Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2018

Se debe impulsar la renuncia del ministro Chadwick?

Maximiliano Rodrguez
Rebelin


La muerte del joven comunero mapuche Camilo Catrillanca ha desatado una ola ciudadana de legtima indignacin a lo largo del pas. Pero eso no es todo. Lo ms importante es que ha abierto tambin un escenario de fuertes fricciones entre las distintas expresiones polticas burguesas que se disputan la conduccin del capitalismo chileno, instalando as un verdadero impase al interior del bloque dominante.

En el fondo, el hecho y la serie de reacciones gatilladas ha generado un serio cuestionamiento a la capacidad del pierismo por llegar a constituirse, a los ojos del gran capital, en la fraccin conductora del perodo de administracin civil post

En efecto, el conflicto mapuche es uno de los cabos sueltos que el perodo transicional que condujo en su mayor parte la Concertacin dej sin resolver. Hoy la reivindicacin nacional del pueblo mapuche es la expresin ms avanzada de las luchas populares en Chile, constituyndose en un verdadero dolor de cabeza para la burguesa criolla.

Una de las misiones que el pierismo se propuso al acceder al ejecutivo fue el ofrecerle al gran capital una solucin de largo alcance al problema que otras fracciones burguesas no pudieron llevar cabo. Es en este contexto que el gobierno se encontraba en pleno proceso de implementacin de un ambicioso plan de accin que combina el garrote y la zanahoria, articulando a distintos actores tras los intereses del gran capital.

El actuar autnomo que han cobrado las fuerzas represivas en la zona de la Araucana ha puesto en entredicho la subordinacin de Carabineros al poder civil de la burguesa, dejando entre las cuerdas a la dupla Chadwick-Ubilla. Esto a su vez repercute sobre la eventual viabilidad de la implementacin del Plan Araucana, que por el lado de la zanahoria impulsa el ministro de Desarrollo Social Alfredo Moreno. En l, precisamente, el gobierno ha cifrado sus esperanzas para proyectar el legado del pierismo en una eventual prxima administracin derechista.

As, la viabilidad del pierismo como un proyecto de largo alcance para el perodo, como en su momento lo represent la Concertacin, depende en gran medida del xito del plan que se le ha encomendado al ministro Moreno. Sin embargo, este necesita del establecimiento de una paz relativa en la regin y de tiempo para rendir sus primeros frutos. Es por esto que la resolucin de la crisis abierta por la muerte del joven mapuche tiene tanta importancia.

Los cuestionamientos al ministro Chadwick golpean directamente al corazn del pierismo. Aparte de estar unido por lazos familiares con Piera, el ministro forma parte del anillo cero dentro del equipo de confianza del presidente. Esto lo saben el resto de las fracciones burguesas en disputa, las cuales ya se frotan las manos esperando sacar dividendos polticos a costa de la desgracia del pueblo mapuche. Mal que mal siempre hay unas prximas elecciones a la vuelta de la esquina y la posibilidad de acceder al gobierno con estos traspis de la fraccin adversaria.

En este contexto de pugnas inter burguesas es que sectores de la izquierda levantan la consigna de renuncia del ministro Chadwick, llamando a movilizarse activamente tras ella. Pero, es correcta? Es una lnea tctica adecuada? A pesar de su aparente radicalidad, lamentablemente no lo es.

La reivindicacin nacional del pueblo mapuche es algo que por las caractersticas concretas que toma la acumulacin capitalista en Chile, fuertemente anclada en la explotacin rentista-exportadora de recursos naturales, y por la alianza de clases que en consecuencia toma cuerpo en el bloque dominante, en donde precisamente son hegemnicas fracciones capitalistas que viven de la explotacin forestal de la zona (Angelini, Matte, etc.) no tiene solucin posible mientras sea la burguesa la clase que detente el poder poltico en el pas.

No hay forma de que el problema sea resuelto, simplemente porque este hunde sus races en las caractersticas estructurales de la forma de funcionamiento del capitalismo chileno y en la fisonoma de la burguesa criolla. Hay que partir reconociendo esto.

En este sentido, siendo un hueso duro de roer recordar que es un avezado poltico venido de las entraas mismas del pinochetismo, el ministro Chadwick podra eventualmente caer, sin que ello vaya a cambiar en algo la situacin de ocupacin colonial que el Estado chileno ha establecido en el Wallmapu. Tras l vendran otros personajes de similar o peor calaa dispuestos a tomar la posta. Todo el sistema poltico chileno podra ser puesto patas arriba, sin que por ello algo vaya a cambiar en lo ms mnimo. Los mismos hechos van a seguir producindose una y otra vez. La suerte del pueblo mapuche est echada.

Qu se saca entonces al levantar la consigna de renuncia de Chadwick? Nada, salvo dar una seal errnea al pueblo chileno. Indirectamente con ella la izquierda le dice a este que es posible torcer el curso profundo de la poltica burguesa donde precisamente no hay vacilaciones del bloque en el poder cambiando personajes.

Adems, y lo que es peor, hipoteca su escasa base de apoyo popular al ponerla a disposicin de las disputas fraccionales de la burguesa, que demaggicamente derrama lgrimas por la tragedia del pueblo mapuche. As, en la prctica, la izquierda termina cumpliendo el rol de grupo de choque del progresismo burgus en su marcha por volver a La Moneda lo antes posible.

No hay nada que hacer entonces? Hay cruzarse de brazos y resignarse ante el horror? No! Al contrario, hay mucho por hacer. Es el momento de encauzar la justa rabia e indignacin que se ha hecho sentir en todo Chile. Que esta se haga extensible a los sectores populares.

La izquierda debe levantar una posicin independiente, propia de las clases trabajadoras y el pueblo chileno, frente a las disputas burguesas. Debe educar sistemticamente a su clase bajo el siguiente programa:

1 Retiro inmediato de las fuerzas de ocupacin del Estado chileno del Wallmapu; y

2 Derecho a la autodeterminacin del pueblo mapuche.

Los trabajadores y las clases populares deben asimilar la enorme responsabilidad histrica que cargan sobre sus espaldas. A ellas compete, porque solo ellas pueden, poner verdaderamente fin a la tragedia que aqueja al hermano pueblo mapuche.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter