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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2018

frica: el ascenso del imperialismo de las fronteras

Nick Buxton y Mark Akkerman
El Salto

Ms de un siglo despus del originario reparto de frica, los lderes europeos estn imponiendo hoy nuevas formas de colonialismo en el continente, en forma de controles fronterizos militarizados


Imperialismo en frica / Niger

Ilustracin: Zoran Svilar

En 1891, el economista francs Paul Leroy Beaulieu defendi ferozmente el colonialismo europeo en frica, diciendo: Este estado del mundo implica para la gente civilizada un derecho de intervencin en los asuntos de [tribus brbaras o salvajes].

La defensa de Beaulieu lleg en medio de la divisin europea de frica, cimentada en el acuerdo de Berln de 1885. Como ahora hace cinco dcadas desde que la mayora de los movimientos de liberacin africanos ganaron la independencia, puede por lo tanto resultar sorprendente leer a un embajador europeo declarar en mayo de 2018 que Nger es ahora la frontera sur de Europa. 3.200 kilmetros al este, los comentarios del embajador recibieron el eco de un agente de la patrulla fronteriza, el teniente Salih Omar, entrevistado por el New York Times, que se refiri a la frontera Sudn-Eritrea como la frontera sur de Europa.

Desde hace mucho tiempo ha habido un argumento, articulado principalmente por el luchador por la libertad ghans Kwame Nkrumah, de que el control europeo del destino de frica nunca termin con el colonialismo.

Estos contundentes argumentos principalmente se centraban en la forma en que la deuda, el comercio y la ayuda se han usado para estructura la continuada dependencia respecto a Europa de los nuevos estados independientes de frica. El consenso, sin embargo, entre un embajador europeo y un guardia de la patrulla fronteriza sudans de que la frontera europea no est en el Mediterrneo sino tan lejos como en Sudn y Nger, sugiere que el control territorial europeo de frica tampoco ha acabado realmente.

CONTROL DE LA MIGRACIN EN EL CORAZN DE LA POLTICA EXTERIOR DE LA UE

El motivo para esta renovada participacin europea en el territorio africano y no slo el dominio poltico y econmico se ha debido en gran parte a un factor: un deseo de controlar la migracin. El aumento en el nmero de refugiados huyendo hacia Europa, en particular tras la guerra civil siria, impuls a la migracin en la agenda poltica, liberando significativos recursos para el control de fronteras. La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, Frontex, ha visto un increble aumento del 5.233% en su financiacin desde 2005 (de seis millones de euros a 320 en 2018). Las fronteras se han militarizado en Europa del Este y se han desplegado guardias fronterizos por toda Europa, desde Calais a Lesvos.

Estos acuerdos requieren que las naciones firmantes acepten migrantes deportados desde Europa, aumenten los controles fronterizos y el personal en las fronteras y nuevos sistemas para vigilar a los migrantes

Menos conocido es que esto tambin ha llevado a la UE a poner el control migratorio en el corazn de sus polticas internacionales y sus relaciones con terceros pases, insistiendo en acuerdos de control de fronteras con ms de 35 naciones vecinas para controlar la migracin, calificadas por la jerga de la Comisin como externalizacin de fronteras. Estos acuerdos requieren que las naciones firmantes acepten migrantes deportados desde Europa, aumenten los controles fronterizos y el personal en las fronteras, introduzcan nuevos sistemas de pasaporte e identificacin biomtricos para vigilar a los migrantes, as como que construyan campos de detencin para detener refugiados.

La justificacin que da la UE es que esto impedir las muertes de los refugiados, pero un motivo ms probable es que quiere asegurarse de que se para a los refugiados mucho antes de que lleguen a las orillas europeas. Esto satisface tanto a los hostiles polticos racistas en Europa como a aquellos polticos aparentemente ms progresistas que no quieren enfrentarse al fomentado sentimiento contra los inmigrantes, que quieren aplicar a la crisis el ojos que no ven, corazn que no siente. Alemania, por ejemplo, con un rcord relativamente progresista de acoger refugiados (al menos en el verano de 2015), es tambin una de las principales financiadoras de la externalizacin de fronteras, firmando alegremente acuerdos con dictadores como Sisi en Egipto para impedir que los refugiados se dirijan a Europa.

Las pruebas sugieren que estos acuerdos pueden haber servido para el propsito ltimo de la UE de reducir las cantidades que entran en Europa, pero ciertamente no han aumentado la proteccin y seguridad de los refugiados. La mayora de estudios muestran que han forzado a los refugiados a buscar rutas ms peligrosas y confiar en traficantes con menos escrpulos todava. La proporcin de muertes registradas respecto a las llegadas en las rutas mediterrneas hacia Europa en 2017 era cinco veces ms alta que en 2015. Muchas ms muertes en el mar y en desiertos de frica del Norte nunca se registran.

Como revela un nuevo informe del Instituto Transnacional y Stop Wapenhandel, la Unin Europea tambin ha pasado a apoyar regmenes autoritarios y an peor, proveer equipamiento y financiacin a polica y fuerzas de seguridad represivas, a la vez que se desvan recursos necesarios para inversiones en sanidad, educacin y empleo.

TRATOS SUCIOS CON DICTADORES

Nger, un importante pas de trnsito para los refugiados, se ha convertido en el mayor receptor mundial per cpita de ayuda de la UE. En parte esto se debe a que es uno de los pases ms pobres del mundo, pero tambin se le da prioridad porque es una va para muchos refugiados con direccin a Europa. No parece haber lmites para los recursos disponibles para la infraestructura fronteriza, pero el Programa Mundial de Alimentos, que mantiene a casi una dcima parte de la poblacin de Nger, slo ha recibido el 34% de la financiacin que necesita para 2018. Mientras tanto, bajo presin europea, el reforzamiento de la seguridad fronteriza ha destruido la economa basada en la migracin en la regin de Agadez, amenazando la frgil estabilidad interna en el pas.

La dependencia de la UE de la cooperacin con el Gobierno nigerino tambin ha envalentonado a los lderes autocrticos del pas. Una protesta de nigerinos contra el aumento en los precios de la comida en marzo de 2018, por ejemplo, llev al arresto de sus principales organizadores. Los refugiados que viajan a travs de Nger informan del aumento en los ataques contra los derechos humanos y estn obligados a tomar riesgos mayores para migrar. En un horripilante caso en junio de 2016, los cadveres de 34 refugiados, incluidos 20 nios, fueron encontrados en el desierto del Shara, aparentemente abandonados por traficantes a la muerte por sed.

La participacin de Europa en Sudn y Nger es una forma de imperialismo porque incluyen desplazamiento, criminalizacin, jerarquas racializadas y la explotacin de personas

De igual manera, en Sudn, la Unin Europea afirma que mantiene sanciones internacionales sobre el notorio rgimen de Al-Bashir por sus crmenes de guerra y represin, pero no ha titubeado al firmar acuerdos de control de fronteras con agencias gubernamentales sudanesas. Esto ha incluido entrenamiento y equipamiento para policas de fronteras, aunque las fronteras de Sudn estn patrulladas principalmente por las Fuerzas de Apoyo Rpido (RSF, por sus siglas en ingls), que estn formadas de ex milicianos janjaweed usados para combatir la disidencia interna bajo el mando operativo de Inteligencia Nacional y Servicios de Seguridad (NISS) de Sudn. Human Rights Watch ha descubierto que las RSF cometieron toda una serie de horribles abusos, incluyendo () tortura, ejecuciones extrajudiciales y violaciones en masa. La agencia gubernamental alemana GIZ dice que es consciente de los riesgos de la cooperacin, pero no obstante la considera necesaria para incluirles en medidas de desarrollo de la capacidad.

La participacin de Europa en Sudn y Nger subraya el argumento de la autora y activista Harsha Walia, en su libro Deshacer el imperialismo de las fronteras, de que las medidas de control fronterizo son una forma de imperialismo porque incluyen desplazamiento, criminalizacin, jerarquas racializadas y la explotacin de personas. Es destacable en trminos de ecos histricos para el imperialismo de las fronteras de la UE que mientras que el Reparto de frica fue en gran medida defendido por sus apologistas coloniales por su potencial para civilizar a los brbaros en las puertas de Europa, el enfoque esta vez parece ser slo respecto a mantener a los brbaros fuera de las puertas de Europa.

En paralelos histricos incluso ms inquietantes, es chocante mencionar que mientras que el Acuerdo de Berln de 1885 estipulaba que frica no puede servir como un mercado o medio de trnsito para el comercio de esclavos, de la raza que sean, la colaboracin de la UE con la milicia libia ha llevado en realidad a un renacimiento del comercio de esclavos, con refugiados vendidos como esclavos como mostr la CNN a finales de 2017.

FRONTERAS ES IGUAL A VIOLENCIA

En ltima instancia no deberamos sorprendernos. Como ha sealado la periodista Dawn Paley, lejos de impedir la violencia, la frontera es de hecho el motivo por la que sta ocurre. Las fronteras son muros que buscan bloquear una flagrante desigualdad entre frica y Europa, construida durante el colonialismo y perpetuada por las actuales polticas econmicas y polticas europeas. En ltima instancia esta violencia se siente en el cuerpo, con la frontera dejando sus cicatrices en la carne de la gente. Se siente en la piel rasgada de aquellos que a diario intentan cruzar las vallas fortificadas de Ceuta y Melilla en Marruecos. Se siente en los cuerpos de mujeres violadas y agredidas sexualmente por traficantes y guardias fronterizos. Est ah, en los muchos esqueletos sin descubrir en los desiertos norteafricanos y el Mar Mediterrneo.

