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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2018

El muro y el molino

Jorge Luis Ubertalli Ombrelli
Rebelin


"Cuando soplan vientos de cambio, hay quien construye muros, pero tambin hay alguien que lo que hace, es construir molinos".
 Proverbio chino  


El mundo parece haberse vuelto al revs. Los que pregonaron desde el nacimiento del capitalismo la famosa libertad de comercio y la propiedad privada como elementos sacrosantos del orden del capital, hoy se han vuelto proteccionistas al mango, vueltos para adentro y amigos de la estatalidad, en lo que hace a la colocacin de los grandes empresarios al Estado de sus productos ms rentables en la actualidad: las armas. Es el caso de los EE.UU.

Por otra parte, los que surgieron a la vida poltica como Estados Obreros despus de las revoluciones socialistas de 1917 y 1949, que fueron marginados por los poderosos pases capitalistas y a la vez debieron autoaislarse debido a las agresiones, encerrar sus economas, proteger sus culturas, y hacerle frente a la libertad de los imperialistas en cuanto provocar, sembrar discordias internas, invadir y someterlos a las ms crueles matanzas a travs de armas de todo tipo- salvo las nucleares-, ahora son aperturistas integrales en cuanto a comercio, inversiones y otros tems caros hasta ahora a la cultura del capital. Es el caso de China y Rusia.

Unos levantan muros, en su desesperacin por mantener vivo el cuerpo social que les dio origen, ya obsoleto e inservible, aunque peligroso.

Otros construyen molinos para aprovechar los nuevos vientos que barrern, como una escoba que de pronto limpia su propia mugre, a la vieja sociedad de explotadores, explotados y hambreados por causa ajena.

Sin embargo, hay dudas sobre esto

El G20 en Buenos Aires ay mi dios

A fines de noviembre se reunirn en la argentina macrista con minsculas, como corresponde al status colonial que le ha dado a nuestro pas el mamarracho que ocupa la primera magistratura y sus titiriteros locales e internacionales, los representantes de las potencias mundiales y algunos de sus socios enanos. En este contexto se vern cara a cara, entre otros, el presidente de China , Xi Xinping, constructor de molinos y vientos, y su homlogo norteamericano, Donald Trump, erector de muros y diques de todo tipo para evitar que el ocano de mercancas y capitales externos inunde al pozo ciego que administra, junto a los seores de la guerra, las drogas y los virtualosos de la acumulacin financiera. El match ser fantstico. En plena guerra comercial- y por lo tanto poltica- declarada por Trump a China, el mandatario del pas celestial firmar contratos con Argentina que molestarn y pondrn furioso al renovado cowboy del norte de Amrica, que tambin deber vrselas con el presidente ruso Vladimir Putin, a quien los EE.UU. provocan sancionando y cercando a su pas con hordas de la OTAN. En el marco de este acontecimiento, se han levantado voces desde la izquierda local, que es necesario destacar:

- Un afiche de una organizacin poltica autodeclarada maosta y afn al stalinismo exhibe a Trump, Xi Xinping y Putin luciendo en sus brazos la cruz gamada nazi, smbolo de la barbarie imperial. La idea de que el terceto representa lo mismo est ms que clara.

- Por otra parte, y en las antpodas ideolgicas, un dirigente de un partido obrero, de raz trotskista, ha denominado como nuevas burocracias restauradas a la China y Rusia de los tiempos actuales, sugiriendo tcitamente que la China y Rusia de hoy son un remedo imperial de los EE.UU. y sus socios europeos y mundiales.

- Parecera ser que de nuevo el fantasma del socialimperialismo del pasado y la reparticin del mundo, unidas a las versiones sinrquicas post Yalta de algunos nacionalistas fatto in casa, vuelven a reaparecer en el escenario poltico e ideolgico de cierta izquierda.

La cuestin es que si no se comprenden, ante los nuevos vientos, los molinos erigidos por algunos y los muros levantados por otros, no se lograr comprender, y por lo tanto trascender, la situacin actual de nuestro subcontinente. Que no es fcil, claro est. Pero nada es fcil para los revolucionarios, y menos para los que transitamos por el siglo XXI

