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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2018

La Fbrica de Sueos
Cinco columnas escritas inicialmente para El Magazn (II)

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


6. Metfora de la ausencia: elogio de la vida 

Una de las gratas sorpresas literarias de la FILBO 2018, ha sido, para este columnista, el libro de poemas Metfora de la ausencia (2017) del tolueo/viejo Ricardo Vergara Ch., cuyo ttulo va por su hermana Ana, a quien evoca y se lo dedica para volver a abrazarla. Puede afirmarse que, en la poesa, la pasin y el deseo conducen a una reflexin sobre la presencia y el gozo, sobre la materia de la fortuna o de su revs/complemento el infortunio y sobre las lneas de fondo de la vida cotidiana, de lo real. Siempre se escribe, y Vergara lo confirma, sobre la pasin, el deseo, la nostalgia: esta, del griego nostos, regreso al hogar, al fuego, al epicentro de la casa. Aunque, en general, los materialistas crean que la poesa distrae y quita el tiempo a quien lee y/o escribe poesa, el lector que entre al libro aludido no ser timado.

Bastan los ttulos de algunos poemas, y sus contenidos, para advertir a un tiempo el peso de la humildad y el valor de lo humano trasmutado en poiesis, creacin: Metfora de la ausencia (ttulo que se repite: 9 y 27), Esencia, Destino, Inasible, Colibr, Asuncin de la ternura, Alusin a lo simple, Mar, El sembrador de luces, Inocente, Hemos crecido?, Presencia y fuga, Pgina en blanco, Oscurece uno ante el dolor, El pasado, Salvaje unitario, Bella es la vida, Incidencia. En este, Vergara nos repite lo obvio, sin que parezca, para que no se olvide, la memoria acte y rescate al que busque huir: Nos hemos matado tanto/ tanto/ que un da/ nada ser digno/ ni siquiera el silencio. Y en Eplogo, permite evocar al loquito de Sils-Maria, para quien la vida sin msica sera un error, y propone: Si algo humano ha de salvarse/ que la msica sustituya/ la oscura intensidad de lo tangible.

Las dos versiones de Metfora de la ausencia apuntan a la misma idea, aunque la primera se remita al algo y la segunda al alguien: en un caso, hay una relacin entre lo que pasa y lo que se recuerda o algo que se vaticina por medio de la intuicin pero que nos sacude, as sea de forma dcil; en el otro, dedicado a su hermana Ana, el autor habla del descubrimiento de esa imagen que creemos nuestra, de la cual se desprende una sombra ajena: una inconsciente alusin al Yo soy otro, de Rimbaud, que, de paso, lo lleva a la identificacin con el sujeto de la ausencia. Destino (p. 14), habla del ardor que puede durar la vida entera, de la incertidumbre como inmensidad y del misterio como prodigio, el mismo misterio al que Garca Lorca se refiere como lo nico que nos hace vivir. Inasible (p. 16), es, para el poeta, ese sucedneo de la ausencia, algo que semeja la relativa luz que pasa, en el que su aire no es casualidad y en cuyos dominios quizs deriva la febril anarqua que fuimos. Colibr (p. 17), A Karina Prez de la Ossa, hace un smil entre la libertad del pjaro y la belleza de la mujer, para concluir que lo bello es sublime si al tocarnos / nos distancia de la muerte, con lo cual, de contera, nos acerca a Nietzsche para quien el arte es lo nico que se sobrepone a la muerte. Asuncin de la ternura (p. 18), contiene un hermoso asalto a la ortografa que, si lo creemos, sirve a la razn sin que lastime: entonces, Avrazo [] debe ser como el abrazo de un ave / o la asuncin de la ternura. Alusin a lo simple (p. 19), lleva consigo una metfora sobre lo que podra/debera (sin dejar de rechazar el deber ser) ser el hombre/la mujer, a partir de la observacin sobre las mariposas, a las que les basta la brevedad, no se quejan, ni entristecen con el olvido, no suean con gloria alguna, su existencia es silenciosa: en sntesis, No suean el cielo ni aspiran vencer a nadie. / Su vivir no es audible. Mar (p. 21), voz infaltable en el diccionario vital, no de letra muerta, de un costeo, que es tanto latido del mundo como estacin del agua, bellos eufemismos por intensidad/inmensidad e incluso por temblor y miedo: En el cielo de tu orilla / un hombre despierta trmulo y se asusta. El sembrador de luces (p. 23), Para Amparo de la Ossa Pizarro, abriga un raro ejercicio de sinestesia entre la percepcin de los colores y la ausencia del sonido, teniendo como teln de fondo el paso del tiempo, la captura de nubes y de instantes: Si aqu pusiramos un color / ms otro color entre silencios / y pasado el tiempo volviramos / procurando atrapar algn celaje: / una brizna de aquello / o el instante donde duerme ese momento; y, en el eplogo, una bella metfora sobre el obseso sembrador de la luz en medio de las tinieblas, para la que se sugiere un pequeo cambio: sembraba por sembrara, a fin de conservar la identidad subjuntiva con aconteciera: Talvez en la lnea que demarca toda herrumbre / o en el aire y el hilo de otro tiempo aconteciera / el que obsesionado / sembra[r]a luces en las sombras.

