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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2018

El Rgimen del 78 est podrido

Rafael Silva
Rebelin


"Es necesario impulsar una asamblea constituyente para acabar con las instituciones de los ricos y el Ibex 35. Ellos llaman democracia a ste rgimen decrpito. En realidad el Rgimen del 78 ahog y ahoga cada vez ms las libertades democrticas"
(Guillermo Ferrari)

"Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se acostaron una noche fascistas y torturadoras y se levantaron demcratas y respetuosas con los derechos humanos. Sin juicios por los crmenes cometidos durante la dictadura. Sin renunciar a los honores otorgados precisamente por ser agentes de la represin, utilizando toda la violencia posible contra el pueblo. Sin que a ni uno de ellos le costara el puesto de trabajo, ni prdida de graduacin, ni por supuesto un slo da en la crcel. La polica gris pas a vestirse de azul, pero debajo del uniforme iban los mismos () En la judicatura, aquellos que aplicaban las leyes fascistas sin ningn tipo de piedad, pasaron a ser jueces de una democracia. Sin que nadie tuviese que responder por, cuando menos, colaborar con una dictadura criminal, dictar sentencias de muerte, o enviar a la crcel a mujeres y hombres que no amaban a quien el rgimen decida que tenan que amar () En cuanto a la estructura econmica, aquellos que se hicieron de oro mediante la obra pblica contratada por el franquismo, utilizando adems mano de obra esclava, siguen siendo hoy los propietarios de las grandes empresas espaolas. Y siguen siendo las mismas grandes corporaciones que acompaaban al Caudillo a sus viajes internacionales quienes hoy viajan con Felipe VI a vender sus productos y servicios (armas e infraestructuras faranicas) a strapas opresores de sus propios pueblos"
(Fernando Miana)


El Rgimen poltico fundado en Espaa a raz de la Constitucin de 1978 se cae a pedazos. Est roto. No aguantar mucho ms. Mil y un ejemplos, detalles, caractersticas y circunstancias lo demuestran: u n juez que critica a una vctima de violencia de gnero, cuando ya ha finalizado la vista y no sabe que los micrfonos de la sala lo estn grabando. Ms de mil altos mandos militares que firman un manifiesto a favor de Franco. Un ex polica torturador de los tiempos del franquismo asistiendo invitado, copa de vino en ristre, a una fiesta en una Comisara. Un actor, Willy Toledo, procesado por el delito de ofensa a los sentimientos religiosos. Unos cantantes (Pablo Hasel, Valtonyc, La Insurgencia...) condenados por escribir letras de protesta. Un Poder Judicial que cuando las acciones de los bancos caen en bolsa por haber dictado una sentencia que beneficia a la ciudadana, convoca una reunin plenaria urgente para ver si mantiene dicha sentencia, y despus de dos semanas se corrige a s mismo volviendo a proteger a la banca. Una (ya ex) Secretaria General de su partido que cuando comprende que la corrupcin acecha a su formacin "contrata" los servicios de un Comisario de Polica (hoy en prisin preventiva) para que elimine pruebas y entorpezca la labor de la justicia. Un Rey ilegtimo que cobra un salario mensual 24 veces superior al SMI. O unos polticos catalanes, presos polticos por ejercer la democracia, es decir, por obedecer al pueblo. Y otros polticos catalanes exiliados por el mismo motivo. Un chat privado exclusivo para jueces criticando a los independentistas catalanes, o la familia del dictador Franco exigiendo que ste sea enterrado en la cripta de la Catedral de la Almudena. Podramos poner muchos ms ejemplos, pero creemos que los citados muestran a la perfeccin la inmundicia social que padecemos, la podredumbre de las cloacas de un Estado, y la decadencia de un rgimen, el de la Constitucin de 1978, que est dando sus ltimos coletazos, aunque no sabemos an cunto tardar en morir.

Al no haber sido removidos en su momento, los poderes fcticos herederos del franquismo no han experimentado casi cambios fundamentales desde la poca de la dictadura, por lo cual nos encontramos con instituciones cuyos valores, principios y funcionamiento ofrecen tics autoritarios y antidemocrticos. El sistema judicial, la Iglesia Catlica, las Fuerzas Armadas, la gran banca privada o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son quiz los ejemplos ms relevantes (adems de la propia casta poltica, por supuesto) que nos dan pistas muy suculentas sobre la descomposicin del rgimen tardofranquista. El sistema judicial proveniente de la dictadura (jueces, fiscales, jerarqua de tribunales...) pas ntegramente a llamarse "democrtico". Los miembros de la judicatura hasta 1975 siguieron en el escalafn hasta sus respectivas jubilaciones, de forma que por ejemplo un juez joven perteneciente al antiguo TOP (Tribunal de Orden Pblico, un tribunal de excepcin creado para condenar a todo opositor al rgimen de Franco), al cabo de 20 30 aos pudo jubilarse en los ms altos niveles de la Magistratura. Y por su parte, la Polca (poltica) del rgimen franquista se convirti en la Polica (democrtica) por decreto, de un da para otro. Los funcionarios de la Guardia Civil y la Polica Nacional continuaron en sus puestos, con los mismos derechos para ascender y jubilarse con honores. Todo ello debilita profundamente la necesaria separacin entre los tres poderes del Estado, ya que el bipartidismo imperante durante todos estos aos de supuesta "democracia" ha aprobado leyes que limitaban derechos y libertades pblicas fundamentales, tanto sociales como econmicas, y se ha ocupado de que los puestos decisivos de la Magistratura hayan sido ocupados por jueces afines al pensamiento dominante, que permitieran una interpretacin conservadora y reaccionaria del ordenamiento jurdico. Ello explica, por ejemplo, que personas por robar para comer estn en la crcel de forma inmediata, mientras altos delincuentes de cuello blanco estn en libertad. Tambin explica el encarcelamiento preventivo y las altas penas que se solicitan para los ex dirigentes del movimiento independentista cataln, as como las sentencias que protegen al resto de instituciones provenientes del franquismo (la banca o la Iglesia Catlica, por ejemplo).

Con mucha razn ha aseverado Carlos Martnez: "El Poder Judicial no nos protege. La legislacin de fondo espaola est toda ella articulada con un nico objetivo, proteger la propiedad privada que est en manos fundamentalmente de los poderosos, los ricos, los bancos, la oligarqua. El poder judicial es en su mayora profundamente conservador y el origen de ello es su carcter endogmico y sagas familiares muy antiguas que conectan profundamente con el franquismo e incluso en la monarqua caciquil borbnica anterior y actual. Jueces y juezas no pueden pertenecer a partidos polticos, pero s a sectas religiosas que condicionan ms todava a sus miembros por medio del control de conciencias y principios as como con sus amplias redes de contactos y poder. Es decir la supuesta independencia hace aguas por todas partes". Hoy sufrimos "la dictadura de la casta de las togas" (en expresin de Guillermo Ferrari), unos selectos privilegiados pertenecientes a esa casta entronizada y no depurada proveniente del franquismo, que deciden la vida de 47 millones de personas, usando unos parmetros judiciales nada imparciales. Todo un entramado institucional configurado para autoprotegerse y para blindar los negocios de las grandes transnacionales que forman el IBEX-35, a costa de la poblacin trabajadora y de los sectores ms vulnerables. Con todos estos ingredientes se comprenden los mensajes que se intercambiaban en su chat judicial privado en contra de los independentistas catalanes. En acertadas palabras de Santiago Lupe: "Cuando las cloacas del Estado hablan "off the record", el tufo de "Estado made in Franquismo" echa "p'atrs". El Tribunal de Estrasburgo le ha sacado ya los colores a la justicia espaola ms de una vez, y donde aqu nuestros anacrnicos jueces ven subversivos delitos de "rebelin" y "sedicin", sus homlogos europeos no contemplan tales aberrantes supuestos. Por si fuera poco, los jueces europeos han sentenciado que Arnaldo Otegi y otros no tuvieron un juicio justo por el caso "Bateragune". stas son las credenciales de nuestra casta judicial, rancia y conservadora donde las haya. A ver quin da ms.

