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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2018

La justicia espaola nos avergenza

Jaime Richart
Rebelin


La Justicia ordinaria es una superestructura fundamental para el buen funcionamiento de una sociedad. Y la justicia social es una derivada de la justicia distributiva de Aristteles. Ninguna de las dos estn en Espaa a la altura que esperbamos para hoy hace cuatro dcadas. La distributiva, porque las disparidades socioeconmicas, las desigualdades, no slo han aminorado, es que son crecientes. Y la ordinaria, porque la Justicia parece haber perdido el norte de la epiqueya. La epiqueya es la accin hermenutica, interpretativa, que le permite al hombre liberarse de la "letra" de la Ley (de la justicia) en favor del "espritu" de la misma (la equidad).

Las leyes estn redactadas por las clases sociales dominantes que arriman el ascua a su sardina al elaborarlas. El papel de la Justicia ordinaria, al menos lo que esperan de ella los individuos de las clases no dominantes, es compensar en la medida de lo posible con su interpretacin la forma desequilibrada de plasmar la norma de las clases dominantes que en teora afecta a todos por igual. La epiqueya es por eso esencial. Pero si la justicia ordinaria, dentro del marco interpretativo previamente diseado para desempear su competencia por los mismos que legislan no corrige al interpretarla la norma que no distingue entre ricos y pobres, entre fuertes y dbiles sociales, la justicia se convierte en otro aparato ms al servicio de la ideologa contenida en las leyes de las clases sociales superiores, y por consiguiente es injusta en su raz. En algo as debi pensar el gran escritor francs Anatole Franois Thibault, conocido como Anatole France, premio Nobel de Literatura en 1921, cuando dijo que el mismo delito es robar un panecillo para un rico como para un pobre...

Resulta cuanto menos curioso que precisamente en estos ltimos tiempos en Espaa la Justicia est dando la medida de s misma en ya numerosos casos escandalosos que por ello van pasando al primer plano de la actualidad. Casos en los que, por una parte, multitud de personajes de la poltica dominada durante estos cuarenta aos de dudosa democracia se han revelado como delincuentes contra el Estado, contra los bienes y contra las arcas pblicas, y, por otro, gentes ms o menos conocidas o annimas que han pasado a manos de la justicia por conductas ms o menos reprensibles, convertidas por el arte de birlibirloque en delitos o cuasi delitos por un espritu juzgador que podra pensarse propio de un sistema opresor. Siendo as que ya no slo en materia penal sino tambin en la civil hay leyes, como la hipotecaria que data de 1870, sacralizadoras de la propiedad individual, injustas por su base y que no slo no son modificadas o atemperadas por otras sino que la judicatura la aplica implacablemente por una estricta interpretacin.

Que en materia de justicia ordinaria y justicia social Espaa est muy lejos del sentido de las cosas que tiene la Europa Comunitaria lo prueban ya numerosos casos. Cada da nos desayunamos con la noticia del rechazo de tribunales belgas, alemanes o de Estrasburgo al marcado inters mostrado por los tribunales espaoles en aplicar una modalidad de ajusticiamiento a polticos catalanes, y tambin a algn poltico vasco, a titiriteros, raperos, cantantes o artistas que, suponindose asistidos por su libertad de expresin han hecho cida crtica de la situacin crispada y general que vive este pas...

En trminos generales es palmario que la mentalidad de los jueces espaoles, y especialmente los magistrados que integran un tribunal, incluido el Supremo, est demasiado distante de la mentalidad de los jueces europeos y del Tribunal de Estrasburgo. En estos das leemos: Blgica da un nuevo revs a las altas instancias espaolas tras el rechazo de las eurordenes contra los exconsellers. La decisin del juez belga vuelve a cuestionar las penas de crcel por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona, tal y como antes haba hecho el tribunal Estrasburgo. Un juez de Gante (Blgica) ha vuelto a reflejar la desproporcin de las altas instancias judiciales espaolas a la hora de castigar los delitos de injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo al rechazar la entrega a Espaa del cantante conocido como Valtnyc. El Tribunal de Estrasburgo dictamina que Otegi no tuvo un juicio justo en el caso de la reconstruccin de Batasuna...

Ahora mismo se celebra un juicio contra un joven que en una cafetera de Barcelona se abalanz sobre el mostrador para coger un bocadillo, para el que la Fiscala pide 3 a os y 4 meses de crcel, tras saberse la noticia de haber pedido inicialmente 4 y diez meses. El supuesto manejo agresivo de una lata en estado de embriaguez ha dado pie al fiscal para calificar de robo lo que no pasa de hurto, de hurto que en otro tiempo hubiera sido calificado de hurto famlico ... Hace falta ser mala persona, adems de incompetente, para desear, que no otra cosa es pedir, un fiscal, cuatro aos de crcel y diez meses o tres aos y cuatro meses, da igual, para un hombre que manifiestamente tena hambre.

En otro orden de cosas, la decisin de la Sala Tercera del TS de obligar al solicitante de un prstamo hipotecario a soportar el impuesto de actos jurdicos documentados por el impacto social que supondra cargrselo a la Banca, reformando con ello la sentencia de la semana anterior, es otro de los casos que no basta con calificarlo de injusto. Injusto y adems disparatado. Disparatado porque el registro de la hipoteca slo responde al inters del banco, no del prestatario. Y luego ah estn, por un lado, la benevolencia apreciada en los delitos gravsimos econmicos cometidos por polticos cuya repercusin en la sociedad ha sido escandalosa va recortes, y, por otro, la poltica penitenciaria permisiva con polticos que a la par son delincuentes econmicos.

En suma, la Justicia en general en Espaa, sobre todo la impartida por los Tribunales, es de tan escasa calidad, tan distorsionada respecto a la idea que tiene de la justicia una persona comn, y por consiguiente tan injusta que, si examinamos y valoramos Espaa a su travs, Espaa parece estar siendo regresada, en materia de justicia al menos, por unas fuerzas entre invisibles y fatalistas a otras pocas para el olvido...

Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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