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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2018

Valoraciones hacia un acercamiento Gobierno-ELN

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


Introduccin

Lo de valorar, implica opinar. Un juicio de valor o de opinin involucra el ejercicio de sustentacin de una idea o concepcin sobre la percepcin de algo. Ese algo es objeto de atencin por parte de un analista que explora en el universo de sus ideas, acorde con sus experiencias, conocimientos de la materia, concepciones y visin del mundo en particular sobre el objeto en anlisis. Un juicio de valor no parte de presupuestos irrebatibles o irrefutables y materialmente sustentables con la realidad, que es variable, cambiante. En un juicio de valor predomina la subjetividad. El esfuerzo mayor en ese ejercicio es ajustarse a la verdad o en coherencia con la verdad, evitando su alejamiento. Hace parte de una metodologa dialctica; pero no de una sustentacin cientfica. Se diferencia de la creacin imaginaria literaria, como ficcin, puesto que el objeto de anlisis es material y concreto.

Por qu buscar un acercamiento

Mediante Resolucin 473 del 28 de diciembre de 2016, el presidente Santos design al exministro Juan Camilo Restrepo para que se renan con representantes del ELN con el fin de encontrar formulas de entendimiento que conduzcan a la apertura de la mesa pblica de conversaciones prevista en el Acuerdo de Dilogos para la Paz de Colombia entre el Gobierno Nacional y el Ejercito de Liberacin Nacional de marzo de 2016. Se plante que la reunin se llevara en Quito, Ecuador, el 12 de enero de 2017, reunindose el sbado 14 de enero de 2017, Ibarra, Ecuador. El 18 de enero de 2018, sali a la luz pblica el Comunicado Conjunto de las Delegaciones de Plenipotenciarios, en Cotachi, cerca de Ibarra, Ecuador, dando inicio al primer ciclo de las Conversaciones, siendo reconocido como jefe de la Delegacin del ELN el comandante Pablo Beltrn. La falta de fe, de ambas partes, constituy la caracterstica de las iniciadas conversaciones por las imgenes expresadas por voceras gubernamentales de ser el ELN duro para negociar por su radicalismo ideolgico y fomentar la especie de carencia de unidad de mando en la organizacin y acatamiento de todos los frentes a las decisiones de la cpula y consideraciones del Jefe de la Delegacin del ELN: Tenemos un problema con el interlocutor , en la mesa hay quienes apuestan por la paz y otros que no lo desean.

En el primer ciclo de conversaciones las partes establecieron como referente el Derecho Internacional Humanitario, buscando acciones dinmicas para disminuir la intensidad del conflicto, llegando a un Acuerdo sobre desminado. Tales artefactos han dejado unos 2000 fallecidos y 11.500 vctimas en los ltimos veinte aos. El Gobierno impuso la condicin de dialogar en medio del conflicto, pese al reitero permanente del ELN a la urgencia del cese al fuego bilateral, avalado por personalidades y organizaciones tanto del pas como del exterior. El elemento constante de rechazo de la contraparte gubernamental al uso del ELN a la prctica del secuestro, que mantiene la inmodificable decisin, sobre el argumento : Como lo hemos dicho en diferentes momentos, somos una fuerza alzada en armas, que ejercemos el derecho a la rebelda; as mismo tenemos nuestra propia legislacin por la cual nos regimos en nuestras actividades y cuando unos o unos de nuestros miembros trasgreden esta legislacin interna se someten a sanciones establecidas en nuestros cdigos disciplinarios. Este primer ciclo finalizara el 7 de abril de 2017.

Durante el lapso del primer ciclo la Direccin del Frente de Guerra Occidental, ros y costas del occidente colombiano , denunciaron que, para reponer bajas, los oficiales del ejrcito estatal ofrecan hasta 10 millones de pesos a pobladores del Norte del Choc y a ex guerrilleros de las farc-ep para que se engancharen en las diezmadas bandas paramilitares. Era de conocimiento pblico que en las zonas de donde salieron las farc-ep llegaban los paramilitares, arreciando sus ataques en territorios de operacin del ELN y como la tnica era la bsqueda de un cese al fuego bilateral, el interrogante de Pablo Beltrn era: Quin detendra las operaciones paramilitares , anunciando que en esa regin exista un plan nico entre militares y paramilitares en esa regin y lo demostraba la no existencia ni de un solo combate entre ellos.

El segundo ciclo de negociaciones con el ELN inici el 17 de mayo de 2017 y termin el 30 de junio de 2017. El panorama enrarecido por la no existencia de una reforma electoral, acordado en la Mesa de la Habana con las Farc-ep y jams implementado, deterioro el ambiente de las conversaciones y sobre la insistencia en descartar el ELN un Acuerdo con el Gobierno Santos antes de las elecciones de 2018. No est dentro de nuestros clculos, aunque as lo quisiramos. La impronta, en esta fase enmarc en el enunciado del fascista partido CD en hacer trizas los Acuerdos de La Habana entre las antiguas Farc-ep y el Gobierno nacional. El enunciado de los intelectuales de plazo en el tiempo; el apresuramiento o carrera contra reloj expresado por el cuestionado Cambio Radical, quien, en boca del director de esa colectividad, expresaba: que aprovechen y saquen rpido la negociacin, porque si ganamos en el 2018 no habr mesa de negociacin con ellos. No podemos sentarnos con ellos otros cinco aos. Efectivamente- gracias al corrupto sistema electoral imperante- ganaron las elecciones como Bloque de Poder Oligrquico Anti insurgente (Cambio Radical, Partido Conservador, de la U, Partido Liberal, Centro Democrtico, junto con los aliados objetivos Humberto de la Calle Lombana, Sergio Fajardo, el orondo senador Robledo y las iglesias evanglicas). Los comicios de 2018 dificultaron los dilogos con el ELN. Finalizado el segundo ciclo las conversaciones entre ambas contrapartes quedaron situadas en las condiciones para el cese al fuego bilateral y la investigacin de asesinatos a lideres sociales. Adems de la creacin de un equipo conjunto de pedagoga y comunicacin para la paz, se conformo la integracin de un grupo de pases de apoyo, acompaamiento y cooperacin a la mesa de conversaciones.

Para el tercer ciclo las partes acordaron volverse a encontrar el 24 de julio de 2017 y culminara a comienzo del mes de septiembre del mismo ao. Resalta en este espacio el efecto de la visita del papa Francisco I, el 06 de septiembre de 2017. El acuerdo de un cese al fuego bilateral constituy lo principal. El tema del secuestro continu siendo de mxima atencin. En la regin del Catatumbo fueron retenidos, por parte de la fuerza insurgente, un grupo de jvenes, dscolos, ociosos, sin ocupacin fija. La meditica lo difundi como un secuestro colectivo. El ELN replic que era una manifestacin de ejercicio de autoridad en territorio dominado. Hilando mas fino expresaron: los jvenes fueron retenidos para discutir sobre los comportamientos que venan asumiendo en la sociedad . Que recibieron buen trato y fueron dejados en libertad si cambiaban el comportamiento que venan desempaando en la comunidad. Que luego se los entregaron a los padres. Rechazaron lo que titularon de secuestro siendo una regulacin de la vida comunal, con acuerdo y vigilancia de la misma comunidad. Denunciando que hicieron, lo que el Estado no hace. (24 de agosto de 2017).

El cuarto ciclo de conversaciones se desarrolla entre el 23 de octubre y el 1 de diciembre de 2017. Ya en aplicacin del cese al fuego bilateral acordado, satisface el impacto positivo que deja en las comunidades la ausencia de enfrentamientos armados entre las partes. Se implement el fortalecimiento del sistema de alertas a amenazas tempranas con la Defensora del Pueblo, que pongan en riesgo la integridad de personas vulnerables.

Para el quinto ciclo de conversaciones, ambas partes se volvieron a encontrar, pero no ya en Quito-Ecuador, sino en La Habana, declarada sede de las conversaciones, luego que el presidente Lenin Moreno anunciara el retiro de ese pas como mediador. Funciono del 08 de enero de 2018, hasta el da 15 de junio del presente ao. No se logr el cese al fuego bilateral, sin embargo, el ELN decidi aplicar cese al fuego unilateral con ocasin de los eventos electorales para Senado y Cmara y para Presidencia de la Republica. As concluy este ciclo, sin materializacin al Comunicado Conjunto de Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Noruega y Venezuela: Exhortamos que en este V Ciclo se asuma como prioridad la negociacin de un siguiente cese al fuego, junto con otros temas de la agenda.

El sexto ciclo de conversaciones estaba acordado para el pasado 25 de junio en La Habana, pero la Delegacin oficial del Gobierno de Ivn Duque fue retirada de la sede de conversaciones y as permanece congelado el proceso, hasta la fecha. La comunidad nacional y opinin internacional permanecen expectantes sobre el tema de la congelacin de las conversaciones. Los pases Garantes: Noruega y Cuba, junto a los pases acompaantes: Chile y Venezuela, piden a las partes reiniciar los dilogos. Ese acercamiento no se ha dado.

Explicacion de lo insurgente

Bajo el presupuesto de existencia y reconocimiento de una fuerza beligerante, rebelde e insurgente- en cualquier parte del mundo- su razn de ser es la toma del poder. Derrocar un estado de cosas, para instaurar otro orden de cosas. Esa es una forma de lucha de carcter militar, en que por ende ha desplazado la iniciativa de lucha poltica institucional en el Estado- parte afectado por un conflicto armado interno. En Colombia esa manifestacin de lucha popular tiene cincuenta aos de vigencia, como resultado de la concepcin de una guerra popular prolongada. La fuerza insurgente concibe la lucha armada por el poder como el ejercicio de la prctica de la poltica, por otros medios. Pero resulta esencial a su naturaleza la vocacin de la salida poltica. No es asimilable adjudicar la falta de voluntad poltica a la insurgencia para dar fin al conflicto. Todo por cuanto no cede a la capitulacin como previo a conversar. Lo de gestos de paz es un sofisma. Caso contrario sucede a la contraparte estatal en el que burla el mandato constitucional de la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. De esa parte si es dable afirmar la falta de voluntad poltica para no continuar con el ciclo de conversaciones al pretender desarmar a la fuerza insurgente bajo sometimiento y capitulacin a su accionar como condicin para explorar en el escenario de las conversaciones la bsqueda de soluciones. Constituye el apremio del bloque oligrquico contrainsurgente y militarista en el poder, que como clases dominantes dilatan la bsqueda de la paz con el asomo del poder militar estatal. Esas clases dominantes saben que con la insurgencia no vencida militarmente debern realizar cambios estructurales que les cuesta aceptar. Acuden al gatopardismo de cambiar todo para no cambiar nada. Desean reeditar el engao de la no implementacin de lo Acordado, ante las necesidades esenciales de variar el modelo econmico, por efectivas medidas de redistribucin de la riqueza que transformen el modelo de acumulacin desigual propio del capitalismo salvaje neoliberal. Al orden del da en los temas de conversaciones estn los cambios estructurales al stablishment en torno al dominio de las mafias blancas en la privatizacin de la salud, el mantenimiento de la locomotora minero-energtica y el sometimiento a la justicia, sin visos de justicia transicional universal, a una insurgencia que desconoce y aboga contra ese andamiaje poltico-estatal.

Del predominio de la lucha de masas

Pero en el torrente de la lucha popular y social las manifestaciones de lucha no son solo de carcter armado. Concebirlo as incurrira en el yerro del vanguardismo militarista. Contrario a ese paradigma, se concibe es la lucha popular y de masas como la expresin genuina de principal forma de lucha, en el escenario de las contradicciones propias de la lucha de clases. Por ello la lucha poltica de masas constituye la vanguardia de la lucha popular.

Independiente de los efectos correlativos geopolticos, la representacin del lugar sangriento de la lucha de clases en Colombia reviste esenciales particularidades. Situndonos en el escenario Latinoamericano, la tendencia es la alternativa a modelos econmicos post - capitalistas, con una inclinacin regresiva a sus alcances por el predomino de la derecha neoliberal.

El escenario poltico en Colombia- lejos de ser complejo-se mueve sobre parmetros de la combinacin de todas las formas de lucha. Erradicando el estigma editado por la inteligencia contrainsurgente estatal y la alienacin a la opinin publica nacional por la dictadura meditica, de las formas de lucha; el derrotero de la actividad poltica colombiana gira en torno al pulso al predominio de la lucha poltica o de la lucha armada. En Colombia intoxicaron a la opinin pblica sobre la afrenta de identificar al dirigente poltico popular, social y de masas como a un guerrillero, sin armas, vestido de civil. En la maana como dirigente sindical y en la noche como activo guerrillero. As en todos los escenarios. Una especie de caf con leche. Negacin total a la divisin del trabajo. Toda una campaa de inteligencia contrainsurgente de terrorismo estatal que produjo el genocidio de ms de cinco mil cuadros polticos populares y de izquierda y el exilio de cien mil activistas, acorde con la sinfona de la meditica dictatorial, expresada en esos medios periodsticos que tienen una deudita con Colombia como lo expres el legendario guerrillero Manuel Marulanda Vlez.

Corresponde delimitar el terreno de la combinacin de todas las formas de lucha, como tesis originaria del partido comunista colombiano (PCC), para comprender la convulsionada realidad colombiana en el derrotero del movimiento popular y de masas. La fatdica formula del Frente Nacional en que dos partidos genocidas oligrquicos: el Liberal y el Conservador deciden repartirse milimtricamente el Estado desplazando a la izquierda, a los socialistas, comunistas y anarquistas, vir en el despuntar de las guerrillas en Colombia. En la guerra de guerrillas y en la existencia de la lucha armada guerrillera.

Demarcar los lmites de una realidad implica expresar que parejo a la lucha popular y de masas- sin orden de dirigencia partidaria alguna- fluye el accionar de la lucha armada expresada en la guerra de guerrillas, el saboteo y boicot econmico, el control territorial en amplias zonas de la geografa poltica, el desconocimiento de cabo a rabo de la Carta Constitucional y por ende el descuaderne del cdigo penal para la no realizacin del control estatal imperante con la finalidad de desbaratar, deshaciendo o arruinando la de por s fallida funcionabilidad estatal.

Como corolario de lo anterior se impuso la consecuencia del fortalecimiento estatal predominante, que en el caso colombiano   asumi la expresin de barbarie del terrorismo de estado como ejercicio contrainsurgente. En Colombia est proscrita la participacin poltica directa y popular y por ende cualquier protesta pblica es calificada de terrorista dentro de la dictadura meditica de la guerra contrainsurgente y el enemigo interno. Por ello ocultar el rostro resulta un ejercicio directo al habeas data, el derecho a la intimidad e identidad de la imagen ante las medidas militaristas de guerra que pretenden limitar el auge de la protesta poltica en Colombia, con instrumento de polica militar como el Escuadrn de la Muerte, el ESMAD.

La oposicin poltica

En cuanto a la lucha popular y de masas corresponde en el ejercicio de la oposicin poltica. Esta expresa dos manifestaciones: una, de ocupacin o dedicacin en el escenario de la institucionalidad, para lo cual es justo admitir que el reconocimiento del estatuto de oposicin corresponde a un aliado de prctica democrtica en Colombia. Esto sin renunciar al beneficio de inventario, como aluden los abogados, en tratndose de una reglamentacin adocenada por cuanto desvirta la tipificacin de partido opositor al Gobierno al concebir el engendro de partidos independientes a la gestin gubernamental. Se adultera la esencia de opositor y semeja el aspecto anormal y deforme de potencial constante clientelista; soporte propio del rgimen poltico-electoral corrupto.

Una segunda expresin de oposicin- tambin dentro de la institucionalidad- aplica a las manifestaciones fcticas o, de hecho, cual protesta de masas. Es lo expresado en otro de mis ensayos sobre La Respuesta Subversiva del Movimiento Popular. Se trata de la manifestacin del pensar individualmente considerado ante un estado de cosas denigrante, injusto, alienante; surgiendo la necesidad de cambiar, de transformar de raz esa anacrnica situacin. Ello revierte en accionar social: ese accionar de la ciudadana que no concibe estar de espaldas a la realidad.

En conclusin, la lucha armada insurreccional y la lucha de masas son correligionarias, pertenecen a la misma ideologa poltica. Pero en esto no existe un punto de inflexin. Categricamente al darse el auge del movimiento de masas y la protesta publica nacional, indefectiblemente cede el accionar del movimiento armado insurgente. Al darse movilizacin campesina. Al darse movilizacin urbana. Los fusiles callan- exista Conversaciones o no- ante el movimiento popular desbordado en las veredas o en las calles como expresin de resistencia de la democracia directa a imponerse en Colombia.

A 100 das, el Gobierno del presidente Ivn Duque no baj del bus a los polticos corruptos responsables de las muertes selectivas de dirigentes sociales en veredas y municipios. Su partido fascista, el Centro Democrtico (CD), se aleja con el galimatas de independientes. La derecha asoma la estrategia del efecto Bolsonaro: si no es con Duque, el golpe militar solapado, dado que el 80% del generalato debe responder por los falsos positivos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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