Inocente (p. 29), plantea inquietudes sobre el hombre, la historia, la civilizacin y las contrasta con el descuido de lo cotidiano, la Naturaleza, para terminar formulando la perturbadora pregunta sobre los nios: Desde cundo se han dispersado? Hemos crecido? (p. 33), contina en esa lnea para inquirir sobre el hombre desgarrado, la miseria humana (que va ms all del vallenato), el dolor infligido, para, de paso, dejar planteado un terrible oxmoron que, a la vez, es una suerte de cncer contemporneo: la aglomerada soledad, porque s, no hay soledad ms desquiciante quizs que la del que sabe que la muchedumbre no es garanta de acompaamiento, ni de cuidado, apenas de desidia. Entonces, lanza una tan sensible como irresoluble pregunta: Ser apacible alguna vez vivir / o saborear como fruto el mundo? // Mi valija es de aire y no lo sabe / y yo tengo la edad de la vejez. Presencia y fuga (p. 37), una especie de versin costea de La chica de Ipanema, en la que Ricardo Vergara nos lanza a la cara la deslumbrante figura de una chica que con su bro incendia al mundo y por la que, cual Baudelaire, nos invita a tomar y a celebrar con vino, para que no se disipe su figura o un eventual regreso nos pueda arrebatar el sueo. Pgina en blanco (p. 43), tras dos reflexivas e importantes preguntas, vuelve al punto de partida, quizs porque la salida no es fcil ni clara: Pgina en blanco / Irresistible [sic] silencio / imposeda ternura. Oscurece uno ante el dolor (p. 45), habla de fatiga, enfermedad, confusin (frente al teclado), vrtigo del tiempo, posible socorro del aire conservado, presagios del maana, y ante el hechizo montaraz que reconoce en alguna mujer, el poeta, ante una posible vuelta al camino, confiesa: Velo, sin embargo, en el ocaso. El pasado (p. 49), Al antroplogo Luis [Carlos] Choperena, es una pulida versin de que el ayer es hoy, ocaso y alba, presencia no reclamada del dualismo maniqueo, tiempo presente: El pasado tambin es presencia de cosas / ardiendo en la fuerza vital del mundo [] El pasado tambin es entraa / tejiendo la existencia / en el justo tiempo de esta hora. Salvaje unitario (p. 51), A Jorge Luis Borges, como dijo ser el poeta, desconocindose si como tributo al equilibrio o como remembranza de que lo esencial es un juego de contrarios, ying y yang, dialctica pura, que solo aqul supo decirlo como sentencia y clamor / y como espada. Bella es la vida (p. 58), que aqu no es una simple alteracin del filme italiano, seala que de no ser as, nada pasara, ninguna escena ni muerte ni asombro y nada nos prodigara el tiempo / pasado ni presente fueran ni, tal vez, volvieras a mi voz / ni a mi silencio. Por ltimo, Incidencia (p. 60), refiere la saturacin del asesinato, del genocidio, de la eliminacin del Otro, que a lo peor, no a lo mejor, lleguemos hasta la indignidad del silencio, como ya se hizo referencia.  

En su libro, regresa al pathos, uno de tres recursos de la retrica (ms el logos, discurso razonado, y el ethos, conducta/carcter), eso s, sin exhibir el sufrimiento: ms bien, mostrando el padecer con el otro, la pasin no patolgica, el impulso vital. Y muestra que el ayer es hoy; que solo quien oscurece ante el dolor, vuelve a ser luz; que la belleza que pasa, si regresa, ya no es un sueo; en fin, que lo esencial es un juego de opuestos. Por ltimo, cun bella es la vida: de no ser as, nada sucediera, ni volvieras a mi voz ni a mi silencio.

El poemario se inicia con dos epgrafes: uno, evoca la nostalgia, esa ya citada vuelta al hogar, para referirse al oficio potico, como lo sugiere el poeta Giovanni Quessep: La nostalgia es vivir sin recordar / de qu palabra fuimos inventados. Lo que tambin lleva, por contraste, a la necesidad de recuperar la memoria para poder tener presente el origen de algo o de alguien, fuente de su esencia; el otro, alude al aire y a la impureza que nos asiste, para propender por el hallazgo de un rostro mucho ms puro dibujado con las lneas de la dignidad, de acuerdo con el esbozo caligrfico de Hctor Rojas Herazo, periodista, escritor, poeta y pintor: Y si este aire, mo y tuyo, / dejase de vibrar en busca de un rostro / ms, mucho ms puro que nosotros. Y concluye con un autntico Eplogo (p. 63), en el que Ricardo Vergara deja plasmada la llenadora esperanza del arte en medio del vaco y el horror de la realidad palpable, al proponer, tal cual se cit, a la msica como sustituto de la oscura intensidad de lo tangible, esa insoportable alimaa que acecha, a toda hora, en medio de la indignante levedad e indiferencia de los dirigentes, en cada rincn de la geografa nacional. Aun as, y pese a las constantes arremetidas de la muerte, al cabo, el autor nos deja un elogio de la vida.

7. Philip Roth, misgino por desvirtuacin

El 22/mayo/2018 muri el escritor gringo, antijudo/antisionista, Philip Roth (19/mar/1933, Newark, NJ). Su carrera se inicia con un texto deshilvanado que, al filo del tiempo, por contraste, lo llevar a crear una triloga imperecedera de la literatura gringa: Pastoral americana, Me cas con un comunista y La mancha humana. Su Goodbye Columbus obtuvo, un controversial National Book Award, 1959, el que en 1952 haba ganado, la primera vez que se entreg, el negro Ralph Ellison, con El hombre invisible. Cuando se lea esta novela, podr saberse por qu Goodbye resulta insulso/inmerecido ganador de dicho Premio. Roth es el creador de un alter ego que lo acompa en nueve de sus trabajos, Nathan Zuckerman, aunque es otro, Coleman Silk, antihroe de La mancha humana, de quien hace uno de sus ms slidos/vulnerables personajes, para contarnos El ao de la Mojigatera: la felacin de Mnica Lewinsky a Vil Clinton, detrs de cuya cortina de humo se quiso esconder la invasin de EE.UU a Sudn, Irak y Kosovo. La que termin en la destruccin de los tres pases con su secuela de violacin de DD.HH, crmenes de lesa humanidad, un genocidio sin nombre.

Otras obras recomendables de Roth: El escritor fantasma o La visita al maestro, la primera protagonizada por Zuckerman, El pecho, Sale el espectro, la historia de un nuevo Rip Van Winkle, re-creado por Roth a travs de Zuckerman, quien regresa a NY despus de once aos para ver estallar en su cara, a travs de tres relaciones, los peligros de una soledad protegida con celo supremo. Lecturas de m mismo, entrevistas y reflexiones sobre su propia obra. Una lectura clave, si se quiere conocer al autntico Roth, el mismo que se invent otro Roth en Operacin Shylock, para hablar de la dispora juda europea que, si quiere dejar de joder a los dems, debe retornar a su nativo Israel: la ocurrencia graciosa y a la vez seria que pueda haber tenido un autor para autoflagelarse antes de pensar siquiera en hacerlo con los Otros.

Su primer campanazo narrativo lo dio con El lamento de Portnoy, el ameno relato de A. Portnoy a su psicoanalista el Dr. Spielvogel, juego/pjaro, llevado al cine en 1972. En l, ya empezaba su diatriba contra el mundo de los judos en un lenguaje ntimo, detallado y abusivo y cuya ms alta cota de expresin, en tal sentido, la va a tener, quizs, en la ya citada Operacin Shylock (Cap. 10, No odiars a tu hermano en tu corazn), en el que, no obstante, plantea cosas como estas, como si hablara de colombianos: Por qu perdemos los judos, estando entre nosotros, la cortesa normal en toda convivencia? Por qu tenemos que magnificar todas las ofensas? Por qu tiene que haber pelea cada vez que se produce una provocacin? [] La animosidad, la ridiculizacin, el puro y simple odio de un judo por otro... Por qu? Dnde estn nuestra tolerancia y nuestro perdn, cuando se trata de nuestros vecinos? [] El punto ms negro de nuestro pueblo no est en que comamos cerdo, ni siquiera en que no podamos casarnos con no judos: peor que ambas cosas es el pecado de la palabra juda. Hablamos demasiado, decimos demasiado, y no sabemos pararnos. Parte del problema judo consiste en que nunca sabemos con qu voz hablar. Refinada? Rabnica? Histrica? Irnica? Parte del problema judo consiste en que la voz se eleva demasiado. Demasiada insistencia. Demasiada agresividad. Digamos lo que digamos, siempre resulta una impertinencia. La impertinencia es el estilo judo. S, en especial la impertinencia en contra de los palestinos. La que siempre se ha querido disfrazar, travestir, con el ropaje cobarde del ataque inicial de los palestinos: con sus piedras, caucheras y petardos caseros. Con los que intentan defenderse de los tanques, los misiles antiareos, las bombas de alto poder del Imperio gringo/sionista.

En conclusin, lamento la desaparicin de Philip Roth: el dolor de la muerte no es para el que se va... As, sern los miembros del Comit del Nobel los que debern cargar con el fardo de no habrselo entregado, en vida. Un premio cada vez ms cargado de intereses: Nobel para un msico, a fin de incentivar la industria disquera; otro, a un japons/londinense, para incentivar la industria flmica; de abusos de poder, en especial con las mujeres (explotacin sexual); en fin, reconocimiento de ciertos escritores en detrimento de autores de autntico talento que, como Roth o Borges, jams cayeron en la indignidad de aceptar un chantaje de cualquier tipo para recibirlo a cambio: un Nobel poltico, de guerra, no de Paz, como el que se le dio a un ya ex presidente criollo, de acuerdo con Kaci Kullmann Five, quien seis meses despus del entuerto muri, misteriosamente, de cncer, uno que ya haba superado seis meses atrs. Y quien, como presidenta del Comit Noruego del Nobel de Paz, Ministra de Comercio y un alto cargo en la petrolera Statoil, tuvo en 2014 intereses en Colombia. Los que negoci con el gobierno Santos y luego kaputt. No sin antes haber contribuido para que su pas donara al Proceso de Paz 200 millones de euros, que luego se perderan por el camino.

Un escritor, antes que escribir para el pblico escribe para s mismo, para tratar de resolver los abismos/demonios que se agolpan en su alma y que, aupados a la lucidez/razn, determinan el acierto o el error de su escritura. Ahora, si un escritor alude a un misgino en su obra, no significa que el misgino sea l. Esto tiene una razn: Roth fue antisionista, con lo que de por s se gan muchos enemigos. Por esa razn, entre otras, a Roth no se le dio el Nobel: por qu s a Dylan, judo, y a l no... por antijudo? Para desvirtuar a alguien, los detractores/desleales acuden al desprestigio, a la desfiguracin sexual o racial o religiosa, porque, al cabo, de tanto calumniar, algo queda, as lo que quede sea un asco. Pero, no hay por qu preocuparse: al final, los personajes de Roth y sus enemigos son quienes ms vida le darn, como dice Fernando Arajo. Quizs por aquello del efecto boomerang: o del que para todo usa una pistola y olvida que cuando pretende disparar, tres dedos apuntan hacia l.

