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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2018

Los recursos del sistema democrtico no parecen ser suficientes para impedir su colapso
La bancarrota democrtica

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Si algo qued claro durante la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado, es la bancarrota moral del sistema poltico en la mayora de pases latinoamericanos. Con democracias dbiles algunas a punto de desaparecer bajo los incesantes embates de la corrupcin- y escasas perspectivas de recuperacin, los gobernantes dejaron patente su incapacidad para cumplir con los objetivos planteados desde hace casi dos dcadas para reducir la desigualdad, la extrema pobreza, el hambre, la desnutricin infantil, la falta de educacin y otros parmetros que marcan el profundo subdesarrollo de nuestros pases.

Los discursos de la Cumbre no se diferenciaron gran cosa de aquellos elaborados para otros encuentros, otras cumbres, otras asambleas; excepto, quiz, por el nfasis en las crisis migratorias. Pero los problemas fundamentales continan hundiendo a los pueblos mientras sus lderes enfocan sus esfuerzos en librarse de investigaciones de corrupcin y blindar sus fortunas mal habidas con los recursos que les ofrece un sistema diseado para ello, arrasando con marcos jurdicos y buscando escondrijos legales.

A la par de la bancarrota moral que todo eso implica, las huestes polticas han creado las condiciones ideales para una bancarrota democrtica que les dara el espacio y el poder para actuar a su antojo en las dcadas por venir. Los acosos a la prensa independiente son apenas uno de los pasos mediante los cuales buscan cercenar la participacin ciudadana y su posible incidencia en decisiones de Estado. Todo indica un intento de crear las condiciones para conseguir el aval ciudadano en la consolidacin de regmenes dictatoriales, con el manido argumento de reducir la violencia.

Los participantes en la Cumbre en especial quienes gobiernan los pases menos desarrollados- han gozado de los beneficios del poder para consolidar sus privilegios, pero han abandonado sus promesas de cambios sustanciales para favorecer al resto de la poblacin. Esto, porque esas promesas nunca fueron pronunciadas con otra intencin ms que apoderarse de espacios privilegiados desde los cuales, y con el entusiasta concurso de sectores de poder econmico, es posible amasar fortunas obscenas sin pagar las consecuencias.

El trfico de influencias y la impunidad fueron el sello de identidad de algunos presidentes presentes en la Cumbre. Con un descaro insolente se presentaron como vctimas de oscuras conspiraciones, como lderes contra la corrupcin y piadosos ejemplares de pureza espiritual. En la realidad han condenado a sus pueblos a la miseria extrema, a la muerte por falta de atencin sanitaria por el colapso de los hospitales pblicos, a la ignorancia por el colapso del sistema educativo, a la violencia y la muerte por las debilidades injustificables del sistema de investigacin y justicia.

Estos magnos eventos solo sirven, al final de cuentas, para ofender a los pueblos marginados, conscientes de su impotencia frente a los crculos de poder. Las abundantes falsedades derrochadas en discursos sobre-elaborados quedarn impresas en los informes finales y, al formar parte de documentos histricos, les restarn toda legitimidad. La verdad es otra: est en los indicadores de desarrollo humano cuyos nmeros indican con meridiana claridad el retroceso en la lucha contra el hambre, en la mortalidad materna, en la asistencia a las escuelas, en el trabajo infantil, en las violaciones sexuales, en las ejecuciones extra judiciales y en los juicios manipulados para cubrir los actos de corrupcin. Ese es el verdadero contenido del discurso que jams se pronuncia.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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