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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2018

No se trata de salvar a Maritegui, sino de que sus lecciones y sus batallas contribuyan a salvar la humanidad

Roberto Fernndez Retamar
Calibn


Con motivo de cumplirse recientemente noventa aos de la aparicin del libro 7 Ensayos de Interpretacin de la Realidad Peruana, de Jos Carlos Maritegui, tuvo lugar en Lima Per un Simposio Internacional en Conmemoracin del hecho, organizado por la Ctedra Jos Carlos Maritegui. Roberto Fernndez Retamar particip con una carta para ser leda al inicio del Simposio, que compartimos con los lectores de Calibn.



Compaera Sara Beatriz Guardia

Directora de la Ctedra Jos Carlos Maritegui

Estimada compaera:

En atencin a su honrosa solicitud, le envo esta carta para ser leda al inicio del Simposio Internacional en Conmemoracin del 90 Aniversario de 7 Ensayos de Interpretacin de la Realidad Peruana, de Jos Carlos Maritegui.

Aunque el hecho es infrecuente, voy a dedicar esta carta a la memoria del compaero Antonio Melis, quien de estar vivo hubiera participado brillantemente en este Simposio. l era muy joven, y yo no lo conoca an personalmente, cuando le su excelente ensayo Maritegui, primer marxista de Amrica, que inclu en el nmero 48 (mayo-junio de 1968) de la revista Casa de las Amrica: un nmero destacado tambin porque en l apareci el primer texto literario que, despus de publicada la trepidante novela Cien aos de soledad, su autor, Gabriel Garca Mrquez escribiera y me enviara, siendo su colaboracin inicial en la revista. Melis, uno de los mejores estudiosos de Maritegui, lleg, como se sabe, a dirigir el notable Anuario Mariateguiano. Adems integr el jurado del Premio Literario Casa de las Amricas y, hecho ya un amigo fraterno, prolog un libro mo aparecido en Italia que fue traducido por su compaera.

He dicho en otras ocasiones, y me complace reiterar, que creo firmemente que la Revolucin Cubana no solo es, como se proclama, martiana, marxista, leninista y fidelista, sino tambin mariateguiana. Asimismo he dicho, y repito, que nuestro socialismo ha sido y es, como Maritegui quiso que fuera en nuestra Amrica, creacin heroica, aunque en raros momentos, infelices, incurriera en calco y copia. No puedo imaginar siquiera que lectores tan voraces y omnvoros como Fidel y el Che no hayan ledo a Maritegui, al menos sus imperecederos 7 ensayos, que por cierto la Casa de las Amricas public, como segundo ttulo de su Coleccin Literatura Latinoamericana, en 1963, es decir, cuando el Che se encontraba an en Cuba, y reedit despus en varias ocasiones. Luego public, en la Coleccin Pensamiento de nuestra Amrica (que se inici con una vasta antologa de textos del Che que compil), una seleccin en dos tomos de Obras (1982) de Maritegui, escogidas por Francisco Baeza y prologadas por Enrique de la Osa. Maritegui es presencia constante en la Casa de las Amricas, como lo ratifican no pocos textos relativos a l que ha editado. Y en la conmemoracin de su centenario, la Casa realiz el Coloquio Internacional Maritegui en el pensamiento actual de nuestra Amrica, que tuvo lugar en la sala Che Guevara de la institucin, del 18 al 21 de julio de 1994. En l particip el doctor Javier Maritegui Chiappe, el ms joven de los hijos del Amauta, quien ya haba estado antes en Cuba, ocasin en que, a solicitud suya, nos reunimos en vsperas de su muerte con el destacado intelectual cubano Juan Marinello, quien se haba carteado con su padre. Dicho Coloquio se realiz cuando Cuba viva la dursima experiencia del llamado Periodo Especial en Tiempo de Paz, lo que implicaba una gran escasez material. Por ello no pudimos costear la publicacin de los materiales presentados en el Coloquio, y la Empresa Editora Amauta S.A. lo hizo en Lima, indicando que era una coedicin con la Casa de las Amricas; ni pudimos costear el pasaje de los invitados, a lo que el doctor Javier Maritegui aludi con delicadeza pero con claridad en sus palabras de clausura al decir, refirindose a nuestra institucin, que [c]on escasos recursos, tuvo su invitacin tal fuerza de convocatoria que fue generosamente acatada por los participantes, principalmente por los venidos de fuera. En aquel Coloquio intervinieron, entre otros, Antonio Melis, Antonio Cornejo Polar, Mabel Moraa, Jorge Ruffinelli, Edgar Montiel, Roberto Armijo, Guillermo Mariaca Iturri, Toms. Escajadillo, Neil Larsen, Harry E. Vanden, Javier Bernal Vence y un grupo de pensadores cubanos, jvenes la mayora.

