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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2018

La paradoja Bolsonaro: la democracia. una realidad entre la economa y la seguridad

Eduardo Camn
CLAE / Rebelin


Hace un tiempo, entre los diferentes informes de la Organizacin Mundial del Trabajo (OIT) uno de ellos llam la atencin, con un anlisis econmico, que pareca algo extrao porque su contradiccin implicaba una metfora, una pirueta semntica llamativa sobre los niveles de crecimiento, que es adems propia del sistema capitalista.

En aos recientes, deca la OIT la economa ha transitado hacia lo que se podra considerar como la nueva normalidad, a saber, niveles inferiores de crecimiento. El concepto de un crecimiento continuamente reducido ha adquirido importancia: las tasas de crecimiento siguen situndose por debajo de lo esperado y registran niveles inferiores a las tasas observadas antes de la crisis.

Si este alargado periodo de menor crecimiento resulta ser estructural y no cclico, ser necesario aplicar un enfoque ajustado para reducir los dficits de empleo decente. En efecto, los actuales niveles de crecimiento podran poner en entredicho la capacidad de la economa mundial de crear una cantidad suficiente de empleos de calidad y de alcanzar el objetivo de brindar empleo pleno y productivo y () trabajo decente para todos, como lo dispone el Objetivo 8 de la agenda de desarrollo sostenible.

Este informe sirve de pretexto para enfocar los problemas paralelos originados por el sistema econmico que predomina. En efecto, al pasar del nivel de las representaciones tericas al de la realidad, se constata como la transformacin de las relaciones econmicas son el punto de partida para la constitucin de una sociedad gobernable, o no: en ella se originan conductas individualistas y conservadoras en los conglomerados populares, que reducen la emergencia de las acciones colectivas y la capacidad de cuestionamientos reales al orden de desigualdad.

La liberalizacin del mercado del trabajo, (flexibilizacin) que libra al capital de las limitaciones jurdicas conquistadas por las luchas sociales, hace crecer la competencia entre trabajadores, aumenta su disposicin a la desvalorizacin de su fuerza de trabajo, y por ende su subordinacin al capital para conservar su fuente de empleo, esto conlleva a individualizar la negociacin salarial, fragilizando la influencia sindical.

El desempleo arroja a varios sectores hacia la sobrevivencia individualizada (mal llamadas sector informal) que desvalorizan la fuerza de trabajo, sin espacios colectivos para su defensa, con lo que se reproducen regresiones en sus experiencias y grados de conciencia clasista, que determina a la vez, una creciente marginalidad poltica.

Todo individuo que se ve confrontado a esta realidad sufren profundos desajustes sicolgicos, tendencias al ostracismo y al individualismo. Muchas veces sometidos a planes de emergencia estigmatizado a la imposicin de pautas de consumo suntuario, que induce a muchos de los sectores empobrecidos a consumirlos con una variante adicional de sus necesidades bsicas, calidad alimenticia, salud, vivienda, educacin e informacin, lo que sin dudas aumenta su condicin dependiente y marginal y fuerza las actividades econmicas especulativas y parasitarias, muchas veces en los senderos de la delincuencia.

El desempleo y la pobreza incrementan las conductas delictivas de los pobres y con ello la percepcin de inseguridad, haciendo la sociedad ms proclive a formas de privatizacin de las acciones coercitivas y ms permisivas con las prcticas autoritarias, la reciente eleccin de Bolsonaro tiene mucho de comn de lo que describimos.

Pero tambin se advierte que aunque estas promesas de transformaciones sociales disminuyan algunos de los niveles de conflictividad a travs de los atajos de la violencia del Estado, los mismos seguirn sin soluciones reales, porque la polarizacin de la estratificacin social no permite su contencin absoluta, aunque desde todas las filas del capitalismo muchos de sus representantes ms genuinos recorren el mundo y gritan cuasi al unison que la lucha de clases es algo del pasado de hace 200 aos atrs, los mismos que nos dan ctedra de economa con las recetas del eterno liberalismo.

Aislar los conflictos

La experiencia indica que las estrategias de gobernabilidad se orientan a aislar los conflictos tratndolos como particularidades (tnicos, generacionales, de gnero o religiosos, entre otros) y explotando su especificidad para que se articulen en una nocin de lo popular, agitando los fantasmas de la violencia de los pobres.

La sumisin, la resignacin, el egosmo y la pasividad no solo son consecuencias de estas trasformaciones sociales, sino tambin valores promovidos para reproducir esos cambios. El bienestar sustituido por la posesin, los derechos sociales sustituidos por el consumo de servicios, el desarrollo humano transformado en competencia fagocitaria, el temor ante el futuro incierto convertido en pragmatismo conservador .

Estos son los valores del virtuosismo cultural que el capitalismo de la postmodernidad defiende y reproducen vastos sectores de intelectuales ahora orgnicos de la dominacin conservadora. El valor de la desigualdad como el factor ms dinmico del desarrollo social es en definitiva la consagracin del liberalismo como pensamiento de derecha.

La sociedad de la inseguridad sirve como estandarte de la derecha para ganar elecciones y para revivir las teoras polticas del individualismo posesivo como en el Leviatn de Thomas Hobbes, para hacer del Estado muy poco ms que el guardin de la propiedad.

Pero la historia ensea que el problema de la gobernabilidad no es nuevo como tampoco lo es el de la dominacin sea esta con legitimidad o no. En este sentido debemos recordar que las dictaduras latinoamericanas construyeron la gobernabilidad que requera el neoliberalismo para imponerse.

La soberana del capital

Cuando estas dejaron de garantizar la estabilidad poltica, el problema de gobernabilidad adopt la forma de democracia gobernable, claro se podr decir que el problema de gobernabilidad tiene poco inters terico mas all del problema del equilibrio, y que lo relevante son los procesos polticos e ideolgicos que hacen posible que se identifique gobernabilidad con democracia.

Porque si la estabilidad de la dominacin capitalista (gobernabilidad) se obtiene al impedir que las poltica intervenga sobre las cuestiones econmicas - nocin esta tambin vlida para los pases industrializados- que quedan solo reservadas a la soberana del capital, en pases donde la desigualdad y la pobreza son la condicin mayoritaria, la bsqueda de gobernabilidad deja de ser una estrategia dominante conservadora para ser obligatoriamente reaccionaria.

Las elites polticas construyen los equilibrios mediante consensos entre s, que es la nica forma que puede adoptar la poltica democrtica, consensus hacia los intereses dominantes y no confrontacin de proyectos de sociedad distintos.

En tiempos electorales la derecha trata de recomponer la imagen de sus gobiernos o partidos tratando de compensar el desprestigio de las instituciones democrticas con acciones puntuales contra la corrupcin y el crimen organizado encarcelando algunos polticos, tambin faltaba ms, se hacen algunas reformas del Poder Judicial para reforzar su imagen de independencia. Pero el desprestigio de la poltica y las instituciones corren en paralelo al de las polticas econmicas.

En medio de la crisis civilizatoria que enfrenta el mundo a causa de los efectos perniciosos del capitalismo y su ultima fase en todos los casos si podemos decir en una de las mas predatorias del neoliberalismo por ms que sus apologistas nieguen la realidad, el fascismo golpea a sus a puertas, Y algunos ya las abrieron.

Eduardo Camn: Periodista uruguayo, miembro de la Asociacin de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la )

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 



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