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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2018

Para qu filosofa en tiempos de fascismo?

Antoni Aguil
Pblico.es / Rebelin


Dice el filsofo Byung-Chul Han que vivimos en la sociedad del cansancio, un cansancio no solo fsico, sino tambin psicolgico y social que afecta a las formas de convivir y comprender la vida. Se trata de un cansancio derivado de fenmenos como el exceso de trabajo, la hipermediatizacin y la hipercomunicacin a travs de redes sociales, smartphones, tablets y otros dispositivos cuyo mal uso a menudo conduce a la asimilacin acrtica de la informacin, al aislamiento y al desarrollo de valores que incrementan esa sensacin de cansancio.

Traducido al mbito social y poltico, padecemos un cansancio sistmico que se manifiesta en el agotamiento del modelo econmico y poltico dominante en las ltimas dcadas. El modelo econmico del neoliberalismo, basado en el crecimiento econmico ilimitado y la financiarizacin de la economa, ha provocado una de las mayores crisis del capitalismo, con graves consecuencias sociales y ambientales. Adems, incapaz de resolver sus propias crisis y contradicciones, el capitalismo se ha despojado de su mscara democrtica. Por su parte, los actuales sistemas electorales se han revelado incapaces de combatir eficazmente la corrupcin y el aumento de la desigualdad, as como de atender las demandas sociales de mayor transparencia, participacin y representatividad, en la lnea de lo que el 15M y otros movimientos semejantes reivindicaron en las calles y plazas. Es ms, en determinados casos la democracia liberal se ha convertido en el caballo de Troya para la llegada al poder de lderes autoritarios.

Este agotamiento sistmico puede tomar derroteros imprevisibles, aunque ya es posible advertir preocupantes seales del futuro. Una es el resurgimiento global de la extrema derecha fascistoide. Se trata de formas informales de fascismo basadas en el afn neoliberal de prevalecer a toda costa, aunque ello implique dejar un reguero de violencia, muerte y destruccin. Las formas contemporneas de fascismo buscan dotar de una nueva legitimidad a la supremaca masculina, blanca, heterosexual y capitalista mediante una democracia vaca y la difusin meditica de noticias falsas e ideas reaccionarias. No es ninguna sorpresa que Trump o Bolsonaro hayan llegado al poder. Lo sorprendente es que hayan tardado tanto. En Europa, el consenso antifascista surgido tras la Segunda Guerra Mundial est fracturado. La austeridad, la precariedad y el autoritarismo que han marcado la poltica europea durante la crisis financiera han generado una situacin de emergencia en la que el ascenso de la extrema derecha no es una consecuencia indeseada del sistema, sino una reaccin ofensiva ms para asegurar su supervivencia, como lo ha sido la explosin del proyecto socialdemcrata. Noam Chomsky lo expres con claridad en 1974: El fascismo es el ltimo recurso de las clases dirigentes cuando ya no pueden mantener de otra forma sus privilegios.

Creamos que el fascismo era un fenmeno superado y sin vigencia histrica tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, como sistema de creencias y entramado social, el fascismo no muri; al contrario, sobrevivi y se transform. Se metaboliz en nuevos procesos funcionales al proyecto del capitalismo neoliberal, bajo cuyo dominio todo qued subordinado a la concepcin radical del libre mercado. No resulta extrao que el socilogo Boaventura de Sousa Santos hable del auge de un fascismo social, tan violento como autoritario, en referencia a las lgicas de exclusin y deshumanizacin predominantes en la sociedad neoliberal del cansancio.

Habr quienes piensen que hablar de fascismo resulta anacrnico y que el trmino, aplicado al contexto actual, carece de rigor y se inscribe en el lenguaje de todo lo que no me gusta es fascista. Una respuesta a estas voces asoma en las declaraciones del historiador Mark Bray, para quien el trmino fascismo, ms all de su significado histrico concreto, denota, en general, un significante moral que quienes luchan contra diversos tipos de opresin usan para enfatizar la ferocidad de sus enemigos polticos y los elementos de continuidad que comparten con el fascismo histrico. Si bien estos elementos pueden variar de un contexto a otro, en su artculo Urfascismo, Umberto Eco ofrece algunas claves que permiten identificarlos: culto a la tradicin, actitud acrtica, estigmatizacin de la diferencia, superioridad de unos sobre otros, llamamiento a las clases medias frustradas, obsesin por las conspiraciones, bsqueda de culpables externos, racismo, antipacifismo, machismo, populismo, etc. Son elementos que coinciden con lo que en el plano psicolgico Adorno, Horkheimer y otros colaboradores de la Escuela de Frankfurt en 1950 llamaron la escala F: el tipo de personalidad con predisposiciones ideolgicas autoritarias potencialmente fascistas.

