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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2018

La arrogante superficialidad

Francisco Umpirrez Snchez
Rebelin


Pensemos que el mundo de hoy es notablemente complejo. La complejidad hace alusin a una totalidad compuesta de muchas partes e interrelaciones en continuo cambio y movimiento. Nada permanece quieto y nada permanece igual. Y cada parte e interrelacin tienen distintos aspectos y distintos momentos. Captar la unidad y conservar la unidad en el anlisis de lo complejo se torna muy difcil. Las fuerzas productivas no cesan de desarrollarse, la ciencia no para en su desarrollo y su aplicacin tecnolgica da la impresin de no tener fin. Y ello lleva aparejado cambios continuos en las relaciones de produccin. Hacen mal los marxistas cuando quedan atados en su descripcin del mundo a los conceptos esenciales y no prestan atencin a su rica y variada manifestacin aparente.

Hegel y Marx deben considerarse los pensadores ms complejos de todos los tiempos. La riqueza categorial de sus teorizaciones es inmensa y los matices, transiciones y flujo continuo de los conceptos dominan su forma de pensar. Pensamiento complejo no significa pensamiento oscuro y enrevesado. Lo que sucede es que muchos economistas marxistas, educados en la economa convencional, creen que todo se puede reducir a frmulas sencillas que lo abarcan todo y captan la esencia de todo. Y aquella oscuridad que atribuyen al pensamiento de Hegel y Marx no es ms que la suya propia. Los filsofos empiristas y neopositivistas, que es la forma de pensamiento filosfico predominante, reduciendo la certeza del conocimiento a las percepciones e incapaces de comprender la enorme riqueza del mundo esencial y su compleja conexin con el mundo aparente, hacen gala de un pensamiento superficial y simple. Pretenden verlo todo bajo el paradigma de dos de las ciencias naturales ms abstractas: la lgica matemtica y la fsica. De ah que tengan una concepcin de la subjetividad y del mundo exterior extremadamente pobres.

El pensador arrogante, bajo el influjo de la filosofa empirista dominante, cree que la razn por excelencia, la razn con mayscula, solo se da en el campo de las ciencias naturales, en especial en la lgica matemtica y en la fsica. Considera que fuera de ese campo no existe verdadera razn ni verdadera lgica. Ignora en su arrogancia que la razn se da en todas las formas de la prctica social y existe como potencia y fuerza en todas las personas. De ah que se crea superior a los dems y piense que la representacin del mundo puede reducirse a cuatro juicios rgidos y con validez eterna, como sucede en las matemticas, y despacha los asuntos de la vida y del pensamiento como los burcratas despachan la aplicacin de las leyes. El pensador arrogante est presente en las filas de la izquierda y de la derecha, en las de los liberales y de los marxistas, en las de los creyentes y de los ateos. El pensador arrogante habla con una suficiencia y altivez que no se corresponde con la complejidad del mundo moderno. Recientemente uno de estos pensadores arrogantes, que se autoproclama ateo y materialista, afirmaba que del mismo modo que la teologa ha pasado al basurero de la historia igualmente debera hacerlo el concepto de belleza.

La religin no es solo teologa y no solo ni fundamentalmente el problema de la existencia de Dios. Las religiones son instituciones, son hermosas catedrales, son prodigioso arte y son comunidades compuestas por millones de personas. Las religiones son adems sociologa, psicologa, economa, poltica y tica. Las personas religiosas no pueden ser catalogadas de forma general, como hace el pensador arrogante, como irracionales y como vctimas del opio religioso. Esas personas deben ser respetadas, y no solo por sus creencias sino por todo su saber y todo su hacer. El hecho de que una persona sea religiosa no puede implicar que esa persona sea reducida solo a su ser religioso. Toda persona, y ms con la complejidad del mundo moderno y por efecto de la globalizacin, tiene mltiples modos del ser. Esa forma de concebir el mundo, propia del pensador arrogante, que reduce al otro a una sola modalidad del ser y lo examina de forma abstracta y superficial, debe ser rechazada por perniciosa y falsa. Hay ms de 6.000 millones de personas religiosas en el mundo y entre ellas hay grandes individualidades. Que el pensador arrogante, el ateo alimentado en cuatro formulas, catalogue a esas 6.000 millones de personas como pura masa irracional y a sus dirigentes y grandes individuales como personas narcotizadas por la religin, solo pone de manifiesto hasta qu grado extremo llega su superficialidad y engreimiento.

La religin es una de las formas de enajenacin del ser humano, pero no la nica ni la ms importante. La peor y ms graves de las enajenaciones es la econmica. Esta enajenacin se manifiesta en el mercado global, en la vida corriente recientemente una articulista deca que era una locura que dedicara ms tiempo a su perro que a sus propias hijas, en las redes sociales, en el ocio y en el entretenimiento. Y la enajenacin no es un producto de la subjetividad sino de la objetividad, del tipo de relaciones sociales que los seres humanos construyen y que escapan a su control consciente. Pero el pensador arrogante cree que est fuera del mundo y que est libre de todo pecado. Y por esa razn mira a los dems, a los que no comparten su concepcin, desde una falsa atalaya de la razn abstracta, como seres racionales inferiores. Ignora que un misionero que trabaja en las zonas pobres del mundo tiene ms razn en su vida y su pensamiento que l en su diminuto y estrecho cerebro. Ignora que hay personas religiosas que hacen ms por la racionalizacin del mundo que la que l despliega entre las cuatro paredes de su cuarto de estudio. Tiene una estatura mental pequea, pero en su engreimiento ciego cree que est por encima del mundo.

As que Dios nos libre de la arrogante superficialidad y de sus estpidos representantes.


Blog del autor: https://fcoumpierrezblogspotcom.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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