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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2018

Imperialismo cultural: La perversin del lenguaje y el ofuscamiento del imperio

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

En el mundo actual, los propagandistas del imperio occidental particularmente periodistas y editores de los medios de comunicacin de masas recurren sistemticamente a la perversin de los conceptos cotidianos y del lenguaje de la poltica.

Se ha utilizado y abusado del lenguaje poltico para culpar a las vctimas y justificar las agresiones imperiales. Las consecuencias de esta manipulacin son diversas y sirven tanto para legitimar crmenes de guerra y expolio econmico como para neutralizar a la oposicin interna.

En este artculo empezaremos identificando la terminologa bsica que sirve de apoyo a las agresiones imperiales para continuar describiendo los objetivos econmicos y polticos del imperialismo lingstico. Concluiremos examinando las alternativas polticas y culturales que se presentan.

Crtica de los conceptos: nacionalismo y populismo

En el lxico moderno del imperio, el concepto del que ms se abusa con la pretensin de confundir es el de populismo.

En su origen, el trmino populismo haca referencia a los movimientos de masas de los obreros explotados. Los movimientos populares se enfrentaban a la oligarqua bancaria y a los magnates de la prensa.

En el periodo final del siglo XIX y las primeras dcadas del siglo XX, los populistas crearon movimientos y partidos polticos poderosos en Estados Unidos, Canad, Rusia y Europa occidental.

Hacia la mitad del siglo XX, los movimientos y partidos populistas se multiplicaron y, en algunos casos, consiguieron el poder en Asia y Amrica Latina. Dichos movimientos lograron el apoyo de las masas en Argentina, Brasil, Per y Mxico. En EE.UU. representaban a los granjeros que luchaban contra el monopolio del ferrocarril, los banqueros y los lderes polticos corruptos. Su objetivo era garantizar precios de mercado justos para el transporte, tipos de inters bancario moderados y elecciones limpias, sin la corrupcin de los cabecillas polticos. Los populistas eligieron algunos gobernadores, decenas de alcaldes y varios congresistas.

En Amrica Latina, partidos populistas peruanos (como el APRA) lucharon por los derechos de los indgenas, oponindose a los gobiernos oligarcas y neocoloniales. En Argentina, Brasil y Mxico, partidos populistas dirigidos por Juan Domingo Pern, Getulio Vargas y Lzaro Crdenas lucharon para garantizar los derechos de los trabajadores y la propiedad nacional de los recursos esenciales (especialmente los campos petroleros), adems de emprender procesos de industrializacin nacional exitosos.

En China, Filipinas, Indochina y la India tuvieron lugar procesos similares. El nacionalismo y el populismo fueron los motores gemelos de la independencia y la justicia social.

El nacionalismo se propona el fin de la dominacin imperial y la recuperacin de los valores culturales nacionales, libres de imposiciones coloniales. Al inicio del siglo XXI, con el ascenso y progreso de regmenes poscoloniales, las potencias imperiales occidentales se propusieron denigrar a los movimientos y los partidos que cuestionaban su legitimidad.

Las potencias imperiales ya no podan confiar en el mito de los imperios benficos (la carga del hombre blanco *). Ni podan seguir afirmando que la explotacin y el expolio llevados a cabo por el capital extranjero servan para la construccin de la nacin.

La ideologa imperial recurri entonces a distorsionar los conceptos positivos asociados con las luchas de liberacin, asociando el populismo con las doctrinas autoritarias y los regmenes regresivos. Se vaci al populismo de su contenido emancipatorio original y se le relacion con una ideologa reaccionaria, racista, xenfoba y fascista.

Todos y cada uno de los movimientos populares de masas, con independencia de su trasfondo socioeconmico, fueron considerados regresivos. De la misma manera, se asoci al nacionalismo con el neofascismo que quera expulsar a las minoras y los migrantes.

Como corolario, las ideologas imperialistas presentaron a los poderes imperiales de Estados Unidos y Europa como los nicos garantes de los valores democrticos, en lucha contra los nacionalistas.

Uso y abuso del populismo y el nacionalismo

Los principales enemigos del populismo son las clases dominantes occidentales neoliberales y sus ponzoosos escribas del Financial Times, New York Times, The Washington Post y el Wall Street Journal.