8. Gaitn y El da del odio (I parte) 

A 70 aos de su asesinato esta columna se centra en El da del odio sobre la sociedad de control en la que Osorio insiste; una visin sobre el senti/pensar poltico de Gaitn; el problema de la tierra, problema medular en toda poca y en todo lugar; el caudillo, vctima del bipartidismo y otras fuerzas; la relacin conflictiva entre lenguaje y Poder, en la que este, en su violencia razonable, conduce a aquel de nuevo a la pobreza. Obra de madurez, se public primero en Argentina, 1952, despus en Colombia, 1979 y 98. La tardanza sugiere un asunto poltico: invisibilizar la obra; un caso de envidia: ocultar su contenido; otro de ignorancia: para qu darlo a conocer.

De paso, que para admirar se necesita grandeza, lo que no entienden ciertos editores que se creen superiores a los autores y a las obras que de ellos publican. Como si la coyuntura de tomar los textos les otorgara facultades para deshacerse de lo incmodo, rehacer lo que para ellos es polticamente incorrecto, invisibilizar lo inconveniente o, por lo contrario, hacer ms visibles las debilidades de dichos textos para tranquilizar al aparato hegemnico, contribuyendo de paso al aletargamiento, de por s preocupante, de la conciencia colectiva.

En su obra, resume el pensamiento poltico del caudillo y analiza el problema de la tierra, asunto a resolver para la convivencia pacfica. La UNIR, sera el arma ideolgica de Gaitn para demoler el imperio de la injusticia/la mentira/el engao. Para demostrar que, como lo expres en su tesis Las ideas socialistas en Colombia, en el pas de entonces, y de hoy, haba un problema social que liberales/conservadores, los convivialistas, negaban sin vergenza ante el pas. Por ese problema social EE.UU se involucr en su asesinato: tras los sucesos del 9/abril el gringo agente de la CIA John Meckpless Spiritto declar ante el Procurador que vino a Colombia con la misin exclusiva de eliminar a Gaitn: el asunto fue desestimado en los anales de la investigacin.

Y el Absolvedor de entonces, Ricardo Jordn J., fue premiado despus como Registrador, cargo desde el cual el 19/abr/70 declar ganador no a quien gan, Rojas Pinilla, sino a un perdedor que ahora triunfaba, Pastrana Borrero. Despus se supo que Gurropn recibi un soborno similar al del borracho Marroqun por Panam en 1903, soborno del cual, adems, el Gobierno slo recibi la mitad: la otra se esfum; tambin, que Evaristo Hel Sarmiento Arenas confes ser el compaero de Roa, lo que de por s habla de conspiracin: la que siempre se ha negado. Pero, la que ni la menos exhaustiva investigacin del Fiscal de hoy podra ocultar: claro, si la hiciera perdn, si se la dejaran hacer sus tres jefes inmediatos: el dueo de la justicia y de Medelln (al decir de Popeye); el dueo de El Tiempo y del sistema financiero; y el fusible de los EE.UU y, a la vez, ttere de los dos anteriores, uno no nombrado, por innombrable, es decir, porque no se necesita y el otro porque ya se sabe.

Eplogo: Ser libre es tener autonoma

Puede creerse que El da abunda en sentidos estriles, tiende al facilismo, trasluce una mscara de amargura, detrs de la cual est el autor, de un pesimismo incurable? Saramago: La peor percepcin del mundo que pueda tener cada uno de Uds., siempre ser mejor que la ma. No que la de Osorio, quien al pesimismo final opone la fuerza vital/amorosa del epgrafe. Le cierra la puerta a la fantasa, est anclada en fidelidad documental, es desahogo personal/queja social/diatriba poltica? No, porque tras la apariencia inofensiva de su grafa se esconde la narrativa til a una sociedad cuyos miembros son torturados emocional y fsicamente, perseguidos sin piedad y muchas veces siendo inocentes (127), condenados sin habrseles juzgado por el simple aserto de que la falta es siempre indudable (Kafka) . Los sospechosos de siempre son llevados del panptico externo, la calle, al interno, la crcel, por terrorismo. Rara voz que el hiperautoritario neoliberalismo esgrime para argir la muerte de la historia, la ideologa, la filosofa: menos, su muerte, la de un sistema/serpiente que an no se convence de morderse la cola, con los dientes del consumo, la competencia, el xito: valores supremos de un pattico american way of death, ya no life .

Al leer El da del odio se siente el placer de saber que, hace menos de un siglo, un escritor desafi la potencialidad fascista oculta en la entraa del capitalismo. Y en su obra plasm la impronta de inconformismo, rebelda e insatisfaccin frente a sociedades que aprueban y justifican el poder. El que al sentirse plenamente justificado/aprobado no puede resistir la tentacin del fascismo, como sostena Luis Buuel. Vergonzoso que, a tantos aos de publicada , sus alegatos sigan teniendo vigencia, sus denuncias continen ocultadas u olvidadas, sus pginas ciegas a incautos lectores estupefactos frente a la TV e Internet, vigilados por la estulticia de un big brother pirateado del disco duro de Orwell y vctimas de la incitacin al voyerismo o de consentidas intromisiones en la vida privada, so pretexto de realizar inofensivos reality-shows , variantes de un panptico que Bentham jams imagin. Big Brother que vigila la intimidad, mientras el panptico externo , ya lograda la vigilancia mutua pero eso s lejos de una pretendida felicidad , sigue desatando la furia de un Estado con lenguaje cada vez ms precario e incapaz de controlar su vieja serenidad cuando sus arbitrariedades y desafueros, trasladados a cdigos esos s de mala reputacin, son desacatados por un pas escindido por un orden y una ley que se pretenden globales a base de temores inoculados, amenazas y castigos; por los de una ciudad sumida en el odio a causa de gobernantes que nada hacen para remediarlo. Esperan que muera el ltimo infeliz, para no tener que mirar nunca ms el show ofrecido a sus haraganes ojos burocrticos? No se olvide: el pueblo, es la fuerza latente, el podero cataclsmico que ha hecho las ms trascendentales transformaciones de la historia : de ah novela subversiva, en tanto opcin, latente, de una revuelta popular. Pero que no muera, el monstruo del terrorismo que cierto presidenzuelo ech a andar bajo la gida de la venganza personal, la guerra injustificada, el odio indiferenciado; condenado a no dormir bajo la mesa de ningn criollo, hasta tanto un tomo de voluntad poltica deshaga prejuicios, intolerancia y miedo frente al Otro y se ponga fin a la guerra por todos los medios que sirven para crearla: Malcolm X, cuyo crimen jams reconoci ese Estado para el que la guerra es el mejor negocio y que monopoliza la injusticia, cuya principal fuente es la impunidad, cuyo principal alimento sigue siendo el silencio.

Mientras el Tirano y los tristes poderosos que secundan al Estado no reconozcan su mezquindad e ignominia, los tambores de ayer y de hoy seguirn reclamando justicia por ofendidos, escindidos y humillados: todos, esforzndose en desarrollar el lenguaje vivo, para contrarrestar los efectos perversos/nocivos/devastadores del pobre lenguaje del poder. El que elimina a aquellos sin tener que mandarlos a matar: slo con mandarlos a callar, que es como Para Lyotard matar a un semejante no es matar a un homo sapiens sino a la comunidad humana presente en l como capacidad y promesa que, en lo esencial, se expresan gracias al lenguaje; este se enriquece en la diversidad/diferencia, al margen y en contra de los condicionamientos del poder: la voz incondicionada hace un pas de seres libres que cuando quieran pueden acudir a la imaginacin, a la memoria y al deseo. La aspiracin mxima del hombre que se presuma libre es el gobierno de s mismo. Las normas gramaticales no pueden imponerse y el lenguaje es un hecho complejo en el que participan pueblo, universidad, periodismo, ciencia, cortes; nadie puede regirlo, siendo el resultado de fuerzas que actan anrquica y simultneamente, al margen de la influencia directa del Poder. Hecho que ahora parece estar revirtindose pues el poder, a travs de la fuerza, no de la justicia, lleva al mundo hacia una neolengua cada vez ms procaz y precaria, ante lo cual solo cabe resistir. Y resistir a polticos, medios y jueces corruptos: situacin que se ha venido presentando a travs del Think Tank o Tanque del Pensamiento, ubicado en Washington, como lo relata Mark Weisbrot, y se hace va Lawfare, esto es, va USA, sin consultar a nadie.

9. Gaitn y El da del odio (II parte)

Para Gaitn, de sensibilidad socialista ms que socialista en s, la tierra debe ser para quien la trabaja; el latifundio improductivo es un crimen contra la sociedad; solo el capital ganado con trabajo es justo y lucrarse con la especulacin/explotacin es ilcito y criminal; los obreros deben intervenir para regular la produccin y el manejo de las fbricas; no hay diferencia entre capital y trabajo para erigir el sistema econmico, porque uno no marcha sin el otro. El Estado debe dirigir la economa pues un proceso inercial engendra monopolio y opresin por los ms sagaces. Elegir no puede seguir siendo una farsa/negocio que ejecutan sagaces electoreros y encumbra a irresponsables sino la ms honesta expresin de democracia, que consiste en escoger a los ms dignos y capaces. En Gaitn y Camilo tuvo Colombia dos ptimas opciones polticas: bipartidismo/Iglesia/FF.AA y ciertos comunistas las mutilaron; el bipartidismo confundi en torno a Gaitn y por ello es responsable de el da del odio: liberales/godos lo mataron con ayuda de EE.UU y dems actores citados.

Hasta que el tirano y los poderosos que secundan al Estado no reconozcan su ignominia, los tambores clamarn justicia por desposedos y desplazados: stos, usando el lenguaje vivo para minar los efectos nocivos del pobre lenguaje software del Poder. El que los elimina sin tener que mandarlos a matar: slo a callar. Para Lyotard callar a un semejante es matar a la Humanidad presente en l como capacidad y promesa: la lengua se enriquece en la diversidad/diferencia, al margen y contra los condicionamientos del Poder; el lenguaje incondicionado hace seres libres pues cuando quieran acuden a la imaginacin/memoria y deseo: el anhelo mximo de quien se presuma libre es el autogobierno. La gramtica no puede ser impuesta y el idioma es hecho complejo en el que participan pueblo, universidad, periodismo, ciencia, cortes; nadie puede regirlo pues es efecto de fuerzas que actan anrquica y simultneamente, al margen de la influencia directa y perniciosa del Poder.