Rusia y China son aliados en la arena internacional en relacin con una confrontacin con EE.UU., la Unin Europea y sus aliados esparcidos por el globo, fundamentalmente del Oriente Medio, entre ellos Arabia Saud e Israel. La guerra fria del pasado dej como corolario otro tipo de enfrentamiento: el econmico -financiero. Dems est decir que an el peligro de la confrontacin militar signa el escenario mundial y regional en el marco de esta guerra, que incluye, como es obvio, sesgos polticos y de hegemona y contrahegemona. Como ya dijimos varias veces, hoy el mundo de los negocios lo signa todo. Y este mundo, tal como naci en el marco del reinado del capital, su corolario, el imperialismo, y la consiguiente lucha/unidad entre monopolios, se exhibe como exponente del inters, el cinismo, el egosmo, la inescrupulosidad y la deslealtad en grado sumo; lo contrario a la solidaridad, la confianza, la cooperacin y la buena fe. Pero, en este nuevo contexto de guerra que caracteriza a la realidad actual. es lo mismo homologar a China y Rusia con EE.UU., y sus aliados occidentales?. Creemos que no. Porque tanto China como Rusia., en su confrontacin con el imperialismo norteamericano y sus aliados, ayudan a generar condiciones para que los pueblos que quieran e intenten liberarse de sus opresores, puedan hacerlo. Y aquellos que ya lo han hecho, puedan hacerle frente a las mil agresiones y provocaciones a las que el imperialismo recurre para torcerles el rumbo.

Los emprendimientos chinos y rusos en proyectos de integraciones regionales, infraestructura, energa e industriales, la cesin de tecnologa, el apoyo diplomtico, poltico y militar de ambas potencias a pases agredidos militarmente, o posibles de ser invadidos y/o bloqueados por el imperialismo norteamericano son signos que distancian a China y Rusia de los saqueadores e interventores mundiales por excelencia.

Y anulan sus posibilidades de guerras en gran escala, tpicas de los mximos representantes de un sistema que sufre una crisis terminal.

Casi 300 elementos clave necesarios para un funcionamiento normal de las Fuerzas Armadas y la industria de defensa de EEUU. estn bajo amenaza, advierte Andy Home, columnista de la agencia britnica Reuters, que hace referencia al informe de septiembre del Departamento de Defensa estadounidense. Segn el informe, los fabricantes estadounidenses estn al borde de la quiebra o ya han sido reemplazados por proveedores de China u otros pases debido a la desindustrializacin de la economa nacional y la exportacin de industrias a los pases del Sudeste Asitico.- se informa en la pgina digital Sputnik, del 5 de noviembre ( mundo.sputniknews.com). Y ms adelante el artculo hace mencin al columnista de la agencia nombrada, Ivn Danilov, quien comenta un informe del Pentgono donde se dice que "la microelectrnica de los misiles nucleares estadounidenses se fabrica en China, y no saben qu han metido los chinos all". Y acota: La principal conclusin del informe es que China representa un riesgo significativo y creciente para el suministro de materiales y tecnologas considerados estratgicos y crticos para la seguridad nacional de Estados Unidos". Y as en ms. El complejo militar industrial norteamericano, base fundamental del podero de EE.UU. en el mundo, se halla en decadencia: aviones con fallas, buques con defectos que cuestan millones y millones de dlares en construirlos y repararlos, etc., etc., son algunos de los problemas que el coloso del norte no podr resolver jams en el marco de la produccin china de elementos y repuestos para su maquinaria de guerra.

La codicia del negocio estadounidense y la ideologa de la globalizacin causaron un gran dao a la defensa estadounidense, con el que los oponentes geopolticos ni siquiera podan soar.-sostiene Danilov. A pesar de los 617 mil millones de dlares que contempla el presupuesto militar de EE.UU. para este ao, y que engordar los amplios bolsillos de los magnates de la Lockeed Martin, Northorn Grunman y otros fabricantes de muertos, la suerte ya est echada. Que Trump pretenda revertir esta tendencia es tan imposible como que el pattico magnate regrese a su infancia de pantalones cortos en el Queens neoyorkino. La historia no tiene marcha atrsy el capitalismo imperialista, en su fase terminal, est siendo desmantelado paulatina y pacientemente antes de su liquidacin final.

Qu hacer?

Despegar a China y Rusia del entramado mundial imperialista para con los pueblos del orbe significa seguir sus caminos?. Por supuesto que NO. En el contexto de la destruccin paulatina y paciente del enemigo imperial, Rusia y China han decidido dar por terminada la era de las revoluciones socialistas y apegarse a los principios de la social- democracia en cuanto al respeto de la institucionalidad mundial, a la democracia occidental, a la teora de llevar a cabo la acumulacin originaria en los pases capitalistas dependientes y neocoloniales en relacin con la generacin de las condiciones objetivas para la construccin del socialismo, que constituyen una negacin tcita de los principios leninistas aplicados por varios pases hoy socialistas- de no esperar al desarrollo de las fuerzas productivas para hacer la revolucin, sino hacerla y, desde las nuevas relaciones de produccin socialistas, acelerar el desarrollo de aquellas.

Tener en cuenta las contradicciones y la confrontacin entre unos y otros contendientes en el mundo del comercio, las finanzas, etc., no significa seguir como vacaje a la aguada de lo seguro, lo posible y lo polticamente correcto a las tcticas emprendidas por las potencias amigas. La revolucin socialista est a la orden del da para los pases como los nuestros. Entre ellos, Argentina, donde una piara de energmenos han creado y siguen creando las situaciones ptimas para la destruccin de la Nacin y la Clase trabajadora, nica depositaria de la nacin, sus valores, su historia y su existencia futura.

La tarea de los revolucionarios sigue siendo, como ha sido siempre, la de hacer la revolucin. Y para ello debemos conocer el territorio donde nos movemos, aprovechar las oportunidades y expulsar a la burguesa y sus aliados del poder, para constituir un Poder Obrero y Popular, en transicin al socialismo.

En un folleto escrito en septiembre de 1917, cuando ya la burguesa democrtica se haba hecho del poder en Rusia siendo mayora en los Soviets y en el gobierno-luego de destronada la monarqua de los zares, Lenin sostena:

El peligro de una gran catstrofe y del hambre es inminente. Todos los peridicos han escrito sobre eso infinidad de veces.()se han votado un sinnmero de resoluciones donde se reconoce que la catstrofe es inevitable, que est ya muy cerca, que es necesario adoptar medidas extremas para luchar contra ella, que es necesario que el pueblo haga esfuerzos heroicos para conjurar la ruina, etc. Todo el mundo lo dice, todo el mundo lo reconoce. Todo el mundo juzga que es as. Pero no se hace nada. (La catstrofe que nos amenaza y como luchar contra ella, Lenin, O.E., Tomo IV, Cartago). Y contina: La catstrofe est hoy ms cerca. Hemos llegado al paro forzoso en masa. Figuraos: en el pas no hay mercanca, el pas perece por falta de vveres, por falta de mano de obra, existiendo trigo y materias primas en cantidad suficiente: y en un pas que se encuentra en esas condiciones, en un momento tan crtico, vemos a grandes masas en paro forzoso!

Parecera que se est refiriendo a la Argentina macrista de hoy

Y para paliar el desbarajuste al que la burguesa rusa y su aliada del momento, la pequeo burguesa, estaba llevando al pas, Lenin enumeraba una serie de medidas que no es necesario citar, porque en nuestro pas ya fueron planteadas en el Programa obrero de Huerta Grande, de 1962, reivindicadas y ampliadas por el Programa del 1 de mayo de 1968-CGTA y tambin profundizados por el Programa del Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS) en 1974. Las medidas propuestas y a llevar a cabo en ese momento fueron:

1. Nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado.

2. Implantar el control estatal sobre el comercio exterior.

3. Nacionalizar los sectores claves de la economa: siderurgia, electricidad, petrleo y frigorficas.

4. Prohibir toda exportacin directa o indirecta de capitales.

5. Desconocer los compromisos financieros del pas, firmados a espaldas del pueblo.

6. Prohibir toda importacin competitiva con nuestra produccin.

7. Expropiar a la oligarqua terrateniente sin ningn tipo de compensacin.

8. Implantar el control obrero sobre la produccin.

9. Abolir el secreto comercial y fiscalizar rigurosamente las sociedades comerciales.

10. Planificar el esfuerzo productivo en funcin de los intereses de la Nacin y el Pueblo Argentino, fijando lneas de prioridades y estableciendo topes mnimos y mximos de produccin.

Terminar ya con el macrismo y su comparsa cipaya, llamar a la refundacin del pas mediante una Asamblea Constituyente, aplicar el programa obrero de los aos 60 y sus continuaciones, instalar un gobierno de los trabajadores y el pueblo en el marco de una transicin al socialismo fue la propuesta revolucionaria de ayer, y debe ser la de hoy.

Aprovechar las contradicciones mundiales para hacer la revolucin ac y ahora. Seguramente los pases amigos, grandes y pequeos, nos ayudarn a consolidarla y extenderla. Pero nunca la harn por nosotros.

Utilizar los vientos para tumbar los muros del imperio y hacer andar el molino de la revolucin en Nuestra Amrica y el mundo de las periferias. Eso es.

Y ms nada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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