Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2018

La rabia de las vctimas de Segovia de 1988

Carlos Orlas
Agencia Prensa Rural

Para que vean que verdades hay por las calles, la ms de las cuales es un secreto a voces: no puede haber perdn frente a la masacre mientras los victimarios sigan tranquilos, engordando, fabricando verdad a medias.


Son 30 aos cumplidos el 11 de noviembre de 2018. 43 personas asesinadas por un escuadrn paramilitar que dej al amanecer del 12 de noviembre un ro de sangre en pleno parque. La gente no olvida. Tampoco perdona porque el perdn no se tramita con burocracia ni eventos. Estn bravas las vctimas porque se impuso la impunidad y porque los victimarios gobiernan; gestionan muy orondos una paz, un perdn, un olvido y una reconciliacin: de cartn.

Voces que claman

El cura que celebr la misa de conmemoracin: Nos sentimos avergonzados porque la estupidez humana llega a cometer actos totalmente de barbarie. Hace cien aos, 1918, hoy lo recuerdan en Francia, se terminaba la Primera Guerra Mundial. Un da como hoy, 11 de noviembre. Y seguramente se planeaba para la segunda. Son las paradojas de la vida. 11 de noviembre de 1988, un drama de muerte. Aqu no hemos venido a hacer un juicio de responsabilidades, no hemos venido a sealar a nadie. Que Dios haga justicia, y que la justicia humana logre su cometido.

Arminda de Jess Restrepo

Quin nos ha reparado a quin? Un caos total. Yo soy catlica y le dije al padre: quiero confesarme pero yo no soy capaz de perdonar... Y l me dijo: tienes que perdonar Y le respond: Padre, tener es una obligacin. Nosotros trabajamos de lado a l (el poltico Cesar Prez), y nos pag matndonos la familia. Y despus dijo en Bogot que no saba quines ramos nosotros. No paga con el tiempo que est en la crcel. Le dieron 30 aos y fueron 43 los muertos, o sea que no paga siquiera de a ao por muerto! Y no repara a nadie porque todos los bienes los pas a terceros. Pues si nos quit las manos y los pies que eran los hermanos para ayudarnos, l debe repararnos a nosotros.

En esta casa cay: Carlos Enrique Restrepo Prez, mi padre; Carlos Enrique Restrepo Cadavid, mi hermano el carnicero; una hermana que le iban a amputar los pies porque se los daaron con las balas que mataron a mi pap; un hermano perdido y nosotras con el dolor. Ojal que le ayuden al pueblo. La gente no necesita solo comida, la gente necesita paz y tranquilidad, y el Gobierno no nos la da.

Los nios

Un grupo de seis nios, entre 12 y 14 aos, todos en bicicleta, nos ven como forasteros y se preguntan por nuestra presencia. Uno de ellos dice: es por lo de la masacre. Y se despierta en ellos la memoria de lo macabro transmitida por sus padres en sucesivos relatos. Uno de ellos toma el hilo del relato: eso fue toda una noche de bala y bombas. El da del velorio, mi mam me cuenta que un seor toc el tambor duro y con el primer golpe los que cargaban a los muertos soltaron los atades al suelo y muchas cajas se daaron y toc recogerlos de nuevo.

Enterrados pero no olvidados

Y en el parque, en el evento conmemorativo, vuelve uno a ver que la memoria es un campo en disputa, pero los poderosos siguen agenciando su aplanchamiento, su esterilizacin, su conversin en lugar comn, lenguaje oficial, trmite. As lo demostr el alcalde de Segovia sentado en el centro de la mesa y las vctimas, de nuevo, al margen.

En su discurso se limit a decir: tengo varios cuestionamientos al actual proceso de paz, porque delimitaron la zona verdal de Carrizal como territorio de Remedios y eso pertenece a Segovia (!). An la patria boba. Hasta de la muerte los gobernantes fabrican un banquete, un aparecer. Triste la Alcalda presidiendo un evento donde las vctimas son el centro. Y as apoyen la conmemoracin con algo de dinero, su presencia no deja de tener cierto aire carroero.

Mientras, como en cualquier parque de los pueblos de Antioquia, aparecen los que no estn invitados a la mesa pero que son del parque, o mejor, son ellos mismos el parque. En realidad muchos segovianos tienen memoria de los hechos porque ah cay algn familiar o conocido.

Un seor gordo y barbado se acerca y nos dice: Ah, eso para qu si ni dicen la verdad. Los responsables son el Ejrcito y la Polica que se acuartelaron desde las cuatro de la tarde porque saban lo que iba a pasar y no hicieron nada, y vea, ni piden perdn. Otra seora, llorando, nos dice: Esto no ha cambiado, nos siguen matando. Me mataron al hijo hace dos meses y luego al esposo, yo solo espero esas plata de la reparacin pero para vengarme, y echarles as sea caf sobre la sangre.

Para que vean que verdades hay por las calles, la ms de las cuales es un secreto a voces: no puede haber perdn frente a la masacre mientras los victimarios sigan tranquilos, engordando, fabricando verdad a medias. Bastaba ver a los de la Alcalda repartiendo unas velas con los nombres de las vctimas, y una de las velas sin mecha para prenderse. La elocuencia de los detalles. Pero sienten que cumplieron.

Como haba delegados de la Unidad de Vctimas, JEP y de la CEV, la comitiva de la Alcalda aparece presidiendo la marcha conmemorativa, todos bien peinados, sintindose polticamente correctos de acuerdo al momento histrico, pero, definitivamente, sin nada que decir. Y peor an, sin darse cuenta de que en ciertos momentos es preferible quedarse calladitos, a ver si as entendemos ms la muerte.

Fuente: http://prensarural.org/spip/spip.php?article23674



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter