frente a la sobrecarga de la familia, al dficit de la oferta estatal, al aumento de la demanda y el empeoramiento de las instalaciones, el tercer sector y la iniciativa privada han comenzado a ofrecer servicios a las personas mayores, aunque an se encuentra poca informacin disponible no solo en relacin con la cobertura, sino tambin con los contenidos, mtodos, caractersticas, etc.

Dentro de los ofertantes se encuentran la Iglesia Catlica, las Iglesias protestantes y la Gran Logia Masnica. Tambin hay ONGs y fundaciones.

Por su parte, la oferta privada ha aparecido ms recientemente, toda vez que se aprobaron las licencias o patentes para desarrollar este tipo de servicios. La patente de Cuidador de enfermos, personas con discapacidad y ancianos, aprobada en 2014, permite atender a la persona mayor dentro de casas particulares, en el hogar del cliente o un espacio rentado para ello. Sin embargo, no sirve para arrendar o comprar un espacio que se habilite como residencia de larga estada o para ofrecer servicios de alimentacin. Para ello, el cuentapropista debe obtener otras licencias que encareceran el servicio de tal forma que sera incosteable. De esta manera, se readaptan casas particulares para cobijar una cama de hospital, para que pasen sin dificultad las sillas de ruedas, y baos a los que se les agregan accesorios de apoyo. Muchos de estos costos son solventados por los familiares de las personas mayores que residen en el extranjero, dado que el precio por ingresar a los establecimientos es muy elevado en relacin con las pensiones cubanas.

Otro aspecto de la oferta privada de cuidado lo constituye el trabajo domstico remunerado, que durante la mayor parte del perodo revolucionario fue prohibido. Con la aprobacin de las patentes de asistente para el cuidado de nios y de personas mayores se produjo una explosin en la solicitud de licencias pasando de 211 en 2010 a 3.149 licencias en 2013, donde la mayora de las solicitantes son mujeres.

El Gobierno se encuentra en medio de un proyecto de reforma constitucional. Cmo ve el asunto?

Pues claramente es una gran oportunidad, pero desafortunadamente no bien aprovechada. Hubiera sido el momento ideal para comenzar a poner en sintona la carta magna y, con posterioridad, el resto de la normativa nacional, con una perspectiva de derechos de las personas mayores y de reorganizacin democrtica de las responsabilidades del cuidado entre el Estado, la familia, la sociedad civil y el mercado.

Sin embargo, hay varios puntos problemticos. El primero es la ausencia de la "discriminacin por edad" en el Artculo 40, donde se enumera un conjunto de otras razones de discriminacin. Por su parte, la universalidad y gratuidad de los Servicios Sociales est puesta en cuestin. Mediante el Artculo 83 se contina entendiendo al Estado como garante del acceso y gratuidad a los servicios de salud, pero no se explicita si estar obligado a prestar el servicio. Sobre el tipo de servicios, garantiza aquellos referidos a atencin, proteccin y recuperacin, pero deja fuera los relacionados con la prevencin. Se elimina el compromiso estatal con la prestacin de asistencia estomatolgica gratuita. No se detalla la red hospitalaria donde se concretar este derecho ni el acceso a la misma.

El proyecto, de ser aprobado, contiene una visin tradicional del trabajo, considerndosele solo en su forma pagada (artculos del 75 al 80). Con esta definicin, quedan fuera todas las formas de trabajo no remunerado y que sostienen la reproduccin social del pas, a los hogares y las familias, como el trabajo domstico y de cuidados. Esta exclusin significa, al menos, que el Estado cubano no se compromete con las necesidades sociales y humanas de cuidado, lo que en otras palabras implica dar la espalda a las urgentes demandas derivadas de los procesos de envejecimiento y migracin, adems de los temas de equidad de gnero. Lo anterior trae como consecuencia que las mujeres cuidadoras no remuneradas quedan al margen de la proteccin estatal como trabajadoras. Ntese adems que la responsabilidad social del Estado de garantizar una oferta pblica de cuidado infantil (conocida como crculos infantiles) desaparece.

En suma, la brecha creciente entre los cambios sociales y el rgimen constitucional cubano seguir persistiendo y agravando las posibilidades de solucin de la actual crisis de cuidados por la que atraviesa la sociedad.

Visto lo visto, no dan ganas de envejecer en Cuba. Brevemente, qu lneas polticas deberan desarrollarse para revertir la situacin actual, tanto desde el punto de vista sociodemogrfico como del de la seguridad social para los ms ancianos?

El panorama es desalentador para proyectar una vejez digna en la Isla. La situacin actual es crtica y a la fecha no se dispone de una poltica nacional que plantee una estrategia clara y sostenible.

Hay que poner en sintona las normativas nacionales, para que estn en consonancia con los estndares internacionales en materia de derechos y para que respondan a las necesidades especficas de la poblacin mayor, sus familias y cuidadores, lo que supone una transformacin al texto constitucional. Pero antes, se requiere que la Constitucin garantice a plenitud estos derechos y sea explcita en garantizar que no se discriminen a las personas por razn de su edad.

Se requiere redisear la poltica social desde una mirada sociosanitaria. Para esta transformacin se precisa de la participacin de todos los actores, incluidos las personas mayores, y no solo del Estado, que debe reconocer en la existencia de alternativas privadas o extraestatales un complemento imprescindible ante el crecimiento de la demanda de servicios. Para disear y ejecutar la poltica, es esencial evaluar la dependencia de la estructura institucional que atiende a las personas mayores y mejorar la coordinacin interinstitucional y la articulacin con los territorios y comunidades.

Por otra parte, es urgente considerar la sostenibilidad econmica del gasto social, as como su eficiencia, frente a los problemas irresueltos de gestin, monitoreo y fiscalizacin. Hay que ampliar la oferta programtica de atencin y cuidados hacia las personas mayores y aumentar la cobertura de los programas, reduciendo las desigualdades territoriales y de gnero.

Por ltimo, habra que desarrollar una agenda de investigacin multidisciplinar en relacin con los procesos de envejecimiento y los cuidados en la vejez para informar e incidir en la poltica pblica. Frente a la falta de datos y estadsticas, es urgente la necesidad de desarrollar instrumentos de medicin permanentes de los procesos de envejecimiento y los cuidados en la vejez en Cuba, que permitan monitorear el estado de las polticas y los programas.

Elaine Acosta. Doctora en Estudios Internacionales e interculturales por la Universidad de Deusto, Bilbao. Magister en Estudios Sociales y Polticos Latinoamericanos (ILADES, Chile) y Sociloga por la Universidad de La Habana. Ha sido Directora del Magister en Sociologa en la Universidad Alberto Hurtado (Chile, 2013-2016) y directora del Diplomado en Humanismo y Sociedad impartido en el Centro Fray Bartolom de las Casas de La Habana (2009-2016). Sus principales reas de investigacin son el trabajo de cuidado, las migraciones internacionales, el envejecimiento y las polticas de bienestar. Actualmente es Co-Directora del Programa Interdisciplinario de Investigacin sobre Cuidados, Familia y Bienestar (CUIFABI- www.cuifabi.com).

Fuente: http://www.diariodecuba.com/cuba/1540499295_42642.html?fbclid=IwAR35-I6KFtCrB8ShXQyHWe6zDY9kBje1RfpYIoLGRLny3bhNbq-MKcmX5mg



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