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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2018

Entrevista a Sergio Glvez Biesca sobre La gran huelga general. El sindicalismo contra la modernizacin socialista(y IV)
El 14D constituy el mayor fracaso poltico de Felipe Gonzlez

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Nota de edicin: una versin parcial de esta entrevista apareci en la revista El Viejo Topo, julio-agosto de 2018.

Doctor en Historia contempornea, Sergio Glvez Biesca (Madrid, 1980) es actualmente investigador del Instituto Ibero-Americano de La Haya por la Paz, los Derechos humanos y la Justicia Internacional. Ha sido docente en la UNED, en la Universidad Complutense y en la Universidad de Buenos Aires. Es autor de ms de medio centenar de publicaciones cientficas y fue miembro fundacional en 2005 de la Ctedra Complutense Extraordinaria Memoria Histrica del siglo XX.

***

La ltima parte, no abuso ms.

No abusa.

Cuenta usted que Felipe Gonzlez lleg a pensar en dimitir. Fue as realmente? No fue teatro poltico para volver entre multitudes y sentirse, de nuevo, como en aquel congreso sobre el marxismo, un lder imprescindible, un Dios o el omnisciente como creo que le llamaba Benegas?

En 1988 Felipe Gonzlez era otro Felipe. Probablemente, pequ de ingenuo aqu. Felipe estuvo a poco de dimitir. No era el Gonzlez que ahora todos conocemos. No se trata de blanquear su biografa. Si partimos tanto de su testimonio y el de otros cercanos, lo cierto es que el 14D se le fue de las manos. Primero, lo neg. Segundo, lo acept y lo fue tragando. Tercero, lleg la dura realidad y el consiguiente trauma. Termin desquiciado y sin entender de forma plena cmo siendo el lder del pas pas lo que pas el mircoles 14 de diciembre de 1988. Si l era lder que guiaba sabiamente al pueblo y, por tanto, el PEJ era necesario y no cuestionable y, adems, lo votaban, lo admiraban, por qu tal grado de descontento y enfado social? Le sent fatal el 14D.

Hay que ponerse en su situacin. El 14D constituy su mayor fracaso poltico. En el libro se cuentan ciertos detalles escasamente transitados. De todos ellos se ha retratado a un Felipe en carne y hueso. Disculpa la familiaridad, pero llevo tratando con l muchos aos, aunque sea desde la distancia documental.

Estuvo a punto de tirar la toalla.

Y por qu no la tir finalmente?

Dos personas fueron esenciales para evitar la que hubiera constituido una gran crisis del socialismo espaol: Carmen Romero, su mujer, y Narcs Serra. Le convencieron de que no abandonara. Se lo pens mucho de cara a seguir. Mucho. Hasta el punto de preparar su salida del poder y pensar en su posible recambio que siempre pas, por cierto, por Serra. Un captulo, en el que por cierto, tuvo un papel altamente relevante el Comit de Estrategia del PSOE. Les suena? Seguramente no. En el libro se habla de l larga y tendidamente.

Algo me suena despus de leerle y recordar cosas de aquellos aos. Fue hermosa la manifestacin del 14D? Qu es lo que ms le ha llamado la atencin de aquel 16 de diciembre?

Hizo un fro terrible los das 14, 15 y 16 de diciembre de 1988. Dio igual. Las vecinas y vecinos de Madrid protagonizaron una de las manifestaciones ms multitudinarias que se han conocido. Una manifestacin unitaria y con un marcado carcter combativo pero que, en realidad, se convirti en una gran fiesta para celebrar el xito del 14D. Pero no est ah lo ms hermoso. Aquel ltimo gran acto que cerr el 14D contiene, a su vez, otra gran leccin democrtica: se constituy en la mxima expresin de que el miedo institucional, fomentado va Gobierno/Partido/Gobierno Civil, no pudo frenar aquella manifestacin. Recordemos: se trat primero de ilegalizar aquella manifestacin con argumentos carentes de toda razn jurdica. Todava ms: se termin aprobando un recorrido que puso en grave riesgo a los potenciales asistentes. Se alent el miedo, por activa y por pasiva, ante lo que pudiera pasar. Se cuestion hasta el derecho de manifestacin. Otro grave error, en este caso, atribuible a la entonces gobernadora Civil, Ana Tutor. Otro de los personajes centrales del libro. Pero todo sali bien. Tan slo hay que acercarse a los centenares de testimonios grficos de aquella fecha.

