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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2018

Reiniciar el capitalismo en Brasil, la meta del nuevo gobierno

Mario Osava
IPS


El presidente electo Jair Bolsonaro y el juez Sergio Moro, designado como el prximo ministro de Justicia y Seguridad Pblica, durante una visita en Brasilia al Superior Tribunal de Justicia, una de las cortes centrales de Brasil. Ese nombramiento ha intensificado la polmica sobre las actuaciones del juez contra la corrupcin. Crdito: Jos Cruz/Agncia Brasil-Fotos Pblicas

 

El presidente electo Jair Bolsonaro y el juez Sergio Moro, designado como el prximo ministro de Justicia y Seguridad Pblica, durante una visita en Brasilia al Superior Tribunal de Justicia, una de las cortes centrales de Brasil. Ese nombramiento ha intensificado la polmica sobre las actuaciones del juez contra la corrupcin. Crdito: Jos Cruz/Agncia Brasil-Fotos Pblicas

RO DE JANEIRO, 9 nov 2018 (IPS) - Abolir el Ministerio del Trabajo, una de las decisiones anunciadas por el presidente electo, el ultraderechista Jair Bolsonaro, explicita los rumbos de su gobierno en el intento de ajustar Brasil a las tendencias actuales del capitalismo, aun con propuestas regresivas.

Refleja la devaluacin del trabajo por tecnologas que eliminan trabajadores o los atomizan, tanto en la industria como en la agricultura en todo el mundo, y que se acentu con la llamada cuarta revolucin industrial, adems de la globalizacin comercial.

En la formacin del nuevo gobierno brasileo, que se pretende tenga entre 15 y 17 ministros, contra los 29 actuales, lo ms fcil es sacrificar el del Trabajo.

Bolsonaro ya tuvo que retroceder en la anunciada extincin del Ministerio de Medio Ambiente, cuyas funciones serian incorporadas a la cartera de Agricultura.

La extrema derecha victoriosa en Brasil se distingue de otras que se extienden por el mundo por su repentino ascenso y la falta de organicidad, adems de carecer de un partido fuerte, y por eso depende del xito de su gobierno para consolidarse.

Se rindi a las presiones de ambientalistas y principalmente de las grandes empresas agrcolas, temerosas de perder exportaciones, ante la reaccin de mercados que rechazan productos vinculados, por ejemplo, a la deforestacin.

La fuerza creciente que tienen temas ambientales, en contraste con los laborales y sindicales, forz tambin otra marcha atrs. Brasil no dejar el Acuerdo de Pars sobre cambio climtico suscrito en 2015, prometi Bolsonaro, das despus de amenazar con la salida, como ya hizo el presidente estadounidense Donald Trump.

La composicin del gobierno que tomar posesin el 1 de enero avanza por un camino de anuncios encontrados, desnudando la accin improvisada de protagonistas que no tienen experiencia anterior en la gestin pblica, como el mismo Bolsonaro y el designado como superministro de Economa, Paulo Guedes.

Se trata tambin de aclarar orientaciones y polticas que no fueron debatidas durante la campaa electoral, en que predominaron ataques personales, en busca de la llamada desconstruccin del adversario.

Bolsonaro, cuya historia de agresividad aliment brotes de violencia por parte de sus adeptos y el miedo a que la democracia est amenazada, moder su discurso tras su triunfo en los comicios del 28 de octubre, prometiendo cumplir la Constitucin como nico norte y gobernar para todos.

Ese proceso de idas y venidas matiz la euforia del mercado financiero, ante el ascenso de la extrema derecha y permite vislumbrar que corrientes asumen de hecho el poder en la coalicin informal, diversa y a veces contradictoria que sustenta a Bolsonaro.

Se trata de una amalgama de grupos militares, religiosos, empresarios, el llamado agronegocio y las clases medias.

Privatizar todo lo que sea posible, reducir el tamao del Estado, liberar las empresas de trabas tributarias, ambientales y del derecho laboral son las polticas anunciadas por Guedes, economista posgraduado en la Universidad Chicago donde adhiri a la corriente monetarista de Milton Friedman (1912-2006), inspirador del llamado neoliberalismo.

Jair Bolsonaro, por primera vez en Brasilia como presidente electo, en un encuentro con el mandatario saliente Michel Temer, el 7 de noviembre, con el objetivo de concertar el proceso de transicin hasta que asuma el nuevo gobernante, el 1 de enero. Crdito: Rogrio Melo/PR-Fotos Pblicas  

 

Jair Bolsonaro, por primera vez en Brasilia como presidente electo, en un encuentro con el mandatario saliente Michel Temer, el 7 de noviembre, con el objetivo de concertar el proceso de transicin hasta que asuma el nuevo gobernante, el 1 de enero. Crdito: Rogrio Melo/PR-Fotos Pblicas

El rechazo a esa poltica econmica, parcialmente adoptada en los aos 90, haba sido decisivo en las elecciones presidenciales de 2002 a 2014, cuando triunfaron candidatos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), estatistas y duros crticos del neoliberalismo.

La popularidad del PT, basada en programas sociales y desarrollistas, se derrumb ante los escndalos de corrupcin que llevaron a la crcel varios de sus dirigentes, incluido el expresidente Luiz Incio Lula da Silva (2003-2011), y la recesin econmica atribuida a su sucesora Dilma Rousseff, destituida por el legislativo Congreso bicameral en agosto de 2016.

Ahora, por alternancia, le toca el turno a los neoliberales en este pas de 208 millones de habitantes, con una expresin mucho ms radical que la de los gobernantes moderados de los aos 90.

Atacar al PT, como responsable de la peor crisis econmica y de la corrupcin que pudri todo el sistema poltico brasileo, fue un arma decisiva de Bolsonaro, un gris diputado desde hace 27 aos, cuya repentina popularidad arrastr al poder decenas de diputados y varios gobernadores de estado, hasta ahora desconocidos para los brasileos.

Su base electoral incluye sectores que discrepan del liberalismo econmico, como militares nacionalistas y personas en situacin de pobreza, dependientes de programas estatales. El mismo Bolsonaro, en su pasado de diputado nacionalista, vot contra las privatizaciones y la apertura comercial.

Su acercamiento al protestantismo, especialmente las iglesias pentecostales, en una de las cuales se hizo bautizar espectacularmente en el ro Jordn, en Israel, en 2016, le permiti articular con cierta coherencia el apoyo de distintos sectores y corrientes en una idea de impulsar el reinicio del capitalismo brasileo.

Es curioso or a sus adeptos que su lucha es contra el comunismo, identificndolo en los gobiernos del PT e incluso el anterior, encabezado por el centrista Partido de la Socialdemocracia Brasilea, acusado de neoliberal por los petistas.

Los pentecostales, ms conocidos como evanglicos en Brasil, aglutinan confesiones a las que adhieren ms de 30 por ciento de los brasileos y aumentan rpidamente en desmedro de los catlicos, segn encuestas especializadas.

Especialmente los llamados neopentecostales practican una agresiva formacin de nuevos emprendedores, en una prdica por un esfuerzo individual de enriquecimiento. Es la teologa de la prosperidad, segn la periodista francomarroqu Lamia Oualalou en su libro Jess te ama, un reportaje sobre la expansin religiosa y poltica de esas iglesias.

No se puede olvidar el papel de la religin en pases ms desarrollados, constatado por el socilogo Max Weber en su obra La tica protestante y el espritu del capitalismo , hace poco ms de un siglo.

Los evanglicos representaron as una catapulta para la candidatura que Bolsonaro construy desde 2014, no solo por su apoyo masivo en las calles, redes sociales de comunicacin y templos, sino porque canalizaron hacia l 70 por ciento de sus votos.

Adems sirvieron para promover la convergencia de distintos sectores, divididos por intereses dispares, en el respaldo activo al excapitn del Ejrcito.

Es lo que permiti neutralizar resistencias, generadas principalmente por las violentas declaraciones de Bolsonaro como diputado y candidato presidencial contra principios democrticos, las mujeres, negros, indgenas o la comunidad homosexual.

Otro superministro ya designado parece confirmar el discurso con que Bolsonaro trat de afirmarse como el ms decidido combatiente de la corrupcin y de la criminalidad, prometiendo su dura represin y la entrega de armas a la poblacin.

El ministro de Justicia, que incorporar la seguridad pblica a sus tareas, ser el juez Sergio Moro, famoso por coordinar desde 2014 los procesos que enjuiciaron centenares de polticos, encarcelando decenas, incluyendo al expresidente Lula, por corrupcin, lavado de dinero y organizacin criminal.

Es una apuesta que fortalece el nuevo gobierno, por lo menos en su inicio, aunque ampli las dudas sobre la imparcialidad del juez, en los procesos contra Lula, ya que apur las investigaciones y el juicio que conden el exmandatario y lo confin en la crcel desde abril, impidiendo su candidatura presidencial, hasta entonces la favorita segn las encuestas.

La extrema derecha victoriosa en Brasil se distingue de otras que se extienden por el mundo por su repentino ascenso y la falta de organicidad, adems de carecer de un partido fuerte, y por eso depende del xito de su gobierno para consolidarse. Bolsonaro solo se afili al Partido Social Liberal en mayo de 2018 para poder postularse, el octavo por el que ha transitado durante su carrera.

Su populismo de derecha es usual en pases de sociedades ms homogneas, no en un pas de tanta desigualdad como Brasil, ms propicio a populismos de izquierda, destac Anna Grzymala-Busse, profesora de poltica en la estadounidense Universidad de Stanford, en una entrevista al diario Folha de So Paulo el 29 de octubre.

Edicin: Estrella Gutirrez

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2018/11/reiniciar-capitalismo-brasil-la-meta-del-nuevo-gobierno/

 



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