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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2018

El Antropoceno, somos la especie liquidadora?

Josep Emili Arias
Rebelin


Es tan obvio el deterioro global medioambiental y climtico causado por la mano del hombre que gran parte de la comunidad cientfica, gelogos, eclogos, bioqumicos, naturalistas, bilogos marinos y climatlogos ya catalogan la actual poca geolgica como la del Antropoceno, a falta de su ratificacin oficial por la Comisin Internacional de Estratigrafa (ICS).

Nuestra actividad humana est inmersa en un mundo limitado y de limitada resiliencia. Los recursos naturales de nuestro planeta son finitos, lo nico carente de lmites es la basura que generamos . Los ocanos no fueron concebidos para absorber plsticos y residuos contaminantes. Continuamos despilfarrando y contaminando el ciclo del agua dulce, sobreexplotando y desecando los acuferos. La huella hdrica , indicador o clculo integral de la gestin del agua dulce, concepto creado por el investigador holands Arjen Hoekstra, cifra que detrs de un pantaln vaquero se esconden 10.000 litros de agua desde su ciclo primario del algodn. Aadamos que la ropa es uno de los materiales ms difciles de reciclar por sus tintes contaminantes. La huella hdrica que se cifra para un filete de vacuno de 1 Kg esconde 13.000 litros de agua, desde la creacin del cereal forraje hasta su expedicin en la carnicera. Peor lo pone la cabaa mundial de vacuno, responsable mayoritario de expeler metano a la atmsfera (flatulencias), un potente gas de efecto invernadero. 

Sufrimos el Cambio Climtico (CC) y, a pesar de ello, an existen intencionadas corrientes de opinin neoliberal que intentan desacreditar el CC por causa antrpica, aduciendo: Hay sobradas evidencias que entre los s. XI-XIV se dio en el hemisferio Norte el llamado Periodo Clido Medieval. En ese periodo la actividad del hombre no emanaba CO2, por tanto tal anomala trmica fue consecuencia de cierta configuracin de variables naturales como pudieron ser el posicionamiento axial y orbital del planeta, oscilacin de los ocanos, disminucin del albedo del hielo marino y unos consecutivos ciclos de Mximos solares. Entonces, bajo esta premisa, no hay que reducir nuestro palmario aporte de gases de efecto invernadero como sumatorio calrico a unas supuestas variables naturales?. Un vil argumento que pretende eximir la mano del hombre del actual Calentamiento global.

Otra argucia para restar urgencia en revertir el actual CC expone analogas como sta: Si a nivel mundial fuimos eficientes resolviendo y revirtiendo el agujero de la capa de ozono, tambin vamos a ser eficientes en revertir la causa y las consecuencias del CC. No, esto no es as, esta analoga resulta muy simplona. Cierto es que tras el Protocolo de Montreal, en Helsinki (mayo1989), todos los pases desarrollados acataron la erradicacin total de los fluidos clorofluorocarbonados (CFCs) y halones. Hasta la ultraliberal Margaret Thatcher acab abanderando la erradicacin mundial de estas voltiles molculas cloradas, su licenciatura en Qumicas le hizo tomar buena conciencia de ello.

Pero la problemtica del CC y su consecuencia del Calentamiento global es de concepcin muy distinta, no se cie a suprimir y erradicar unas determinadas molculas sintticas, aqu el problema est en que la generacin de CO2 es inherente a nuestros hbitos de consumo y a la actividad global de un tercio de la poblacin mundial muy adoctrinada en la vorgine del consumismo y la sper produccin. Hay que tomar medidas valientes y rpidas, establecer marcos normativos para la retirada de los combustibles fsiles (hidrocarburos, gases licuados) y empezar, as, a descarbonizar nuestra actividad humana. La transicin a la automocin integral elctrica (bateras/pila H) ha de ser una apuesta global, inevitable e impostergable.

Los sistemas homeostticos naturales de la tierra implicados son: una hidrosfera global recalentada, con exceso de vapor de agua, cuyas dinmicas atmosfricas se vuelven ms aceleradas y de mayor virulencia. Son preocupantes los niveles de acidificacin marina por saturacin de CO2, donde su progresiva acidificacin va degradando ecosistemas marinos (arrecifes de coral), pero tambin afecta al propio lecho marino, donde los compuestos de calcita mineral fsil (CaCO3) pueden no ser suficientes para absorber y neutralizar todo el cido carbnico marino generado por la deposicin in crescendo de nuestro CO2. Hay bastante consenso en aceptar que el Calentamiento global, en algn grado, est generando una deceleracin de la corriente ocenica profunda, llamada Cinta transportadora ocenica global (circulacin termohalina), un complejo sistema autorregulador para la refrigeracin del planeta.