Conclusin: El pueblo debe alzarse a la libertad

Gaitn y la sociedad de control, fue escrito para el I Congreso Int. Literatura y Revolucin, UFES, Vitria, Brasil, como libre discurso reflexivo en tanto modo sinttico del sentimiento y la razn, aunque por causa del golpe de Drcula Temer y su camarilla criminal (Moro, Cunha, Mendes y CIA, que aqu no es Ca, ni en ninguna parte, je), hasta ahora se realiz. En tiempos oscuros hay que buscar claridad para poder avanzar. Poltica no es solo cuestin de temple: la respuesta radica en la economa, que altera las relaciones entre poltica y clases sociales. Poltica se ha vuelto una defensa de intereses latifundistas, capitalistas y, ante todo, empresariales que manipulan medios y jueces corruptos, bajo el diktat gringo del Lawfare. Los editores de la IC se creen superiores a autores y a obras que de ellos publican: el hecho coyuntural de tomarlas no les otorga facultades para deshacerse de lo incmodo, rechazar lo polticamente incorrecto, invisibilizar lo inconveniente o, al contrario, evidenciar las flaquezas de dichas obras para tranquilizar al aparato hegemnico y contribuir as al aletargamiento, ya de por s preocupante, de la conciencia colectiva.

El problema social determin la intervencin de EE.UU en el crimen de Gaitn. El agente CIA John Meckpless S. declar ante el Procurador de la poca, que l fue a Colombia con la misin exclusiva de eliminar a Gaitn, pero el asunto se desestim en los anales de la indagacin. El Absolvedor, Ricardo Jordn, fue premiado luego como Registrador, cargo desde el cual el 19/abr/70 declar ganador de las elecciones no a Rojas, sino a quien ahora perda, pero triunfaba, Pastrana. Despus se supo que Gurropn fue sobornado, igual que el beodo Marroqun tras entregar a Panam, por lo cual, adems, el pas solo recibi la mitad: la otra se esfum. Para Gaitn, de alma socialista no socialista en s, jams fascista, la tierra debe ser para quien la trabaja; el latifundio improductivo es crimen contra la economa y la sociedad; solo el capital ganado con el trabajo es justo y lucrarse con la especulacin/explotacin es ilcito y criminal; el obrero debe intervenir en la produccin y administracin de las fbricas. No hay diferencia entre capital y trabajo para conformar la economa, pues uno no marcha sin el otro, y el Estado debe dirigirla: no darla a su inercia porque engendra monopolio y opresin por los ms hbiles; la labor electoral no debe ser un engao/negocio que ejecutan pillos y encumbra a inmorales/irresponsables, sino una cabal democracia que solo elige a los ms capaces. As, Osorio plantea una revolucin liberal en su biografa Gaitn: Vida, muerte y permanente presencia, al remitirse al 9/abril:

Una y otra vez la multitud se lanz infructuosamente sobre el palacio presidencial, mientras otras turbas seguan incendiando y bombardeando. En la tarde nebulosa, la ciudad se tea de prpura y el cielo gris plomo se manchaba de escarlata, como si la sangre del mrtir lo hubiese inundado todo. El Pte. tena confianza en los altos comandantes del ejrcito. Pero stos no la tenan plenamente en la tropa, que tambin era pueblo, y teman que al ponerse en contacto con el caos, sera arrastrada por la vorgine, y que todas las normas disciplinarias se hundiran para ensanchar el caudal de la revolucin. Poda ser aquella desesperada demolicin una revolucin liberal, en el clsico sentido de la palabra? Gaitn haba transformado el sentimiento liberal y, respetando la denominacin, introdujo en la sensibilidad popular otras aspiraciones, anhelos siempre experimentados pero nunca definidos, una profunda ambicin de justicia. [] Durante mucho tiempo el pueblo esper en vano que Gaitn lo lanzase a la carga para restaurar la justicia y realizar una revaluacin humana de los humildes. Pero, vacil y vacil hasta que llegaron tres proyectiles y cerraron el parntesis. Entonces subsisti solamente el alarido a la carga y ya no estaba la voluntad predominante para refrenar los mpetus ni las represalias. (2003: 297/98)

Revaluacin, reivindicacin, que es al tiempo la de los pobres, a los que se deben los polticos, y la de la voz del pueblo contra el ruido de la ametralladora, como lo dijera, con paternalismo insoportable, eso s, otra vctima del Estado, el ultragodo y, no obstante, marxista de formacin, lvaro Gmez Hurtado (1919-1995), quien seal, para su propio fin, es decir, cavando su propia fosa, hay que tumbar al rgimen:

Nos debemos a los pobres, el Estado se debe a los pobres. Son nuestros amigos, esperanzados, casi impotentes. Con mucha voluntad y pocos medios, siempre amigos, soportando privaciones indecibles, pero sonrientes: es una imagen de miseria bondadosa que, si no provocara el llanto, nos debera llenar de orgullo. Esa es la gente buena, con la que tenemos el compromiso, con esa gente. Son los pobres, que nos dan el ejemplo de la paz. La revolucin social tenemos que hacerla, porque ellos son pacficos, precisamente por ellos, porque no amenazan, porque sus derechos son palpables, porque sus reivindicaciones son la expresin de la justicia. Esa es la voz del pueblo, la divina voz del pueblo, que debemos or y no la de las subametralladoras. https://www.youtube.com/watch?v=KC8BbfKxJgQ 

Gaitn y Camilo fueron las dos mejores opciones polticas que hasta ahora tuvo Colombia y que diversas fuerzas se encargaron de cercenarle al pueblo, ms por accin que omisin. El bipartidismo confundi a la opinin en torno a Gaitn y por ello es responsable de lo que Osorio llam el da del odio: al cabo, los das del odio. Se aclara, ese odio no es endgeno sino exgeno, inoculado por los polticos en los mal llamados pobres, va injusticia social, inequidad, maltrato, violencia y muerte. Como sostena el propio Gaitn: Nos sentimos muy orgullosos de esta vieja raza indgena y odiamos estas oligarquas que nos ignoran y detestamos a esta gente que odia al pueblo y creen que a la raza colombiana se le pueden volver las espaldas y que el pas poltico puede jugar con los dados de su actividad. Por eso, resulta inaceptable la tesis de Myriam Luque, sobre Trnsito en El da del odio (14): En la ltima etapa de su vida, toda una vida en pocas semanas, llega a la conclusin y, con ella, el pueblo entero, de que el odio era la nica fuerza capaz de producir el cambio. Porque ese odio la describe solo a ella, no al autor y el odio no produce ningn cambio, salvo confusin y caos. As, puede esgrimirse algo que es ms que una hiptesis: liberales y godos, mataron a Gaitn, pero esa voz abstracta puede modificarse: el bipartidismo lo mat, con ayuda de EE.UU: A mi padre lo mat la CIA, dice Gloria Gaitn, hija del caudillo (1). https://www.youtube.com/watch?v=0r5pU8PGv5s  

Porque es el Imperio el que foment el odio en Colombia y lo sigue fomentando en todas partes: ha invadido, bombardeado o saboteado 52 pases, desde la IIGM (2); o ha asesinado entre 20 y 30 millones de personas en 37 pases durante los ltimos 70 aos (3).

Propuesta va Foucault: desarrollar una tica individual en la que cada ser lleve su vida de tal forma que los dems no puedan sentir por ella ms que respeto, tolerancia y admiracin. El resto es desembocar en las distintas formas poltico/religiosas estatales, de la sacralizacin policiva o de la sociedad de control (y, ahora, sociedad del desempeo, en la que los hombres son a la vez amos y esclavos en el mismo cuerpo: de acuerdo con el filsofo surcoreano Byung-Chul Han) (4) , mostradas en El da del odio a travs de una soberbia mezcla de literatura e historia, de arte y poltica. De un relato directo, sincero, eficaz, mediante el cual se recuerda a Orwell de nuevo: La opinin de que el arte no debe tener nada que ver con la poltica ya es, en s misma, una actitud poltica. Una sntesis sobre literatura y revolucin, en tiempos en que el realismo esttico de los oprimidos resiste al opresor con la estrategia de la mscara, para entrar en la va de la independencia nacional y, al tiempo, se abandone la dependencia fornea, lase/igase gringa, como se ha verificado a lo largo de este ensayo en el que el pueblo debe alzarse a la libertad, toda vez que esta no descender al pueblo por va de los polticos. As que prohibido olvidar , como recuerda el ambiguo ser poltico Rubn Blades. https://www.youtube.com/watch?v=7rYIw96wJ10  

P. S. u Oracin Final (expresin que nada tiene que ver con la religin, ya no el opio sino la cocana del pueblo, en tanto generadora de violencia una vez institucionalizada como iglesia): El ms hermoso y perfecto de los mandamientos, al cual he procurado ceir los actos de mi vida, es este: amar al pueblo sobre todas las cosas. Y no amarlo con intencin utilitarista, para especular con su fe ni para exigirle recompensas. Amarlo sincera y profundamente, aun cuando se obstine en crucificar a sus apstoles y en exaltar a quienes le humillan o le engaan. Amarlo intensa y deliberadamente, aunque lleve en las manos las piedras con que ha de lapidarnos, porque es el pueblo, porque es el resumen del hombre escarnecido, despojado, laborioso y puro; porque es el constructor de toda riqueza y el autor de todo progreso; cuyos frutos acaparan unos cuantos privilegiados, los cuales le mantienen hundido en la abyeccin, aplastado por la miseria, cubierto de llagas, vctima de la injusticia y del egosmo social. Y amarlo especialmente porque siempre, en el fondo de su corazn, se agita una fuerza prodigiosa de odio vindicativo, cuya explosin har al fin encender antorchas de justicia y de reivindicacin capaces de iluminar al mundo. Bajo la inspiracin de ese inmarcesible mandamiento de amar se ha escrito esta novela. (5)

https://www.youtube.com/watch?v=ONMdHbtgcNM  

Como siempre, dedicado a mis hijos, Santiago & Valentina, sin cuya leccin, compaa y respaldo anmico no hubiera sido posible escribirlo. Tambin, a mis padres, Luis J. y Cecilia, no a su memoria, por justos, liberales y ticos.

