Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2018

Hctor Llaitul en Madrid
Crnica de la palabra de un weychafe en la capital del Reino

Voces en lucha
Rebelin


Hay quienes te ensean con sus actos, con su trayectoria personal y poltica, que hay una dignidad ms grande que la vida misma. Eso, que resulta fcil de formular, difcil de asimilar e imposible siquiera de imaginar para muchas cabezas, la primera persona que nos lo ense en el largo periplo de Vocesenlucha por las tierras del Abya Yala fue Hctor Llaitul Carrillanca. Para el mundo, vocero poltico de la Coordinadora Arauco Malleco. Para nosotros, adems, maestro y pei o lamngen, que quiere decir hermano en mapudungun, la lengua mapuche.

Estos das recibimos consternados la noticia de un nuevo asesinato a un comunero mapuche en el sur de Chile por parte de las fuerzas de orden del Estado chileno. Camilo Catrillanca, de 24 aos, era padre de una nia de 4 meses y nieto del Lonko de la comunidad Temucuicui, en la comuna de Ercilla. Camilo regresaba a su casa en su tractor despus de una larga jornada de trabajo cuando fue baleado por miembros del Comando Jungla, que en la tarde del pasado mircoles 14 de noviembre, despleg un violento operativo en la comunidad sembrando el pnico entre los comuneros, muchos de los cuales corrieron a refugiarse en los cerros de los alrededores. Algunos nios trataron de entrar al lugar donde Camilo estaba siendo atendido antes de fallecer. La polica los golpe y detuvo a algunos de ellos. Junto a Camilo, fue herido un menor de edad. Trasladado a un centro de salud, ste fue inmediatamente rodeado por un operativo policial. El Comando Jungla es un grupo de lite de Operaciones Especiales de Carabineros (polica chilena) de unos 80 hombres que ha recibido entrenamiento en EEUU y en Colombia en tcnicas de contrainsurgencia y que algunas informaciones apuntan que vendr a entrenarse igualmente en Espaa para combatir a las comunidades mapuche. Esto se enmarca en el Plan Impulso Araucana, que implica un incremento de la militarizacin de los territorios mapuche por parte del Estado chileno. Una iniciativa del actual gobierno del derechista Sebastin Piera que ha sido catalogada como una especie de Pacificacin de la Araucana 2.0 y que da continuidad a las polticas emprendidas por anteriores gobiernos dizque progresistas como el de Michelle Bachelet.

El pasado octubre llegaba a Espaa el flamante presidente de Chile, quien, en lo que los medios definieron como una visita exprs, fue recibido por los reyes de Espaa despus de participar en un foro econmico llamado Desafos en Chile. Hacia un crecimiento integral, inclusivo y sostenible, organizado por el diario El Pas. Sebastin Piera tambin se reuni con el presidente Pedro Snchez y mostr su inters por "atraer inversiones de Espaa en reas como infraestructura, banca y turismo".

Das despus recibimos en Madrid otra visita tambin de apenas 24 horas, la del werken (vocero) mapuche Hctor Llaitul Carrillanca, quien no fue recibido por reyes ni presidente del gobierno. Hctor viaj a Ginebra para denunciar ante la ONU el perseguimiento que vive su pueblo, en especial el papel de las transnacionales en los territorios mapuche. Sobre la marcha, como l dice, pudimos extenderle la invitacin para que se dejara caer por estas tierras de quijotes, coronas y quebrantos. Desde Vocesenlucha nos encargamos de coordinar las actividades en Madrid, con la colaboracin imprescindible en la organizacin de las compaeras de la Coordinacin de Apoyo al Pueblo Mapuche - Trawunche Madrid y del colectivo Amrica Latina Soberana, adems de otros compaeros que pusieron su granito en una apretada agenda que dio para un conversatorio en Lavapis, una cena colectiva en el espacio de Los Comunes, una rueda de prensa en la librera Traficantes de Sueos, una reunin en el Congreso de los Diputados con parlamentarios sensibilizados con la causa, una entrevista en el programa de radio de la cadena Ser Punto de Fuga y otras reuniones bilaterales con personas y organizaciones del mbito de los derechos humanos. Todo esto antes de partir hacia Bilbao en el viejo rocinante asmtico de Vocesenlucha.

A travs de las palabras de su vocero, pretendemos rescatar algunas lneas del pensamiento de un movimiento mapuche que es ya memoria viva y horizonte futuro, la Coordinadora Arauco Malleco, la CAM, una organizacin que revolucion con su pensamiento y su accin poltica las luchas originarias y emancipadoras del continente americano y del que este weychafe (guerrero mapuche) fue fundador. Es esta una especie de crnica de esa palabra y pensamiento mapuche nacido del alma de las comunidades en lucha. Es este siquiera un intento de rescatar algunos trazos de esa voz portadora de una dignidad ms grande que la vida misma.

A Hctor lo conocimos en 2015, cuando en el inicio de un recorrido de dos aos por Amrica Latina y el Caribe, tras sumergirnos en la realidad de las luchas populares del pueblo chileno, viajamos desde Santiago de Chile hacia el Sur, detenindonos en Concepcin, comienzo del territorio histrico del Pueblo Nacin Mapuche, el Wallmapu. Hctor por aquellos das cumpla condena en la crcel de El Manzano, donde iramos a visitarlo. Sin embargo, antes de llegar nosotros a Concepcin le otorgan el rgimen de libertad diurno. Es por eso que nos encontramos en ese espacio que llamamos, ingenuamente, libertad.

En ese primer acercamiento a Hctor nos sorprende su seriedad, su rigurosidad en las preguntas, su insistencia en llevar las cosas a lo concreto, a ese espacio de las palabras donde todos podamos entendernos. Fue claro con nosotros. Recin salgo unas horas al da de la crcel, esa nueva situacin me obliga a trabajar en una pega frente a un ordenador, yo, que no me llevo con la tecnologa, y el resto del tiempo lo dedico a mis hijos, no puedo andar dedicndoles tiempo a ustedes. Irrefutable argumento. Tambin fue cristalino con lo que poda pasarnos si tenamos algn tipo de relacin con l. Hace poco votaron del pas a unos documentalistas que estaban apoyando al pueblo mapuche, yo estoy considerado como terrorista para el Estado chileno, hay muchos otros movimientos y expresiones mapuche, esta es slo una, pueden acercarse a otras.

A pesar de sus intentos de sacarse de encima a estos blanquitos, Hctor no es de esa clase de personas que se limita a lo discursivo, te larga su rollo y all te apaes. Quizs porque entiende lo ideolgico como ese espacio donde est presente tanto lo espiritual como lo material, que ama y defiende la vida, se preocup de cosas tan bsicas como dnde pasaramos esa noche. Hctor nos ense porque nos cuid. Y porque nos cuid nos ense. Poco o nada sabamos por aquellos das sobre la lucha del pueblo mapuche. Eso tena sus cosas buenas y sus cosas malas. Todava no sabemos bien por qu, pero seguimos tejiendo. De esos comienzos de relacin con la realidad mapuche nacieron tres documentales. En ninguno de ellos aparece Hctor. S sin embargo su pueblo, el pueblo por el que lucha, producto de lo cual ha debido soportar largos perodos de prisin y largas huelgas de hambre que dejaron secuelas en lo orgnico, pero enaltecieron su dignidad a la vez que la del pueblo mapuche.

Hctor a ltima hora de la tarde sola preguntarnos la hora. Deba regresar en la noche a la soledad de las rejas, smbolo palpable de la criminalizacin contra este pueblo. En una ocasin le pregunt si no tena reloj, a lo que me respondi que no. Creo que tengo por ah uno que no uso. Escarbando en uno de los bolsillos de mi mochila, encontr un sencillo reloj digital negro con pulsera de goma. Se lo alcanc. Puedes quedrtelo. No acepto regalos, me dice pensativo. Podemos hacer un intercambio, aade. Puede ser a cambio de tu libro, le pregunto. Ya, listo.