El antipopulismo que defiende los valores democrticos occidentales acta como una propaganda progresista a favor del imperialismo. La retrica antipopulista amalgama a derechistas e izquierdistas, chovinistas y defensores de la independencia nacional.

El objetivo era justificar las mltiples guerras imperiales y los golpes de Estado por toda Asia, Oriente Prximo, norte y este de frica y Amrica Latina.

Al tiempo que condenaban a los populistas, los demaggicos y antinacionalistas medios de comunicacin promovan y defendan las sanguinarias guerras occidentales y golpes de Estado en Irak, Afganistn, Egipto, Libia, Palestina, Siria, Lbano, Honduras, Somalia, Sudar del Sur, Venezuela y Ucrania.

El antinacionalismo sirve para desarmar a los crticos del imperialismo favorables de la independencia y para legitimar a los lderes occidentales. Los idelogos de los medios de comunicacin atacan a los nacionalistas de derechas contrarios a los inmigrantes pero ocultan el hecho de que esos mismos inmigrantes son vctimas de las invasiones militares occidentales.

Nacionalistas de derechas e imperialistas neoliberales son las dos caras de la misma moneda. Una provoca la pasin nacionalista de las masas y la otra procede a satisfacer el apetito voraz del capitalismo.

Antipopulismo y nacionalismo son el motor de las lites neoliberales que explotan la mano de obra interna y atacan los servicios sociales y la democracia en el lugar de trabajo. Estas lites retratan a los movimientos sociales populares como versiones del populismo que es preciso condenar por oponerse al libre mercado y a las elecciones libres.

Los nacionalistas que se oponen a las agresiones imperiales son denigrados como enemigos autoritarios de la seguridad occidental, de la globalizacin y de los valores democrticos.

Conclusin

El imperialismo de EE.UU. y de la UE se enfrenta a adversarios tanto dentro como fuera de sus fronteras. La oposicin interna se ha volcado contra las costosas guerras y los beneficios que suponen para ciertas empresas y se ha manifestado a favor de un mayor bienestar.

Al verse desesperadamente obligados a encontrar argumentos ideolgicos en su favor, las potencias occidentales han fabricado nuevos enemigos, a los que han colocado la etiqueta de populistas, para disimular su apoyo a los oligarcas. Las lites occidentales pretenden debilitar a los antiimperialistas comparndolos con los nacionalistas de ultraderecha.

Pero los idelogos del imperialismo occidental cuentan con otras herramientas propagandsticas. Equiparan a los militantes por la independencia nacional con terroristas. Quienes defienden en Rusia la seguridad de las fronteras son descritos como expansionistas autoritarios. Las redes econmicas internacionales chinas pasan a ser recaudadores coloniales de deuda.

El repique de tambores de los medios de comunicacin es imprescindible para ofuscar la realidad. Estados Unidos y la Unin Europea tienen cerca de 200 bases militares en el exterior, repartidas por todo el mundo. China posee una pequea base en el este de frica. EE.UU. tiene una cadena de bases militares rodeando a China. Pekn carece de base militar alguna cerca de Estados Unidos.

Mientras las lites occidentales coloniales y neocoloniales expolian Asia, frica y Amrica Latina, China financia infraestructuras, invierte en empresas productivas y no tiene bases militares para intervenir en pases del Tercer Mundo.

Estados Unidos y Europa secuestran conceptos progresistas como el populismo, invirtiendo su significado y asimilndolo a movimientos, partidos y personalidades reaccionarias.

Se colocan etiquetas de racismo y colonialismo a muchos nacionalistas, que han demostrado ser defensores de la soberana nacional y oponerse a la hegemona imperial. El lenguaje poltico al servicio del imperio no est libre de pecado.

* N.d.T.: The White Mans Burden (La carga del hombre blanco) es el ttulo de un poema de Rudyard Kipling publicado en 1899. Aunque tena connotaciones ms profundas, se populariz su lectura directa desde los puntos de vista vigentes en la poca (racista, imperialista y eurocntrico) que justifican la intervencin altruista del hombre blanco para ayudar al progreso de las razas inferiores.

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.



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