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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2018

Una lectura crtica a la reforma constitucional cubana: designacin y eleccin

Elmer Pineda dos Santos
Rebelin


El proyecto de una nueva Constitucin cubana, puesto a consideracin de la ciudadana despert debates interesantes, muchos de ellos promovidos desde el Estado, no solo sobre el texto sino tambin sobre la realidad poltica del pas y el concepto de democracia que conlleva.

La comisin nacional tomar el resultado de esta consulta y reformular el proyecto que debe someterse nuevamente al Parlamento; para luego ser votada en referendo a inicio del prximo ao. Varios analistas destacan las sabidas fallas que tienen los mecanismos de participacin popular, y la cultura propia del pueblo cubano de aceptar ms que disputar; la no poca apata que tambin se manifiesta.

Adems de los criterios con bases lgicas de que para qu voy a opinar si ya eso es decisin tomada, o no podr cambiar nada en la prctica; las tendencias que desde hace 30 aos se vienen dado en Cuba; y muy significativo, que los resultados de esta consulta no tienen carcter vinculante.

La propuesta repartida en todo el pas para garantizar la mxima divulgacin- pas por delante de mucha gente que apenas logr comentar sobre el tema del matrimonio de los homosexuales y de que no habr doble ciudadana, pasando por alto el hecho de que se quit la palabra comunismo del texto, aun cuando la gran mayora de los miembros de la Asamblea son miembros del Partido Comunista de Cuba o de la Unin de Jvenes Comunistas.

El ensayista y catedrtico Ren Fidel Gonzlez Garca seala que hay que tener en cuenta que la intencin poltica de acometer la reforma constitucional en el contexto de cambios que experimenta la sociedad cubana forma parte de un proceso: el de la sobrevida, de la continuidad de la Revolucin como proyecto poltico.

La misma preocupacin tiene Alcides Garca Carrazana, del Centro Martin Luther King de La Habana, quien seala que Cuba se encuentra en efervescencia. Las lecturas, pese a todo argumento dado, nunca escaparn a visiones que navegan entre la realidad histrica, la complejidad cotidiana, la verdad sublimada, y abundantes percepciones hipercrticas que tampoco ayudan al verdadero entendimiento. Una pregunta sigue latente desde que en 2006 se diera la transicin del poder de Fidel a Ral, y las reformas que siguieron: Cul ser el destino de la Revolucin Socialista?, plantea

Los analistas cubanos resaltan en la televisin, la radio, portales, diarios, la importancia del proceso de discusin del proyecto constitucional, de reflexin sobre la realidad poltica, pese a la escasa cultura jurdica, al decir del politlogo Rafael Hernndez, quien seal que la nueva carta magna tiene elementos de gobiernos presidencialistas y tambin de los parlamentarios.

El proyecto de nueva Constitucin, cuyo debate finalizara el 15 de noviembre, seala que ya no habr repblica socialista de trabajadores, ni se declarar la lucha contra la explotacin del hombre por el hombre, y que tampoco se regular la acumulacin de riqueza. Y, a pesar de la cantidad de mujeres que hay en la AN, el proyecto de constitucin sale sin lenguaje de gnero ni habla de un tribunal constitucional.

Cuba tendr Presidente de la Repblica (jefe de Estado) y vicepresidente, pero no ser elegido por voto directo sino designados por las instituciones del PPC. Y pronto habr un Primer Ministro (jefe de gobierno), un gobernador en la Habana y en cada provincia, que tampoco sern designados por eleccin popular, al igual que los intendentes, figura que se incorpora tambin al nuevo texto.

Luego se abren dos lneas. Una, el Presidente del Consejo de Estado y el propio Consejo de Estado como otro rgano. Este presidente es el mismo que el de la Asamblea Nacional, y es elegido al igual que el presidente y vive por esta Asamblea. Dos, el Presidente del Consejo de Ministros y los Ministerios.

Ya a nivel provincial ser el Gobernador y un consejo de gobierno (se elimina la Asamblea Provincial del Poder Popular. A nivel municipal queda la Asamblea Municipal del Poder Popular, y su presidente, se incorpora nuevo la figura de un intendente, que tampoco es electo sino designado

Los cargos no sern elegidos por el voto directo, sino por la Asamblea Nacional, el rgano supremo del Estado que se rene apenas dos veces al ao, que adems tiene la potestad de revocarlos en cualquier momento.

No todo cambia  

Cuando qued constituida la novena Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (rgano superior del sistema poltico cubano), donde Miguel Daz-Canel result electo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, tal y como se esperaba no se despejaron algunas dudas. Pero la salida de los representantes de la vieja guardia, los histricos de la Revolucin, no se concret y la renovacin de la direccin de la AN no sucedi, ni cosmticamente, y tampoco los militares coparon esta instancia poltica.

Para los analistas cubanos, genera preocupacin la limitada habilidad y disposicin al dilogo poltico de la direccin del pas con el sentir popular, teniendo en cuenta que el sistema electoral en general, y la comisin de candidatura en particular, fueron ampliamente cuestionados, y la revisin integral del sistema electoral es un punto candente de cara a la legitimidad del modelo. Y las unanimidades repetidas, refuerzan ms la percepcin de distancia entre la poblacin y sus gobernantes.

La presencia de dos de los llamados histricos de la Revolucin en el Consejo de Estado Ramiro Valds y Guillermo Garca, pondr lmites al difcil desafo que tiene Daz-Canel de dar nuevo rostro, matiz y contenido a los modos de hacer poltica en Cuba. En palabras de Daz Canel: Le afirmo a esta Asamblea que el General de Ejrcito encabezar las decisiones de mayor trascendencia para el presente y futuro de la nacin.

La AN tena en su agenda resolver en el corto plazo la revisin sobre polticas y normas respecto al trabajo por cuenta propia, descongelar las experiencias cooperativas no agropecuarias, encaminar el proceso de reforma constitucional en general y del sistema del poder popular en particular, unificar las monedas y la tasa de cambio y manejar el nuevo perodo de tensiones con EEUU.

La Constitucin

Alberto Dacal Daz seala que, a diferencia de lo constituido en 1976, en el actual proyecto no se plantea la superacin de los regmenes de explotacin de unas personas sobre otras. En su lugar se perfila un lugar de llegada donde el Estado conciliar los intereses ciudadanos, aun cuando en la prctica estos reproducen, en algunas zonas, relaciones de explotacin.

Asimismo, en los postulados del proyecto el socialismo tiene su sustento en el PCC como nica fuerza poltica organizada, como garante de la unidad nacional; y la justicia social y la equidad parecen ser los contenidos esenciales del carcter socialista. El Estado funge como conciliador de las clases sociales emergentes y organiza la distribucin de las riquezas como garanta de su carcter socialista. Este planteo reduce el alcance socialista de la Constitucin de 1976.

Queda desplazada la clase trabajadora como sujeto revolucionario, prioritario en la atencin del Estado. En el texto, se exacerba al carcter del Estado como representante del pueblo en su condicin de propietario de los medios de produccin y no la potenciacin prctica de la gestin directa por el propietario.

El proyecto desconoce el lugar creciente, dinmico y diverso de la sociedad civil dentro del mapa de actores sociopolticos. El pequeo avance de reconocer otras formas asociativas no alcanza para dar cuenta y contemplar el lugar de la sociedad civil. El diseo previsto en el proyecto tiene dos inmensas polaridades en el Estado y la ciudadana y un tenue enunciado en las organizaciones de masas y otras formas asociativas.

Uno de los puntos positivos es que el enfoque de los derechos humanos se ampla, aun cuando aparecen algunas acotaciones que limitan su potencialidad y el mercado pareciera tensionar algunas de sus posibilidades. Se presentan los derechos y deberes a nivel individual y no aparecen referencias a aquellos que corresponderan a la sociedad civil. Destaca la ausencia del amplio enunciado de concreciones de derecho a la educacin, la salud, movilidad en el territorio y acceso y disfrute de espacios pblicos, consagrados en la Constitucin vigente,

Lejos de la ampliacin del tiempo de sesiones de la Asamblea Nacional y la eleccin directa del Presidente del Consejo de Estado, lo que aparece es una columna de mando por designacin que va desde la figura del Presidente, Primer Ministro y gobernadores. Cargos definitorios del nuevo modelo son designados y no elegidos.