Cost un mundo llegar a estos lugares, comienza confesando Hctor en el Centro Cultural de Lavapis, apenas dos horas despus de que su avin procedente de Ginebra aterrizara en Madrid, y an con algunas molestias producto de la conjuncin de las alturas y las secuelas de las huelgas de hambre. Estamos muy agradecidos porque es la primera vez que la CAM tiene una expresin a nivel internacional. Llevamos ms de 20 aos como movimiento, como organizacin, y nunca antes habamos enviado ningn representante, y a m me toca el honor de hacerlo despus de muchos esfuerzos por parte de nuestra gente, de comunidades y de personas en especfico. Antes de comenzar a llenar de contenido sus palabras, Hctor quiere dejar claro que l solo representa una expresin del pueblo mapuche. Yo no soy el representante de todo el pueblo mapuche. Yo represento una expresin de la lucha de mi pueblo en la actualidad. Yo hago vocera desde la organizacin a la que pertenezco, la CAM.

La historia mapuche

El profesor y socilogo Marcos Roitman Rosenmann, de origen chileno exiliado despus del golpe de Estado de Pinochet, hace una introduccin histrica al conversatorio en Lavapis, donde seala que en Amrica Latina, con Estados construidos de manera monotnica, los nicos conquistados son los pueblos originarios, todos los dems somos conquistadores. Esos pueblos han sido sometidos, conquistados y utilizados como mano de obra barata. Los primeros ejrcitos y Fuerzas Armadas se foguearon matando a los pueblos originarios. Tambin ya con los Estados nacionales. La lengua del conquistador articula una visin del mundo. La Memoria de los Pueblos originarios es oral. Negarles el uso del lenguaje es negarles su memoria, su vida, su historia. Son estas algunas de las frases de la exposicin del profesor Roitman. Precisamente por esa historia comienza Hctor Llaitul su relato.

Estamos ubicados en el Cono Sur, en lo que se conoce como Chile, pero tambin hay mapuches del lado argentino. Un pueblo originario que ah habitaba antes de la llegada de los invasores. Nuestros grandes referentes surgen de esa poca, de hacer frente a la arremetida, a la conquista y a la invasin de parte precisamente de Espaa, en ese tiempo un imperio que a travs de la conquista de nuestros territorios del Abya Yala arremeti con mucha fuerza en contra de distintos pueblos originarios. Pero con el pueblo mapuche hay una situacin encontrada. Jams fue sometido por el Imperio espaol. De eso podemos dar cuenta con mucho orgullo.

Sin embargo, se empieza a conformar esto de los Estados nacionales, surge Chile, surge Argentina, en un contexto donde el comercio va entregando una particularidad, la intromisin del capital forneo, por lo tanto el afn de Chile y Argentina es reconquistar los territorios mapuche. Y por eso se desarrolla esto que se conoce, y quizs sea el hito ms importante, como la invasin del Wallmapu, llevada adelante por dos Estados, por el chileno, con la campaa militar conocida como la Ocupacin de la Araucana, y por el argentino, con lo que se conoce con la Campaa del Desierto, ambas campaas binacionales que arremetieron con mucha fuerza, en un ejercicio concreto de exterminio, campaa poltico-militar hasta que definitivamente obtuvieron esta conquista, derrotar a nuestro pueblo y someterlo a un rgimen de ocupacin de tipo colonial que se mantiene hasta el da de hoy. Hay una situacin de expoliacin, de usurpacin del territorio mapuche, del Wallmapu, el territorio ancestral mapuche, de ms del 95% de esta territorialidad. Ese hito marca un antes y un despus. De ah nacen las contradicciones que vivimos hoy da con el Estado chileno y el Estado argentino.

La tercera invasin

En esa historia de opresin y resistencia, Hctor Llaitul identifica tres invasiones: una, la del Imperio espaol, dos la del Estado Nacin chileno y tres la del capital monoplico financiero, la arremetida del capitalismo en la territorialidad ancestral. Cmo se instal el modelo neoliberal en el Wallmapu?, se pregunta.

Con la contrarreforma territorial, a raz del golpe militar y la dictadura de Pinochet, se desarrolla una verdadera revolucin de la economa en esta parte. Hay una transformacin de toda la territorialidad, de toda la estructura que exista en nuestro Wallmapu ancestral. Se nota principalmente por la introduccin del monocultivo, especficamente de las plantaciones de pino y eucalipto en donde el Estado compromete toda su fuerza, toda su capacidad. La dictadura le entrega principalmente las tierras a las forestales, a las corporaciones chilenas, y con el tiempo esta situacin ha ido transformndose en el verdadero enemigo del Pueblo Nacin Mapuche. Hoy en da la realidad es que el sistema de propiedad usurpada se sostiene en la industria forestal.

La CAM

De esa situacin de despojo y de la articulacin de una resistencia de ms de 500 aos es heredera la lucha organizada en torno a la Coordinadora Arauco Malleco, nacida a finales de los aos 90.

La CAM surge en un contexto, hace ya 20 aos. Hay un hecho puntual, los sucesos de Lumaco, donde se queman los primeros tres camiones por parte de comunidades movilizadas que desarrollaban un proceso de recuperacin territorial, especficamente en contra de una forestal. Ah se visibiliz y se entendi el problema de fondo, la contradiccin fundamental: entender a nuestro enemigo, cul es nuestro enemigo y de alguna manera cmo entrar a confrontarlo. Nosotros hacemos un anlisis del cuadro, de la realidad del momento y hacemos la valoracin de que se agotaron los mecanismos institucionales, se agotaron los mecanismos internos de reclamacin de nuestros derechos. Por ello haba que pasar a una fase de antagonismo frente a un enemigo muy definido.

Veinte aos de confrontacin directa contra el capital monoplico nacional y extranjero que ha dejado una de las historias de lucha y resistencia ms impresionantes y revolucionarias del continente. Un hito extraordinario en Amrica. Su concepcin poltica, mtodo de lucha y nivel de conciencia tica caracteriza a la CAM como una de las expresiones de lucha, resistencia organizada y pensamiento poltico ms avanzadas, frontales y consecuentes en la batalla contra el capitalismo.

La propuesta poltica

La situacin de ocupacin, sometimiento y opresin histrica hacia el Pueblo Nacin Mapuche es la que define el nacimiento de una propuesta poltica, la que

nos hace levantar a nosotros dos concepciones. Una, la concepcin de reivindicacin territorial y poltica. Y la otra, la concepcin de levantar un proyecto de liberacin nacional mapuche, que es lo que nos convoca a nosotros en la CAM. Hay una disputa territorial, que es el trasfondo del conflicto. Es la disputa territorial la que ha generado esta situacin de violacin de derechos a nuestras comunidades. No es casual que opere as el Estado chileno, y en el ltimo tiempo el Estado argentino. Y tiene que ver con el despertar de un pueblo. Tiene que ver con esta capacidad que va teniendo nuestro pueblo, nuestra gente, de asumir la defensa de los territorios y los recursos y plantearse incluso esta concepcin de libertad que nos legaron nuestros antepasados, que nosotros la situamos en la reivindicacin de la autonoma para la Nacin Mapuche.

Son efectivamente estos dos conceptos, autonoma y Pueblo Nacin Mapuche, dos elementos centrales en la propuesta poltica de la Coordinadora Arauco Malleco. La pregunta es qu entiende por autonoma el pueblo mapuche y en concreto la CAM?

La autonoma

Nada tiene que ver la defensa y la reivindicacin de autonoma del pueblo mapuche con la concepcin de autonoma que se tiene en este lado del mundo, con la Espaa de las autonomas como forma de organizacin poltico-territorial de regiones y nacionalidades. La propuesta de autonoma del pueblo mapuche tiene que ver con soberana. Tiene que ver con independencia poltica, con la administracin de recursos que hoy les son negados. Autonoma tiene que ver con la tierra como valor de uso y no como valor de cambio, en consonancia con la cosmovisin del pueblo mapuche, en relacin de reciprocidad y respeto hacia la vida. Autonoma para la CAM tiene que ver con independencia de partidos polticos y de otras instituciones del Estado chileno. Autonoma para el movimiento mapuche organizado tiene que ver con la recuperacin de la propia identidad como pueblo, la resignificacin de sus espacios territoriales y sagrados, el cuidado de su lengua. Autonoma tiene que ver con el ejercicio de una justicia y una economa propias. Autonoma mapuche tiene que ver con el derecho de autodeterminacin. Tiene que ver por tanto con la asuncin del concepto de Pueblo Nacin Mapuche.

Yo pertenezco a un pueblo, un Pueblo Nacin. Ya estamos acuando esto del concepto de pueblo nacin con ms fuerza, por los significados, los componentes que hay ah. Hablamos de esta posibilidad concreta de situarnos, de reconocernos y autoconvocarnos como Nacin mapuche. Y lo decimos porque aqu estn todos los elementos para el efecto. A travs de parlamentos [firmados con el Imperio espaol], que deben estar aqu en los museos de Espaa, se reconoca la soberana de nuestro pueblo, y una territorialidad y una capacidad socioadministrativa, poltica, de autonoma para la nacin mapuche. Eso existi, y esa es una de las reivindicaciones que nosotros hacemos. Es decir, esta posibilidad de territorio definido, esta posibilidad de organizacin social, poltica, ideolgica, que nos permite un destino comn, una situacin comn en todos los mbitos, con cultura, con cosmovisin, con pensamiento, con idioma, es lo que caracteriza y particulariza a la Nacin Mapuche. Esos elementos estn todos presentes en nuestro pueblo. Hay que recuperarlos. Esa es la lucha.

Este ejercicio parti con la lucha muy concreta de la recuperacin de las tierras, lo que a nosotros nos lanz como actor poltico. A la CAM se la conoce muy fuertemente por haberse hecho cargo de la recuperacin de tierras, ms all de lo simblico, en los hechos. Es la posibilidad de hacerse con los recursos para la reconstruccin de nuestro pueblo, pero no visto solamente en esta concepcin econmica o material sino desde la perspectiva simblica, cultural, ideolgica, inclusive espiritual de lo propiamente mapuche. La autonoma la CAM la ha entendido como la lgica central, como un proceso de descolonizacin ideolgica, cultural, de mirada, de actitud, de valores. Tiene que ver con la resignificacin, con la recuperacin de lo propio, de la identidad y tiene que ver con el compromiso de asumir la lucha de un pueblo, una lucha desigual, el imaginario de David contra Goliat.

El conflicto

Con lo dicho hasta ahora queda claro que el antagonista en el conflicto del pueblo mapuche no es otro que los grandes intereses capitalistas y los estados chileno y argentino, que nacen precisamente como gendarmes de esos intereses y que hoy da avalan y protegen las inversiones de trasnacionales principalmente madereras, pero tambin hidroelctricas y mineras.

Es un choque inevitable de dos lgicas, dos realidades, la de la reproduccin del capitalismo, con las forestales, y la reconstruccin de un mundo mapuche, que tiene que ver con el tejido social, poltico, ideolgico que nos legaron nuestros antepasados. Esta es una realidad que nos situ en una lucha de tipo anticapitalista muy fuerte, porque si nosotros reivindicamos la realidad mapuche, el mundo mapuche, la cosmovisin mapuche, la forma de entender este mundo, la forma de relacionarnos con la tierra, nos obliga a la defensa de nuestros espacios, incluso definicin del espacio en una forma significativo-cultural muy potente. Tiene que ver con esa relacin insondable, muy poderosa, de que nuestros hermanos estn ah en relacin con la naturaleza. Por lo tanto en contra de la situacin que generan las polticas extractivistas hay una relacin de contraste muy poderosa. Eso nos lleva a levantar una posicin muy radical de lucha.

La violencia

Hay una cosa que nos llam la atencin respecto a esa radicalidad de la que la CAM se ha hecho portadora. Radicalidad, como seala Roitman, y para que se entienda en estas tierras, en el sentido martiano del trmino, que no es otro que el etimolgico: Radical no es ms que eso: el que va a las races, afirm Mart. Algo as fue lo que nos llam la atencin de la CAM: ese ir hasta las races del monstruo siendo capaces de enarbolar la bandera de una tica extraordinaria que ama y defiende la vida. Como nos explicaba Hctor en una conversacin informal caminando por las calles de Madrid, al fin y al cabo se trata de una lucha por la vida.

Nosotros hemos sido conocidos con alcance a nivel internacional porque la CAM se haca cargo de las operaciones o de las acciones directas que se llevaban adelante. Acciones principalmente de sabotaje en el marco de la autodefensa y la resistencia de nuestros territorios, de nuestro hbitat, de nuestras comunidades. Situacin muy compleja de poder visibilizar en un sentido integral, pero basta decir que estas acciones aisladas, no son acciones indiscriminadas sino acciones que deben ser situadas en un contexto de reivindicacin de los derechos poltico-territoriales. Y que tiene que ver con las comunidades, con la deliberacin de ese tejido en reconstruccin, no puede ser en otro marco.