Este imperialismo de las fronteras no es un fenmeno exclusivamente europeo. Se puede encontrar en el Programa Frontera Sur en Mxico, comenzado en 2014 bajo presin de los Estados Unidos, para reforzar la seguridad en su frontera con Guatemala. Como sus equivalentes europeos, tambin ha dado lugar a ms represin y violencia contra los refugiados, mayor reclusin y deportaciones, y a que los refugiados sean forzados a tomar rutas migratorias ms peligrosas y a caer en las manos de redes de trfico criminales.

Quizs el ejemplo de externalizacin de fronteras mejor conocido sean los centros de detencin deslocalizados de Australia en las islas de Nauru y, hasta que fue ilegalizado el ao pasado, en Manus (Papa Nueva Guinea). Todos los migrantes que intentan ir a Australia por mar son transportados a estos centros, que son gestionados por contratistas privados, y mantenidos en ellos durante largos perodos. Si se concede estatus de asilo a los refugiados detenidos, son reasentados en terceros pases. Esta poltica va acompaada de la Operacin Fronteras Soberanas, una operacin martima militar para forzar a volver, o remolcar, de vuelta a aguas internacionales a los barcos de refugiados.

Ha Habido muchos casos de violaciones de los derechos humanos en los centros de detencin deslocalizados de Australia. Pero muchos lderes europeos han adoptado el modelo australiano, defendiendo cada vez ms que la UE ponga a los refugiados en campamentos de tramitacin en pases norteafricanos, desarrollando la poltica actual de convertir a los vecinos de Europa en sus nuevos guardias fronterizos. Europa adopta de manera entusiasta el enfoque australiano de construir campamentos en lugares remotos, lo que, como apunta el abogado de derechos humanos Daniel Webb, sirve para esconder de la vista lo que no quieren que el pblico vea crueldad deliberada contra seres humanos inocentes.

GANADORES EMPRESARIALES

Mientras que las similitudes entre estos ejemplos de externalizacin de fronteras son innegables, slo en Europa conectan las polticas con viejas relaciones coloniales. En el lanzamiento del Marco de Asociacin en materia de Migracin, el marco general para la cooperacin sobre migracin con terceros pases, en junio de 2016, la Comisin Europea seal que las relaciones especiales que los estados miembros puedan tener con terceros pases, reflejando lazos polticos, histricos y culturales fomentados a travs de dcadas de contactos, tambin deberan explotarse al mximo para beneficio de la UE. Tambin alababa de manera inequvoca la oportunidad que el acuerdo ofreca para los negocios europeos, defendiendo que los inversores privados en busca de nuevas oportunidades de inversin en mercados emergentes deben jugar un papel mucho mayor en vez de los modelos de cooperacin al desarrollo tradicionales.

Infografa neoimperialismo

 

Esto dirige nuestra atencin hacia los intereses privados que se benefician de estas polticas de externalizacin de fronteras: las industrias militares y de seguridad que proveen el equipamiento y los servicios para implementar la seguridad y el control fronterizos reforzados y militarizados en terceros pases. Un sinfn de empresas han prosperado en este mercado en expansin, pero destacan entre ellas gigantes armamentsticos europeos como Airbus (paneuropea), Thales (Francia) y Leonardo (Italia anteriormente llamada Finmeccanica).

No son slo beneficiados casuales de las polticas de la UE; tambin son las fuerzas motrices tras ellas. Han establecido el discurso general formulando la migracin como una amenaza a la seguridad, a ser combatida por medios militares y han realizado propuestas concretas, como la creacin del sistema de sistemas de vigilancia de la UE EUROSUR y la expansin de Frontex, las cuales se han convertido en polticas oficiales de la UE y nuevas instituciones mediante un exitoso trabajo de lobby.

As, estas empresas pueden cosechar las recompensas mediante la promocin de sus propios servicios y productos, ayudadas por su constante interaccin con responsables polticos de la UE. Esto abarca reuniones regulares con cargos de la Comisin Europea y Frontex, participacin en rganos asesores oficiales, publicacin de influyentes documentos de asesora, participacin en ferias y conferencias de seguridad, etc. Mientras que el enfoque principal ha estado en militarizar las fronteras externas de la UE, las empresas cada vez ms dirigen su mirada al mercado africano de seguridad fronteriza. De aqu que tambin estn presionando por financiacin de la UE para compras de seguridad fronteriza de terceros pases.

Esta estrategia ha dado generosos frutos. Reforzar la competitividad global de la industria militar y de seguridad europea se ha convertido en un objetivo declarado de la UE. Los planes de la comisin para el prximo Marco Financiero Multianual (MFF), el presupuesto de la UE para 2021-2027, proponen casi triplicar el gasto en control migratorio. Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, los estados miembros de la UE y terceros pases recibirn ms dinero para gastar en el refuerzo de la seguridad de fronteras, incluyendo la compra de equipamientos y servicios militares y de seguridad.

HACER VISIBLE LA RESISTENCIA

Mientras que situaciones horribles especficas, como los mercados de esclavos migrantes en Libia o un incidente de ahogamiento concreto en el Mediterrneo, a veces causan indignacin y oposicin, es difcil ver un cambio en el nfasis europeo general en reducir los nmeros de gente que quiere hacer la travesa. Esto es un reto incluso mayor cuando la militarizacin de fronteras de la UE est deslocalizado en pases lejanos de Europa y, por lo tanto, se vuelve en gran medida invisible.

Hay que combatir las polticas de la UE en varios niveles, tanto dentro de la UE como en terceros pases. Esto significa que no slo tenemos que actuar contra las manifestaciones ms obvias de estas polticas en trminos de control de fronteras y la detencin y deportaciones de refugiados sino tambin contra los intereses privados detrs de estas polticas. Tenemos que desenmascarar las fuerzas comerciales e industriales que actualmente se estn lucrando con el imperialismo de las fronteras europeo, as como a los medios de comunicacin y partidos polticos que han manipulado a la opinin pblica sealando a los refugiados como cabezas de turco de las consecuencias de las polticas de austeridad.

 Enfrentarse al colonialismo de fronteras requiere abordar la responsabilidad occidental, eliminando los motivos por los que la gente es obligada en primer lugar a huir

De manera ms sistemtica, enfrentarse al colonialismo de fronteras requiere abordar la responsabilidad occidental en general, eliminando los motivos por los que la gente es obligada en primer lugar a huir, y resistiendo a esas polticas y a los actores en los pases occidentales que las estn causando: el apoyo de la UE a dirigentes autoritarios, las empresas que causan el cambio climtico, las relaciones comerciales injustas, la impunidad corporativa, las temerarias intervenciones militares y el comercio de armas. Y significa la verdadera decolonizacin, terminar el continuo control europeo sobre sus antiguas colonias, y trabajar en direccin a un cambio fundamental en el orden internacional. Esto se volver incluso ms importante en el contexto del empeoramiento del cambio climtico, cuando la migracin, aunque sea principalmente interna, ser una forma de adaptacin necesaria.

Tambin requerir mayor solidaridad y cooperacin con movimientos y organizaciones de los terceros pases afectados, en formas horizontales de colaboracin. Esto podra incluir el apoyo a movimientos dirigidos por migrantes que surjan en muchos pases, a comunidades que alberguen grandes nmeros de refugiados (que hayan quedado varados), los esfuerzos humanitarios directos tales como las misiones de bsqueda y rescate en el Mediterrneo, as como a las organizaciones que defiendan los derechos humanos para los migrantes. Pero tambin podra incluir grupos y movimientos en lucha por la democratizacin, contra regmenes autoritarios, contra industrias extractivas, y a aquellos que busquen el sustento para todos, contra la violencia y la dominacin occidental.

Deshacer el legado de la violencia colonialista no ser fcil. Mientras que la Unin Europea est dividida en muchos asuntos, el consenso sobre la seguridad en las fronteras es fuerte. El gran pensador decolonial Frantz Fanon se dio cuenta de cmo el colonialismo no slo el territorio y el cuerpo sino tambin la mente. Como escribi en Piel negra, mscaras blancas:

Para terminar con esta situacin neurtica, en la que estoy obligado a elegir una solucin insana y conflictiva, alimentada con fantasas, hostil, inhumana en resumen, slo tengo una solucin: levantarme por encima de este drama absurdo que otros han organizado a mi alrededor, rechazar los dos trminos que son igualmente inaceptables, y a travs de un ser humano, alcanzar lo universal.

Es un anhelo por una humanidad universal reflejado en slogans que ningn ser humano es ilegal, la nica verdadera base para el fin de la violencia del imperialismo de las fronteras.

LOS AUTORES 

Nick Buxton es coeditor de The Secure and the Dispossessed: How the Military and Corporations are Shaping a Climate-Changed World (Pluto Press, 2015) y coordinador del trabajo del Instituto Transnacional con acadmicos-activistas (www.climatesecurityagenda.org).

Mark Akkerman es investigador en Stop Wapenhandel (Campaa Holandesa Contra el Comercio de Armas). Ha escrito y realizado campaas sobre temas como las exportaciones de armas a Oriente Medio, los ejrcitos privados y el sector de la seguridad, el blanqueamiento ecolgico del comercio de armas y la militarizacin de la seguridad fronteriza.

El artculo original fue publicado en Roar Magazine

Traduccin Eduardo Prez.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/africa/el-ascenso-del-imperialismo-de-las-fronteras



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