Nota: Estas dos breves partes sobre El da del odio, son extractos del ensayo A 70 aos de su asesinato: Gaitn y la sociedad de control en los das del odio, presentado en el Gimnasio Moderno, de Bogot, Teatrino de Don Os, el da 14/nov/2018. Diseo y elaboracin del afiche: Santiago Muoz Calvo.

Notas:

(1) https://www.youtube.com/watch?v=lrLsFwVawaQ Gloria Gaitn (segunda parte) 20:46

(2) http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/04/30/lista-de-paises-bombardeados-por-estados-unidos-desde-el-final-de-la-ii-guerra-mundial-hasta-el-momento-actual/#.W9y16tVKgdU

(3) http://www.annurtv.com/nota/51776-norteamerica-eeuu-ha-asesinado-a-mas-de-20-millones-de-personas-en-37-paises.html?fbclid=IwAR3jmqW4i5ywkheFXyYgYBijMmtmSe2n-BZmiegXb9JHtQNz8PP5D7h_2rg#.W9_NnTxBtwB.facebook

(4) https://elpais.com/internacional/2016/07/05/america/1467744562_472863.html

(5) Osorio Lizarazo, Jos Antonio. El da del odio , El ncora Editores, Bogot, 2000A, 239 pp.: 7.

Bibliografa:

Braun, Herbert. Mataron a Gaitn Vida pblica y violencia urbana en Colombia . Bogot, Norma, 2004, 440 pp.

Caballero, A. En: El saqueo de una ilusin El 9 de abril: 50 aos despus . Eds. Revista Nmero, 2002, 214 pp.

Jaramillo, Mara M., Osorio, Betty, Robledo ngela I. Literatura y Cultura Narrativa colombiana del siglo XX, Vol. II, Diseminacin, cambios, desplazamientos (MinCultura, 2000B, 646 pp.)

Memoria Impresa. Antologa del magazn Dominical de El Espectador. Volumen 2. Snchez Lozano, Carlos. La aventura de un gaitanista: J. A. Osorio Lizarazo , pp. 137-147 .

Osorio Lizarazo, Jos Antonio. El da del odio, El ncora Editores, Bogot, 2000, 239 pp.: todas las citas son de esta edicin; Gaitn. Vida, muerte y permanente presencia. El ncora Editores, Bogot, 2003, 313 pp.

10. En memoria de Germn Pinzn

El sbado 12/jun/2010 muri, en Bogot, uno de los grandes escritores de Colombia y el mayor cronista de la dcada de 1950, trabajando para El Espectador, Germn Pinzn, nacido en Cajic (1934). Fue cronista y reportero en el citado EE, Semana, Cromos, O Cruzeiro, La Calle y La Nueva Prensa, as como Jefe de Redaccin de Flash, Lima, y Cromos, Bogot. Obtuvo, con su novela El terremoto, el Premio Nadasta de Novela de Vanguardia. Otros libros suyos son Reportero hasta morir y las novelas Esta vida y la otra (Seix Barral, 1998) y No se acaba el mundo? (Intermedio, 2006); en 1985, Pisingaa, con guion suyo y direccin de su hermano Leopoldo, fue Premio del Pblico en el FICCI y al ao siguiente, en el Festival Internacional de Cine de Bogot (FICBO), Premio al Mejor Guion. Adems, fue director de la Radiodifusora Nacional a fines de los aos 60 del siglo XX.

Poco antes de morir, me coment algo que me dej helado, mucho ms que el hecho de que no terminara su novela Otelo y Caengo, en la que el primero no es el celoso personaje de Shakespeare sino un perro y el segundo es el propio autor. Cuando le plante acabarla y presentarla al Premio Planeta, entonces, dijo: Ya no quiero seguir viviendo: como grandes hombres de la historia, Lumumba, Malcolm X, el Che, Camilo Torres, Martin Luther King, supo cundo iba a morir. Y se muri, cuando yo no estaba en Bogot. No asist a sus exequias y mi tristeza fue mayor porque ya no pude seguir conversando con l, construyendo el mundo, ni tomando cerveza, ni jugando billar. Eso s que duele: dejar de vivir, no tanto dejar de escribir. Un adis afectuoso para mi amigo Germn Pinzn, en la galaxia donde est.

Me quedan sus libros de crnica y reportaje, as como sus novelas, empezando por Esta vida y la otra y terminando con No se acaba el mundo? pues El terremoto jams la he podido conseguir, aunque me queda el consuelo de haber visto el filme basado en ella, Pisingaa, ese juego entre divertido y macabro que parece estar relacionado tambin con El espritu de la colmena. An hay tiempo y, sobre todo, esperanza, de re-visitarlo, en sus obras. Otro abrazo interestelar para un amigo de sos ya muy difciles de conseguir, tal cual va el mundo; y, cmo no, para un maestro de la novela y de la crnica: en esta, quizs el mayor que ha parido suelo tan frtil en asombros como en desgracias, no siempre naturales, pero as resultan para los polticos cuando les sale al paso su ineptitud, su perversidad, su mala leche.

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de El Espectador (EE). Su libro Ocho minutos y otros cuentos, fue lanzado en la XXX FILBO (7/may/2017), Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo (Pijao Editores, 2017). Mencin de Honor por su trabajo sobre MLK, en el XV Premio Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Autor, traductor y coautor de ensayos para Rebelin y desde el 23/mar/2018, columnista de EE.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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