Distintos acadmicos y analistas prendieron algunas luces de alerta sobre el actual proyecto, que reitera la contradiccin del carcter del PCC como fuerza superior, ahora profundizada con la declaracin de la supremaca constitucional. Smese la afirmacin reiterada de que la soberana reside en el pueblo y que la Asamblea Nacional es el rgano superior de representacin del Estado.

Se sustituye, como principio, el control poltico directo de la clase trabajadora por un grupo social que la representa y se modelan conceptos y estructuras para la conciliacin de las clases. Las organizaciones populares y polticas organizaciones de masas como la de trabajadores, campesinos, mujeres, juventud- no son considerados parte del Estado pero s del sistema poltico.

En el texto, el proyecto comunista se diluye en la formulacin construccin del socialismo como estado permanente: se obvia el carcter antagnico del capitalismo y el socialismo pretendiendo un orden de convivencia donde se agregue lo mejor de ambos, una tercera va que haga emerger, incluso, un capitalismo con rostro humano, y se desvinculan el papel de la conciencia en la transformacin social y las prcticas socializadoras que la motiva;

Asimismo, alertan sobre el supuesto carcter independiente de la economa, y con ello la mercantilizacin como esencia inamovible para toda nueva forma de acumulacin y relacin productiva; donde no figuran la distribucin justa de las riquezas como principio y la planificacin como mtodo, mientras que la igualdad, la cooperacin y la complementacin y la asociacin libre de productores libres se presentan como buenas intenciones poco realistas.

Cul es el proyecto poltico?  

La discusin terica sin proyectos polticos no tiene mucho sentido, al igual que, sin proyecto, carece de mucho sentido debatir las soluciones polticas que la realidad describe como hecho o como posibilidad, en una realidad donde conviven, con mayor o menor amplitud, estructuras socioeconmicas heterogneas, formas de gestin productiva privada, cooperativa, comunitaria, individual, estatal y mixta..

Dacal Daz seala que se abren dos proyectos polticos: asumir que la negacin de las lgicas y predominio del gran capital no implica rechazar su presencia dentro de las formas productivas del modelo, con perspectiva de permanencia estable dentro del mismo; o acumular formas de gestin socializadoras de la produccin para lograr finalmente la superacin de los rasgos capitalistas contenidos en la estructura socioeconmica actual.

Ambos proyectos polticos plantean problemas tericos distintos. La construccin del socialismo significa el orden ltimo superior al que podemos aspirar? O por el contrario, esta etapa es un repliegue tctico, un mal necesario que exige acumular fuerzas en el sentido socializador del poder, la produccin y el saber?

Algunos hablan de socialismo mercantilista, donde frente a la necesidad de aumentar la productividad, se sedimentan variables como participacin democrtica, eficiencia econmica y autogestin financiera de las empresas, las que en la prctica se subordinan a la bsqueda desenfrenada de ganancia como eje central del modelo de desarrollo que, al mismo tiempo, justifica liberar el mercado laboral y negociar intereses con el capital internacional para la inversin.

Y esto atrae la lucha por la ganancia individual, la competencia y el consumismo desenfrenado que tensan la posibilidad de desarrollar un modelo de complementariedad entre consumo y produccin, entre gestin y administracin, entre participacin popular comunal y planificacin macroeconmica centralizada; as como entorpece la consolidacin de una conciencia colectiva que sustente la creacin de una sociedad justa para todos y todas.

Por ello analistas cubanos alertan que la economa no es un mbito independiente de la realidad, las cuestiones tcnicas que la acompaan no son neutrales y, por ende, asumirla acrticamente es un peligro para todo proyecto liberador. Siempre, la economa es una decisin poltica, una apuesta por un proyecto poltico y cultural. Y por ello, la cooperacin, la prevalencia del valor de uso y la desmercantilizacin de la vida tienen que ser reinventados en sus formas concretas, no desechados como principios.

Elmer Pineda dos Santos. Periodista cubano asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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