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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2018

El futuro de la memoria histrica en Espaa

Carlos Barros
Rebelin

Contribucin al dossier en preparacin sobre memoria democrtica de la revista Patrimonio Histrico (PH) del Instituto Andaluz de Patrimonio Histrico, Junta de Andaluca, 2019, n 96.


La memoria histrica es un joven movimiento social, poltico y acadmico: no llega a 20 aos de vida, si bien se refiere a hechos represivos que tuvieron lugar hace 80-40 aos1. Iniciado en Len en el ao 2000 por familiares de inocentes fusilados por sus ideas y creencias democrticas, durante la guerra civil y el franquismo, no ha dejado de desarrollarse hasta hoy, buscando y encontrando siempre vas de actuacin de mbito local, regional, nacional e internacional, cuando los cambios electorales en las correspondientes instituciones pblicas ponen en sordina las polticas de la memoria.

En el siglo XXI, la memoria histrica ha pasado en Espaa por momentos de avance y de retroceso (y as ser probablemente en el futuro), como una espiral que gira a izquierda y a derecha sin dejar de subir... En 2007, se promulga por parte del Gobierno Zapatero una Ley de Memoria Histrica que, pese a sus limitaciones, permiti llevar a cabo excavaciones de fosas y eliminaciones de smbolos del franquismo, cuatro aos despus fue paralizada por el Gobierno Rajoy. En 2008, desde la Audiencia Nacional surge el histrico Auto de Garzn para la persecucin de los delitos de asesinato, tortura y dems crmenes de motivacin poltica cometidos por las franquistas, sus instituciones y sus rganos represivos, entre 1936 y 1952; posteriormente neutralizado por una mafia poltico-judicial que logr, en 2012, expulsar por nueve aos a Baltasar Garzn de la judicatura. Entre 2011 y 2018, los Gobiernos del PP enterraron bajo llave la primera Ley de Memoria Histrica, so pretexto de la crisis econmica (!). As y todo, hubo en esta segunda dcada del nuevo siglo importantes progresos, al margen del Gobierno de Rajoy y su partido: A) Toma fuerza la causa contra en el franquismo iniciada en 2010 por la jueza argentina Mara Servini, en razn del principio de jurisdiccin universal; incluye el delito de tortura y amplia la pesquisa prevista por Garzn hasta la implantacin de la democracia. B) Las Comunidades Autnomas no gobernadas por el PP, han continuado apoyando la excavacin de fosas, sealadamente Andaluca, y otras polticas de memoria amparadas por la Ley de Zapatero. C) El Gobierno vasco decreta en 2012 una Ley de Abusos Policiales2 durante el franquismo, centrada en dar a conocer las desapariciones, los asesinatos y las torturas entre 1960 y 1978; tambin complementa cronolgicamente el -por el momento- desautorizado pero justo Auto del juez Garzn.

El xito de la mocin de censura del 1 de junio de 2018 que desplaz el Gobierno de Rajoy dando paso al Gobierno de Snchez, con el apoyo de Podemos y los grupos nacionalistas, ha trazado un nuevo horizonte para el movimiento de la memoria. Se est demostrando que en Espaa es posible una nueva mayora parlamentaria que implemente polticas avanzadas de memoria histrica. Lo que no quiere decir que el da de maana no sucedan nuevos pasos atrs, polticamente hablando, que impulsen a su vez otros pasos adelante. Sobra aadir que las medidas que se han tomado o se puedan ir tomando, como la excavacin de tumbas o el traslado de la tumba del dictador, tendrn despus difcil marcha atrs, gobierne quien gobierne.

El nuevo Gobierno socialista acaba de decidir la exhumacin de Franco del Valle de los Cados, anunci asimismo otras medidas todava ms importantes, reformando y ampliando la sobrepasada Ley de Memoria Histrica de 2007, todas ellas han sido cogidas del movimiento memorialista. Por ejemplo: incluir la exaltacin del franquismo en el Cdigo Penal; anular las sentencias de los tribunales franquistas; que el Estado, y no las familias, asuma de oficio las exhumaciones de las vctimas de franquismo; retirada de medallas y prebendas al torturador Billy el Nio; creacin de una Comisin de Verdad3 (propuesta por Garzn en 20164) sobre el franquismo (1936-1978) para investigar la represin y obtener los testimonios de miles de vctimas, siguiendo el ejemplo de otros pases (Sudfrica, Argentina, Chile, Per, Colombia, Bolivia, Guatemala, Brasil...) que tambin sufrieron dictaduras o conflictos armados y van por delante de Espaa en sus respectivas transiciones a la democracia.

Como historiadores nos resulta incongruente que hayan surgido voces de colegas que consideramos progresistas5, opuestos -por contrarios a la memoria histrica- o simplemente reticentes -fruto del desconocimiento, pensamos- a la formacin por parte del Gobierno socialista de una Comisin de la Verdad para Espaa. Obvian lamentablemente el salto de gigante que supondr para la verdad histrica sobre la guerra y el franquismo, en especial para las nuevas generaciones y la no-repeticin, saberlo todo de la criminalidad poltica entre 1936 y 1977. Implicara adems un avance trascendental en el cumplimiento de la vigente norma del derecho internacional que exige verdad, justicia y reparacin para las vctimas de los delitos imprescriptibles de lesa humanidad. Historia y memoria no son antitticos, como objeta el academicismo positivista6, tienen el deber de colaborar en su objetivo comn: conocer la verdad histrica, que ha de publicitarse sin censuras ni temores fantasmales.