La violencia, la violencia histrica, la violencia poltica, est como elemento central en esta confrontacin, desde el momento mismo en que nosotros defendemos los territorios, la autonoma y la libertad que desarrollaron nuestros antepasados y desde el momento mismo que a travs de una campaa poltico militar se arremete y se nos sostiene en esta situacin de opresin como pueblo, ms el rgimen de ocupacin colonial que permanentemente hemos vivido con la supresin de todos nuestros derechos. Hay ah una seal muy clara de la violencia poltica por parte del Estado. Est en lo estructural, en lo superestructural, en lo ideolgico, en lo cultural. Si adems a esto le agregamos el componente de racismo o el discurso racista como ingrediente, como componente, es una situacin muy violenta en la que se ha mantenido al Pueblo Nacin Mapuche.

En su libro Weichan, Hctor Llaitul explica con detalle esa perspectiva tica de la CAM: en nuestras definiciones y praxis poltica anticapitalista, tenemos claro quines son nuestros principales enemigos y por eso no damos prioridad a lidiar con latifundistas y parcelarios. Nuestros enemigos son las forestales y los grandes latifundistas. No planteamos acciones ofensivas, ni siquiera contra la fuerza policial que sostiene hoy una forma de ocupacin y militarizacin. Como es evidente al analizar nuestro accionar, no propiciamos muertes ni pretendemos daar a las personas. Nunca hemos planteado emboscadas. Pese a todo, incluso a circunstancias como las actuales, nos identificamos con valores, con propsitos nobles. Buscamos reconstruir armona, buscamos justicia, luchamos por restablecer un tipo de sociedad mapuche sana y justa [1] .

La criminalizacin

Durante una cena compartida en el espacio de Los Comunes, despus del conversatorio, Hctor nos relata cmo en uno de los varios aeropuertos por los que ha pasado en estos das de periplo europeo, en un control policial aduanero apareci todo su expediente. Usted es Hctor Llaitul?, le pregunta el polica de turno, S, ese soy yo, todo lo que pone ah es cierto, y usted me hara un gran favor a m y a mi pueblo si me detuviera. El polica se le queda mirando y sin muchas ganas de los estampa su sello en el pasaporte de Hctor. Puede continuar.

Pensar trae consecuencias. La discrepancia se elimina quirrgicamente. As comienza el texto de Marcos Roitman, La criminalizacin del pensamiento. Lo que se criminaliza, ms all del actuar, es el pensamiento, porque es el pensamiento lo que precede a la accin organizada.

No es solamente en el terreno de los hechos, es tambin de los planteamientos, de lo terico, que surge desde el Pueblo Nacin Mapuche. Esto es muy valorable, al menos algunos lo sentimos as, porque somos los mapuche los que estamos levantando de nuevo el rakiduam y el proyecto poltico que nos legaron nuestros antepasados. Eso es un hecho indito, porque antes eran otros los que planteaban estrategias de liberacin y de lucha.

Es por eso que molesta tanto la propuesta poltica de una organizacin como la CAM. Y es por eso que el pensar y el actuar de la CAM tuvo consecuencias en sus 20 aos de existencia: persecucin, asesinato o encarcelamiento de dirigentes y weychafes mediante montajes poltico-policiales. Una criminalizacin brutal que llev a Hctor Llaitul y otros comuneros a soportar largos perodos de crcel, debiendo asumir otras formas de lucha como la huelga de hambre. Hasta 82 das pas el propio Hctor sin ingerir alimentos.

La lamngen Nlida Molina, portavoz de la Coordinacin de Apoyo al Pueblo Mapuche - Trawunche Madrid, denunci en el conversatorio de Lavapis cmo la Ley Antiterrorista permite la detencin preventiva sin pruebas, hasta que el Estado consigue el montaje, y as es como durante meses y aos pueden estar detenidos para llegar a juicios en los que finalmente salen libres.

