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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2018

Contra el partido, no hay Podemos

Jos M. Torres
Rebelin


En el conflicto abierto en PODEMOS-MADRID se reproduce la misma contradiccin de antao. Es algo recurrente. Pongamos el ejemplo de las elecciones al Consejo Ciudadano y a Secretario General de la Comunidad de Madrid, de noviembre de 2016. En la pugna abierta entre la candidatura de ADELANTE PODEMOS encabezada por Rita Maestre y la de JUNTOS PODEMOS liderada por Ramn Espinar se reprodujo la misma crisis. De haber ganado "ADELANTE PODEMOS el partido en la Comunidad de Madrid habra quedado fagocitado por los cargos pblicos.

Otro de los indicadores de la crisis es algo que se puede observar desde hace mucho tiempo en la evolucin de los Crculos que tienden a ser patrimonializados por la persona o colectivo que est bajo las decisiones de la Concejala de ese territorio o distrito. La tendencia ha sido que, all donde hay Concejala de PODEMOS, el Crculo se va convirtiendo en apndice de esa Concejala. No es tanto una cuestin de lucha por el poder que lo es sino de qu clase de poder estamos hablando. La cuestin del poder es algo que nunca que se ha querido analizar a fondo en PODEMOS. Se da por descontado que con la voluntad de poder, sin adjetivos, es suficiente y nos hemos olvidado de que antes que nada hay que mantener y reproducir el poder ciudadano que naci del 15-M.

El impactante y acertado simbolismo de la marca del partido (que hace referencia precisamente al poder alternativo) encubre, en la prctica, un trasfondo de lucha de clases sobre la que hay que reflexionar. Empleo esta frmula (que muchos despreciarn) teniendo en cuenta que no debe ser entendida mecnicamente y que no podemos ignorar que en toda contradiccin social existen dos polos opuestos, dos elementos contrarios que, de llegar al antagonismo, terminar por reafirmar o negar al rgimen social que precisamente queremos transformar.

La contradiccin que queremos destacar aqu y que aparenta ser un conflicto de intereses (lo aparente engaa), es la que se produce necesariamente entre el poder poltico y el poder social. El primero representado por el liderazgo pblico-institucional y el segundo por el liderazgo del partido. Si se quiere mejor lo podemos definir tambin como la contradiccin en trminos genricos que se da entre el Estado y la Sociedad, entre el Gobierno y el Pueblo o si se quiere ser ms bsico, entre las decisiones polticas y aquello otro que debe empoderar a la ciudadana. Esa contradiccin est permanentemente marcada por las relaciones econmicas que controlan los poderes fcticos y que subyacen en el rgimen de produccin y mercado capitalista.

Quin debe dominar el partido sobre sus cargos pblicos o a la recproca? Si recordamos la candidatura de otoo de 2016 ADELANTE PODEMOS, apreciaremos que estuvo construida fuera del partido irrumpiendo en el proceso de manera antidemocrtica. Curiosamente los cargos pblicos de entonces (primera Concejala de la capital y Presidente del Grupo parlamentario de la Asamblea de Madrid) fueron los artfices que aprovecharon la debilidad de la entonces secretaria general de la Comunidad de Madrid (responsable Luis Alegre).

En nuestras sociedades de libre mercado, el poder de los cargos pblicos de los partidos est mediatizado por la funcin del Estado en la sociedad, y la funcin del Estado esta a su vez, mediatizada por el rgimen de produccin del capital. La accin del capital (como categora econmica, Bancos, Grandes empresas, negocios de toda clase, medios de comunicacin principales, etc... cuyo fin es la acumulacin de plusvalor), no se visibiliza pero tiende a degradar el cargo pblico que por su funcin social esta presionado a detraer plusvalor al capital, cuestin que si es visibilizada por el ciudadano. Si no tenemos un slido poder ciudadano que frene la dinmica de integracin que impone el capital no habr transformacin social; no habr avance social hacia un modelo econmico, cultural y poltico alternativo que ponga lmites a la acumulacin, en favor del bienestar de los pueblos.

Supuestamente los Crculos estaban diseados como rganos de poder popular que impactara sobre el partido y el partido, a su vez, controlara la accin de sus cargos pblicos, con el fin de que estos respondieran al bienestar del pueblo, un concepto que tambin se concreta con el avance de la revolucin democrtica que ha puesto en marcha PODEMOS y que corre el riesgo de fracasar. Esta preocupacin la puso de manifiesto, muy acertadamente, el mismo Pablo Echenique en aquel magnifico documento auto-crtico y premonitorio, que titul REMAKE DE UNA TRAGEDIA O EL PARTIDO DEL FUTURO, publicado el 27 de febrero de 2016, cuya lectura deberamos retener. https://www.publico.es/opinion/remake-tragedia-o-partido-del.html

Re-leyendo el pensamiento de Pablo Echenique, se convence uno de cuanta diferencia hay entre el PODEMOS original y el PODEMOS actual.

No es el lugar aqu para investigar sobre las causas del debilitamiento de PODEMOS, como proyecto original de partido, pero si destacar que la actual crisis de Madrid, revela la dificultad para resolver las contradicciones desde la direccin del partido.

En mi opinin, la direccin del partido est actuando correctamente, conforme a la norma de sus estatutos y a la preservacin del principio de que el partido debe predominar sobre los cargos pblicos, porque los cargos pblicos por ser Estado siempre tendern, conscientemente o no, a degradar el partido del cambio, fagocitando sus organizaciones, all donde lo necesite el cargo. Donde mejor se aprecia es a nivel de los organizaciones de base, o sea en los Crculos.

Pero no sera solo cuestin de cumplir la norma del Cdigo tico, sino admitir y reconocer que esa Norma se hace para proteger al partido del poder del Estado, el cual tiende a destruir y anular ese poder popular.

No es cuestin de inventarse palabrejas como hace nuestro querido exSecretario Gral. de Madrid ciudad que se enreda pretenciosamente buscando la explicacin en que convocar primarias fue una maniobra estratgicamente innecesaria" que se daa la cohesin organizativa

https://www.eldiario.es/madrid/Jesus-Montero-Iglesias-Podemos-desastre_0_836066417.html

Es ms bien que quien tiene el don y la responsabilidad de tener una estrategia poltica es el partido y no los cargos pblicos.

Mientras no se vea ms all de los detalles anecdticos aparentes, mientras no se priorice lo comn sobre lo privado y el cargo pblico se cuide de no privatizar su poder frente al poder ciudadano, mientras no se respete la norma, no habr un PODEMOS ciudadano, necesario pero no suficiente.

Por todo esto hay que estar completamente convencido de que en esta pugna de poderes que alcanza el antagonismo, quien debe mandar en ltima instancia es el poder del partido, que debe mantener la hegemona sobre sus cargos pblicos. Manuel Carmena debera entender que su tiempo poltico es efmero y que el partido del poder popular debe ser eterno.

  

Jos M. Torres. Militante pasivo de Podemos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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