Por su parte, las Fuerzas Armadas representan otro gran bastin donde se asienta el rgimen del 78. Al ser su papel (as reflejado en la Constitucin) el de garantes de "la unidad de la patria", su papel reaccionario ante cualquier intento de democratizar las nacionalidades y pueblos que conforman el Estado Espaol es manifiesto. Manuel Ruiz Robles, del Colectivo ANEMOI y nuevo Presidente de Unidad Cvica por la Repblica, lo ha expresado en los siguientes trminos: "Es evidente que la pretendida reconversin de los militares franquistas en militares demcratas ha sido un fiasco ms de la modlica Transicin, a la vista de lo que est sucediendo cuarenta aos despus. Esto demuestra, una vez ms, que el rgimen monrquico es irreformable, blindado constitucionalmente con la nica pretensin de que todo quede "atado y bien atado". En palabras amenazantes del rey, nada democrticas, el pasado 3 de octubre, despus del apaleamiento del pacfico pueblo cataln: "...la Constitucin prevalecer". Prevalecer sobre quin?". Y el otro actor de primer orden, legitimador de todo el soporte ideolgico del franquismo, es la Iglesia Catlica. Una Iglesia repleta de tantos privilegios que an le cuesta soltar amarras con el franquismo. Segn Pedro Luis Angosto: "La Iglesia Catlica hace todo lo que est en su mano para mantener el orden establecido desde el franquismo, que no es otro que el del privilegio, el nepotismo y la corrupcin". Y as, ante la actual polmica sobre la exhumacin y posterior inhumacin de los restos de Franco en la cripta de la madrilea Catedral de la Almudena, el Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha declarado que "Como cualquier cristiano tiene derecho a poder enterrarse donde crea conveniente", y ha desviado el foco de atencin a un posible acuerdo entre la familia del dictador y el Gobierno. David Bollero, sacndole los colores a la poderosa institucin, ha declarado: "As es la Iglesia Catlica: se siente ofendida porque una mujer se descubra el pecho en su templo mientras recibe con los brazos abiertos a un vil asesino".

Bien, la pregunta fundamental podra ser: Por qu ocurre todo esto? La respuesta la tenemos en ese perodo (que se ha tildado errneamente de modlico) de la Transicin. Nos definieron este perodo como ejemplar, pacfico y consensuado. Nada ms lejos de la verdad. Ni fue ejemplar (ya que como venimos contando no se desmontaron las estructuras de poder procedentes del franquismo), ni fue pacfica (hasta finales de los aos 70 continuaron los asesinatos, las condenas y la represin), ni fue consensuada (las fuerzas del rgimen anterior se impusieron a las de la oposicin democrtica). La violencia continu en las calles durante la Transicin: entre la muerte de Franco y el primer episodio de alternancia democrtica en el poder en octubre de 1982 (con la victoria del PSOE de Felipe Gonzlez), en Espaa perdieron la vida ms de 700 personas como consecuencia de la actividad de grupos armados y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ms bien fue un perodo excluyente (los partidos republicanos continuaron en la clandestinidad), violento y "olvidador, que no olvidadizo" (en expresin de Cndido Marquesn Milln, basada en un poema de Mario Benedetti). Los partidos que representaban la continuidad del franquismo conservaban an muchos resortes del poder. Y por detrs tenan a las Fuerzas Armadas dispuestas a imponer de nuevo por la fuerza de las armas un Estado totalitario. De hecho, el estamento militar estuvo observando de cerca y controlando todo el proceso poltico de la Transicin, no fuera a ser que el pueblo "volviera a las andadas". No es un acontecimiento nuevo en nuestro pas, donde slo hay que echar un vistazo a la Historia para comprobar hasta qu punto las instancias militares han controlado los diferentes Gobiernos y la vida civil del pas. Y eso deja mucha huella en la mentalidad de las personas. Cost trabajo que los militares aceptaran el advenimiento de un rgimen "democrtico", y que obedecieran las rdenes del poder civil. Hasta el ao 1981 ningn civil haba sido titular del Ministerio de Defensa. An a da de hoy los Ejrcitos espaoles no se han adaptado a un verdadero sistema democrtico. No lo han hecho ni en su propio funcionamiento interno ni en lo que respecta a la labor de las Fuerzas Armadas en el seno de una sociedad plural, avanzada y democrtica.

Pero por si todo ello fuera poco, la Transicin no constituy una ruptura democrtica con el franquismo, sino una continuacin suavizada del mismo, mediante un lavado de cara y una apariencia democrtica. El principal elemento para que podamos concluir esto es que en vez de basarse (como ha ocurrido en otros pases que han sufrido perodos dictatoriales anteriores) en la verdad, en la justicia y en la reparacin, la Transicin se bas en la amnista y en el olvido. Se extendi un tupido velo sobre los acontecimientos traumticos de la Guerra Civil y de la dictadura, as como una invisibilidad de las vctimas. Como afirmbamos ms arriba, las correlaciones de fuerzas balanceadas hacia la derecha impusieron que las estructuras de poder del anterior Estado franquista no fueran removidas, intentando construir un nuevo Estado "aparentemente" democrtico sobre los mismos pilares del anterior, sin haber pasado pgina, sin haber barrido la suciedad. Se impuso el relato y la consigna del "pasar pgina", del "no reabrir heridas", cuando las heridas an no estaban cerradas, y cuando la pgina an no se haba terminado de escribir, y ni siquiera se haba comenzado a leer. Nos han vendido por tanto un relato falso de la Transicin, nos han inoculado la semilla del olvido, nos han hecho creernos la retrica oficial que ha magnificado dicho perodo como una hazaa de altura pica, fuente y modelo para otros pases que deseen inspirarse en ella. Pero lo cierto es que la Transicin fue un perodo tutelado donde no se impusieron los valores democrticos, sino la continuidad disfrazada del franquismo. Puede que los primeros aos hubiese que sortear todos esos inconvenientes...pero y despus? Son ya 43 aos desde la muerte del dictador, y hasta ahora no han existido Comisiones de la Verdad o juicios al rgimen franquista y a sus gerifaltes vivos. Y ahora, cuando el actual Gobierno del PSOE ha planteado la exhumacin de Franco del Valle de los Cados, toda la caverna poltica, social y meditica se ha rasgado las vestiduras...sorprendente? No, absolutamente lgico, dados los mimbres y las coordenadas donde nos movemos. En este sentido, Fernando Miana lo ha expresado con meridiana claridad: "Sacar a Franco de Espaa es mucho ms que mover un esqueleto. Sacar a Franco es sacar al franquismo de nuestras instituciones, de nuestros tribunales, de nuestras fuerzas de seguridad, de nuestras leyes y de nuestra sociedad. Sacar a Franco es acabar con cada uno de sus monumentos y reducirlos hasta gravilla con la que construir lugares de memoria democrtica (...). Sacar a Franco es cambiar Espaa. Es recuperar la dignidad de nuestro pas. Sacar a Franco es empezar a construir, de una vez, la democracia espaola".

Pero la diseccin de este perverso rgimen del 78 estara incompleta si no furamos al corazn del sistema, que no es otro que la Monarqua. Actualmente se mantiene al Rey y al Emrito como inimputables ante la ley, a pesar de que las manchas de la corrupcin tambin les salpican. Pero las fuerzas polticas adscritas al rgimen (esas que se han dado en llamar pomposamente "constitucionalistas") no permiten siquiera abrir una Comisin de Investigacin en las Cortes Generales sobre las actividades ms que dudosas de Juan Carlos I cuando ejerca como Jefe del Estado. Lo ha resumido a la perfeccin Edmundo Fayanas Escuer, cuando ha afirmado: "La constitucin del llamado "Estado moderno espaol" se ha basado en tres instituciones que siguen vigentes, que nadie se atreve a cuestionar: Monarqua, Iglesia y Ejrcito". La Corona es el epicentro del rgimen, el basamento donde el resto de instituciones y castas pivotan. Tenemos a un Rey ilegtimo (ya que es hijo del que fue impuesto por el dictador, y ninguno de los dos se han sometido al escrutinio popular) que conserva y proyecta los valores de una sociedad anacrnica, donde la fuerza del monarca, la Iglesia y los grandes poderes econmicos es casi absoluta. En resumen, no hay ni pueden haber parches para el agonizante rgimen del 78. Ni parches ni reformas para un sistema que descansa sobre las bases del rgimen fascista anterior. Slo puede existir la va de devolver al pueblo su poder constituyente. Y ello pasa por invocar a la movilizacin social continua y sostenida para reclamar la celebracin de Procesos Constituyentes en todo el Estado, que no podrn emanar de las actuales instituciones, podridas como estn, sino de la fuerza social de las clases trabajadoras, para garantizar que todos los asuntos se someten a debate, desde la funcin de los Ejrcitos hasta la Jefatura del Estado, desde los cimientos de un verdadero Estado Laico hasta las Comisiones de la Verdad que difundan el relato cierto, desde la democratizacin del poder judicial hasta la nacionalizacin de los grandes sectores estratgicos de nuestra economa, desde el blindaje de los derechos sociales hasta el derecho de autodeterminacin de todos los pueblos que forman el Estado Espaol. La meta? Derribar este podrido rgimen del 78, y garantizar que el futuro de nuestro pas se asiente sobre bases radicalmente democrticas.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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