Hoy somos testigos de cambios notables en muchos patrones meteorolgicos regionales y globales que ya afectan directamente en nuestras vidas. Ya existen los desplazados climticos por causa de la subida del nivel del mar como consecuencia del Calentamiento global. La absorcin de calor dilata los ocanos y lleva a una subida sostenida del nivel del mar, esto ya lo vemos en islas de Kiribati y de Tuvalu (Pacifico y La Polinesia) como tambin ocasionar la inmersin de atolones habitados en islas Salomn (Pacifico sur) e islas Maldivas (ndico). El siglo XXI lo iniciamos con rcords de olas de calor en Europa occidental, en agosto de 2003 en Francia provoc unas 11.000 muertes. El llamado "veroo" es la prolongacin del esto hasta finales de noviembre. El referente climtico occidental conocido como Anticicln de las Azores es hoy un patrn roto.

El Calentamiento global est favoreciendo que los fenmenos adversos aumenten en mayor frecuencia, en intensidad y en virulencia, como tifones, huracanes, borrascas profundas, ciclognesis explosivas y huracanes extratropicales, todos ellos se nutren del calor superficial de los ocanos y este anmalo aumento de la temperatura marina pone en circulacin mucho ms vapor de agua a disposicin de estos sistemas depresivos, aumentando su energa total.

Hasta la llegada de la profunda borrasca Klaus, en enero de 2009 a la vertiente cantbrica, en Espaa desconocamos que eran las ciclognesis explosivas, hoy tal fenmeno ciclnico es ya un evento rutinario en todos los invierno, golpeando la pennsula ibrica con fortsimos vientos. Antes del 2009 este fenmeno de ciclognesis explosiva -profundas borrasca originadas por una depresin sbita (cada pronunciada de hectopascales en muy corto periodo de tiempo)- eran episodios muy inslitos y que nunca bajaban a nuestras latitudes ibricas.

El consumismo, es hoy, la primera religin del mundo

En algn momento habr que afrontar la nefasta problemtica del consumismo. El consumismo forma parte de la cultura actual y es aceptado como nico y supremo modelo econmico global. De manera subliminal se nos educa hacia un consumismo compulsivo, Trabaja, consume y calla, as rezaba un grafiti a la entrada de una autopista. En qu ciudad no hay concurso local donde se premie al mejor escaparate navideo. Expresiones como, Nos vamos de tiendas? son aceptadas como norma, pero no son necesidad. En el calendario de delirio consumista figuran sus das de culto: Hallowey, Black Friday, CiberMonday, Open Night, Da del Soltero y, muy pronto, nos invadirn los ofertones del Thanksgiving Day. Todo un santoral orquestado por la dictadura de las modas, tendencias y modismos. El delirio consumista llega a extremos paradjicos donde personas, antao ms jvenes, fueron intervenidas con ciruga ocular refractiva para liberarse de las gafas, hoy adquieren gafas de cristal neutro porque se lo impone la cultura de lo fashion.

Clebre fue la vieta de El Roto, donde ilustraba una joven pareja saliendo de un Centro Comercial con un carro colmado de material tecnolgico, consolas, tabletas, PC porttil, TV ultraplana, robot-room, folletos de cruceros, . El joven tirando del repleto carro le dice a su pareja: Algn da esto ser delito. Hace unos aos un noticiario TV de mbito nacional arrancaba con una entrevista a un chico joven que tras varios das de aguantar cola en una calle comercial de Madrid era instado por el periodista: Cmo te sientes por ser el primer espaol en poseer el hit tecnolgico de un smartphone?. Cambiamos de mviles slo por el modismo de mostrar el modelo ms vanguardista. Buscamos lo exclusivo, en pleno invierno adquirimos carsima fruta deslocalizada, ciruelas blancas y cerezas de origen sudamericano que nos llega a Europa en fletes que en su largo trayecto martimo emiten CO2.

Nuestro bolsillo, nuestras tarjetas de pago y los crditos inmediatos satisfacen nuestra sed consumista, pero la tierra no fue configurada para esta vorgine. Todo proceso productivo, industrial, alimentario, de servicios y de ocio, acaba generando, en algn momento, gases de efecto invernadero (CO2, CH4). Podemos adquirir un vehculo elctrico pero la elaboracin de los qumicos metlicos (litio) de sus bateras de alta autonoma generan mucho CO2, peor an si su tiempo de recarga sta procede de una central carbnica de ciclo combinado carbn/gas. Para poder garantizar el enganche a la red elctrica y satisfacer la recarga masiva de la automocin elctrica (flotas camiones, autobuses, furgones, turismos) habr que disponer de nuevas centrales nucleares, pues las energas renovables no sern autosuficientes para la recarga en horario nocturno (por carencia fotovoltaica) y en tiempo anticiclnico (carencia de vientos). En cierta manera, no existen las energas neutras, 100% inocuas al medioambiente, en algn momento del ciclo extractivo, productivo o regenerativo se genera CO2 y residuos contaminantes. De ah que la solucin no es slo reciclar, la solucin es consumir menos. La imponente moda de realizar compras por internet (Amazon, Alibaba), en su reparto domiciliario se genera CO2 y mucho envoltorio a reciclar. Tampoco se entiende, desde el mayor respeto, la moda de la incineracin post mortem animales y humanos, conlleva mas emisin de CO2 y voltiles contaminantes.

No hay concienciacin para con el Cambio Climtico

Slo queda como tema de tertulia. Resulta vergonzante el derroche energtico y de emisin de CO2 que genera esa nueva moda de calentar las terrazas y aceras con columnas calefactoras a butano/induccin para que la gente tome su caf, su desayuno, o coma y cene en el exterior del local en das de pleno invierno. Es todo un contrasentido que el instituto oficial IDAE promueva pautas para el ahorro y la eficiencia energtica -con ayudas a la instalacin de puertas y ventanas de ptimo aislamiento trmico-, mientras el consumismo impone la caprichosa moda de calentar terrazas y aceras con gas licuado: dilapidamos la energa y emitimos ms CO2. Eso s, luego tanto que nos compunge ver en los noticiarios imgenes de ese oso polar languideciendo de hambre por el derretimiento del hbitat rtico, le hemos robado su hbitat. Reducir la temperatura global del planeta va a ser un empeo arto difcil. Cierto es que cada vez hay ms superficie de parques de energas renovables de elica y fotovoltaica/trmica incorporados a la red elctrica, pero tambin crece de manera exponencial el nmero de habitantes que se incorporan a los hbitos del consumismo y del ocio (viajes, cruceros) en los grandes pases emergentes, China, Rusia, India, Brasil, Argentina, Emiratos rabes, Sudfrica. Un claro ejemplo es la grfica que experimenta el transporte areo de pasajeros en China, vuelos internos y al exterior. Todo ello conlleva incremento de CO2. (1)

En el libro La Sexta Extincin: una historia antinatural, 2014 (premio Pulitzer ), la periodista divulgadora Elizabeth Kolbert nos expone ejemplos de especies endmicas que ya estn en ciclo de extincin por la directa intervencin del hombre y tambin como consecuencia del CC. Segn Kolbert y otros autores, l a caracterstica que estos eventos crticos tienen en comn es la tasa de cambio; lo acelerado que se produce el cambio. Cuando el mundo cambia ms rpido de lo que las especies pueden adaptarse, muchas caen por el camino. El captulo 13 concluye con la cita del eclogo de la Universidad de Stanford, Paul Ehrlich: Si empujamos a otras especies a la extincin, la humanidad se afana en cortar la rama que la sostiene.

Hoy se proponen modelos econmicos al margen del neoliberalismo, tan valedor del consumismo y la rentabilidad inmediata y que tanto esquilma nuestro planeta. Propuestas como la Economa del Bien Comn, la Economa Colaborativa y el modelo de economa del Decrecimiento, todas ellas van en favor de la sostenibilidad del planeta, pero van en contra de los Mercados, y son de muy difcil aceptacin por nuestros propios egos. Cmo explicas que la economa del Decrecimiento consiste en que trabajes bastante menos horas, pero reduciendo considerablemente tu salario. Nadie va a tolerar que se interfiera en sus actuales comodidades, caprichos y ostentaciones.

En la edicin del libro La Sexta Extincin: El futuro de la vida y la humanidad (1997, Metatemas) del paleoantroplogo Richard Leakey y R. Lewin, la ilustracin de la portada resultaba muy explcita: Si toda la poblacin mundial desarrollada adoptase la ostentosa presin urbanstica de poseer vivienda unifamiliar independiente, con su garaje adosado y su amplio csped, entonces, qu reducto de hbitat y ecosistemas naturales les iba a quedar al resto de la biota.

Nosotros triunfamos sobre nuestros primos hermanos, los conformistas Neandertales, porque fuimos ms osados, nuestro arrojo nos llev a atar unos troncos y echarse a la mar sin vislumbrar tierra, y colonizamos el planeta. Hoy continuamos con ese peculiar gen de la temeridad y la osada, el de no querer reflexionar.

A lo largo de la historia de la vida en la tierra ha habido cinco grandes extinciones masivas , la ms reciente hace 65 millones de aos, cuando el impacto de un asteroide se llev por delante al gnero sauro en un brevsimo lapso de tiempo, junto a otras especies, marcando, as, la conclusin del Cretcico. Ahora, la pregunta es si el Homo sapiens liderar la Sexta Extincin sin la ayuda de cuerpos extraos venidos del espacio exterior.

Nota:

(1) https://datos.bancomundial.org/indicador/IS.AIR.PSGR?end=2017&locations=CN&start=1972


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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