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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2018

Sobre el apartado fiscal en el acuerdo presupuestario Gobierno-Unidos Podemos

Ricardo Rodrguez
TopoExpress


De las medidas de reforma fiscal incluidas en el acuerdo presupuestario recientemente suscrito entre PSOE y Unidos Podemos cabe saludar el cambio de rumbo que se apunta, el propsito de ir recuperando gradualmente la justicia y progresividad del sistema y la voluntad declarada de atajar algunas de las ms clamorosas vas de fuga del fisco de grandes empresas y fortunas.

Es posible, a mi juicio, una lectura esperanzadora del acuerdo si se toma en consideracin el difcil entorno poltico en el que se da y se asume, al menos en materia tributaria, la necesidad de abordar en el futuro una verdadera y profunda reforma. Si se pretendiera, por el contrario, que en el acuerdo ya estn los mimbres bsicos de esa reforma habra que calificarlo como pobre e incluso decepcionante.

El acuerdo dedica a modificaciones tributarias el ltimo epgrafe con un ttulo quiz exagerado para el contenido que le sigue: Nueva fiscalidad: ingresos para un Estado del Bienestar fuerte. Bienvenida sea, no obstante, la ambicin del ttulo si entraa la decidida intencin de alcanzar el objetivo que anuncia, para lo que ser preciso acometer reformas de bastante mayor calado que las escritas.

Sin hacer un examen pormenorizado de cada una de las medidas, lo que ms llama la atencin es la pavorosa superficialidad de las referidas a los dos impuestos ms importantes y de mayor volumen de recaudacin del sistema, esto es, el IRPF y el IVA.

En el primero de ellos, se anuncia la creacin de dos tramos nuevos para gravar con tipos marginales dos y cuatro puntos por encima del actual mximo las rentas que superen 130.000 y 300.000 euros respectivamente en la base general (rendimientos del trabajo, alquileres y algn otro), y se prev un tramo nuevo de cuatro puntos por encima del actual mximo para rentas que superen los 140.000 euros en la base del ahorro (rendimientos del capital mobiliario como intereses o dividendos y determinadas ganancias patrimoniales). Aunque ello pueda arrojar un necesario incremento de ingresos pblicos, tal vez menor del que se anuncia, y aunque sea justo aumentar la progresividad en la tributacin de los rendimientos del trabajo, hay dos reformas estructurales bsicas pendientes en el IRPF que ni siquiera se mencionan como horizonte.

Por una parte, se ha de volver a un Impuesto de la Renta sinttico, con base y tarifa nicos en los que tributen por igual todas las rentas con independencia de su origen, tal como sucedi en nuestro pas hasta mediados los 90. Aparte de ser lo justo, permitira un aumento sustancial de ingresos incluso sin elevacin de tipos nominales. De otra parte, se hace preciso recuperar la progresividad de la totalidad de la tarifa, de abajo arriba y de arriba abajo, aumentando de manera significativa el nmero de tramos de la tabla. Simultneamente, y para evitar la fuga de rentas del IRPF recurriendo a frmulas societarias, se hace necesario reintroducir y generalizar la transparencia fiscal en sociedades patrimoniales y profesionales, obligando a los socios a tributar en su Impuesto de la Renta por la parte que les corresponda de los beneficios no distribuidos en las sociedades en las que participen.

