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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2018

Institucionalizar la precariedad: Una cruzada capitalista local

Dasten Julin Vejar
El Desconcierto


Hace tiempo que las ideas del gobierno en materia laboral proceden de un copiar-pegar de las iniciativas republicanas en Estados Unidos, lo cual muestra la decadencia de la formulacin y creatividad propia del gobierno, adems de su dependencia poltica e ideolgica. Su discurso de modernizacin en una vil repeticin del cacareo seudo-intelectual de una sociedad en descomposicin y crisis como la estadounidense. Las recetas del Senador Allamand y la poltica de precarizar para emplear se vuelven navajas de doble filo a la hora de considerar el bienestar social.

La institucionalizacin de la precariedad es una nueva forma de ataque del gobierno de Sebastin Piera a la sociedad chilena. La potencia de la normalizacin con que la obediencia, la deuda y la docilidad construyen nuestro cotidiano ha permitido al gobierno operar con un descriterio y despropsito en la formacin de una poltica laboral, ambiental, social y econmica.

El sentido comn conformista, junto con la falta de una poltica alternativa que consagre una defensa activa de la sociedad, se ha traducido hoy en un malestar y anomia social. Este malestar es producto de las violencias que se ejercen al tensionar las formas de vida producidas por el mismo neoliberalismo, vidas las cuales van exigiendo estructuralmente abrir nuevas dimensiones de bienestar y proteccin social ante la inestabilidad y la indefensin.

Sin embargo, en vez de responder poltica y legislativamente desde la reconstitucin solidaria de la sociedad chilena, nos encontramos nuevamente con una provocacin y amenaza a las precarias condiciones de seguridad obtenidas histricamente en la batalla contra la incertidumbre de la vida. La tendencia a la precarizacin se ramifica, y el gobierno no duda en integrar nuevos dispositivos en materia laboral, colocando la modernizacin como discurso y herramienta de legitimacin de una grosera y cavernaria ofensiva por consolidarse como bloque en el poder.

Esta ofensiva es multifrontal, mientras que las reacciones son atmicas y desconexas. La precariedad se cuela a travs de ellas, y obstaculiza las mismas posibilidades de confluencia. Por ello, el gobierno insiste en la precarizacin como un debilitador de la produccin de colectividades y de soportes de conservacin de posibilidades de identificacin. Se intenta ahogar la emergencia de una nueva conciencia que entienda lo importante de vivir y actuar colectiva y solidariamente.

Por ello, hoy el gobierno nos sorprende con una nueva muestra de sus intenciones de remodelar socialmente la vida y el trabajo: proyecto de flexibilizacin de la jornada. Mientras globalmente las discusiones apuntan a rebajar las jornadas laborales Piera nos lleva un nivel ms all del mantra dxico del neoliberalismo. Habra que agregar que la jornada laboral chilena se encuentra entre las ms extensas del mundo y en el quinto lugar en la OCDE con 1974 horas promedio trabajadas por persona anualmente.

Hace tiempo que las ideas del gobierno en materia laboral proceden de un copiar-pegar de las iniciativas republicanas en Estados Unidos, lo cual muestra la decadencia de la formulacin y creatividad propia del gobierno, adems de su dependencia poltica e ideolgica. Su discurso de modernizacin en una vil repeticin del cacareo seudo-intelectual de una sociedad en descomposicin y crisis como la estadounidense. Las recetas del Senador Allamand y la poltica de precarizar para emplear se vuelven navajas de doble filo a la hora de considerar el bienestar social.

Queremos vivir nuestro propio sueo americano chileno? Las condiciones de precariedad que se generan en los espacios de trabajo hablan de la reproduccin de biografas que cada vez ms son llevadas al lmite de lo vivible, de lo soportable, de lo auto-exigible. Piera amenaza con destruir socialmente estos lmites, abriendo oportunidades. Este nuevo sujeto de oportunidades es el sujeto que cae presa del popular fascismo, de su concepcin de el otro como flojo, de exigirse al sacrificio por su hogar, de convertirse en una mquina para finalmente reventar motor y convertirse en un productor de resentimiento, desconfianza y odio hacia la sociedad.

Piera quiere un modelo de control. La precariedad es su estrategia preferida. La carencia vuelve domesticable a las personas. Es una cuestin histrica. Pero tambin es histrico que puede volverles agresivos y proveerles de un motivo para despertar y luchar. La compatibilizacin de vida y trabajo no pasa por restructurar los tiempos de trabajo, pasa por una baja en las horas de trabajo, ya que sino tendremos la promocin de regmenes de empleo de larga prolongacin con grandes consecuencias para la salud, vida y las labores de cuidado.

Es necesario que este proyecto juega con fuego. Mientras el gobierno asedia militarmente a Puchuncav, a Quipu y el Wallmapu, amenaza a nuestros lugares de trabajo, a nuestras pensiones, a nuestra sexualidad, a nuestrxs cuerpxs, a nuestras vidas. Algo subterrneo se est incubando socialmente, y al igual que en el 2011, al gobierno no le ser tan fcil apagar una hoguera que hoy comienza a arder para defender la sociedad.

http://www.eldesconcierto.cl/2018/10/31/institucionalizar-la-precariedad-una-cruzada-capitalista-local/



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