Es imprescindible que mencione lo mucho que mi modesta tarea intelectual debe a Maritegui: no solo a sus 7 ensayos, sino tambin a otras de sus obras. Lo proclaman mi texto ms conocido, Caliban, y al menos dos de mis libros: Para una teora de la literatura hispanoamericana y Algunos usos de civilizacin y barbarie, que han conocido varias ediciones.

El notable estudioso Michael Lwy, en su valiosa antologa del marxismo en la Amrica Latina (1980), seal en l tres perodos durante el siglo XX. Al primero lo llam perodo revolucionario, y lo consider desde los aos veinte hasta mediados de los aos treinta. Cuba estuvo presente, en la ocasin, gracias a figuras como Julio Antonio Mella y Rubn Martnez Villena. Pero sin duda la criatura solar de ese momento fue Jos Carlos Maritegui, de pensamiento pasmosamente amplio y audaz, acompaado de una praxis formidable. Para Lwy, el segundo perodo del marxismo latinoamericano del siglo XX, comprendido entre mediados de los aos treinta y 1959, fue el perodo estalinista.

Significativamente, se discuti entonces el valor de los extraordinarios aportes de Maritegui, como se vio en artculos aparecidos en varios nmeros de la revista cubana Dialctica. Y un tercer y nuevo perodo revolucionario del marxismo latinoamericano, segn Lwy, se abri con la victoria en 1959 de la Revolucin Cubana. De manera significativa, Maritegui volvi a ser figura estelar. Melis, entrados los aos sesenta del siglo pasado, lo coment as: El pensamiento de Maritegui ha conocido en los ltimos aos una fortuna renovada, sobre todo a raz del despertar poltico de la Amrica Latina. Es significativo que la Cuba socialista haya promovido una edicin popular de los Siete ensayos, y que el debate sobre la experiencia de Maritegui se desenvuelva con ms intensidad donde ms viva es la lucha poltica.

Pero la Revolucin Cubana est a punto de cumplir sesenta aos, y es explicable que Marco lvarez, en reciente entrevista a Lwy, le preguntara cmo denominara l la etapa del marxismo en la Amrica Latina durante los ltimos veinticinco aos, y cules seran sus principales caractersticas. Lwy le respondi sin sugerir nombre para la etapa y aduciendo distintas conjeturas. Por otra parte, se trata de una interrogacin ante la cual no es posible ignorar la violenta derechizacin actual del mundo, con un capitalismo particularmente depredador, renacidas guerras coloniales, brutal xenofobia e incluso amagos fascistas. Al frente del imperio se halla quien he llamado Calgula atmico, mientras el politlogo John Saxe-Fernndez se ha referido al nacionaltrumpismo. Y en estas condiciones, indudablemente, el pensamiento y la accin de Maritegui son tan necesarios como siempre: y quiz mucho ms an. De ah que tengan tanta importancia reuniones como el Simposio presente. No se trata de salvar a Maritegui, sino de que sus lecciones y sus batallas contribuyan a salvar la humanidad. Se sabe bien que la gran Rosa Luxemburgo consider que si el capitalismo no era sucedido por el socialismo, poda serlo por la barbarie. Tal es la dramtica opcin en todo el planeta.

As como inici esta carta de modo no convencional, voy a concluirla de manera similar, que creo que no hubiera disgustado a quien, como el peruano universal, evoc tan conmovedoramente su amor con Ana Chiappe, la preciosa muchacha que conoci en Italia cuando ella tena diecisiete aos. Terminar citando versos del ltimo poema que escrib a mi inolvidable compaera, Adelaida de Juan, desaparecida hace pocos meses tras ms de sesenta y cinco aos de unin que solo la muerte, como prev en otros poemas, pudo romper:

Casi imposible recordar algo
Sin recordarte a ti tambin.
Al principio, tenas diecisiete aos,
Un traje sastre color arena,
Un foulard verde,
La sonrisa, los ojos tristes.
Luego, un pauelo en la cabeza,
Sandalias,
Caminando por la carretera bajo el sol. []

Han pasado los aos como olas
Del mar sobre la orilla,
Tranquilas o encrespadas.
Ya lo dijo Maritegui:
La vida
Que te falta
Es la vida
Que me diste.

Fraternalmente,

Roberto Fernndez Retamar

Fuente: http://elcaliban.blogspot.com/2018/11/roberto-fernandez-retamar-sobre-jose.html



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