La decisin gubernamental de retirar a Franco del Valle de los Cados ha hecho emerger, 80 aos despus de guerra civil, el franquismo sociolgico oculto7, lo que nos permite cuantificar -aproximativamente- su nefasta influencia en la situacin poltica actual. Solo un 29,9 % de los espaoles encuestados estaba de acuerdo, en agosto de 20188, en dejar como est el Valle de los Cados. Un fenmeno minoritario, por tanto, que explica y posibilita el xito de las presentes polticas pblicas de la memoria del PSOE y Podemos.

El problema reside en que el 60 % de los electores del PP y el 35 % de los electores de Ciudadanos forman parte de esa minora filo-franquista. Lo cual conduce a la derecha espaola, vieja y nueva, a enfrentarse a la memoria histrica y a mantener posiciones notoriamente conservadoras en todo lo relativo al desarrollo y actualizacin de la democracia en Espaa. Posicin inmovilista que no ceder hasta que esta nueva mayora parlamentaria de progreso se estabilice y complete el Estado de derecho heredado de una transicin limitada por las circunstancias.

El 30 % o ms -el auge global de la ultraderecha retroalimenta ahora la tradicin franquista- del electorado espaol seguir siendo franquista mientras eso est permitido por un Estado democrtico -y alentado por una derecha que ha abandonado el centro- que conserva todo tipo de secuelas del rgimen totalitario en las cunetas, las calles, los edificios, las leyes, las instituciones y las mentalidades. La democracia dejar de estar bloqueada en su progreso cuando rebase plenamente el defecto originario, devenido estructural, causado por la ausencia de ruptura democrtica en una transicin tutelada por unas Fuerzas Armadas salidas del bando ganador de la guerra civil, sostenido por Hitler y Mussolini, de lo que quedan restos de fidelidad al Generalsimo -solamente entre militares retirados, al parecer- como acaba de demostrarse a partir de la decisin gubernamental de exhumar a Franco9.

Como se dice coloquialmente: despacio que tengo prisa. Urge poner en prctica las medidas pro-memoria histrica ms arriba enumeradas, sin perder de vista estratgicamente lo ineludible: Garzn tena razn hace 10 aos cuando quiso dar justicia a las vctimas del franquismo, verdad, justicia y reparacin, por este orden. Aprendamos de las experiencias ajenas. En Brasil funcion entre 2011 y 2014, una Comisin de la Verdad10 y, en 2018, gana las elecciones Bolsonaro, derechista extremo y admirador de la dictadura 1964-1985. En Argentina, sin embargo, donde se cre la primera Comisin de la Verdad en 1983, se juzgaron a los represores, impidiendo de este modo que surgiera despus un seguidor de Videla que pretendiera destruir la democracia desde dentro, como Hitler en 1933. Una democracia sin memoria es una democracia dbil.

Notas:

1 El genocidio armenio perpetrado por el Estado turco sucedi hace ms de un siglo, solamente 29 pases lo han reconocido hasta ahora -Espaa no, por supuesto-, el movimiento memorialista del pueblo armenio sigue vivo como se ve en la jornada mundial de cada 24 de abril

2 http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/pv-d107-2012.html.

3 Documento de la ONU para la formacin de Comisiones de la Verdad, 2006: https://www.ohchr.org/Documents/Publications/RuleoflawTruthCommissionssp.pdf.

4 https://www.eldiario.es/andalucia/Baltasar-Garzon-Comision-Verdad-franquismo_0_494501027.html.

5 https://elpais.com/politica/2018/09/01/actualidad/1535807558_045822.htm.

6 Carlos BARROS, Historia, memoria y franquismo, 2013 (http://www.h-debate.com/wp-content/old-debates/cbarros/spanish/articulos/memoria/Historia__memoria_y_franquismo.htm); El historiador y la memoria, II Jornadas internacionales sobre memoria y comunicacin "Las polticas de memoria histrica en Europa, Facultad de Geografa e Historia, Universidad de Sevilla, 28 de noviembre de 2016 (https://youtu.be/QaMQSdWdKJo).

7 Franquismo residual de tradicin familiar que ha sido alimentado, desde 1977, por Alianza Popular que ha dado lugar, una vez desaparecida la UCD, al Partido Popular en 1989.

8 http://electomania.es/electopanel-agosto-i-los-espanoles-exhumarian-a-franco-y-convertirian-el-valle-de-los-caidos-en-un-museo/

9 https://www.eldiario.es/politica/militares-retirados-manifiesto-Franco-vilipendiada_0_798621021.html.

10 Informe final de la Comisin de la Verdad brasilea: http://cnv.memoriasreveladas.gov.br/

Carlos Barros. Red Acadmica Internacional Historia a Debate.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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