En el IVA, por ser un impuesto en un alto grado armonizado en la Unin Europea, el margen de modificacin de los gobiernos es notablemente menor. Sin embargo, y an respaldando que se aplique tipo sper reducido de 4% a productos de higiene ntima femenina y el reducido del 10% a productos veterinarios, nos asalta la pregunta de si de verdad no encuentran los firmantes del acuerdo ni un solo resquicio para algn otro cambio. En la misma introduccin del epgrafe se denuncian las sucesivas elevaciones del ms destacado de nuestros impuestos indirectos, haciendo ver el sesgo manifiestamente injusto y regresivo con que grava la capacidad econmica. Pero luego no hay traduccin alguna de esa denuncia en medidas concretas. De un tiempo a esta parte, se dira que toda la atencin de la izquierda poltica y social del pas, al tratar del IVA, se dirige a satisfacer a determinados sectores sociales beneficiando concretos bienes y servicios con tipos reducidos. Pero lo que constituye un escndalo es que el tipo general est en el 21%! O acaso ya nos parece bien la subida del IVA? La inmensa mayora de bienes y servicios que consume de manera cotidiana toda la poblacin, sin discriminar nivel de renta, se gravan al tipo general. Un vistazo a la evolucin comparada del IVA y del IRPF nos ilumina acerca de la tendencia sostenida en el tiempo del sistema. El primer Impuesto de la Renta de la Transicin, creado a instancias de UCD e inspirado por Enrique Fuentes Quintana (nada sospechosos de extremismo izquierdista ninguno de ellos), dispona de 36 tramos con un marginal mximo superior al 65%, y con una base nica adems en la que tributaban todas las rentas por igual. A da de hoy, aparte de la dualidad que beneficia a las rentas de capital sobre las de trabajo, el marginal mximo se sita en torno al 45%, veinte puntos menos. El IVA se introdujo en nuestro ordenamiento en 1986 con un tipo general del 12%; hoy se halla en el 21%, casi diez puntos ms.

Hay otros aspectos relevantes a tratar en este tributo, como el efecto perverso de ciertas exenciones de favorecer la gestin privada de servicios o los manifiestos huecos de fraude fiscal que la propia estructura y funcionamiento del IVA generan, caso del procedente de las redes del conocido como fraude carrusel. Respecto del primero de los aspectos citados, es de resaltar que buena parte de las exenciones en operaciones interiores del tributo que no tienen mero carcter tcnico y que persiguen una aparente finalidad social se dan en mbitos en los que el sector pblico compite con la empresa privada proporcionndolos sin cobro de precio a cambio y, por tanto, asumiendo el quebranto de las cuotas de IVA sin opcin de deducrselas. Si el modelo de privatizacin carga el grueso del gasto estructural a la Administracin, como ha sucedido en la sanidad en nuestro pas, las empresas beneficiarias pueden obtener una notable ventaja comparativa frente a la sanidad pblica haciendo que sea la Administracin quien costee una porcin sustancial de su IVA soportado. Naturalmente, dada la mencionada armonizacin del impuesto, no todo depender del Gobierno espaol, por lo que no estara de ms arrancar un compromiso de presin en las instituciones europeas.

Las propuestas referidas al Impuesto sobre Sociedades son las que, en mi opinin, han acertado a recaer sobre deficiencias ms de fondo del tributo. El inconveniente aqu estriba en la timidez, en quedarse a medio o a ms de medio camino del objetivo.

La limitacin de la exencin de dividendos y plusvalas extradas de filiales situadas en el extranjero en supuestos de participacin significativa, an conformndose con el estrecho margen del 5% de recorte permitido por la directiva europea, apunta a un grave lastre de nuestra tributacin corporativa, que deja expeditos colosales huecos de desfiscalizacin por el efecto combinado de la generosa tributacin de las diferentes frmulas de endeudamiento y la exencin de la repatriacin de dividendos y rentas procedentes de la transmisin de participaciones (plusvalas). Es as posible que se d la circunstancia de un ancho terreno para la deduccin de gasto financiero neto de las empresas, sin lmite temporal, invertido en filiales cuyos dividendos quedan exentos, logrndose as que, por una parte, el gasto se deduzca y, por otra, no se tribute por el rendimiento correlativo, al tiempo que se estimula el endeudamiento privado en nuestro pas y el traslado fuera de las inversiones productivas.

Ahora bien, dadas las dimensiones del problema, resulta asombrosa la escasa envergadura de la solucin. Ni se menciona la posibilidad de recortar la deduccin por gasto financiero, ni tampoco se propone replantearse la fiscalidad de entidades de capital riesgo o de tenencia de valores, que son parte sustancial del mismo mal. No se contempla revisar, no ya la cuanta de un posible recorte de la exencin, sino los requisitos de la misma, como la opcin de forzar que al menos la exigencia de tributacin efectiva en el pas de residencia de la filial sea real y no se presuponga sin ms por la existencia de un acuerdo de doble imposicin. No se dice nada, en suma, de las deducciones (que no exenciones) para evitar doble imposicin internacional, jurdica y econmica, previstas en los artculos 31 y 32 de la Ley del Impuesto de 2014. En particular de la ltima, dado que entraa mayor riesgo de elusin por suponer la deduccin no ya del importe del impuesto pagado en el extranjero por la propia sociedad sino del pagado por el resultado de explotacin por sus filiales.

Es una excelente noticia, que atiende a una insistente y larga reclamacin de los profesionales de la Agencia Tributaria, la iniciativa de recuperar para la Agencia el control fiscal, incluidos requisitos de constitucin en cuanto a tal control afecten, de las Sociedades de Inversin de Capital Variable (SICAV), con lo que es de esperar que al fin se acabe con la deplorable anormalidad de dejar de hecho en situacin de impunidad a una determinada categora de contribuyentes. Tambin lo es que se reformule la fiscalidad de las Sociedades Annimas Cotizadas de Inversin en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI), obligndolas al menos a tributar por el 15% de su beneficio. Bueno ser recordar, no obstante, que cuando estas ltimas se crearon por el segundo gobierno presidido por Rodrguez Zapatero, mediante Ley 11/2009, y antes de que el gobierno del PP las favoreciera con la casi completa falta de tributacin, el tipo era del 18%. E incluso as, en aquel momento se introdujeron en nuestro ordenamiento, a imitacin de las conocidas en el mundo anglosajn como Real Estate Investement Trust, con el objetivo de ayudar a sanear de activos inmobiliarios sin salida los balances de las entidades financieras, otorgndoles, entre otras, lucrativas ventajas fiscales. Sera de desear que en el futuro se cuestionara la misma existencia de estos instrumentos jurdicos.

Tambin la fijacin de un tipo efectivo mnimo del 15% para grupos en consolidacin fiscal y grandes empresas y del 18% para entidades de crdito e hidrocarburos da cuenta de un problema profundo del sistema, a saber: la reduccin de la deuda fiscal real de estos grandes contribuyentes por aplicacin de deducciones o por exenciones de dividendos, entre otras herramientas de ahorro. Habr que esperar, no obstante, a que se concrete el modo en que tal cosa va a hacerse para ofrecer una opinin ms precisa a la vista de cul sea en la gestin del tributo la suerte de las vigentes deducciones, bases negativas y exenciones, cuntas se mantendrn, de cuntas se diferir la aplicacin, cmo y por cunto tiempo. En todo caso, si el problema estriba en un pago de impuestos muy por debajo de la capacidad econmica y de la renta real por el recurso a exenciones y deducciones, parece lo ms razonable pensar que la solucin definitiva pasa por revisar el conjunto de deducciones y exenciones y limitarlas de manera drstica o incluso eliminarlas. Tal vez hasta habra que reconsiderar la forma de computar la base imponible segn criterios estrictamente fiscales, al margen del resultado contable. Al menos se debern revisar deducciones como la de I+D+i, que no parece que haya servido para estimular de verdad el espritu investigador ni la capacidad de innovacin de nuestras empresas, o la concedida a la industria cinematogrfica, sobre todo en lo que se refiere a la realizacin en nuestro territorio de producciones extranjeras, en la medida en que encierra casi una va de financiacin pblica en exceso generosa. Se echa en falta, por ltimo, examinar la conveniencia de mantener los plazos de aplicacin de deducciones generales (de 15 a 18 aos), o de la deduccin de gasto financiero y del periodo para restar bases negativas (sin lmite en ambos casos), plazos todos ellos que sobrepasan con mucho el de prescripcin de cuatro aos, lo que ocasiona enormes dificultades a la tarea de control del fraude.

Se propone la implantacin de un Impuesto sobre Transacciones Financieras con un tipo del 0,2% y un Impuesto sobre determinados servicios digitales con un tipo de 3%. Tiendo a ser bastante escptico sobre la eficacia para cumplir los fines que se asignan a estas nuevas figuras fiscales; creo que el esfuerzo principal de la reforma debe centrarse en la recuperacin y el adecuado funcionamiento de los impuestos bsicos del sistema. No obstante, los nuevos tributos pueden ofrecer, siquiera sea transitoriamente, alguna recaudacin aadida que adems se aspira a detraer de sectores empresariales como el de las tecnolgicas que escapan con facilidad al fisco. En este punto, se ha de ser cuidadoso en la configuracin, dado que en mercados oligoplicos gobernados por corporaciones muy poderosas es relativamente fcil trasladar el coste de este tipo de figuras impositivas a los consumidores. Y, por lo que se refiere al que grava transacciones financieras, se suele presentar con una finalidad, ms que recaudatoria y an sin descartar sta, de regulacin y retroaccin de la especulacin financiera. Pero para tal objetivo sera ms til esforzarse por su implantacin internacional y carece de sentido dejar al margen el mercado de derivados, que es justamente el ms especulativo.

Acerca de las medidas propuestas para prevencin y reduccin del voluminoso fraude fiscal poco se puede opinar dada su vaguedad. Nada concreto se dice ms all del compromiso con determinados acuerdos y protocolos internacionales, la variacin de algunos lmites cuantitativos (el de operaciones en efectivo, el de la deuda para aparecer en la peridica lista de morosos de Hacienda, el estudio del impacto de rebajar el umbral de delito) y la prohibicin por ley de amnistas fiscales. Ni se menciona el reforzamiento de medios y personal de la Agencia Tributaria, ni la revisin de sus funciones y facultades, ni tampoco la reforma de la configuracin del delito fiscal, incluidas ante todo eximentes y atenuantes y la relacin de los procedimientos penal y administrativo. La izquierda poltica acostumbra a obsesionarse tal vez en demasa con el importe del umbral de delito, relegando otros aspectos ms relevantes de su regulacin, lo que puede dar lugar a efectos contrarios a los deseados, pues no siempre la intervencin de la jurisdiccin penal preserva mejor de la evasin fiscal; muy a menudo es justo al revs. Ni siquiera se toca la idea de reformular la clusula general antielusin, que en nuestra Ley General Tributaria recibe el nombre de conflicto en la aplicacin de la norma, una revisin que debera tenerse por insoslayable dado que resulta evidente que en sus trminos actuales no cumple ni de lejos la misin de frenar el fraude ms sofisticado.

Habr que esperar, en todo caso, para ver de qu modo se desarrollan stas y otras medidas en el anunciado anteproyecto de Ley contra el fraude fiscal. Sobre su articulado concreto nos podremos pronunciar con mayor fundamento.

Es, en suma, digno de encomio el esfuerzo y la intencin de reconducir la deriva de desmantelamiento de nuestro sistema tributario para que sirva al fin del sostenimiento del gasto pblico segn ordena el artculo 31 de la Constitucin. Pero en mi opinin ser preciso avanzar hacia un conjunto de propuestas mejor ordenadas y de mayor profundidad y envergadura. Si se limitan a lo escrito habremos andado bastante poco camino incluso despus de haber dado todos los pasos.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/sobre-el-apartado-fiscal-en-el-acuerdo-presupuestario-gobierno-unidos-podemos/



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