A raz de la celebracin del Da Mundial de la Filosofa, cabe preguntarse cul es el papel de la filosofa en la lucha diaria frente a esta nueva ola reaccionaria y fascistoide.

La filosofa tiene una larga historia en la que se mezclan lo conservador y lo subversivo, lo revolucionario y lo contrarrevolucionario. Esto puede observarse en la relacin, a menudo tensa y en ocasiones de colaboracin, que a lo largo del siglo XX la filosofa occidental mantuvo con el fascismo. Hubo filsofos que apoyaron abiertamente los regmenes fascistas, filsofos cuyas ideas se interpretaron con mayor o menor acierto para legitimarlos intelectualmente y filsofos decididamente antifascistas. Entre los pocos filsofos fascistas importantes se encuentran Carl Schmitt, miembro del partido nazi y uno de los filsofos del derecho ms prominentes del Tercer Reich; Giovanni Gentile, primer ministro de Educacin de Benito Mussolini; y Martin Heidegger, afiliado desde 1933 al NSDAP, quien desde el rectorado de la Universidad de Friburgo apuntal la nueva ideologa, por no hablar de los filsofos ms fanticos del nazismo: Alfred Rosenberg, Alfred Bumler y Ernst Krieck.

Entre los filsofos cuyas ideas se distorsionaron en un sentido espurio destaca Nietzsche, en ocasiones presentado como el precursor del fascismo. El nazismo desvirtu interesadamente sus textos para sostener la ideologa nazi. De hecho, se sabe que la principal responsable del acercamiento de Nietzsche al nazismo fue su hermana, Elisabeth, simpatizante nazi, cuya edicin de los trabajos de su hermano condujo a la aprobacin de las interpretaciones nazis y fascistas.

Por ltimo, entre los filsofos que mantuvieron una posicin antifascista, cabe destacar a Walter Benjamin, Hannah Arendt y Theodor W. Adorno. Benjamin, que se suicid en 1940 en Portbou huyendo de la ocupacin nazi de Francia, donde permaneca exiliado, observa que detrs de cada ascenso fascista subyace una revolucin fracasada. Cul es nuestra revolucin fracasada? Tal vez, como seala Slavoj iek, nuestro gran fracaso revolucionario radica precisamente en la ausencia de una revolucin. Arendt ensea que uno de los rostros ms terribles del totalitarismo es la banalidad del mal, que anula la capacidad de pensar por uno mismo y convierte a las personas en autmatas obedientes. Por su parte, Adorno cuestiona la validez de toda educacin que no se plantee la exigencia de que Auschwitz no se repita.

La filosofa es un intento de clarificar nuestro momento histrico, un espacio de reflexin crtica comprometido con el presente que permite ensanchar la inagotable capacidad humana de pensar, de crear, de amar, de subvertir y re-existir. Su principal tarea es crear nuevas formas de pensar y actuar, rechazar los esquemas de pensamiento que pretenden convertirnos en ovejas de rebao. En este sentido, la filosofa es forma de una resistencia creativa. Parte de su cometido consiste en contribuir a desarrollar alternativas emancipadoras a los callejones sin salida de la desesperacin, el aislamiento y la retrica neoliberal de la falta de alternativas. Por ello, la filosofa es una actividad imprescindible para cuestionar, desafiar y democratizar el poder autoritario que echa mano del clasismo, del racismo y del patriarcado para perpetuarse.

Necesitamos con urgencia un plan global de cambio democrtico que enfrente los problemas ms apremiantes de nuestro tiempo; un programa anticapitalista, anticolonialista y feminista, considerando que el capitalismo, el neocolonialismo y el heteropatriarcado son gasolina para el fascismo social neoliberal del que habla de Sousa Santos.

En 1941, al final de La resistible ascensin de Arturo Ui, Bertolt Brecht, en alusin las dictaduras fascistas de entreguerras, adverta de que todava es fecundo el vientre que pari el suceso inmundo. En las actuales condiciones de fascismo social y crecimiento de la extrema derecha, la advertencia de Brecht sobre los hijos del fascismo es ms pertinente que nunca. De no tenerla en cuenta, la filosofa corre el riesgo de convertirse en un cadver ms en la morgue fascista.


Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopublico/26988/para-que-filosofia-en-tiempos-de-fascismo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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