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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2018

A propsito de un texto de Luis Emilio Aybar y los comentarios que ha generado
Meter las manos antes que pase a otras ligas

Fernando Luis Rojas
La Tizza


Hace unas horas un amigo, despus de leerse el texto El nico que debe concentrar la propiedad es el pueblo de Luis Emilio Aybar, me coment: Primera vez que veo a un crtico del sector privado proponer otra alternativa. Hasta ahora solo vea gente criticar nada ms pero nada propositivo. Aunque control popular no es la vara mgica. Despus de afirmarme que haba ledo tambin los comentarios de Pedro Monreal y el trabajo Qu capitalismo y qu socialismo. Sobre un texto de Luis Emilio Aybar, de Miguel Alejandro Hayes, me dijo que vea algo de razn en todos, as de complejo es el mundo. O yo estoy jodido y soy un confundido. Lo anim a escribir para La Tizza, a lo que respondi: () que va asere! Yo no estoy en esas ligas. Yo soy un loco ah, un renegado prctico. Me contento con leerlos.

Este amigo, que para ms seas, ha trabajado en el sistema empresarial estatal, pas por los avatares de intentar la aprobacin de una cooperativa no agropecuaria, y ahora es Trabajador por Cuenta Propia, me activ las alarmas. Deba apurarme en comentar antes que, sobre todo a partir de las preguntas formuladas por Pedro Monreal, la discusin transite a otros niveles de elaboracin. No mejores ni peores, otros. Aunque es verdad que al leer indicativos como: Luis Emilio Aybar (Socilogo e investigador cubano), pero sobre todo: Miguel Alejandro Hayes (Marxista cubano. Articulista en medios independientes como La Joven Cuba y Rebelin, con temas de poltica, sociedad, filosofa y economa poltica. Editor de La Trinchera, y coordinador de la mesa debate Trinchera Abierta), uno se limita un poco.

Debo confesar mi alegra al leer estos trabajos. Ni Luis Emilio, ni Monreal, parten en mi criterio de una posicin binaria que califique lo estatal como lo bueno, y lo privado como lo malo (o viceversa). De lo que trata el trabajo de Luis Emilio Aybar, segn lo entiendo y el autor declara en las primeras lneas, es de las relaciones y proporciones entre los distintos tipos de propiedad en el Proyecto de Constitucin cubana que se discute; y sobre todo, reivindica la propiedad del pueblo, con una acotacin esencial: no es la que hoy se presenta como propiedad estatal (o socialista), si no la que est por realizar. Para muchos podran significar palabras vacas, utpicas, pero en El nico que debe concentrar se presentan seis propuestas concretas que pudieran ser favorecidas por la nueva Carta Magna si esta las abordara directa o indirectamente y tres propuestas ms para procesos transversales () dbilmente desarrollados en la actualidad, relativos a:

1- ms amplia informacin pblica sobre los asuntos en discusin, y sobre los resultados de la participacin;

2- la solidaridad entre sectores y territorios, como nica forma de construir intereses colectivos y evitar el sectorialismo y las desigualdades y;

3- poder real para las bases sociales, incrementando hasta donde sea factible la participacin directa, asegurando el control popular de los cargos electos y designados, y otorgando ms poder a los rganos legislativos.

Por eso me alarma la lectura que hace Miguel Alejandro Hayes, al atribuir a Aybar una simpleza como () entonces, queremos el mejor de los mundos posibles, luchamos por construirlo, pero para ello el malo tiene que salir del juego.

No encuentro en El nico que debe concentrar, el tono del discurso poltico desde el poder cubano que presentaba las reformas de los primeros noventa como indeseables concesiones al capitalismo, ni afirmaciones como las hechas por Rafael Cervantes y Ortelio Prez en 2003: A la hora de identificar los cambios en la estructura de la sociedad cubana en la dcada del 90, es importante distinguir entre coyuntura y tendencia. El descenso relativamente brusco de los trabajadores en la economa estatal y el aumento en otros tipos de economa, una vez que el pas se empieza a reproducir sobre las bases de las nuevas relaciones econmicas exteriores, difcilmente puede ser interpretado como una tendencia para los prximos aos[1]. Luis Emilio Aybar es crtico del sector privado en la misma medida que lo es de la empresa estatal realmente existente, que se presenta per se como socialista.

Esto me confirma otra certeza. Para el que escribe, su produccin es un texto, que se transforma en mil por sus lectores. Por ejemplo, lo que para Monreal es un dficit al reducir las discusiones sobre el rgimen de propiedad que se han producido en el marco del debate constitucional () a las dos posiciones identificadas: la crtica a una mayor proteccin a la propiedad socialista y la crtica a la insuficiencia de mecanismos a disposicin del pueblo para ejercer su funcin como propietarios, en Miguel Alejandro Hayes se transforma en una lectura sistmica y general de la batalla entre socialismo y capitalismo. Ello tiene su origen en lo siguiente, los comentarios de Monreal tienen como centro el lugar de la propiedad en el proyecto Constitucional, y ello coincide con el ncleo del trabajo de Luis Emilio Aybar. En el caso de Hayes, todava no he identificado el centro. Solo al final nos dice: Si se me preguntara, qu tiene que ver todo esto con la Constitucin, dira que al igual que Marx pienso que el problema bien planteado, garantiza la mitad del xito. Por eso, es necesario que apuntemos hacia las dinmicas que verdaderamente representan un peligro para un modelo social socialista, lo que lleva consigo conocer qu es el capitalismo y qu el socialismo, para no atacar lo que no es, y no pensar en construir lo que no es. En este caso, repito con mi amigo o yo estoy jodido y soy un confundido pero, acaso no estamos asistiendo aqu a la discusin de esas dinmicas?

Pero vamos por partes. El nico que debe concentrar plantea la pertinencia o no de discutir sobre el rgimen de propiedad que aparece en el Proyecto constitucional. Monreal habla en sus comentarios sobre la admisin de la propiedad privada como funcional al modelo socialista actualizado y realmente, sobre este particular hay una vieja discusin. Yo dira que es un debate no saldado, y que en el contexto cubano actual, tenemos la amenaza de que se reduzca a su aceptacin a partir de constituirse en realidad consumada, disminuyendo as la discusin sobre sus posibilidades, alcance y relaciones. All creo que tributa el texto de Luis Emilio Aybar, nos decidimos a ir ms all en la polmica, o nos quedamos con una legitimacin que puede responder en algunos casos ms a la fuerza de las circunstancias que a una real comprensin del lugar de la propiedad privada en la transicin?

Coincido en que las tensiones sobre las formas de propiedad van ms all de la propiedad estatal y la privada. Aunque en rigor, el trabajo de Aybar habla segn entiendo de cul tendr un lugar dominante y en eso, con un pero acompaante, coincide Monreal: Estoy muy de acuerdo con defender la centralidad del sector estatal, pero eso no puede hacerse haciendo abraccin de la realidad concreta del pas. No es un descubrimiento que la propiedad privada puede o no ser funcional al capitalismo o al socialismo, como ocurre tambin con la propiedad estatal. Entonces cabe la pregunta, qu propiedad privada?, qu propiedad estatal?, qu relaciones? Y debo confesar que ninguno de los trabajos resuelve esto, aunque el de Luis Emilio es el que ms avanza respecto a la estatal desde el control popular.

No s por qu, en El nico que debe concentrar, Aybar como ha hecho en otras ocasiones no desarrolla el problema desde la existencia de otras formas de propiedad. l ha insistido varias veces, por ejemplo, en las potencialidades socializadoras de las cooperativas. Y ya que Monreal menciona la realidad concreta del pas, no pueden soslayarse los problemas asociados a la cooperacin en el escenario plural de las formas de propiedad.

Hay criterios diferentes entre los mismo economistas, por ejemplo, Ricardo Torres defini en 2015 como una de las caractersticas de las nuevas polticas que no todo lo no estatal se percibe de la misma forma, y en este sentido reconoce que, pblicamente, se ha defendido la legitimidad de estimular ms la formacin de cooperativas. A criterio de este especialista [] el cuentapropismo y las cooperativas urbanas estn concentrndose en un mbito sectorial muy semejante, sin embargo [] las cooperativas disfrutan de personalidad jurdica propia y un rgimen tributario ms laxo[2]. Sin embargo, esta insistencia pblica se ha concentrado en el sector urbano. En el trabajo Factores Claves en la Estrategia Econmica actual de Cuba, tambin del 2015, el investigador y ex-ministro de economa Jos Luis Rodrguez menciona la disminucin del 20% en la cifra de cooperativas agropecuarias y lo asume como un proceso no concluido[3]. Por otro lado, en 2013 Camila Pieiro daba cuenta de las trabas en el proceso de cooperativizacin: a pesar de la aprobacin del Decreto-Ley №305 De las cooperativas no agropecuarias, su carcter experimental se converta en un mecanismo para limitar determinadas iniciativas. En este sentido, plantea la investigadora que en el marco de las reformas se adoptan medidas que [] parecen indicar que ha sido menos complicado aceptar la creacin de pequeas empresas privadas no simples que la creacin de cooperativas[4].

Aunque no soy un especialista, me parece entender que la cooperativizacin (cuando se respetan los principios de la misma) tiene un potencial socializador superior que otras formas de propiedad y gestin. Realmente, en mi cerrado mbito de relaciones, he coincidido con personas a los que se ha dificultado ms obtener la aprobacin para una cooperativa no agropecuaria que una licencia de Trabajo por Cuenta Propia.

Esto se conecta con uno de los temas que se menciona en los tres trabajos, y que tiene una connotacin fundamental: el de si existe o no un trnsito al capitalismo en Cuba. En el texto de Aybar, el asunto aparece en la encrucijada que identifica y las posibles salidas: seguir igual, continuar avanzando hacia el capitalismo o re-lanzar el comunismo cubano, a partir de sus propios acumulados. A Monreal no le pasa inadvertido, pero como ms sabe el diablo por viejo que por diablo, se limita a calificar la segunda salida posible como extraa y devuelve la pelota a Luis Emilio Aybar que responder o no con la pregunta Cul es la evidencia de que Cuba hubiese estado ya adentrndose en una senda capitalista y que lo que restara es simplemente seguir avanzando por ella?.

El que s se lanza ante la cuestin es Miguel Alejandro Hayes: Por otro lado, si nuestra sociedad transita hacia el capitalismo, elemento con el cual coincido (resaltado de FLR), no es por esos emprendedores, sino por la acumulacin originaria que solo las lites polticas pueden realizar, y porque como grupo social nos alejamos de hacer de las necesidades del hombre el centro del sistema, que se evidencia en el deterioro de algunas conquistas sociales en materia de salud, educacin e ingresos (pobreza). La pregunta de Monreal a Luis Emilio me parece muy pertinente para Hayes. Lo que en el autor de El nico que debe concentrar se presenta como posibilidad, para el de Qu capitalismo y qu socialismo, constituye una certeza. Lo interesante radica en los argumentos que menciona Hayes: acumulacin originaria por las lites polticas, distanciamiento de las necesidades del hombre como centro del sistema y deterioro de algunas conquistas sociales en materia de salud, educacin e ingresos (pobreza). Todas estas cuestiones las desarrolla no solo las menciona Luis Emilio Aybar en su trabajo y en otro anteriormente publicado con el ttulo El proyecto de Constitucin abre puertas a la privatizacin de la propiedad social. Pero bueno, ya dije que un texto se multiplica en sus lecturas (o en sus no lecturas).

Aunque creo que la cuestin de las posibles salidas puede explicarse con mayor amplitud, sealo que estas aparecen al final del apartado La concentracin estatal, y no en uno referido al sector privado. Adems, me parece entender que estas posibilidades tienen un carcter ms amplio que las formas de propiedad. En rigor, las menciones a capitalismo y socialismo estn marcadas por un tratamiento transversal que incluye las formas econmicas, pero tambin las subjetividades, liderazgos, el sistema poltico, la cultura acumulada, el sentido comn de las personas, entre otras.

Vuelvo a las mltiples lecturas (y lectores) de un texto de este tipo. Por ejemplo, para Monreal no queda clara la supuesta opcin de seguir igual. Argumenta que el pas ha cambiado y seguir cambiando por razones objetivas. 100% de acuerdo! Lo que ocurre es que la frase, sin ms, podra aplicarse para 1959, 1961, 1968, 1971, 1976, 1986, 1993, 2006, 2008, 2011 Luego seala () adems, lo que queda claro de los principales documentos que guan la reforma (Lineamientos y Conceptualizacin) es que existe una decisin y una propuesta para no seguir igual. Monreal trae un tema fundamental, a propsito de lo que se discute: el proyecto Constitucional. Cmo se articulan documentos como los Lineamientos y la Conceptualizacin con la Constitucin? A m no me queda suficientemente claro y quizs podra ayudarme a comprenderlo. Lo digo seria y sinceramente. En los debates del proyecto que realiz la Asamblea Nacional, por ejemplo, en algunos momentos los Lineamientos y la Conceptualizacin parecan tener un papel regulador u orientador, en otros, pareca defenderse su condicin de implementacin prctica de polticas que deban subordinarse a lo que se estipule en la futura Constitucin. En las discusiones del proyecto en que he participado (o conocido) en centros de trabajo, CDR, casi no se han mencionado los Lineamientos ni la Conceptualizacin.

Otra cuestin, vinculada a los documentos guas (de la reforma o de toda la actividad jurdica). En Cuba, desde 1959, ha sido una cualidad con menor o mayor variacin las tensiones entre la norma y su implementacin (desviaciones incluidas).[5] Este constituye un elemento principal. Ya que hablamos de documentos rectores y realidades, cualquier anlisis sobre Lineamientos, Conceptualizacin y Constitucin pasa por el tamiz de relacionar la letra con su aplicacin. Ello nos lleva al control popular en un sentido ms amplio que el terreno econmico, y son precisamente las consideraciones sobre control popular uno de los puntos fuertes del trabajo de Luis Emilio Aybar.

Como dije antes, varias preguntas de Monreal son muy pertinentes e imagino que llevarn la discusin por otros cauces. El debate sobre esa lucha entre formas capitalistas y socialistas, abre subtemas de larga data en los marxismos, pero no solo en ellos. Un ejemplo, cuando hablamos de socialismo en singular, a qu nos referimos?, al proyecto como recursos ideales o a la facticidad como salida o resultados reales de ese proyecto? Nos paramos en la perspectiva de defender la idea de que las experiencias de socialismo realmente existente no eran propiamente socialistas? Pero entonces, qu valoracin hacemos de los efectos que acumul culturalmente la legitimacin pblica por varias dcadas de que ese era el socialismo? China y Vietnam es un asunto abierto y ciertamente hay un acumulado en esta discusin. La revista Temas, por ejemplo, dedic el ltimo Jueves de febrero del pasado ao a China y Vietnam: qu lecciones? y el nmero 66 de la revista (abril-junio de 2011) a este particular, bajo el lema Otros socialismos. Por ltimo, sobre la apostilla que realiza Monreal a lo que se plantea en el texto acerca de los mecanismos que deberan existir en Cuba respecto al control del proceso econmico en el socialismo y su recomendacin de que se veran beneficiados si se tomase en consideracin que ya existe un cuerpo terico producido por el marxismo contemporneo acerca de por lo menos tres dilemas claves, coincido plenamente, pero le pedira respetuosamente precisara qu entiende por marxismo contemporneo?, porque estas tambin constituyen discusiones de larga historia en los marxismos.

Dedico las ltimas palabras a Miguel Alejandro Hayes y su Qu capitalismo y qu socialismo Por razones lgicas, un colaborador de La Joven Cuba publicacin que lo ha sufrido en carne propia y a veces con alevosa deba conocer el efecto de recortar frases y sacarlas de contexto. Ciertamente, la izquierda ha vivido el viejo dilema [aqu yo dira ha tenido la prctica, porque no veo planteado el dilema] () de echarle la culpa al otro, pero tambin desde las izquierdas se han hecho revoluciones, se ha subvertido el orden y se han entregado miles de vidas, a propsito del prximo centenario del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

Finalmente no entiendo, despus de leer el texto varias veces, cules son las distancias esenciales entre el trabajo de Hayes y los citados El nico que debe concentrar y El proyecto de Constitucin abre de Luis Emilio Aybar. Ya antes incluso, Miguel Alejandro Hayes en Constitucin y educacin (28 de septiembre) haba mostrado cierta comunin con el propio El proyecto de Constitucin abre (10 de septiembre) y La educacin cubana y los nombres artsticos del capitalismo de Dayron Roque, publicado en La Tizza el 5 de septiembre de 2018.

Hasta aqu estos comentarios apresurados y, de seguro, falibles. Pido disculpas anticipadas por cualquier lectura equivocada, de todas formas, lo que para el autor es un texto, se multiplica en los lectores. El mismo texto es uno para Luis Emilio, otro para Monreal, otro para Hayes, otro para m. Yo solo quera meter las manos antes que la discusin pase a otras ligas.

Notas

[1] Cervantes Martnez, Rafael y Ortelio Prez Daz. Transicin, igualdad y estructura socioclasista en Cuba a inicios del siglo XXI. En Colectivo de autores. Los cambios en las estructuras socioclasistas. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003. p. 54.

[2] Torres, Ricardo. Hacia una necesaria discusin sobre el sector privado. En http://progresosemanal.us/20150706/hacia-una-necesaria-discusion-sobre-el-sector-privado/ acceso de 17 de julio de 2015.

[3] Rodrguez, Jos Luis. Factores Claves en la Estrategia Econmica actual de Cuba. http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/04/21/factores-claves-en-la-estrategia-economica-actual-de-cuba-ii/.

[4] Pieiro Harnecker, Camila. Repensando el socialismo cubano. Propuestas para una economa democrtica y cooperativa. Ruth Casa Editorial/Instituto Cubano de Investigacin Cultural Juan Marinello, 2013. p. 73.

[5] Este asunto es trabajado ampliamente por Juan Valds Paz en su reciente libro La evolucin del poder en la Revolucin cubana, Tomo I. Rosa Luxemburg Stiftung Gesellschaftsanalyse und Politische Bildung e. V. 2017.

Fernando Luis Rojas es ensayista e investigador

Fuente: https://medium.com/la-tiza/meter-las-manos-antes-que-pase-a-otras-ligas-ce6cb4c9321b



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