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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2018

La permanencia de la izquierda
Dos reflexiones a propsito del pensamiento crtico

Atilio A. Boron
Rebelin

Muchos pensaron que con el triunfo de Mauricio Macri y la eleccin de Jair Bolsonaro el pensamiento de Nuestra Amrica caera una vez ms en los nefandos extravos del neofascismo, de la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el racismo. Pero la extraordinaria convocatoria del Primer Foro Mundial del Pensamiento Crtico convocado por CLACSO en Buenos Aires pone seriamente en cuestin esa expectativa largamente acariciada por la derecha.


I. Pensamiento crtico recargado en Buenos Aires, y las tareas necesarias para pasar a la contraofensiva.

Muchos pensaron que con el triunfo de Mauricio Macri y la eleccin de Jair Bolsonaro el pensamiento de Nuestra Amrica caera una vez ms en los nefandos extravos del neofascismo, de la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el racismo. Es decir, en el pensamiento reaccionario en todas sus variantes, y que el pensamiento crtico haba llegado a su ocaso. Pero la extraordinaria convocatoria del Primer Foro Mundial del Pensamiento Crtico convocado por CLACSO en Buenos Aires pone seriamente en cuestin esa expectativa largamente acariciada por la derecha. No slo por la gran cantidad de intelectuales y polticos de todo el mundo que acudieron a la cita sino por el clima que se palpaba en la multitudinaria concurrencia y la receptividad demostrada ante diversas intervenciones que no slo cuestionaban el saber convencional de las ciencias sociales, comenzando por la Economa, sino que expresaban la profunda conviccin de que el camino neoliberal por el cual algunos gobiernos estn llevando a nuestros pases conduce inexorablemente a un holocausto social y ecolgico de inditas proporciones.

Ante esa amenaza es necesario construir una alternativa poltica, y esa requiere el aporte imprescindible del pensamiento crtico que permita trazar una hoja de ruta para evitar el derrumbe catastrfico de la vida civilizada. Hay que hacer un anlisis concreto de nuestras dolorosas realidades y un profundo trabajo de organizacin en el fragmentado y atomizado campo popular que permita enfrentar a los hiper-organizados (en Davos, en el Grupo de Bildelberg, en el G-7, etctera) enemigos de clase. Hacer tambin un no menos crucial trabajo de concientizacin para exponer el lento genocidio que perpetran las clases dominantes del capitalismo mundial (contra los adultos mayores, los jvenes, las mujeres, los pueblos originarios, los afrodescendientes, entre tantos otros) y para que todas y todos perciban que otro mundo es posible, que eso no es una quimera sino un principio esperanza como deca Ernst Bloch o una utopa realizable, como en su momento fue la jornada de ocho horas. Por lo tanto: organizacin, unidad en la lucha, concientizacin y una sofisticada estrategia poltica de construccin de poder popular que no debe, bajo ninguna circunstancia, reducirse al slo momento electoral. La clase dominante, el gran empresariado y sus aliados, luchan a diario por sus intereses y jams detienen sus empeos para ajustarse al calendario electoral. Como dijo una vez el magnate hngaro-norteamericano George Soros, los mercados votan todos los das, y a nosotros nos llaman a votar cada dos o cuatro aos. Debemos hacer lo mismo y luchar a diario son independencia del calendario electoral. Y tomando nota, adems, de los profundos cambios registrados en la subjetividad de las clases y capas populares que empuja a algunos de sus sectores a votar por sus verdugos. Cambios que son consecuencia del fabuloso desarrollo de la informtica y los medios de comunicacin que permite llegar hasta las capas ms profundas del inconsciente y, desde all, manipular la conducta poltica de la poblacin. Lo ocurrido en Brasil con la eleccin de Bolsonaro es una leccin que no puede ser olvidada Para esta larga y difcil batalla se requiere mucha inteligencia, mucha fuerza y mucha pasin sin las cuales nada podr construirse. Ante algunos apasionados cantitos de la enfervorizada concurrencia al Foro, entre ellos el famoso hit del verano, la ex presidenta Cristina Fernndez lanz una oportuna recomendacin: no gritemos ni insultemos porque perdemos tiempo para pensar lo importante. De eso se trata: de no distraernos y pensar lo importante, es decir, de cmo retornar al gobierno y desde ah, y con el pueblo en las calles, movilizado y organizado, conquistar el poder. Lo dems es pura catarsis, que tranquiliza algunos espritus pero que condena a la impotencia poltica a quienes la cultivan.

II. Pensamiento crtico recargado.2, o sobre la continuada vigencia de la distincin entre derecha e izquierda.

En su presentacin del lunes en el 1 Foro Mundial del Pensamiento Crtico la ex presidenta Cristina Fernndez afirm que la distincin entre izquierda y derecha era un anacronismo. Surgida de la forma en que se distribuan los diversos grupos polticos en la Asamblea Nacional de Francia luego de la Revolucin el paso del tiempo haba terminado por confirmar la irrelevancia de aquella diferenciacin. Sin embargo cuando en el da de ayer Juan C. Monedero y lvaro Garca Linera retomaron la cuestin sus conclusiones fueron muy diferentes. Despus de manifestar que la izquierda siempre est all, aunque no se la mencione el espaol se pregunt si la izquierda est muerta, dnde estn los cadveres de sus sujetos: los obreros, los campesinos, los originarios, las mujeres, los jvenes, los explotados? Es que han desaparecido? No, de ninguna manera. Estn all, retorcindose de dolor ante tanta opresin, explotacin, humillacin. Y, prosigo con mi reflexin: mientras sobreviva el capitalismo y sus vctimas sigan creciendo en proporcin geomtrica la izquierda estar ms viva y ser ms necesaria que nunca. Un solo ejemplo: jams en la historia de la humanidad hubo un 1 por ciento que detentara tanta riqueza como el 99 por ciento de la poblacin mundial. Por eso hay 99 razones para creer que la distincin entre derecha e izquierda es ms vlida hoy que en tiempos de la Revolucin Francesa.

A su turno, Garca Linera expres que la vigencia de la dicotoma derecha-izquierda se certifica cuando se observa que mientras los gobiernos progresistas y de izquierda del siglo veintiuno sacaron de la pobreza a 72 millones de personas en Amrica Latina los de la derecha sumieron en ella a 22 millones; y que mientras los primeros reducan la desigualdad los segundos lo aumentaban. Pero no slo eso: el vicepresidente boliviano tambin coloc en el haber de la izquierda el empoderamiento de vastos sectores sociales anteriormente privados de los derechos ms elementales y la reafirmacin de la soberana econmica, poltica y militar de los pases gobernados por la izquierda por contraposicin a la profundizacin de la subordinacin econmica, poltica y militar impulsada por los regmenes derechistas.

La supuesta extincin de la diferencia entre izquierda y derecha fue exacerbada en los noventas cuando se deca que la historia haba llegado a su fin (Francis Fukuyama dixit) y con l la lucha de clases y los proyectos de izquierda. Pero las resistencias populares dieron al traste con esas rosadas expectativas y el neoliberalismo se vino abajo con Mnem-De la Ra, Fujimori, F. H. Cardoso, Snchez de Lozada y otros por el estilo. Y vinieron nuevos gobiernos, a partir del ascenso a la presidencia de Venezuela de Hugo Chvez en 1999, que marcaron una clara diferencia con sus predecesores, la misma que hoy se comprueba entre los gobiernos de Cristina Fernndez y Mauricio Macri; o entre Dilma Rousseff y Michel Temer; y, seguramente, entre Enrique Pea Nieto y Andrs M. Lpez Obrador, o la que podra haber habido entre Fernando Haddad y Jair Bolsonaro. Significa todo esto negar que haya variantes de la izquierda que han ido absorbiendo algunos contenidos y valores propios de la derecha? De ninguna manera: una cosa es la izquierda que se expresa en la Revolucin Cubana; otra en los gobiernos bolivarianos y otra muy distinta en las versiones ms moderadas de Argentina, Brasil o Uruguay. Pero todas sin excepcin fueron blanco de feroces ataques del imperialismo norteamericano como guardin planetario del capitalismo. Y si ste lo hizo fue porque saba que, an en su moderacin, all haba un potencial de izquierda que deba ser tronchado sin miramientos.

Termino con una reflexin de uno de los ms grandes filsofos polticos del siglo veinte: Norberto Bobbio. En un hermoso pequeo libro llamado Derecha e Izquierda este socialista liberal, como se autocalificaba, plasm una bella metfora que demuestra la vigencia de aquella distincin. Deca que entre el blanco y el negro puede haber un gris; entre el da y la noche est el crepsculo. Pero el gris no anula la diferencia entre el blanco y el negro ni el crepsculo hace lo mismo con la diferencia entre la noche y el da. Suficiente para validar la permanente actualidad de aquella clsica distincin. Podr haber grises y crepsculos, pero la izquierda siempre estar all.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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