Por cierto, realizar la manifestacin final en Madrid dos das despus de la huelga general pudo suponer un autntico error de clculo sindical. No exagero. La idea inicial fue parar el 15D. No fue as, con gran acierto, ante la postura adoptada por la UGT y apoyada por las CCOO sin mayor margen de posibilidad. Se acercaba la Navidad. El calendario todo lo complicaba: la posibilidad de que el Gobierno aprobara el PEJ por la va de urgencia antes de finalizar el ao fue ms que real. Tras muchos titubeos y miedos, plenamente fundados, la UGT acept convocar la huelga general con las CCOO. Plantearon que se realizara el mircoles 14 de diciembre, dejando pasar casi dos das para reflexionar y analizar lo que pudiera suceder, de cara a cerrar el 14D con una manifestacin central en Madrid el viernes 16 de diciembre. Y que, adems, terminara en la Puerta del Sol. Con todo su simbolismo. Mantener aquella estrategia de movilizacin y presin 72 horas seguidas fue algo que, probablemente, nunca vuelva a suceder.

Todo fluye, recuerde el esperancismo. Llegaron a sentarse en la mesa de negociaciones gobierno y sindicatos? Llegaron a pactar algo? Los planes del gobierno de congelaron?

El libro, precisamente, concluye el 16 de diciembre de 1988 aunque algo se dice y se examina sobre lo que sucedi, de forma posterior, pero sin mayores detalles. Quiz, en su momento, lo analice en futuras publicaciones. Te aseguro que se trata de una parte de la historia del 14D mucho ms complicada de historiar que el antes y el durante de la huelga general.

Resumiendo: claro que se sentaron. En infinidad de ocasiones en las siguientes semanas. La primera reunin se produjo en plenas fechas navideas un 26 de diciembre y dej varias imgenes para la historia sindical de este pas. En trminos de victoria y con una CEOE totalmente desquiciada en paralelo. Sin embargo, el Gobierno hizo lo mejor que saba: alargar y condicionar con imposibles una negociacin sabiendo que tena de su lado a la mayor parte de la oposicin poltica, empresarios, medios de comunicacin, clase dominante... Termin pactando con la derecha poltica, representada en el Congreso, un tmido giro social en lo que se conoci como el Pacto de San Valentn, al acordarse y votarse en el Congreso un 14 de febrero de 1989. Todo ello muy lejos de las reivindicaciones sindicales.

Con todo el 14D meti el miedo en el cuerpo a todos. Lo que explica, en resumidas cuentas, primero aquel pacto de Estado no escrito del 14 de febrero y la retirada del PEJ. Todo un xito atribuible a la movilizacin sindical.

Le cito de nuevo, habla de don Felipe: Incluso le dio la vuelta al PEJ para presentarlo con otro formato en 1994. Hasta consigui hundir a Redondo aos despus cuando estall el caso de la PSV. Estuvo hasta el final. PSV refiere a la cooperativa de viviendas de la UGT. Gonzlez planific el hundimiento de Redondo con ese fracaso?

Brevemente: primero, hasta que no podamos acceder a la documentacin conservada tanto en el archivo histrico de la Fundacin Francisco Largo Caballero como la depositada en el archivo histrico de la Fundacin Pablo Iglesias, poco ms se puede afirmar con seguridad. Segundo, sabiendo lo que sabemos, y lo que hay publicado, Gonzlez ms que planificar s aprovech el caso de la PSV y sobre el que habra que hablar largo y tendido en tanto predominan no pocos mitos y falsedades para cargarse tanto a Redondo como a su equipo. Ahora bien, hay que tener presente que Gonz lez se la tena jurada, desde hace mucho tiempo, a Redondo, y que es de los que se cobran las venganzas a su justo tiempo. Con sangre fra, que se dice.

Por cierto, la relacin entre Redondo y Gonzlez nunca fue fcil. No hubo nunca feeling. Predomin la desconfianza y la falta de sintona personal. Dicho esto: en modo alguno se puede intentar examinar la evolucin del socialismo espaol en los aos ochenta y la primera mitad de los aos noventa a travs de dichas relaciones personales. Se trata de una va pobre propia del amarillismo periodstico o del academicismo simpln.

Lo he dicho, escrito y defendido: al menos para estos aos siempre existi una relacin de respeto. Hasta ah. El propio Gonzlez lo reconoci tiempo despus: tan slo se lo perdi mucho tiempo despus del 14D.

Cierra usted el libro con unas palabras de Nicols Redondo: Compaeros, hace falta una mayor participacin al servicio de los trabajadores y de los sectores menos favorecidos... unas palabras que, segn usted mismo comenta, interconectaban con todas las luchas del movimiento obrero espaol durante el siglo XIX y los tres primeros tercios del sigloXX. Perdone la descortesa, no me interpreta mal (ni usted ni Nicols Redondo por el que tengo el respeto a l debido), no exagera un poco el papel de Redondo en esta jornada? No le da a su comportamiento demasiados atributos de coherencia y defensa de las finalidades obreras?

De cara a evitar cualquier posible interpretacin errnea: el libro parte de una tesis doctoral en la que, en todo momento, siempre se resaltaron las relaciones y la evolucin del PSOE y la UGT en tanto se centraba principal, aunque no nicamente, en las transformaciones del socialismo espaol. Era lo que nos interesaba. Por otro lado, y lo he dicho y repetido en cada una de las presentaciones de la obra: en el Archivo Histrico de la Fundacin Francisco Largo Caballero me abrieron de par en par sus fondos documentales. Algo que no sucedi con la Fundacin Pablo Iglesias. Siempre con reticencias. Y, en menor medida, con el Archivo Historia del Trabajo de la Fundacin 1 de Mayo.

Por qu ha resultado tan importante la Fundacin Francisco Largo Caballero? Por lo siguiente: gracias a esa familiaridad y el contacto permanente entre los dirigentes del PSOE en muchas ocasiones tambi n con cargos en el Gobierno y los dirigentes de la UGT, he podido acceder a documentaci n ministerial u oficial, pero sobre todo del PSOE, que probablemente no se pueda localizar ni en los archivos centrales ministeriales incluso hoy da ni, por supuesto, en la Fundacin Pablo Iglesias, respectivamente.

Respondiendo, ahora y en directa, a tu pregunta: gracias a esta documentacin recopilada he podido analizar, entender y reconstruir la muy complicada evolucin por la que pas la UGT y sus lderes en aquellos aos. La posicin de las Comisiones Obreras, tanto en los tiempos de Camacho como de Gutirrez, resulta bastante ms sencilla de historiar. Ms all de los conflictos internos. No pasa lo mismo con el caso de Redondo y su equipo. El viraje poltico y estratgico de Redondo y, repito, de su equipo, result enormemente complicado cuando se observan los escenarios y caminos que tuvieron que recorrer hasta el 14D. Rompieron, se enfrentaron y cuestionaron lo ms sagrado para Gonzlez y compaa: los designios de la modernizacin socialista. Lo que implic cargarse, al mismo tiempo, las centenarias relaciones Partido-Sindicato. Su apoyo al 14D y sin la UGT no hubiera habido huelga general junto con la firme determinacin que adoptaron en su camino, conduce a la tesis que se ha tratado de mantener: mientras que para las CCOO el 14D era un paso lgico, en cambio, para la UGT no fue as. Sufri enormemente a nivel poltico, organizativo y personal tal convocatoria. Una vez dado el paso de convocar el 14D Redondo, liberado de no pocas cargas, volvi a su papel natural por cierto con un gran coste personal y psicolgico: el del lder del sindicalismo socialista. Se lo hicieron, pagar muy caro pero no se achant.

Las CCOO se la jugaron el 14D organizativamente. La UGT, Redondo y su equipo, se jugaron su propia supervivencia poltica-sindical. Justo en aquellos das de diciembre quien fuera secretario General de la UGT supo reconectar con toda la tradicin histrica del sindicalismo socialista. Fue valiente. Y, por ello, creo que resaltar su protagonismo no est de ms.

Dicho todo lo cual: si se dej a Redondo desempear ese papel fue, en gran medida, gracias a la generosidad de las CCOO y su direccin Confederal.

Est bien visto lo que acaba de sealar. Justo es recordarlo.

Le permitieron lucirse, es decir, protagonizar no pocos captulos del 14D en busca de asegurar el xito de la huelga general como el de asentar la dbil y siempre cuestionada poltica de unidad de accin antes que la unidad sindical, lo que llegar a tiempo despus por parte de buena parte de los cuadros sindicales de la UGT, bien empapados de toda la ret rica anticomunista al uso. Una estrategia llevada con inteligencia por parte de Antonio Gutirrez y su equipo que condujo que Redondo, probablemente, tuviera ms protagonismo que el que le hubiera correspondido. Si hasta se le cedi el ltimo turno de palabras en la manifestacin del da 16 de diciembre en Madrid sin ningn tipo de obstculo y debate.

Qu papel jug Antonio Gutirrez y, ms en general, CCOO en toda esta huelga? Fueron el segundo sindicato en accin o tuvieron un protagonismo de hecho aunque el conflicto PSOE-UGT destacara ms en titulares?

El libro no rehye la polmica y no la voy a rehuir despus de ciertas presentaciones. Una de ellas con el propio Gutirrez en el Centre Cultural Blanquerna en Madrid el pasado 13 de marzo de este ao. En l el propio ex-secretario General de las CCOO carg duramente contra parte de las tesis que mantengo. Perfecto. El problema es que se fumig el tiempo de respuesta. Del derecho de rplica. Soy de la opinin que en un debate ms largo las diferencias hubieran sido menores. Supongo que, a pesar de las numerosas invitaciones para un segundo debate, este nunca ser posible tras marcarse tal speech.

Estoy convencido de que no entendi que mi papel era el de un historiador acadmico. Exclusivamente. Con sus errores y virtudes. Me pregunto: pensaba verse reflejado sin mayores crticas l por su papel como secretario General de CCOO por venir de donde vengo y siempre haber defendido una historia social comprometida? Yo no escribo ni para CCOO ni para ningn partido ni otro sindicato. Hago historia desde la teora y metodologa propia de mi profesin. Y l es un testimonio directo de primer nivel. Son dos mundos aparte que, o bien, pueden conectar, o bien, no. Sin mayores dramas. Lo problemtico hubiera sido que estuviera de acuerdo conmigo en todo o en casi todo. Algo habra hecho mal en mi trabajo al haber confundido militancias con rigor acadmico ms all de algn que otro error motivado, en lo bsico, por la falta de documentacin precisa para internarme hasta el ltimo detalle.

Lo voy a decir lo ms claro que soy capaz: las CCOO son el gran sindicato de los aos ochenta. El sindicato, por excelencia. Se enfrent, siempre, en primera lnea, contra los diferentes ejecutivos socialistas y sus polticas econmicas, laborales y sociales. Fue enormemente generoso en el antes, durante y despus del 14D siempre en busca de alcanzar uno de sus grandes objetivos histricos: la unidad sindical. Que cediera protagonismo a nivel comunicativo no significa que tuviera un papel menor. Fueron las Comisiones Obreras las que haban articulado, de forma sistemtica y permanente, una respuesta sindical frente a lo que signific la modernizacin socialista. Las CCOO jugaban en terreno conocido. La UGT, no. Ahora bien, creo que sera un error intentar medir quin contribuy ms o menos al 14D. Lo que s termin por constituirse en un grave error derivado de las desconfianzas tradicionales por parte de la UGT fue lo que sucedi en el Comit de Huelga unitario. Sin aquellos errores de bulto se hubiera podido, incluso, multiplicar la potencialidad de la huelga general del 14 de diciembre de 1988.

Por tanto, reivindicar el papel de las CCOO como el sujeto sindical principal en aquel momento no es hacer poltica sino examinar, con justicia, lo que sucedi en trminos histricos.

S que me olvido de mil cosas. Disculpas. Quiere usted aadir algo ms, algo de todo eso que no le he preguntado?

Agradecerte el enorme esfuerzo de haberte ledo el tocho de libro. Tus preguntas me han ayudado mucho a pensar en lo escrito. Muchas gracias.

El agradecido soy yo, debo ser yo. Gracias por el libro y por su tiempo.

*

Nota de edicin:

Primera parte de esta entrevista: Entrevista a Sergio Glvez Biesca sobre La gran huelga general. El sindicalismo contra la modernizacin socialista: El 14D no fue una huelga revolucionaria, fue una huelga profundamente democrtica e interclasista en todos sus sentidos http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248483 .

Segunda parte: La conocida chulera y prepotencia de los principales dirigentes socialistas alcanzaron una de sus cimas ms altas http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248606

Tercera: Entrevista a Sergio Glvez Biesca sobre La gran huelga general. El sindicalismo contra la modernizacin socialista (III), Si repasamos las huelgas generales hasta el 14D vemos que todas son defensivas. El 14D transmut su fisionoma de defensiva a ofensiva" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248956


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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