Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2018

Reivindicaciones de cartn piedra para abrirle la puerta a la derecha.

Elena Martnez
Rebelin


Vivimos en Alcorcn una perfecta metfora de lo que se vive en Nicaragua. El pasado viernes 9 de noviembre, en el marco de las Jornadas Antifascistas (2018), se realiz una charla en el Ateneo Popular de Alcorcn titulada Las estrategias de la extrema derecha en Amrica Latina, para lo cual fueron invitadas tres compaeras para que expusieran su visin, adems de mi persona a quien propusieron presentar y moderar el debate.

En la propia presentacin se introdujo la idea de que tenamos que prestar atencin a lo que ocurre con Latinoamrica, ya no solo por una mera cuestin de lucha anti-imperialista, de solidaridad internacionalista o por el avance del fascismo all al igual que en Europa, sino en claves propias; por un lado por las consecuencias que tiene lo que ocurre en el marco global, tambin por el papel que juega nuestro Estado como caja de resonancia para introducir en el Estado y en la UE el apoyo a golpistas, exigir injerencias y sanciones contra pases soberanos pero tambin porque, como ya recogen algunos medios, estn pretendiendo hacer de Madrid un nuevo Miami para las distintas derechas latinas.

Ms all de las palabras, de las distintas ponentes y sus interesantes aportaciones, acontecera una leccin prctica que, por eso mismo, fue tremendamente pedaggica y esclarecedora: vivimos en Alcorcn una perfecta metfora de lo que se vive en Nicaragua.

Antes de que comenzara la charla, nos haban avisado de que circulaban en distintas redes de organizaciones y personas que colaboran en Madrid con la campaa contra el Gobierno sandinista de Nicaragua, mensajes donde se llamaba al boicot, y no se empleaban argumentos polticos ms all del apelativo de llamarnos fascistas, sino bsicamente insultos, adems de un carcter machista, contra la persona que hara de ponente sobre Nicaragua, tales como puta, hija de puta, sandirata o cuestionar su trabajo y compromiso poltico por ser pareja de. No pareca un llamado a la discusin poltica y a la confrontacin de proyectos. Sabamos que ya haban ido a boicotear intervenciones en otras charlas sobre el apoyo a la Nicaragua sandinista.

Desde el principio fueron reconocidas algunas personas que ya haban boicoteado otros actos- en las que se percibi una actitud agresiva y desafiante (por ejemplo, ir fotografiando, con el mvil delante de las caras, a los asistentes). La ponente, y en general el acto, comenz con esa tensin.

La charla por supuesto no iba a ser suspendida por esto. El acuerdo era que quien viniera a escuchar, a hablar, a discutir, a disentir en todo lo que considerara, por supuesto era bienvenido/a. No solo es positivo, sino necesario y legtimo, que en la izquierda exista critica, as avanzamos [email protected], con diversidad de opiniones, posturas diferentes que democrticamente defendamos, que hagamos frente a esas contradicciones, diferenciando las que son en el seno del pueblo, con las contradicciones con el sistema.

Por nuestra parte, en el debate daramos la voz a quien la pidiera, pero del mismo modo, antes velaramos por respetar la voz de las personas invitadas a hablar. Habr quien vea tambin positivo, necesario y legtimo elevar el tono de esa discusin y pueda llegar a defender el boicot poltico de la intervencin de un ponente con quien tengan grandes diferencias. Ni siquiera estbamos ante eso, era otro boicot y no solo a la ponente de Nicaragua. No iban a escuchar, ni a compartir su visin, iban a reventar. Lo fundamental, y eso fue lo tremendamente esclarecedor, es que no iban solo a reventar la intervencin de la compaera que hablaba de la Embajada de Nicaragua y su persona, ya que no fue sino un ataque poltico a ella, a su persona y su integridad fsica; iban a reventar todo: el acto, las otras ponentes (que hablaran sobre Brasil y Colombia), al pblico, el debate, el local.

Que mejor metfora para entender lo que ocurre en Nicaragua. Afirmamos esto porque fue despus de que hablara la ponente de Nicaragua, despus de que se marchara, y cuando todava quedaba la compaera de Colombia y el debate, cuando algunas de esas personas que presuntamente andan haciendo campaa contra el Gobierno sandinista de Nicaragua, llamaron a la polica para denunciar una agresin que no tuvo lugar, ms all del clima que generaron con su propia agresividad contra la ponente y contra el acto en general. Repito, esto despus de que la intervencin sobre Nicaragua hubiese acabado, con lo cual eso no era ya el objeto de boicot.

Un despliegue de cerca de 15 policas locales, varios policas nacionales adems de algunos de paisano se personaron en el lugar. Esto por s solo es ya llamativo, qu despliegue, qu rapidez!

El lugar no era otro que el Ateneo Popular de Alcorcn, un local que naci a raz del 15M y que como tantos tiene que hacer frente a la represin, en concreto a bastantes miles de euros en multas. Un local que quizs no pueda seguir fruto de esa represin econmica. Pero esto les dio igual, por supuesto. Con la polica fuera y varios compaeros entrando y saliendo para intentar resolver el acoso, la charla de la compaera de Colombia no pudo desarrollarse con normalidad, la tuvo que dar por terminada al no reunirse los mnimos para realizarla.

En lo que los compaeros/as que estaban fuera trataban de zanjar el tema con la polica, se dio paso a un breve turno de palabra al pblico. A pesar de todo, una de las personas que pidi la palabra y a quien anot para concedrsela fue una de las integrantes del grupo de esas reventadoras que segua dentro de la sala.