Apenas unos minutos despus de salir de los estudios de la Cadena Ser en la calle Gran Va, tras participar en el programa de radio Punto de Fuga, Hctor recibe la noticia de que la PDI, polica de investigaciones de Chile, ha detenido a su hijo Ernesto Llaitul. Se le acusa de portar un bidn de gasolina y un hacha, productos que si bien resultaran sospechosos en las arterias del centro de Madrid, no pasan de ser usuales instrumentos de trabajo en los territorios donde Ernesto vive, en pleno campo. Hctor trata de comunicarse con alguien para saber algo ms sobre la detencin. Son momentos de preocupacin y poca claridad respecto a los hechos.

Puede parecer casualidad que Ernesto Llaitul pasara la noche detenido irregularmente, sin notificacin alguna de tal detencin, mientras Hctor se reuna en una sala del Congreso de los diputados con parlamentarios de diferentes agrupaciones polticas para denunciar la situacin de persecucin y criminalizacin que vive el pueblo mapuche, en particular la aplicacin de la Ley Antiterrorista, la reciente Operacin Huracn y el Comando Jungla, ese mismo que hoy asesina a un comunero mapuche por la espalda.

Si ustedes viajaran al Sur se daran cuenta de la militarizacin. La polica se ha militarizado en el Wallmapu. Hablamos de efectivos muy bien dotados en trminos blicos, con armamento ya de guerra. Hablamos de miles de efectivos apostados en zona de conflicto, con blindados, con helicpteros, artillados, avionetas de vigilancia, e incluso con esta capacidad de no ser detectados, sistemas de vigilancias, drones, el Comando Jungla, equipo especializado que se entrena en Colombia, en EEUU y que probablemente tambin se venga a entrenar a Espaa. Estos elementos dan cuenta de un escenario ms complejo, mayor. Estamos hablando no solamente de la Ley Antiterrorista sino de la Ley de Inteligencia, que sostiene a un estado y a la clase dirigente, donde estn los entes persecutorios a todo nivel, y que ana todos estos esfuerzos desde el poder, desde las Fuerzas Armadas, desde los partidos polticos, desde el empresariado, en sostener un sistema de vigilancia y monitoreo en contra de toda la poblacin, pero que est hoy da direccionado en un sentido antidemocrtico, oscuro, que incluso hace prcticas de los tiempos en que operaba la DINA y la CNI [rganos de inteligencia de la dictadura], con agentes, con infiltracin y con muchos recursos.

Si los espaoles llegaron diciendo que nosotros ramos sanguinarios, sin alma, primitivos, a los que con la cruz y la espada se tenan que someter, posteriormente, cuando se conforma el Estado nacin chileno dijeron los mapuchitos que haba que civilizar, o ramos los indios flojos y borrachos, ese estigma constante, desde los tiempos de la conquista hasta los tiempos actuales, que hoy da somos definidos de violentistas y terroristas. Tiene que ver con eso, con reproducir en todos los entes del aparato estatal, de la lgica del poder en su conjunto, desde los medios de comunicacin, la educacin, el discurso poltico, la visin racista, para la estigmatizacin y finalmente la eliminacin de nuestro pueblo.

El Pueblo chileno

Son muchas las voces, tanto de periodistas como del pblico asistente al conversatorio en Lavapis, que se interesan por la relacin de la lucha del pueblo mapuche con el movimiento popular chileno, con el pueblo de Chile. Inquietud compleja a la que Hctor intenta dar respuesta.

Yo he sido mandatado para hablar del pueblo mapuche, y no de lo que le pasa a los chilenos o de las posiciones de los chilenos, pero comparto el anlisis de que el conflicto ms importante o ms serio que tiene el Estado chileno es con la causa mapuche. En Chile no hay otro conflicto con perspectiva que d cuenta de una defensa mayor en el sentido de los derechos de los oprimidos. Duele un poco pero es la realidad. El enemigo es comn, la oligarqua nos tiene oprimidos al pueblo nacin mapuche y al pueblo chileno, por lo tanto debiera haber procesos que vayan concatenados, con sus autonomas, con sus procesos propios, y que nos vamos a encontrar seguramente, vamos a converger, porque el enemigo es comn. Y ojal que, con esta mirada autonomista, se reconstruyan mundos de justicia y de poder en el campo popular en el caso de ustedes o de los chilenos, pero estos esfuerzos sern de los chilenos, nosotros lo nico que podemos decir es que las luchas se tienen que hermanar, necesariamente. Convivimos en una territorialidad. No todo el pueblo chileno nos acompaa, ah hay un trabajo que hacer al respecto, pero hay solidaridad de la gente comn, a pesar de los medios de comunicacin, donde el 99,9 % pertenecen a los poderosos. Hay redes, hay otras cosas que dan cuenta de la justeza de nuestra lucha y esto nunca lo van a callar, porque est en la humanidad de los chilenos en general y de los latinoamericanos, y de ustedes tambin en otras expresiones, porque si lo planteamos bien el acompaamiento existira.

Como conclusin a este punto, traza unas palabras que dan que pensar: la lucha del pueblo mapuche no va a ser posible sin la lucha del pueblo chileno. En estos das despus del asesinato de Camilo Catrillanca, se multiplican las manifestaciones en distintos puntos de Chile. Protestas que dejan un saldo de 40 detenidos.

Mapuche significa `gente de la tierra. Mapudungun es el `habla de la tierra. Toda esa dimensin cosmovisionaria tiene que ver con la lucha por la sustentabilidad, el equilibrio, la reciprocidad, el amor, la fuerza que nosotros sentimos por nuestros hermanos en la naturaleza, rboles, ros, vertientes, agua, todo. Lo vemos ms all que en un plano econmico o material, es la forma de vida. Con eso yo me despido, les agradezco, y bueno, en mapudungun nosotros decimos Amulepe Tai Weichan, la lucha contina, Wewai, `Triunfaremos, Marichiweu!

Con estas sentidas palabras finaliza el conversatorio. Tal y como l mismo dice, Hctor Llaitul solo representa una expresin del movimiento mapuche. Una expresin de lucha autonomista, mapuchista, de una claridad poltica y de una dignidad que slo puede ser un ejemplo para todas aquellas voces que aspiren a construir una realidad alejada de los postulados capitalistas. Ms tica, ms bella, y por lo tanto ms humana. Ms acorde con ese buen vivir que persigue la lucha de los pueblos originarios.

Hoy, ante la noticia de un nuevo corazn mapuche y comunero asesinado a balazos por parte del Comando Jungla, ese que Hctor denunci en Madrid, recordamos las recientes palabras de la defensora de derechos humanos del pueblo Kiche, Lolita Chvez Ixcaquic: las multinacionales no entienden que lleguemos a dar la vida por defender el derecho a existir de la tierra. He ah esa dignidad ms grande que la vida misma de la que los movimientos organizados de los pueblos originarios son portadores. Llegar a dar la vida por una vida digna colectiva. Eso nunca podrn entenderlo aquellas cabezas dominadas por la epidemia neoliberal. Tampoco entienden que no hay Estado, ni ejrcito, ni Comando Jungla que pueda acabar con esa dignidad.

En la tarde de un jueves de un octubre que agoniza, a lomos de nuestro pequeo Rocinante abandonamos la ciudad de Madrid despus de un da intenso, rumbo a Bilbao, donde Hctor continuar con su agenda de actividades y reuniones. Mientras tomamos la carretera de Burgos, habla por telfono con una radio chilena que le entrevista por la detencin de su hijo. Unas horas despus, nos enteramos que Ernesto ha sido puesto en libertad con arraigo nacional, lo que le obliga a firmar una vez al mes ante Carabineros. Un nuevo hostigamiento contra un movimiento que sabe cul es el verdadero enemigo y hacia l enfoca su lucha.

En este reencuentro con Hctor en tierras castellanas, en su mueca izquierda llevaba puesto el reloj digital negro que hace unos aos saqu del bolsillo de una mochila que nos acompa durante dos aos por las tierras del Abya Yala. Nosotros guardamos su libro Weichan como uno de nuestros textos ms queridos, un verdadero tesoro de sabidura mapuche, portador de esa palabra y ese pensamiento preado de lucha por la vida digna.

 

Vocesenlucha - Espacio de comunicacin popular. Amrica Latina y el Caribe

 www.vocesenlucha.com

Enlace al vdeo del conversatorio: El Pueblo Nacin Mapuche por Hctor Llaitul



[1] Hctor Llaitul y Jorge Arrate, Weichan. Conversaciones con un weychafe en la prisin poltica, Santiago de Chile, 2012, Ceibo ediciones, pp. 293-295



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