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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2018

Se cumplen 50 aos de la aparicin de Las enseanzas de Don Juan, el mtico libro de Carlos Castaneda sobre su iniciacin a la brujera
Una vida impecable: el camino del guerrero

Amador Fernndez-Savater
eldiario.es


"Hoy hay profesores de filosofa, pero no filsofos (Thoreau)


La filosofa nace como prctica, no como discurso, especulacin o construccin de sistema terico, sino como transformacin de uno mismo a travs de ejercicios espirituales: el dilogo, la meditacin, la contemplacin, el retiro, el examen de conciencia, etc.

Los estoicos, los cnicos, los epicreos fueron escuelas para vivir la filosofa en comn y aprender juntos lo que importa: cmo habitar plenamente el presente, cmo refinar una percepcin no utilitaria del mundo, cmo prepararse para la muerte, cmo salir de uno mismo y prestar atencin a los dems. Es decir, laboratorios experimentales de formas de vida, lugares de experiencia.

Son algunas cosas que uno descubre leyendo los trabajos maravillosos del pensador francs Pierre Hadot sobre la filosofa como forma de vida.

Con el triunfo del cristianismo se produce un giro y una escisin: de un lado queda el saber (teolgico) y de otro los ejercicios espirituales (monsticos), todo ello en medio de una desconfianza general hacia lo sensual y terreno.

Nuestra relacin con el saber es heredera del corte teolgico. Pensemos en las Universidades: el conocimiento se transmite all a cuerpos inmovilizados, separado de la pregunta por cmo vivir, de las prcticas y los ejercicios espirituales. La verdad que se busca ya no es la verdad sensible" o la "verdad tica a partir de la cual conducirse en la vida, sino una verdad abstracta o cientfica.

Hoy seguimos sufriendo las consecuencias de esa escisin: consumimos autores, libros y festivales de pensamiento como materia de discurso, forma de erudicin o simple postureo, pero luego recurrimos cotidianamente a los manuales de auto-ayuda, las terapias y el mindfulness para tratar de vivir mejor.

Los discursos se separan de las prcticas y los ejercicios espirituales ya no apuntan a la transformacin del sujeto, sino ms bien a su estabilizacin -relajar, desconectar, aliviar- en un mundo que se nos ha vuelto ilegible e ingobernable.

Filosofa bruja

Podra tal vez entenderse desde aqu la atraccin que han ejercido durante dcadas las obras en las que Carlos Castaneda narra su proceso de aprendizaje con el brujo yaqui Don Juan Matus? Pero, cul es la relacin entre filosofa y brujera?

Se cumplen ahora 50 aos de la aparicin del primer tomo de las enseanzas de Don Juan. La contracultura y la psicodelia de los 60 acogieron los libros con entusiasmo. Vibraban en la misma onda: los ejercicios espirituales que planteaba Don Juan pasaban por los estados alterados de conciencia a travs del uso de plantas alucingenas.

Pero creo que la fuerza de los libros no est realmente ah, sino en la narracin de un proceso de conocimiento en el que est en juego la auto-transformacin de un sujeto. Nuestra lectura hoy puede concentrarse en lo esencial: no tanto el recurso a las plantas alucingenas (tan slo una herramienta), como el contenido de las enseanzas de Don Juan.

Qu ensea Don Juan? El camino del guerrero. Y en qu consiste? En el aprendizaje (interminable) de una vida impecable, es decir, una vida vivida deliberadamente, en un mundo que es a la vez atroz, esplndido y enigmtico. La filosofa como experiencia vital deserta de las facultades y las academias y reaparece por el lado de los brujos.

Don Juan es como los maestros a la antigua de que habla Hadot, aunque seguramente nunca hubo un estoico tan guasn como l. Su sabidura no es terica o discursiva, sino vital y encarnada. Lo que ensea no son discursos, sino reglas de conducta para llevar una vida fuerte y clara en medio de una realidad que nos debilita, nos dispersa, nos embota. Un arte de la atencin.

La claridad es fuerza. Vivimos impecablemente cuando estamos presentes en lo que hacemos. Cuando nuestras decisiones son precisas. Cuando nos hacemos cargo de nuestros actos. Son disposiciones ticas que van a contracorriente de las tendencias dominantes de nuestra sociedad: la tirana de la visibilidad y la transparencia, la subjetividad victimista, el deseo de inmortalidad.

El guerrero segn Don Juan no es soldado de ninguna guerra, sino alguien que pelea a cada momento y en cada gesto por mantenerse impecable contra las fuerzas que quieren arruinar cualquier ejercicio de autonoma -de la atencin, de la percepcin o del sentido. Vemoslo ms despacio.

Parar el mundo

El primer desafo que se le plantea a un guerrero en camino es aprender a parar el mundo y ver.

El mundo, explica Don Juan a un Castaneda siempre perplejo, slo es una descripcin que nos contamos unos a otros desde que nacemos hasta que morimos. Los que adhieren a la versin normal de la realidad se vuelven miembros de la sociedad. Esa versin se vuelve slida como una roca: las cosas son as.

El guerrero tiene que cambiar su idea del mundo, darse a s mismo otra percepcin, aprender una nueva descripcin de las cosas. Pero Castaneda se defiende como gato panza arriba: tiene un miedo atroz a perderse si deja de contarse el relato establecido.

Ante esta rigidez, Don Juan procede mediante todo tipo de shocks: trata de interrumpir la descripcin del mundo que se hace Castaneda y ayudarle a ver.

Don Juan es un maestro a veces tierno, pero otras despiadado: golpea a Castaneda mediante la magia y el humor, tratando de ablandar sus certezas con payasadas, burlndose de la torpe fidelidad de Castaneda hacia lo que slo es una versin de la realidad. La risa como ejercicio espiritual.

Estos shocks son tcnicas. Tcnicas de no-hacer. No-hacer es interrumpir la descripcin que nos hacemos normalmente del mundo. Slo se ve cuando se pierde asidero en la idea del mundo que se tena, pero uno es capaz de rehacerse y recobra la confianza. Perder el mundo es el primer paso para poder reencontrarlo, pero ya no uno que simplemente nos cuentan y asimilamos, sino uno del que somos tambin narradores y tejedores.

La duda, la vacilacin del sentido, la crisis de la presencia son ocasiones para el desplazamiento vital. Pero hay que reponerse de los golpes, levantar un mundo despus de que se nos haya cado el antiguo. El riesgo es quedar quebrado entre dos mundos, sin agarradero ya en ninguno.

"-Y si esos golpes acaban con uno?

-Lo que verdaderamente daa el espritu es tener siempre encima alguien que te pegue y que te diga qu hacer y qu no hacer.

Borrar la historia personal

Castaneda tena una novia a la que quera muchsimo, pero la relacin se acaba. Qu ha pasado? -pregunta Don Juan. Castaneda empieza a despotricar contra aquella gera y Don Juan le interrumpe bruscamente: es mezquino hablar as de alguien a quien se am tanto. Y adems te engaas, explica tranquilamente, lo cierto es que la perdiste porque te volviste previsible.

Cmo es eso? No slo el mundo es una descripcin que nos hacemos: nosotros tambin.

Todo el rato estamos contndonos unos a otros el cuento de quines somos. Nos presuponemos, nos damos por hechos y nos confirmamos unos a otros. Nuestras vidas se vuelven demasiado ciertas: es que yo soy as, es que tal es as. De ese modo exprimimos el mundo, agotamos nuestras relaciones y nos aburrimos mortalmente.

Buscamos constantemente el reconocimiento, pero as quedamos presos de los ojos de los dems. Porque ese reconocimiento -la aprobacin, un like- slo se nos da al precio de fijarnos en una identidad que debemos reproducir una y otra vez. La fama es desde este punto de vista la crcel ms severa. La bsqueda de aplauso nos exige repetir el mismo gesto, el mismo truco, el mismo tema. Hazlo otra vez. Esa fijeza nos debilita.

Por eso Don Juan invita a Castaneda a borrar su historia personal. De ese modo, explica, nadie te amarra con sus pensamientos.

No presuponer o idealizar a los otros, no dejarnos presuponer o idealizar. No dar por hechos a los que nos rodean, no darnos por hechos. Mantenernos alerta y estar siempre dispuestos a renovar la mirada sobre los otros cuando sea necesario. El guerrero sabe mantenerse libre, fluido e imprevisible. No se aferra a la seguridad de una identidad.

Borrar la historia personal es el arte de ponerse al alcance y fuera del alcance. De estar-ah y a la vez dejar espacio. La niebla que creamos a nuestro alrededor no est hecha de mentiras ni sirve a la traicin, sino que protege la libertad de fluir y de cambiar, de ser y no ser, de aparecer y desaparecer. Es una estrategia de anonimato. 

Responsabilizarse del querer

A Castaneda le aparece un adversario: la bruja Catalina. Le acecha, le persigue, le asalta. Cundo, en qu situaciones? -pregunta Don Juan. Lo conversan y Don Juan llega a una conclusin: la bruja Catalina ataca a a Castaneda cuando este se mueve sin pensar, cuando est slo a medias en lo que est, cuando nada entre dos aguas.

Castaneda va a una fiesta slo por matar el tiempo: ah le espera la bruja Catalina. Castaneda acta con nervioso o distrado: a su espalda surge la bruja Catalina. Castaneda hace tal o cual cosa slo por convencin social: entonces le ataca la bruja Catalina.

Es una seal. Castaneda sufre los ataques cuando est dbil, cuando l mismo se ha debilitado con sus comportamientos, cuando acta como una vctima.

"Todo te ofende y te inquieta. Chillas y te quejas y sientes que todo el mundo te hace bailar a su son. Eres una hoja a merced del viento. No hay poder en tu vida.

La vctima se compadece, se lamenta, se indigna. Es un objeto de la fatalidad. Tiene su centro de gravedad fuera de s. Libra las batallas de desconocidos.

Una vida impecable pasa justo por el lado contrario. Hacer que cada acto cuente. Estar plenamente all donde estemos. Decidir a partir de lo que sentimos y responsabilizarnos de lo que queremos.

Un acto no es impecable porque consiga sus objetivos o logre resultados. En la estrategia del guerrero no cuentan las victorias y las derrotas, los xitos o los fracasos, slo la naturaleza de las acciones. El acto impecable lleva en s mismo su propia recompensa.

Ganamos poder personal cada vez que actuamos sin torpeza. Ese poder no es algo que se posea o que se ejerza sobre otros. Es ms bien un sentimiento, un estado de nimo, un fuego interior, una disposicin a la buena suerte.

"El guerrero se controla y se abandona. Es un cazador: todo lo calcula. Eso es control. Pero una vez terminados los clculo, acta. Se deja ir: eso es abandono.

La muerte como consejera

Nos tomamos muy en serio, creemos ser alguien y as andamos, irritados con todo: yo me merezco ms, yo valgo ms. Darnos tanta importancia nos debilita.

"Mientras te sientas lo ms importante del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. Eres como un caballo con anteojeras: nada ms te ves t mismo, ajeno a todo lo dems. Cmo puede uno darse tanta importancia sabiendo que la muerte lo est acechando?

Pero vivimos como si la muerte no nos fuera a tocar nunca. Por un lado, nuestro deseo de inmortalidad se traduce en la idea de que la vida buena pasa por coleccionar cosas y experiencias: relaciones, proyectos, viajes. No queremos perdernos nada, entonces corremos y corremos, llenos de angustia, sin llegar nunca a ningn sitio. Es la trampa de la libertad como abanico de posibilidades infinitas.

Por otro lado, vivir como inmortales significa sobrevolar las situaciones, actuar como si tuvisemos todo el tiempo del mundo, no asumir la irreversibilidad de las decisiones, pensar que siempre se puede dar marcha atrs, suspender o cancelar las consecuencias de los actos, como se retrasan las citas en el ltimo momento con el mvil, esa tecnologa de la cobarda.

Los estoicos proponan segn Hadot el ejercicio de la vista desde lo alto: contemplar el mundo sin ponerse en el centro, salir de la pequeez del ego y asumir la perspectiva del cosmos. En un sentido parecido, Don Juan dice: siempre podemos pedirle consejo a nuestra muerte. Nuestra muerte est a nuestro lado toda la vida y podemos preguntarle.

Cuando tenemos que decidir algo, nuestra muerte nos dir: Considera cada acto como tu ltima batalla sobre la tierra.

Cuando nos atraviesa la inquietud por estar en otra parte, nuestra muerte nos dir: No existe ms que esta situacin, este momento, esta compaa, este margen de maniobra. La libertad no es elegir lo que quieras, sino saber hacer a partir de lo que hay" .

Cuando estamos sumergidos en una preocupacin exagerada, de caballo con anteojeras, nuestra muerte nos dir: Te equivocas. No importa en realidad ms que mi toque. Y todava no te he tocado.

"Te queda muy poco tiempo, y ninguno para idioteces. Esplndido estado! Yo dira que lo mejor de nosotros siempre sale a flote cuando estamos de espaldas contra la pared, cuando sentimos que la espada se cierne sobre nuestra cabeza.

Hablar al cuerpo

Finalmente, Castaneda aprende a parar el mundo y a ver. l mismo est muy sorprendido, no sabe muy bien cmo lo ha hecho, pasa. En realidad, le explica Don Juan, siempre muerto de risa, es su cuerpo quien ha aprendido, no l.

"Piensas que puedes aprender todo con preguntas... Todas las veces que me has visto, tu cuerpo ha aprendido ciertas cosas, aunque sin t quererlo. Y finalmente ahora tu cuerpo necesita regresar conmigo para aprender ms.

El encuentro entre Don Juan y Castaneda, como cualquiera de nuestros encuentros, discurre entre dos planos: el de lo que se dice y el de lo que lo que pasa. No siempre coinciden: lo que pasa no es lo que decimos que pasa.

Castaneda usa todo el rato las palabras para defenderse: opone argumentos a las enseanzas de Don Juan, exige explicaciones, encuentra justificaciones. Necesita captar lo que pasa segn un esquema lgico. Se resiste a abandonar su personaje, el de un antroplogo razonable y racional frente a un viejo indio loco.

Mientras, Don Juan habla con su cuerpo: le hace vibrar, le hace pasar algunas intensidades. Se relaciona muy sutilmente con la red de palabras en que consiste el mundo de Castaneda: a veces las usa, a veces las burla, a veces las violenta y silencia. Siempre las atraviesa. Y el cuerpo de Castaneda aprende y quiere ms.

Hay sabidura en el cuerpo de Castaneda, como en el de cualquiera. Es su cuerpo el que sabe que va a morir. Es su cuerpo el que percibe el mundo como un sentir. Es su cuerpo el que finalmente ve, cuando se derrumba la descripcin normal de la realidad. Entonces Castaneda deja de creer ciegamente en el poder de las palabras y asimila los lmites del lenguaje.

"Ya no quera hablar, las palabras se me antojaban inexactas, ni siquiera deseaba pensar. Mi cuerpo conoca un secreto intraducible a palabras, a experiencias.

Las enseanzas de Don Juan no se aprenden por repeticin, como ocurre con el saber despegado de las intensidades y los afectos. No se transmiten -memorizar, replicar, reproducir-, sino que se contagian y se incorporan. El maestro ensea con su ejemplo de vida.

En nuestra fascinacin por ellas late y se activa la nostalgia por la sabidura: un saber que es experiencia fsica y forma de vida, un saber que nos concede fuerza y claridad, un saber que habilita una experiencia de autonoma en un mundo gobernado por fuerzas hostiles que nos quieren a su merced, como vctimas. Es, en el fondo, aoranza de la filosofa.

Gracias a Diego Sztulwark por toda la brujera.

Referencias:

--Todas las citas de Castaneda pertenecen a Viaje a Ixtln, tercer tomo de las enseanzas de Don Juan, publicado por FCE.

--Filosofa como forma de vida, Pierre Hadot, Alpha Decay.

Ejercicios espirituales y filosofa antigua, Pierre Hadot, Siruela.

Plotino o la simplicidad de la mirada, Pierre Hadot, Alpha Decay.

--Ejercicios espirituales para materialistas, Luis Roca, Terra Ignota.

Fuente: http://www.eldiario.es/interferencias/Don_Juan-Castaneda-brujeria_filosofia_6_831226890.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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