Un compaero entr al local con algn polica para exponer la situacin: cuatro personas tenan que salir a dar su DNI para ser identificadas y a esas se les acusara de una agresin; si esto no se haca de inmediato la Polica Nacional reventaba la puerta y entrara a por cuatro. Fue en ese momento cuando se dijo que la charla se paraba definitivamente quedando sin dar la voz a las personas que la haban pedido. Tocaba buscar evitar las identificaciones aleatorias, que sabemos cmo acaban, e intentar que no hubiera mayores problemas para el local, ms de los que ya se estaban generando.

Fue justo en ese momento tambin cuando la persona que haba pedido la palabra evidenci que lo nico que le importaba es que no fuera a poder hablar. Mientras yo le ofreca a la polica que solo me identificara a m y se fueran, a mi lado gritaba que le diera turno para hablar. Mientras la gente pensaba en esa situacin de represin y ataque al local, ella, antes de irse junto con el resto de reventadoras y la polica, grit un discurso sobre la represin en Nicaragua.

No s quines sern en concreto esas personas, su trayectoria, sus ideas, pero tengo claro sus hechos y su proceder, su estrategia. Dejando a un lado quien haga una crtica desde el sandinismo, quienes tienen el altavoz, muchos recursos y demasiados y sospechosos apoyos, son algunos que centrando su crtica en Daniel Ortega lo que hacen es intentar reventar todo el sandinismo y sus avances, del mismo modo que en Alcorcn, defendiendo un boicot a la ponente de la embajada, lo que buscaron fue intentar reventar todo el acto, un local popular, denunciar a asistentes al acto... contando tambin con un -curiosamente- eficaz y generoso despliegue policial (que podramos comparar por ejemplo con lo acontecido durante el asedio al local cultural de la Embajada de Venezuela en el mes de mayo del ao pasado).

Desde 1854 en que Nicaragua sufri la primera invasin yanqui y al ao siguiente un gobierno ttere al servicio de los intereses de Estados Unidos, no han cesado las injerencias, dictadura somocista, gobiernos neoliberales, 30 intervenciones, contrarrevolucin, asesinatos con las nicas excepciones de la Revolucin sandinista y el triunfo de su proyecto, tambin en procesos electorales con respaldos democrticos masivos. Si esta es la historia de Nicaragua en estos ltimos dos siglos, por qu lo de ahora no va a tener nada que ver? Si en el conjunto de Latinoamrica -al igual que en Europa- est habiendo una ofensiva de la extrema derecha, un aumento de las agresiones imperialistas, en Honduras, Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador... por qu justo lo que est ocurriendo en Nicaragua no va a tener nada que ver? Si estn intentando acabar con el ALBA, ah est la reciente salida de Ecuador y el incesante acoso a Venezuela, el NO de nuevo de EEUU e Israel al levantamiento del bloqueo contra el pueblo cubano por qu lo que ocurre en Nicaragua, otro de los pases miembros del ALBA, no va a tener nada que ver? Hay quien usando las causas legtimas del feminismo, el ecologismo, la profundizacin en la lucha revolucionaria... pero sin ser parte de ellas, las estn usando precisamente para destruir los logros que estas han conseguido en diferentes procesos.

Ya nos han sealado antes tiranos a los que odiar, sea en Ucrania, Libia, Venezuela por supuesto siempre al tiempo que nos dicen cules son las democracias ejemplares: Colombia en Latinoamrica, Israel en Oriente Medio o la hermanada monarqua de Arabia Saud, tan modlicas como nuestra propia Transicin.

Ms all de la metfora de lo ocurrido en Alcorcn, me gustara antes de acabar sealar otro ejemplo ms que evidencia que bajo la crtica a Daniel Ortega, en Nicaragua y aqu, estn atacando espacios polticos de lucha ponindolos en peligro. Me refiero a como se est tratando de imponer una postura en espacios colectivos que, cualquiera que haya militado, sabe lo que cuesta construir y mantener. Es legtimo defender tu proyecto si es que es parte de ese espacio, de ese proyecto, aunque solo se comparta en lo tctico. En determinados espacios de confluencia feminista por ejemplo se ha llegado a dejar de lado el debate sobre vientres de alquiler y prostitucin, a pesar de la centralidad de este tema y las decisiones que se estn tomando sobre ellos, sosteniendo que es necesario reforzar los aspectos comunes y que despus cada organizacin lleve por su lado su lnea. Sin embargo, y a pesar de que tampoco haya postura comn, en reiteradas ocasiones se ha generado tensin pretendiendo que el movimiento feminista, los espacios del 8M, etc. se posicionen contra el gobierno sandinista.

Tambin en otros espacios internacionalistas, todava en proceso de consolidacin y que funcionan a partir de unos mnimos en comn, se est buscando imponer ese posicionamiento, conscientes de que no hay acuerdo para ello, por lo que sera a costa del espacio comn que dejara de serlo. Prcticas que aparte de muchas cosas, cuesta leerlas como feministas.

Defender nuestras herramientas y espacios, que tanto nos cuesta construir, debe ser un llamado para [email protected] Frente a reivindicaciones de cartn piedra que abren la puerta a la derecha, esto no es solo solidaridad internacionalista, es dar una repuesta que debe ser comn y contundente frente a estrategias que aqu buscan reventar movimientos y espacios de lucha. Estamos en una fase muy importante de la lucha popular, cada da hemos de aprender de cada experiencia, porque no nos van a regalar nada. Hacemos un llamado a la reflexin para no permitir estos hechos. No lo vamos a tolerar.

Fascistas ni de aqu ni de fuera.

Frente al Madrid Miami estar el Madrid del No Pasarn.

Elena Martnez, militante antifascista, comunera e internacionalista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter